¿Cuáles son las costumbres de la cultura Puruhá?

Explorando la Cultura Puruhá: Un Legado Ancestral

07/05/2026

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La vasta riqueza cultural del Ecuador se teje con hilos ancestrales, y entre los más vibrantes se encuentra la historia del pueblo Puruhá. Conocidos también como Puruhuay, estas etnias indígenas forjaron una de las civilizaciones más influyentes y numerosas en las provincias de Chimborazo, Bolívar, Tungurahua y parte de Cotopaxi. Su legado, aunque en muchos aspectos aún por descifrar completamente, nos ofrece una ventana a una sociedad compleja, con profundas tradiciones y una organización que dejó huella en el paisaje andino.

¿Cómo es la vestimenta de Puruhá?
Para los hombres del pueblo indígena Puruha de Cacha, el poncho es una de sus prendas de vestir más importantes. Este se diferencia del resto de los pueblos de la nación Puruhá por ser de varios colores: negro, rojo, azul, morado y blanco, con y sin rayas negras.

A través de la arqueología, la lingüística y los relatos históricos, podemos reconstruir fragmentos de su vida cotidiana, sus creencias y las costumbres que definieron su identidad. Desde sus enigmáticas lenguas hasta sus prácticas funerarias y su intrincada cosmovisión, los Puruhá continúan revelando la magnitud de su presencia en el pasado prehispánico de la región. Este artículo se adentra en las particularidades de esta nación, desvelando las costumbres, la vestimenta y la ubicación que los distinguieron.

Índice de Contenido

Ubicación Geográfica y Orígenes de una Nación

Los Puruhá, una etnia indígena milenaria, establecieron sus asentamientos principales entre los años 800 y 700 a.C., concentrándose particularmente en la provincia de Chimborazo. Su influencia se extendió por nueve cantones de esta provincia, abarcando diversas parroquias urbanas y rurales de Riobamba, y llegando hasta la reconocida parroquia de Cacha, considerada hoy como un epicentro de su cultura viva. Sin embargo, en su apogeo, su presencia era notable en un territorio mucho más amplio, abarcando también las provincias de Bolívar, Tungurahua y una porción de Cotopaxi, lo que da cuenta de su considerable extensión e influencia territorial en el Ecuador prehispánico.

El nombre mismo de “Nación Puruhá” ha sido objeto de debate entre los investigadores. Aquiles Pérez sugiere que el término se originó de varias parcialidades que existían con este nombre en la región, mientras que “Puruhuay” era un apelativo. Los cronistas españoles, sin embargo, adoptaron “Puruhuayes” para referirse a todas las parcialidades de la provincia de Chimborazo. Curiosamente, el topónimo “Puruhuay” podría derivar del colorado “bululá”, que significa “familia grande” o “tribu”, sugiriendo que esta civilización fue el resultado de migraciones, posiblemente desde el norte, tanto por mar como por tierra.

Organización Social y Política

La sociedad Puruhá se caracterizaba por una monarquía federativa bien estructurada. Cada curaca o régulo ejercía un gobierno independiente sobre su propio pueblo, lo que garantizaba una autonomía local significativa. No obstante, en situaciones críticas o asuntos de bienestar general que afectaban a toda la confederación, todos los jefes se congregaban para deliberar en una asamblea común, la cual era presidida por el régulo de mayor jerarquía. Este sistema denota un alto grado de organización y una capacidad de coordinación entre las distintas parcialidades.

La sucesión al poder estaba regulada por leyes claras, siendo la monarquía de carácter hereditario, donde el hijo varón sucedía siempre a su padre. Esta estabilidad en el liderazgo contribuía a la cohesión y continuidad de la nación. Aunque la documentación histórica no ha podido confirmarlo, una creencia popular sostiene que el inca Atahualpa era hijo de una mujer Puruhá del linaje Duchicela, un relato que, de ser cierto, habría sellado una alianza política crucial tras la conquista incaica, como se narra con la unión entre Huayna Cápac y Paccha Duchicela.

