¿Cuándo fue el robo más grande de Colombia?

El Robo del Siglo: Valledupar 1994

19/03/2026

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En la historia criminal de Colombia, pocos eventos han capturado tanto la imaginación popular y generado un impacto tan profundo como el asalto al Banco de la República en Valledupar. Este no fue un robo cualquiera; fue un golpe meticulosamente planeado y ejecutado con una audacia que lo catapultó a la leyenda, conocido desde entonces como El Robo del Siglo. Ocurrido en un fin de semana festivo de octubre de 1994, este atraco no solo despojó a la bóveda de una suma colosal de dinero, sino que también desestabilizó el sistema monetario del país y dejó una marca indeleble en la memoria colectiva colombiana.

¿Cuándo fue el robo más grande de Colombia?
Tras el masivo robo, el 26 de octubre de 1994, la junta directiva del Banco de la República autorizó a los bancos reembolsar pequeñas cantidades de billetes a las personas que actuando de buena fe recibieran los billetes robados. \u200b Los billetes robados generaron caos en el comercio y el sistema financiero colombiano.

La magnitud del botín y la sofisticación del método empleado lo distinguen de cualquier otro suceso similar. No se trató solo de la cantidad de dinero, sino de cómo se planificó y se llevó a cabo, con la participación de mentes criminales expertas y, sorprendentemente, la complicidad de algunos miembros de la fuerza pública. Este artículo desglosará cada fase de este monumental robo, desde sus meticulosos preparativos hasta sus extensas consecuencias y su resonancia en la cultura popular.

Índice de Contenido

Un Plan Milimétrico: La Génesis del Golpe Maestro

La idea de asaltar el Banco de la República en Valledupar no surgió de la noche a la mañana. Fue un plan que se gestó durante ocho largos meses, comenzando a tomar forma concreta en junio de 1994. Los cerebros detrás de esta operación fueron Benigno Suárez Rincón, quien ideó el plan, y Alexánder Flórez Salcedo, encargado de comandar la ejecución. La ambición era tan grande como el botín que esperaban obtener.

Para asegurar el éxito, reclutaron a figuras clave, incluyendo al teniente de la Policía Nacional Juan Carlos Carrillo Peña y a Jaime Bonilla Esquivel. Estos últimos fueron fundamentales para la recopilación de información vital sobre la vigilancia del banco. Bonilla, junto con los tenientes Carrillo y César Augusto Barrera Caicedo, se reunieron en la Plaza Alfonso López de Valledupar para afinar los detalles. La información solicitada por Bonilla al teniente Carrillo no era poca: los pormenores del edificio del Banco de la República en Valledupar y, crucialmente, el esquema de seguridad que lo protegía. En un lapso de 20 días, Carrillo entregó esta información, sentando las bases para el atraco.

Elkin Susa, el principal financista de la operación, invirtió una suma considerable de US$22 mil dólares para adquirir equipos de soldadura de última generación en Canadá. No solo eso, sino que también pagó el entrenamiento de tres de los asaltantes en Bogotá, quienes aprenderían a operar estos equipos para penetrar la impenetrable bóveda. Días antes del asalto, el 13 de octubre de 1994, dos equipos sofisticados de soldadura, herramientas variadas y numerosos tanques de oxígeno fueron enviados desde Cali a Valledupar, destinados a neutralizar los sistemas de seguridad del banco.

Las reuniones previas continuaron hasta el último momento. Bonilla se encontró nuevamente con el teniente Carrillo al mediodía del sábado 15 de octubre. Más tarde, ese mismo día a las 6:00 P.M., Bonilla, Carrillo y el subteniente Barón se reunieron, y Bonilla reveló que el robo se llevaría a cabo al día siguiente, domingo 16 de octubre. La complicidad policial era un pilar del plan: a los tenientes Carrillo y Barrera, y al subteniente Varón, se les asignó la tarea de patrullar las inmediaciones del banco durante el domingo y la madrugada del lunes. Si la alarma se activaba, su instrucción era despistar a otros policías, argumentando que se realizaban mantenimientos rutinarios dentro del banco. Con radios en mano y el subteniente Varón moviendo su patrulla para facilitar la entrada del camión, todo estaba listo. La banda de 14 asaltantes, liderada por alias 'Camilo', 'El Chema' y 'El Pana', pasó la noche en la Colchonería Colchoflex, cuyo propietario, Ociel Echeverry López, recibió 50 millones de pesos por su colaboración.

La Audaz Ejecución: Un Fin de Semana de Tensión

El asalto comenzó en las primeras horas de la mañana del domingo 16 de octubre de 1994, a las 6:00 A.M., coincidiendo estratégicamente con el inicio de un puente festivo. Los asaltantes llegaron en un camión Dodge 600, de color rojo y carrocería de madera con carpa, que estacionaron discretamente frente al banco, ubicado en la esquina de la Calle 16 y Carrera 9. La fachada era una excusa simple pero efectiva: supuestamente, venían a reparar los aires acondicionados del edificio bancario.

