¿Qué tan bueno es vivir en Manizales?

Carrera 23: El Alma Bohemio de Manizales en el Siglo XX

23/02/2024

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En el corazón de Manizales, la Carrera 23, extendiéndose majestuosamente entre el Parque Fundadores y el Parque Olaya, no fue solo una vía; fue el epicentro de la vida social, un verdadero crisol donde la elegancia y la bohemia se daban cita. Durante gran parte del siglo XX, esta arteria se erigió como la principal 'Zona Rosa' de la ciudad, un lugar donde manizaleños y manizaleñas aprendían, no solo de moda, sino de las complejas recetas de la interacción social y el buen vivir. Era el escenario de los grandes acontecimientos, el punto de encuentro por excelencia, y el lugar donde se forjaban los recuerdos que hoy, con nostalgia, se evocan.

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La Carrera 23, conocida antaño como la 'Carrera de la Esponsión', era un pasillo triunfal por donde desfilaban los protagonistas de la vida manizaleña. Desde los asistentes a las ceremonias más solemnes en la Catedral, pasando por los cortejos matrimoniales y fúnebres, hasta los desfiles de generales victoriosos, las altaneras manifestaciones de prohombres de verbo enardecido, y las reinas rubicundas en carrozas de hadas. Incluso los interminables desfiles del Corazón de Jesús, un acto apoteósico de la caldensidad, tenían aquí su escenario principal. Era la pasarela donde se exhibía la distinción, donde el simple acto de 'salir a la 23' era sinónimo de notoriedad y prestigio social. Los novios de antaño, antes de una salida, instaban a sus parejas: '¡Ponte chic que te voy a sacar!', sabiendo que la 23 era el lugar para ver y ser visto.

Índice de Contenido

Un Recorrido por la Manizales Nocturna y Social de la 23

Con los ecos de las décadas finales del siglo XX, podemos iniciar un recorrido imaginario por esta emblemática vía, descubriendo los rincones que marcaron generaciones. Antes de que El Cable tomara el relevo, el centro de Manizales, especialmente la 23, era el corazón de la vida nocturna y el esparcimiento, un verdadero hervidero de opciones para guerreros de la noche y amantes del buen vivir.