La Enigmática Lengua Puruhá

Los Puruhá poseían su propio idioma, una lengua que lamentablemente se encuentra perdida en la actualidad. Aunque existe documentación sobre ella, su clasificación ha sido un desafío para los lingüistas debido a la escasez de información. Sin embargo, se sabe que compartía sufijos toponímicos con el cañari, una lengua hablada un poco más al sur. Además, la estructura fonológica de algunas palabras Puruhá presentaba características únicas en la región, como la ocurrencia de oclusivas sonoras al principio de palabra, la existencia de un sonido /ž/, y terminaciones como -pala, -pud, -bug, -shi.

Estas coincidencias sugieren un probable parentesco entre las lenguas cañar y Puruhá, razón por la cual, al no haber sido posible clasificarlas a través de emparentamientos con otros idiomas regionales, se las agrupa provisionalmente como las “lenguas cañar-Puruhá”. La pérdida de esta lengua representa un vacío en el conocimiento de la cosmovisión y el pensamiento Puruhá, pero los vestigios lingüísticos ofrecen pistas valiosas sobre su interconexión cultural con pueblos vecinos.

Costumbres y Tradiciones Profundas

Las costumbres de la cultura Puruhá se revelan a través de sus prácticas cotidianas, su arte, sus rituales y su interacción con el entorno. Abarcan desde la forma en que vestían hasta la manera en que honraban a sus muertos y a sus deidades.

Cerámica: El Arte de la Tierra

La cerámica Puruhá es un reflejo de su evolución histórica, mostrando influencias de señoríos vecinos y desarrollos propios. Las piezas más características, según las investigaciones, provienen del período de Elenpata, considerado el de mayor auge cultural. Esta cerámica se distingue por su decoración con color rojo, su uso ceremonial, y la presencia de bajorrelieves y altorrelieves que a menudo expresan motivos antropomórficos. Ejemplos de estas piezas se pueden encontrar en museos como la Casa del Alabado o el Centro de Interpretación Cultural Patati-Urcu, así como en colecciones privadas.

Según Jijón y Caamaño, las “compoteras” eran comunes en Elenpata, caracterizadas por su naturaleza rústica y su doble función: contener alimentos y servir a propósitos ceremoniales. También eran frecuentes los trípodes, utilizados tanto en la vida diaria como en los entierros. A partir del segundo período, el de Elenpata, la cerámica Puruhá adoptó la técnica de pintura negativa, con motivos mayormente geométricos. Aunque la carga simbólica era menos prominente que en las culturas costeras, era superior a la de culturas como la Caranqui. Se han encontrado vasijas antropomorfas, algunas representando figuras llorando, y ollas sin pintura pero con bajorrelieves, lo que demuestra la diversidad de su producción artesanal.

¿Cuáles son las costumbres de la cultura Puruhá?
Costumbres, símbolos y creencias Los puruhaes mantienen la costumbre de una alimentación ligada a los productos que da la tierra, por ello su alimentación contiene: cereales y hortalizas, máchica, arroz de cebada, morocho, zanahoria y brócoli; sumando a esta dieta frutas, carnes y alimentos procesados industrialmente.

Textiles: Hilos de Tradición

El arte textil Puruhá está intrínsecamente ligado a su espiritualidad. Uno de los lugares más significativos es el Puskhana Rumi, o “Piedra de la Hilandera” en kichwa, ubicado en San Juan, Chimborazo. Se cree que este era un lugar de culto asociado con el hilado y el tejido, prácticas fundamentales que posteriormente darían origen a los obrajes de la Real Audiencia de Quito. Tras la conquista, el culto en este sitio fue sincretizado con la devoción a la Virgen de las Mercedes.

