¿Cómo se llama el platillo de tortuga?

De Delicadeza a Prohibición: La Carne de Tortuga

08/04/2023

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En el vasto y siempre cambiante mundo de la gastronomía, algunas tradiciones culinarias se elevan a la categoría de manjares exquisitos, mientras que otras, con el tiempo, caen en el olvido o, peor aún, se convierten en tabú. La carne de tortuga es un claro ejemplo de esta compleja evolución. Lo que alguna vez fue un ingrediente codiciado en banquetes presidenciales y mesas de alta sociedad en Estados Unidos, hoy es un recordatorio de un pasado insostenible y una estricta prohibición. Pero, ¿cómo pasó de ser un pilar de la dieta a un delito federal? Y más allá de las fronteras estadounidenses, ¿qué papel ha jugado y sigue jugando este reptil en la cultura culinaria de otras regiones, como el vibrante sureste de México?

Este artículo explorará el fascinante y a menudo controvertido viaje de la carne de tortuga a través de la historia culinaria, desde su estatus como alimento de subsistencia hasta su transformación en un símbolo de lujo, para luego convertirse en el epicentro de esfuerzos de conservación cruciales. Desvelaremos las razones detrás de su prohibición en Estados Unidos y nos adentraremos en las ricas tradiciones gastronómicas de lugares donde su consumo, arraigado en la identidad cultural, ha perdurado a pesar de los desafíos.

¿Dónde se come la tortuga?
En Tabasco, el consumo de tortuga está muy arraigado en la actualidad. Pero el vínculo del hombre con este animal tiene profundas raíces históricas.
Índice de Contenido

El Declive de un Manjar: La Carne de Tortuga en EE. UU.

De Delicadeza a Ilegalidad: La Prohibición en Estados Unidos

La historia de la carne de tortuga en Estados Unidos es un relato de abundancia, explotación y, finalmente, arrepentimiento y conservación. Durante siglos, la tortuga marina y de agua dulce fue una fuente de proteína accesible y abundante. Para las tribus nativas americanas, era un alimento básico, vital para su subsistencia. Con la llegada de los colonos europeos, su consumo se generalizó, dada la facilidad de caza de estos dóciles animales. Sin embargo, en un giro paradójico, durante el siglo XVIII, la carne de tortuga, al igual que la langosta, era considerada una "carne de pobre", reservada para sirvientes, esclavos y ganado, quizás debido a su reputación como alimento de supervivencia.

La percepción cambió drásticamente en el siglo XIX. Con la llegada de la Edad Dorada, la sopa de tortuga se transformó en el epítome del lujo y la sofisticación. Se convirtió en un plato imprescindible en las celebraciones más importantes, especialmente el 4 de julio. Eventos históricos como el banquete de tortuga de George Washington en 1783, que marcó el fin de la Guerra de Independencia, o la suntuosa cena del segundo baile inaugural de Abraham Lincoln, que incluyó estofado de tortuga, atestiguan su estatus. Restaurantes de élite como Delmonico's en Nueva York ofrecían "Térapénea a la Maryland", consolidando la tortuga como un manjar de alta cocina. Incluso en comunidades afroamericanas como Newport, Rhode Island, las "fiestas de tortuga" (turtle frolics) superaban en popularidad a las barbacoas de cerdo y las ostras, donde la sopa se servía directamente de los enormes caparazones, sazonada con limas, reflejando una adaptación cultural única de esta tradición.

Este auge de la popularidad, sin embargo, tuvo un costo devastador. La demanda insostenible llevó a una drástica disminución de las poblaciones de tortugas marinas, y los precios del mercado se dispararon. Ya a finales del siglo XIX, naturalistas y científicos comenzaron a expresar serias preocupaciones sobre la explotación de estas especies. En 1897, el Comisionado de Pesca de EE. UU. emitió una severa advertencia sobre la menguante población de tortuga verde, recomendando una prohibición total de su captura para evitar la extinción. Florida, un estado clave en la pesca de tortugas, fue pionero en la protección, prohibiendo la captura de tortugas verdes y caguamas en 1907.

A pesar de las crecientes regulaciones, las tortugas marinas continuaron siendo clasificadas como un recurso pesquero y su captura comercial persistió en algunas partes de Florida hasta bien entrada la década de 1960. No fue sino hasta principios de los años 70 que el consenso científico y el impulso conservacionista culminaron en un cambio legal radical. La Ley de Especies en Peligro (Endangered Species Act - ESA) de 1973 marcó un antes y un después. Esta ley hizo ilegal "tomar" (que incluye perseguir, atrapar, dañar, herir, acosar o matar) especies en peligro de extinción, abarcando las seis especies de tortugas marinas que se encuentran en aguas estadounidenses. Lamentablemente, para cuando la legislación fue aprobada, las poblaciones de tortugas marinas ya estaban tan diezmadas por la sobrepesca que la actividad comercial apenas era viable. Así, la sopa de tortuga pasó de ser una delicadeza a una actividad ilícita, un delito federal. La prohibición se estableció firmemente, poniendo fin a una era de consumo desenfrenado.