Varios hombres lograron penetrar el banco, y una hora después, abrieron la puerta del garaje para introducir el camión al edificio. Mientras tanto, Suárez Rincón y Bonilla Esquivel se instalaron en las habitaciones 202 y 306 del Hotel Sicarare, directamente al otro lado de la Carrera 9, desde donde coordinaban la operación usando radios. Poco antes de las 6:15 A.M., el camión se detuvo brevemente antes de entrar, un momento crucial que quedó registrado en los videos de seguridad. Dentro del camión, ocultos bajo la carpa, se encontraban los 14 ladrones. El conductor, Luis Ernesto Vásquez Agudelo, vestido con una bata blanca con logotipos del banco, incluso pidió ayuda a transeúntes para empujar el camión, una maniobra audaz que pasó desapercibida. Una vez encendido, el camión ingresó a la rampa del garaje que conducía al sótano del banco.

Los tenientes Carrillo, Barrera y Varón observaron la entrada del camión y comenzaron sus rondas de vigilancia, asegurando que nadie sospechara. La puerta del banco fue abierta por el vigilante Winston Tarifa, quien, desde el interior, manejaba los sistemas de seguridad y se comunicaba directamente con Bonilla Esquivel. Los otros vigilantes, Dinael Ramírez, Pedro Arias y Mario de la Hoz, fueron rápidamente neutralizados, amenazados y amarrados por los asaltantes.

Desactivar las alarmas e instalar los equipos de soldadura tomó aproximadamente una hora. El arsenal técnico incluía 23 botellas de oxígeno, una de acetileno, más de 35 metros de cable trifásico, compresores, extractores, mazos, guantes quirúrgicos y diversas herramientas. En medio del asalto, una suspensión de energía eléctrica en la zona provocó un retraso inesperado. Los asaltantes, sin inmutarse, decidieron usar sus tanques de oxígeno y acetileno para continuar. Este contratiempo los obligó a permanecer dentro del edificio por 18 horas, una situación de alta tensión.

Con los equipos, los ladrones rompieron un tubo de un baño adyacente a la bóveda, conectaron una manguera para refrigerar la puerta blindada mientras la perforaban con soplete, luego accedieron a una puerta auxiliar y finalmente penetraron la bóveda principal. El objetivo estaba cumplido: el dinero, una suma que ascendía a 29 mil millones de pesos, estaba a su alcance. Finalmente, tras casi 21 horas, los videos de seguridad registraron la salida de los asaltantes a las 2:51 A.M. del 17 de octubre. La millonaria suma sustraída fue de 24.720 millones de pesos, en denominaciones de $2.000, $5.000 y $10.000 pesos, con un peso estimado de 3,8 toneladas. Sorprendentemente, 6 mil millones de pesos en billetes de baja denominación fueron abandonados en el banco, ya que el camión estaba completamente repleto. Dentro del banco, el guardia Winston Tarifa fue amarrado con falsos explosivos (palos de escoba recubiertos con plastilina) y esposado a la baranda de una escalera, una táctica para asegurar su inmovilidad y la de los otros guardias.

El Escape y el Rastro del Dinero

Una vez fuera del Banco de la República, los asaltantes se dirigieron a la colchonería Colchoflex, donde el botín fue rápidamente transferido a dos camiones de transporte de cerveza, una maniobra que buscaba diluir el rastro del dinero. De los 24 mil millones de pesos robados, se estima que 4 mil millones se perdieron durante el transporte desde Valledupar a otras zonas del país, siendo distribuidos entre una vasta red de cómplices.

El grupo de Elkin Susa se dirigió a una finca en Fundación, donde el dinero fue empacado ingeniosamente en cajas industriales de cigarrillos Marlboro. Posteriormente, el cargamento fue trasladado a Ciénaga y dejado en un parqueadero, esperando su destino final. Se reveló que 18.560 millones de pesos correspondían a billetes sin emitir, 3.700 millones a billetes nuevos con series conocidas, y 1.812 millones a billetes que ya habían estado en circulación. Esta mezcla de billetes, algunos vírgenes y otros ya en el mercado, complicaría enormemente su rastreo y recuperación.

Fue a las 2:00 P.M. del lunes festivo 17 de octubre cuando uno de los celadores, Pedro Arias, quien había sido amarrado y encerrado en el sótano, logró liberarse. Su aviso a los policías que aún patrullaban el exterior del banco fue el primer indicio de la magnitud de lo sucedido. Marco Emilio Zabala Jaimes, el gerente seccional del Banco de la República en Valledupar, quien se encontraba incapacitado en su casa, fue informado por el subgerente, Héctor Fabio Grajales, desatando la alarma nacional.