En Puskhana Rumi se encuentra una piedra sagrada de unos 90 metros, parcialmente enterrada, considerada hasta hoy como milagrosa por muchos habitantes locales, quienes la conocen como “espejo de piedra” por su capacidad de reflejar a una persona. La leyenda cuenta que una mujer era vista frecuentemente hilando en el borde de esta piedra, rodeada de ovejas, y se creía que dejar ofrendas en el lugar multiplicaría el ganado.

En cuanto a la vestimenta, el poncho es una prenda fundamental para los hombres del pueblo Puruhá de Cacha. Este se distingue por su variedad de colores: negro, rojo, azul, morado y blanco, algunos con rayas negras y otros sin ellas, lo que lo diferencia de los ponchos de otros pueblos de la nación Puruhá y lo convierte en un distintivo cultural.

Entierros: Un Vínculo con el Más Allá

Las prácticas funerarias de los Puruhá revelan aspectos importantes de su organización social y sus creencias. Los entierros se realizaban a una profundidad de un metro y medio, una característica que los diferenciaba de los Quitus, quienes sepultaban a sus difuntos a mayor profundidad. Las investigaciones sobre estos entierros, iniciadas por Jijón y Caamaño en 1927 y retomadas más recientemente por la UNACH, han permitido datar los hallazgos entre los años 500 y 1460 a.C., ubicándolos en pleno período de Integración o de los señoríos étnicos.

Los yacimientos encontrados cerca del pueblo de Guano son de gran interés, ya que esta región era un punto crucial para el comercio entre señoríos, facilitado por los *mindalaes*. Era una zona limítrofe al sur del circuito comercial que conectaba con los Quitus-Panzaleos al norte, los Caranquis más al norte, y terminaba con los Pastos. La diversidad de tumbas halladas ha permitido identificar una clara estratificación social, enriqueciendo el conocimiento sobre las fases de desarrollo de Elenpata y Huavalac. Además, existen tumbas en Payacucha y Ruicruz que están siendo consideradas para futuras exploraciones arqueológicas.

Religión y Mitología: La Cosmovisión Puruhá

La religión ancestral Puruhá se centraba en el culto a importantes deidades, entre las que destacan Catequil y Pillallau. El culto a Catequil, un dios ampliamente venerado en los Andes septentrionales, era particularmente frecuente en el territorio Puruhá. Existen cuatro lugares con el toponímico “catequilla” en esta región, lo que sugiere la intensidad de su culto. Otros tres sitios “catequilla” se encuentran en Latacunga y en la línea equinoccial, en territorios Quitu y Caranqui, respectivamente.

El rito a Catequil, investigado etnográficamente por los esposos Costales en el siglo XX y documentado en su obra “Mitos Quitu-Cara”, consistía en baños sagrados en manantiales o “pozas de catequil”. En estos rituales se utilizaban animales de la zona, como ranas de Ambato y anfibios Cutuchi de Latacunga. Antiguamente, se creía que la serpiente Pini, una criatura mitológica, habitaba en una gran laguna sagrada en esta región, la cual desapareció tras una erupción del Chimborazo. El objetivo principal de este rito era formar a los futuros líderes de la comunidad. La trascendencia del culto a Catequil fue tal que se sincretizó con deidades de otras culturas andinas, incluida la incaica, donde se le asoció con Illapa, el dios del trueno. Sin embargo, en los señoríos étnicos de Ecuador, el culto a Catequil se vinculaba más con la conexión con el pasado y el origen de los pobladores, quienes, según la mitología prehispánica, llegaron a las costas durante un eclipse lunar. Por ello, los rituales se realizaban durante la fase de luna menguante, simulando un eclipse nocturno, donde el sol se creía en el “inframundo”. Estas representaciones también se encuentran en la cerámica de la cultura Milagro-Quevedo, en las “cocinas de brujo”, interpretadas como “pozas de Catequil” por contener agua y motivos de sapos y serpientes. Las representaciones ornitomorfas también sugieren una conexión con aves sagradas y toponímicos como Quito y Pichincha.