  • La Canasta: Un lugar singular con ollas de barro en cada esquina que servían de bafles, buscando una buena acústica. A media luz, la música de los años sesenta creaba un ambiente íntimo y nostálgico, ideal para las conversaciones profundas o los coqueteos discretos.
  • El Zulia: Famoso por sus 'mujeres bonitas', este establecimiento era un baluarte de la juerga entre los años setenta y cinco y ochenta. La fiesta no tenía fin, con licor sirviéndose desde las ocho de la noche hasta las ocho de la mañana, prometiendo noches interminables de diversión.
  • El Parnaso: Más que un bar, era un punto de encuentro de intelectuales e 'intelectualoides'. Ubicado donde alguna vez funcionó el Colegio de Cristo y luego la Universidad Cooperativa (hoy Universidad de Manizales), surtió de personal a este espacio donde muchos se creían poetas, evocando el Parnaso griego. '¡Poeta!', se gritaba en la calle, y todos giraban la cabeza, esperando ser el aludido.
  • Las Cabañuelas: Un lugar con una ventanería falsa al estilo de Granada o Sevilla, que prometía un toque de encanto andaluz. Trágicamente, el dueño, un italiano, fue asesinado pocas horas antes de su reinauguración, dejando una sombra en su corta historia.
  • Hechizada: Un espacio pequeño pero acogedor, con un estilo de barra donde todos permanecían de pie en el mostrador. Era tan compacto que, al abrir los brazos, las manos quedaban casi en la calle, creando una cercanía peculiar entre los asistentes.
  • El Cid: Un clásico para los amantes del billar y el aguardiente, con el tango como banda sonora. La combinación perfecta para largas noches de juego y camaradería.
  • Bar Caldas / Madrigal: En la esquina del Parque Caldas, este lugar evolucionó de bar a cacharrería y luego a venta de pollo asado, reflejando los cambios del tiempo y la ciudad. Su nombre 'Madrigal' se popularizó con el éxito de un disco que 'dio mucho palo'.
  • La Cascada: Ubicada en la esquina del Parque Caldas, sobre la veintitrés con veintinueve, era un 'bailadero tenaz', sinónimo de noches de baile y desenfreno.
  • El Rhin: Situado en el actual Parque Ernesto Gutiérrez Arango, a un costado de La Inmaculada, destacaba por su mostrador de baldosas que, curiosamente, recordaba a una carnicería o un orinal, una peculiaridad que le daba su propio carácter.
  • Rosedal: En la veintitrés con veintiocho, este lugar era sinónimo de lujo y la presencia de las 'mejores mujeres' de su tipo en la ciudad. Los viernes y sábados, las damas se vestían como para un baile en el Club Manizales, y los clientes entraban 'como en el oeste, batiendo puertas', un espectáculo en sí mismo.
  • La Suiza: Para las mujeres elegantes que buscaban un espacio más reservado, La Suiza ofrecía un ambiente de barra donde disfrutar de un té con pastelitos. Su calidad se ha prolongado en el tiempo, con una sede alterna en El Cable.
  • Dominó: Un lugar público que atraía a un 'personal escogido' de la ciudad, tanto hombres como mujeres. Los domingos por la tarde, la música de cuerdas amenizaba a los asistentes, y las novias se sentían especialmente bien atendidas con un toncolis o un cuba-libre.
  • Safari: Considerado un 'sitio de combate', era el lugar ideal para aprender a bailar 'con cualquier vieja sin conocer su nombre', imaginando su historia y sin ningún compromiso. Estaba estratégicamente ubicado frente al Club Manizales, ofreciendo un cambio de ambiente radical.
  • Voces del Ayer: Como su nombre lo indica, sus voces eran tan antiguas como el 'ayer' que evocaban, un refugio para la nostalgia musical.
  • La Tuna: Donde hoy se encuentra el Centro Comercial Hera, este lugar ofrecía música mexicana y 'Extraimpactos viejitos', un deleite para los amantes de los ritmos rancheros.
  • Café Adamson: Actualmente ocupado por 'Zapatos de Película', este café era un punto de encuentro para tomar tinto o aguardiente y disfrutar de juegos de dominó, parqués o dado, un espacio de ocio tranquilo y amigable.
  • Los Faroles: Justo debajo del Adamson, ofrecía un 'tremendo espectáculo de tango'. Fue un lugar tan relevante que incluso el presidente Belisario Betancur lo visitó a finales de 1985, mientras Manizales lidiaba con la reconstrucción tras la tragedia del Ruiz. Aquí se encontraban 'bellas mujeres de edad indefinida'.
  • La Ronda: Ubicada en el Edificio Cuéllar, era lo máximo como fuente de soda. Se escuchaban baladas y se bailaba con el estilo de los mejores años setenta, un espacio para el romance y la diversión desenfadada.
  • Caracol Rojo: Frente al Banco de la República, era un lugar con 'mujeres chéveres'. De día funcionaba como 'tintiadero' y de noche como 'cerveceadero'. Era el sitio preferido por los escritores para celebrar el lanzamiento de sus libros, y la melodía de 'La Bohemia' de Charles Aznavour sonaba como en su lugar de origen, mientras las chicas se sentaban a escuchar hablar de literatura y 'otras yerbas'.
  • La Porra Taurina: Ubicada donde hoy está Frisby, esta taberna colgaba de sus paredes rojas enormes cabezas de toros de casta. Era el lugar de celebración de las corridas exitosas, después de los paseos por la veintitrés. A principios del siglo XXI, el espacio fue ocupado por un almacén de discos.
  • Club de Ajedrez: Un refugio para mentes inquietas, ofrecía café, billar, ping-pong y cartas. Contaba con tribunas desde donde se podía 'brujear' a los transeúntes. Ubicado encima de lo que fue la Librería Palabras, era frecuentado por personas sin empleo pero 'con malos pensamientos', creando una atmósfera única.
  • Dragón Rojo y Piano Bar: En el Pasaje de la Beneficencia, este lugar estaba dotado de piano y otros instrumentos para los contertulios con habilidades musicales. Romántico, en la penumbra y con rosas en las mesas, era el epítome de la sofisticación en los años setenta.
  • La Cigarra: Más que un café, fue un icónico tertuliadero fundado por Alberto Robledo Arias en 1955. Por décadas, fue el punto de encuentro de cafeteros y ganaderos, dada su cercanía con el Comité de Cafeteros y el Fondo Ganadero de Caldas. Los contertulios alardeaban de sus millones, para luego hacer una colecta para pagar unos pocos tintos, lo que llevó a una mesera a decir que 'no había nadie más parecido a un pobre que un rico de Manizales'. A finales del siglo XX e inicios del XXI, su clientela se transformó, acogiendo a los 'tinterillos' a caza de clientes del vecino Palacio Nacional, convertido en Palacio de Justicia. Durante la época de la guerrilla y los paramilitares, varios alcaldes que huyeron de sus pueblos establecieron sus despachos improvisados en este café. La Cigarra fue, durante toda su existencia, un epicentro de los chismes políticos locales, regionales y nacionales. Lamentablemente, murió en 2012, vendiendo su prima para un almacén de calzado importado.
  • Bochica: En la esquina del Edificio Estrada, este lugar ha perdurado en el tiempo, siendo un constante punto de encuentro para constructores y operarios.
  • El Graduado: Con el título de una exitosa película, este lugar entre la vieja Caja Agraria y el Edificio Estrada, con su mezanine, era otro 'sitio violento para tirar paso', es decir, para bailar con energía.
  • Oso Yogui: Una cafetería que más tarde se convertiría en el Almacén Don Mario, un referente de los años ochenta.
  • Astor: Subiendo la cuesta hacia el Parque Olaya, ofrecía café, billar y jugadas de cartas, un espacio versátil para el ocio. Justo al frente se encontraba El Viejo Polo.