Evolución del Consumo de Tortuga en EE. UU.

Periodo HistóricoEstatus del ConsumoContexto SocialImpacto en la Población de Tortugas
Pre-colonial y Colonial Temprana (hasta s. XVIII)Alimento básico, "carne de pobre"Subsistencia para nativos, colonos, sirvientes, esclavos. Abundancia de especies.Poco impacto inicial debido a poblaciones vastas y métodos de captura limitados.
Edad Dorada (mediados s. XIX - principios s. XX)Manjar de lujo, símbolo de estatusAlta sociedad, banquetes presidenciales, restaurantes exclusivos. Demanda creciente.Sobrepesca masiva, declive alarmante de poblaciones de tortugas marinas.
Principios - mediados s. XXConsumo en declive, primeras regulaciones estatalesConciencia creciente sobre el declive. Algunos estados (Florida) inician prohibiciones parciales.Continuación de la sobreexplotación, aunque con señales de alerta.
A partir de 1973 (Ley de Especies en Peligro)Ilegalidad total de la captura y consumoEnfoque en la conservación, recuperación de especies.Poblaciones en lenta recuperación, pero aún amenazadas por otros factores.

La Tradición Perdura: El Consumo de Tortuga en México

Un Legado Ancestral en Tabasco y Más Allá

Mientras que en Estados Unidos la carne de tortuga es un capítulo cerrado de la historia culinaria, en otras partes del mundo, especialmente en ciertas regiones de México, su consumo ha sido y en algunos casos sigue siendo una parte intrínseca de la gastronomía y la identidad cultural. Un claro ejemplo es el estado de Tabasco, donde el "Guau Tabasqueño" se refiere a la tortuga tres quillas, un ingrediente exótico y muy apreciado en la cocina regional.

La gastronomía tabasqueña cuenta con diversas preparaciones de tortuga, que van desde el reconfortante "caldo cero" hasta tamales y asados, mostrando la versatilidad de este ingrediente en la cocina local. Este arraigo no es reciente; la tortuga ha formado parte importante de la dieta en Tabasco desde tiempos prehispánicos. Crónicas antiguas y hallazgos arqueológicos confirman que su consumo era una práctica común y valorada.

Fray Tomás de la Torre, en su relato de viaje a mediados del siglo XVI, destacó la abundancia de pescado y tortugas en Xicaltenango, mencionando que la tortuga era un alimento que "no les cuesta nada" y que tenían "muchos y muy estremados pescados y tortugas tan grandes". De manera similar, Landa, en sus escritos, describe tortugas "a maravilla grandes" que eran "de buen comer y tienen harto que", y cuyos huevos eran "tan grandes como de gallina". Estas narraciones coloniales subrayan la importancia de la tortuga como recurso alimenticio para los grupos mesoamericanos, en particular los mayas, quienes aprovechaban no solo la carne y los huevos, sino también el caparazón para diversos fines.

Evidencias Arqueológicas y Significado Cultural

La arqueología ha proporcionado pruebas irrefutables de este consumo ancestral. En el sitio de La Joya, Veracruz, se encontraron hornos subterráneos con abundantes restos faunísticos, incluyendo caparazones de tortuga, sugiriendo que se preparaban para grandes banquetes y festividades entre el 400 a.C. y el 100 d.C. En las tierras bajas mayas del norte, sitios como El Mirador en Guatemala, y Xcambó, Champotón y Chichén Itzá en México, han revelado restos de tortugas de agua dulce (tortuga blanca, guau, casquito o pochitoque, y jicotea) y marinas (verde, carey y caguama), muchos con marcas de corte, fractura y cocción, indicando su preparación culinaria.

En Tabasco, las investigaciones arqueológicas también han desenterrado evidencia significativa. En Sabanilla, se reportaron abundantes fragmentos de caparazón de tortuga, algunos calcinados o con marcas de haber sido trabajados. Un estudio en la Gran Acrópolis de Comalcalco identificó casi 10,000 fragmentos de reptiles, con una clara predominancia de la tortuga blanca (Dermatemys mawii) en los desechos alimenticios de la élite (39.5% del total), mientras que la jicotea (Trachemys scripta) era más común en contextos de la gente común (12.6%), revelando una posible estratificación social en el consumo de especies.

¿Es legal la carne de tortuga en Estados Unidos?
El consumo de carne de tortuga está prohibido en Estados Unidos desde la promulgación de la Ley de Especies en Peligro de Extinción en 1973, lo que hace ilegal "capturar" (lo que incluye perseguir, atrapar, dañar, herir, acosar o matar) especies en peligro de extinción, abarcando las seis especies de tortugas marinas que se encuentran en aguas estadounidenses.