Por otro lado, se sumaba el culto a Pillallau, una deidad que se creía habitaba en la cima del Chimborazo. Se le describía como una criatura similar a un grifo, con torso de cóndor y pies de puma. Aunque se desconoce la ubicación exacta de sus templos, se conjetura que podrían haber estado cerca de Píllaro, un poblado que fue destruido por terremotos. Es crucial destacar que, contrario a la creencia popular actual, el volcán Chimborazo era considerado de género femenino en la mitología Puruhá. Las referencias contemporáneas a “Taita Chimborazo” y las leyendas de que embarazaba mujeres son distorsiones posteriores, producto de la pérdida del idioma y la influencia del castellano. Esto podría estar relacionado con deidades como “chuhuajinu” o “chusalongo” en otras lenguas, que atribuían energía sexual a las montañas.

Sitios Arqueológicos Clave

La arqueología ha sido fundamental para desentrañar la historia de los Puruhá. Dos sitios destacan por su importancia:

Elenpata: El Apogeo Cultural

De todos los períodos arqueológicos, el de Elenpata es considerado el de mayor desarrollo relativo. Si bien la conquista inca ha capturado más la atención, Elenpata es el lugar arqueológicamente más interesante y una pieza clave en la mitología Puruhá. A este período le sucedió el de Huavalac, que duró cerca de un siglo y fue truncado por la invasión incaica. Es en Elenpata donde la cultura Puruhá alcanzó su apogeo, con relativa libertad y sin la presión de conquistadores, consolidándose como un actor importante entre los señoríos étnicos del Ecuador. Se cree que en esta región existía un gran lago sagrado, hogar de Pini, la serpiente mitológica central en el rito de Catequil. Cuatro manantiales llamados “catequilla” en la región, dos cerca del río Chambo y dos cerca del río Chimbo, son testimonio de esta creencia. Los extensos cementerios de Elenpata, un pueblo actual cerca del río Guano, han revelado yacimientos arqueológicos que florecieron en el siglo IX. La continuidad del período de San Sebastián se distingue en Elenpata por un análisis cerámico que muestra decoración y pintura, influenciada por la cultura Protopanzaleo I. Una característica distintiva de este período es el uso de triángulos escalonados en su cerámica, y se han buscado indicios de influencia de la cultura Tiahuanaco.

Cerro Collay: Un Observatorio Estratégico

El Cerro Collay es otro de los lugares arqueológicos más importantes, con una altura de 700 metros y una extensión de más de 28,000 m². Se ubica en la parroquia de Yaruquíes, cantón Riobamba, provincia de Chimborazo. Se cree que fue un sitio ceremonial y habitacional para la cultura Puruhá. Su importancia radica en la gran cantidad de cerámica encontrada, que muestra influencia de la cultura Cañari y del comercio con los señoríos costeños. Desde este cerro se observan tres lomas importantes para el estudio arqueológico y se extienden diez poblados hasta Riobamba. Se presume que fue utilizado como un sitio ceremonial y militar, similar al Yavirac (Panecillo) de los Quitus, debido a su vista estratégica.

¿Dónde se ubica la cultura Puruhá?
El pueblo Puruhá es una etnia indígena milenaria formada desde los años 800 - 700 a.C. se asentaron en la provincia de Chimborazo distribuidos en nueve cantones entre esos en las diversas parroquias urbanas y rurales de Riobamba, llegando así a la parroquia de Cacha.