Un País en Caos: Las Consecuencias del Robo

El robo masivo generó un caos sin precedentes en el comercio y el sistema financiero colombiano. La aparición de billetes con las series robadas provocó desconfianza y confusión. Para mitigar la situación, el 26 de octubre de 1994, la junta directiva del Banco de la República autorizó a los bancos a reembolsar pequeñas cantidades de billetes a las personas que, actuando de buena fe, recibieran los billetes robados. Esta medida fue el resultado de una reunión urgente entre el Emisor, la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría, la Contraloría, la Superintendencia Bancaria, Asobancaria y ANIF.

¿Dónde fue el robo del siglo en Colombia?
El Robo al Banco de la República , también conocido como El robo del siglo en Colombia , fue un robo perpetrado los días 16 y 17 de octubre de 1994 contra una sucursal del Banco de la República ( el banco central de Colombia ), ubicada en Valledupar (una ciudad al norte de Colombia) y en el que los ladrones se llevaron ...

Los asaltantes emplearon diversas estrategias para lavar el dinero. Una de las más comunes era cambiar los billetes con las denominaciones robadas por otros legalmente en circulación. Otra táctica audaz fue la venta de billetes de 10 mil pesos a un precio reducido, a 7 mil pesos o incluso menos, con tal de obtener dinero legal. En otros casos, los delincuentes borraban uno o dos números del serial de los billetes para dificultar su identificación y mantenerlos en circulación.

La situación desató un intenso debate entre los juristas colombianos: ¿eran legales los billetes robados que aún no habían sido emitidos oficialmente al público? Y, más importante, ¿debían ser cubiertos por las aseguradoras? El 4 de julio de 1995, las autoridades descubrieron una red delictiva dentro de la Registraduría Nacional del Estado Civil que había borrado las identidades de algunos asaltantes, demostrando la profundidad de la corrupción. Afortunadamente para el Banco de la República, para el 8 de septiembre de 1997, las compañías de seguros (Suramericana, Chubb de Colombia, Colpatria y GranColombiana) habían cubierto el monto total robado, por lo que el banco no sufrió pérdidas económicas directas. El dinero recuperado posteriormente era reembolsado a las aseguradoras.

Como medida de justicia, el 24 de junio de 2006, las autoridades judiciales ordenaron la expropiación total de los bienes inmuebles propiedad de los miembros de la banda implicados en el robo. Años después, en 2016, Elkin Susa, uno de los financistas, reveló en una entrevista desde prisión que la mayoría de los asaltantes ya habían fallecido, muchos de ellos asesinados, y solo quedaban unos pocos con vida.

Billetes con Historia: La Descontinuación Monetaria

Una de las consecuencias más tangibles y duraderas del robo masivo fue la decisión del Banco de la República de descontinuar y reemplazar los billetes de ciertas denominaciones y series. Esta medida fue crucial para sacar de circulación el dinero robado y restaurar la confianza en el sistema monetario. Los billetes afectados fueron los siguientes:

Denominación del BilleteFecha de EdiciónRangos de Número de Serie
$10.000 - Diez Mil Pesos199368.200.001 a 68.600.000
75.000.001 a 75.600.000
$5.000 - Cinco Mil Pesos3 de enero de 199428.100.001 a 28.200.000
48.300.001 a 48.900.000
63.200.001 a 64.100.000
79.200.001 a 79.800.000
$2.000 - Dos Mil Pesos1 de julio de 199343.150.001 a 43.500.000
53.450.001 a 54.200.000
61.000.001 a 61.600.000

Estos billetes fueron reemplazados por nuevas emisiones con diseños diferentes, lanzados en los años siguientes para garantizar la seguridad y la integridad del peso colombiano:

Denominación del BilleteFecha de Lanzamiento
$10.000 - Diez Mil Pesos30 de noviembre de 1995
$5.000 - Cinco Mil Pesos22 de septiembre de 1995
$2.000 - Dos Mil Pesos2 de abril de 1996

La Incansable Búsqueda de Justicia

Las investigaciones en torno al robo fueron un esfuerzo conjunto y exhaustivo, liderado por la Fiscalía General de la Nación, la Subdirección Nacional de Policía Judicial e Investigación (Dijín), el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) y la Policía Nacional de Colombia. La identidad de Jaime Bonilla Esquivel fue rápidamente descubierta y su foto publicada en los medios, lo que llevó al resto de la banda a ofrecerle dinero para que se entregara y así intentar desviar la atención de los demás.