Un hallazgo particularmente revelador ocurrió en Nacajuca, Tabasco, en 2012. Una excavación en el centro de la ciudad desenterró 157 fragmentos de caparazón de tortuga en un contexto cultural del periodo Clásico Terminal (700-900 d.C.). Estos restos, junto con cerámica doméstica con residuos de carbón, sugieren que el sitio era un basurero asociado a un área de preparación de alimentos, lo que indica un consumo habitual y bien establecido en esa población prehispánica.

La persistencia del consumo de tortuga en Tabasco, a pesar de que la tortuga se ha convertido en una especie en peligro de extinción, resalta una conexión profunda entre la comida y la identidad cultural. Como señaló el filósofo Ludwig Feuerbach, "el hombre es lo que come", una idea que resuena con la persistencia de ciertas prácticas alimentarias a lo largo del tiempo. La cocina, a menudo más conservadora que la religión o el idioma, mantiene elementos fundamentales que resisten conquistas, migraciones y cambios tecnológicos. Esto se debe a que nuestras actitudes hacia la comida se aprenden y se inculcan afectivamente, otorgándoles un efecto duradero. La alimentación no solo se vincula con los recursos locales y las formas de aprovisionamiento, sino también con creencias y prácticas culturales que juegan un papel central en la identidad de un grupo social.

Así, la carne de tortuga en Tabasco no es solo un alimento; es un marcador étnico, una parte de la herencia que persiste, incluso en tiempos de crisis ambiental. La historia de su consumo en México es un testimonio de cómo la gastronomía puede ser un espejo de la historia, las creencias y la resiliencia cultural de un pueblo.

Preguntas Frecuentes sobre la Carne de Tortuga

Dada la complejidad y el contraste entre las legislaciones y culturas, es natural que surjan muchas preguntas sobre la carne de tortuga. Aquí abordamos algunas de las más comunes:

¿Es legal la carne de tortuga en Estados Unidos?

No, el consumo de carne de tortuga marina es ilegal en Estados Unidos desde la promulgación de la Ley de Especies en Peligro (ESA) de 1973. Esta ley prohíbe la captura, daño o matanza de especies en peligro de extinción, lo que incluye a todas las tortugas marinas presentes en aguas estadounidenses. La violación de esta ley puede acarrear multas y penas de prisión. Algunas especies de tortugas de agua dulce también están protegidas por leyes estatales o federales, lo que restringe o prohíbe su consumo.

¿Qué especies de tortuga se consumían históricamente?

Históricamente, se consumían diversas especies, tanto marinas como de agua dulce. En Estados Unidos, la tortuga verde (Chelonia mydas) era una de las más populares para la sopa. En México, particularmente en Tabasco, se consumían la tortuga tres quillas (conocida como "guau" o "tortuga blanca" - Dermatemys mawii), la jicotea (Trachemys scripta), el casquito o pochitoque (Kinosternum leucostonum), y otras como la tortuga de carey y la caguama (loggerhead).

¿La carne de tortuga es segura para el consumo humano?

Más allá de las consideraciones legales y éticas, el consumo de carne de tortuga puede plantear riesgos para la salud. Las tortugas, especialmente las marinas, pueden acumular toxinas y contaminantes del medio ambiente, como metales pesados o biotoxinas marinas, que pueden ser perjudiciales para los humanos si se ingieren. Además, existen preocupaciones sobre la transmisión de parásitos o bacterias si la carne no se maneja y cocina adecuadamente.

¿Dónde es legal consumir carne de tortuga hoy en día?

En la mayoría de los países, especialmente aquellos con regulaciones ambientales estrictas o donde las especies de tortugas están en peligro, el consumo de carne de tortuga es ilegal o fuertemente restringido. Sin embargo, en algunas regiones o comunidades indígenas de ciertos países, donde las leyes de conservación pueden ser menos aplicadas o donde existen exenciones culturales específicas, podría persistir un consumo limitado, aunque a menudo de forma no regulada o alegal. Es crucial investigar las leyes locales antes de considerar el consumo de cualquier especie de tortuga.

¿Cómo ha afectado la prohibición a las poblaciones de tortugas?

La prohibición en Estados Unidos, junto con otros esfuerzos de conservación a nivel global, ha sido fundamental para la lenta recuperación de las poblaciones de tortugas marinas. Aunque todavía enfrentan amenazas significativas como la pérdida de hábitat, la contaminación, la captura incidental en redes de pesca y el cambio climático, la eliminación de la presión de la caza comercial ha permitido que algunas especies muestren signos de mejora. Este es un legado silencioso pero vital de uno de los esfuerzos de conservación más tempranos y exitosos del país.

La historia de la carne de tortuga es un microcosmos de nuestra relación cambiante con el mundo natural. Desde ser una fuente de alimento humilde, pasando por un símbolo de estatus, hasta convertirse en un emblema de la necesidad de conservación, su trayectoria nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras elecciones culinarias impactan el frágil equilibrio de los ecosistemas. Es un recordatorio de que la gastronomía, en su esencia más profunda, no solo nutre el cuerpo, sino que también refleja la cultura, la historia y, cada vez más, nuestra responsabilidad hacia las especies que comparten nuestro planeta.

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