En el Cerro Collay se han recuperado más de 500 fragmentos de cerámica y obsidiana. Los estudios arqueológicos, descontinuados por un tiempo y retomados en 2013, sugieren que en la cima se realizaban rituales tradicionales, un lugar que hoy ocupa un templo evangélico, lo que subraya su continuo reconocimiento como sitio sagrado. Excavaciones desde 2016 han revelado evidencia de ocupación Cañari y de la conquista incaica, cubriendo un período histórico desde el 500 a.C. hasta la conquista española. El 74% de la cerámica hallada pertenece a la cultura Puruhá, confirmando que fue un asentamiento clave. La presencia de cerámica Cañari evidencia el intenso comercio durante los períodos de Tacalshpa y Cashaloma de la cultura Cañari.

Red Arqueológica Potencial

En la actualidad, existe una potencial red arqueológica compuesta por cinco sitios en el cantón Riobamba: el cerro Juan Coshitolo, el muro Ingapirca, Payacucha, el cerro Tzuztzuk y el cerro Collay. Estos sitios ofrecen una oportunidad invaluable para la investigación y la comprensión más profunda de la compleja historia Puruhá.

Preguntas Frecuentes sobre la Cultura Puruhá

Para ofrecer una visión más clara y concisa, abordamos algunas de las interrogantes más comunes sobre esta fascinante cultura.

¿Dónde se ubicaban los Puruhá?

Los Puruhá se asentaron principalmente en la provincia de Chimborazo en Ecuador, extendiéndose por nueve de sus cantones, incluyendo Riobamba y la parroquia de Cacha. Históricamente, también ocuparon partes de Bolívar, Tungurahua y Cotopaxi, formando una de las etnias indígenas más numerosas del país.

¿Cómo era la organización política de los Puruhá?

Los Puruhá tenían una monarquía federativa. Cada curaca o régulo gobernaba su propio pueblo de forma independiente, pero en asuntos de gran importancia para el bienestar general, todos los jefes se reunían en una asamblea común, presidida por el régulo principal. La monarquía era hereditaria, con la sucesión al poder siempre recayendo en el hijo varón.

¿Qué idioma hablaban los Puruhá?

Los Puruhá hablaban su propio idioma, que actualmente se encuentra perdido y no clasificado formalmente. Sin embargo, se sabe que compartía sufijos toponímicos y algunas características fonológicas con el cañari, sugiriendo un posible parentesco entre ambas, por lo que a veces se las agrupa como “lenguas cañar-Puruhá”.

¿Cuáles eran las principales deidades Puruhá?

Las dos deidades más importantes en la religión ancestral Puruhá eran Catequil y Pillallau. Catequil era un dios ampliamente venerado, asociado a ritos de baños sagrados en manantiales. Pillallau, por su parte, se creía que vivía en la cima del Chimborazo y era descrito como una criatura con torso de cóndor y pies de puma.

¿Cómo era la vestimenta tradicional de los hombres Puruhá?

Para los hombres del pueblo Puruhá de Cacha, el poncho es una de las prendas más significativas. Se distingue por sus múltiples colores, incluyendo negro, rojo, azul, morado y blanco, con o sin rayas negras, lo que lo hace único en comparación con los ponchos de otros pueblos Puruhá.

¿Qué objetos de cerámica son característicos de la cultura Puruhá?

Las cerámicas más características de la cultura Puruhá, especialmente del período de Elenpata, presentan decoración en color rojo, son de uso ceremonial, y a menudo tienen bajorrelieves y altorrelieves con motivos antropomórficos. Son comunes las compoteras y los trípodes, y a partir del segundo período, se utilizó la pintura negativa con motivos geométricos.

Conclusión

La cultura Puruhá, con su rica historia y profundas tradiciones, representa un pilar fundamental en el patrimonio prehispánico del Ecuador. A pesar de la pérdida de su idioma y las transformaciones impuestas por conquistas y el paso del tiempo, sus costumbres, su arte y sus sitios sagrados continúan hablándonos de una sociedad compleja, organizada y espiritualmente conectada con su entorno. La preservación de sus sitios arqueológicos y la revitalización de sus tradiciones son esenciales para mantener viva la memoria de este pueblo ancestral, cuya influencia perdura en el corazón de los Andes.

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