Tiempo después, los investigadores encontraron pacas de billetes con los seriales reportados como robados en la Hacienda 'El Paraíso', propiedad del entonces gobernador del Cesar, Lucas Gnecco Cerchar, lo que generó un escándalo de gran magnitud y extendió las ramificaciones del caso a altas esferas políticas. La Procuraduría General de la Nación inició investigaciones disciplinarias, imputando cargos incluso al exministro de Hacienda Rudolf Hommes y al entonces ministro de Hacienda, Guillermo Perry Rubio. Varios miembros de la junta directiva del Banco de la República, incluyendo a Miguel Urrutia Montoya y María Mercedes Cuéllar de Martínez, también fueron vinculados a la investigación.

Con el dinero robado, los asaltantes y sus cómplices adquirieron lujosas haciendas, ganado, joyas, vehículos y armas, intentando desesperadamente ocultar la procedencia ilícita de su riqueza. Para el 17 de octubre de 1995, un año después del robo, las autoridades habían realizado 280 allanamientos, detenido a unas 90 personas (45 de ellas implicadas) y recuperado cerca de 2 mil millones de pesos. Sin embargo, unos 8 mil millones de pesos de los 24.720 millones de pesos robados en Valledupar continuaban desaparecidos, un recordatorio de la audacia y el alcance de este crimen.

Es importante destacar que no todos los inicialmente señalados resultaron culpables. Marco Emilio Zabala Jaimes, el gerente del Banco de la República en Valledupar, fue vinculado a la investigación y pasó 33 meses en prisión. Sin embargo, el 20 de marzo de 1998, cuatro años después del robo, logró demostrar su inocencia y fue exonerado de toda participación, lo que lo llevó a demandar al Estado y al banco por el daño causado. De igual manera, Horacio Ávila, coordinador de vigilancia del Banco de la República, también fue absuelto.

El Legado Cultural: Del Crimen a la Ficción

La fascinación por el Robo del Siglo ha trascendido las páginas de los periódicos y los expedientes judiciales para inmortalizarse en la cultura popular colombiana y más allá. Más de 25 años después de los hechos, la productora Dynamo, en colaboración con Netflix, recreó la historia en la miniserie "El Robo del Siglo", estrenada el 14 de agosto de 2020. Esta producción, con un elenco de reconocidos actores colombianos, llevó los detalles del audaz atraco a una audiencia global.

Antes de la exitosa serie de Netflix, ya existía una adaptación televisiva conocida como "El Gran Robo" (2007), protagonizada por Jairo Camargo y Diego Cadavid, que también exploraba los pormenores del evento. Además, los detalles del asalto han sido plasmados en libros, como "Así robé el banco", escrito por el periodista Alfredo Serrano, que ofrece una mirada profunda y documentada a uno de los episodios criminales más impactantes de la historia de Colombia.

Preguntas Frecuentes sobre el Robo del Siglo

¿Cuándo ocurrió el robo más grande de Colombia?
El robo más grande de Colombia, conocido como 'El Robo del Siglo', ocurrió el domingo 16 de octubre de 1994, en la sede del Banco de la República en Valledupar.

¿Cuánto dinero se robó en el Banco de la República de Valledupar?
Los asaltantes lograron sustraer 24.720 millones de pesos de la bóveda del Banco de la República. Aunque la bóveda contenía un total de 29 mil millones de pesos, el camión utilizado para el transporte se llenó, dejando 6 mil millones de pesos en billetes de baja denominación abandonados en el banco.

¿Quiénes fueron los principales implicados en el robo?
Entre los cerebros y ejecutores del plan se destacan Benigno Suárez Rincón, Alexánder Flórez Salcedo, Jaime Bonilla Esquivel y Elkin Susa (el principal financista). Sorprendentemente, también hubo complicidad de miembros de la Policía Nacional, como el teniente Juan Carlos Carrillo Peña y el subteniente Varón. Muchos de los implicados fueron capturados y sus bienes expropiados, aunque una parte del dinero nunca fue recuperada.

¿Qué pasó con los billetes robados?
Los billetes robados generaron un caos financiero, ya que muchos aún no habían sido emitidos. Para evitar que el dinero robado circulara libremente y desestabilizara la economía, el Banco de la República decidió descontinuar y reemplazar los billetes de $2.000, $5.000 y $10.000 pesos de las series afectadas. Además, se implementaron mecanismos para que las personas que recibieran de buena fe estos billetes pudieran canjearlos.

¿Se hizo alguna adaptación del robo en la ficción?
Sí, la historia del 'Robo del Siglo' ha sido adaptada en varias ocasiones. La más notable es la miniserie de Netflix titulada "El Robo del Siglo" (2020). Anteriormente, se produjo la adaptación televisiva "El Gran Robo" (2007). También existen libros que detallan los hechos, como "Así robé el banco" del periodista Alfredo Serrano.

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