Arenales: La Zona de Tolerancia Cercana

Más allá de la 23, la ruta llevaba a Arenales, la zona de tolerancia de Manizales hasta los años ochenta. Lugares como Libaniel, Alberto, y Emma, eran conocidos por el consumo desmedido de licor y por sus patios donde se bailaba 'como en cualquier parranda costeña'. Estrella, con sus disfraces y 'tropeles', y Tico-Tico y La Bamba, justo al frente ('Vámonos pa’ la Bamba que aquí no hay nada'), completaban este vibrante panorama. El Restaurante La Rueda, en Arenales, era famoso por sus platos cargados de cominos, un refugio para la bohemia y los borrachos con hambre.

Sabores que Perduran en la Memoria

La 23 no solo fue un lugar de fiesta, sino también de sabores inolvidables. Los recuerdos de un 'manizaleño de racamandaca' evocan la facilidad para 'levantar viejas' en La Ronda, Dominó, las Torres del Centro, la Tuna o la wiskería de Domo. Pero también se destacaban los lugares para 'comer bueno y barato'. A media tarde, los manizaleños se deleitaban con albóndigas y salchichas suizas en Mister Albóndiga, en el Parque Caldas. Las empanadas con un 'pique delicioso' de La Canoa, y los pasteles de La Suiza, eran paradas obligatorias para satisfacer el paladar. Estos sabores, arraigados en la memoria social, son parte fundamental de la identidad de la Manizales de antaño.

La Transición de una Época

En las dos últimas décadas del siglo XX y las primeras del XXI, la vibrante vida social de la Carrera 23 comenzó a ceder su protagonismo. El sector de El Cable emergió como el nuevo foco de entretenimiento y vida nocturna, marcando un cambio significativo en la geografía social de Manizales. Sin embargo, los intensos recuerdos de la 23 y su efervescencia bohemia permanecen vívidos en la memoria colectiva, un testimonio de una época dorada de la ciudad.

Tabla Comparativa: Iconos de la Carrera 23

Nombre del LugarTipo de EstablecimientoAmbiente / EspecialidadNotas Destacadas
La CanastaBar / CaféAcogedor, música 60s, media luzUsaba ollas de barro como bafles.
El ParnasoBar / TertuliaderoIntelectual, bohemioPunto de encuentro de universitarios y 'poetas'.
El CidBar / BillarTanguero, juegos de billarIdeal para aguardiente y tango.
RosedalBar / Club nocturnoLujoso, elegante, exclusivoConocido por sus 'mejores mujeres' y ambiente de gala.
La SuizaCafetería / PasteleríaElegante, tranquiloFamoso por té y pastelitos, frecuentado por mujeres de alta sociedad.
La CigarraTertuliadero / CaféPolítico, social, de negociosCentro de chismes, punto de encuentro de caficultores y ganaderos.
Los FarolesBar / EspectáculosTanguero, sofisticadoVisitado incluso por el presidente Belisario Betancur.

Preguntas Frecuentes sobre la Carrera 23

¿Por qué era tan importante la Carrera 23 en Manizales?
La Carrera 23 fue el principal centro social y de entretenimiento de Manizales durante gran parte del siglo XX. Era el lugar donde la gente se reunía, exhibía su elegancia, celebraba eventos importantes y disfrutaba de la vida nocturna y cultural de la ciudad.
¿Qué tipo de establecimientos se podían encontrar en la Carrera 23?
Se encontraba una gran variedad de lugares, desde bares con música en vivo y ambientes de fiesta como La Canasta y El Zulia, hasta tertuliaderos intelectuales como El Parnaso y La Cigarra. También había billares, fuentes de soda, cafeterías y lugares para espectáculos de tango.
¿Cuándo decayó la prominencia de la Carrera 23 como Zona Rosa?
Su declive como la principal 'Zona Rosa' se inició en los últimos diez años del siglo XX y se agudizó en las dos primeras décadas del siglo XXI, cuando el sector de El Cable comenzó a consolidarse como el nuevo epicentro del entretenimiento.
¿Qué lugares emblemáticos de comida o bebida se mencionan en la 23?
Además de los bares y tertuliaderos, se destacan La Suiza (tés y pasteles), Mister Albóndiga (albóndigas y salchichas suizas), La Canoa (empanadas con pique delicioso) y el Restaurante La Rueda en la cercana Arenales, famoso por sus platos con cominos. El Café Adamson y Astor también ofrecían opciones de café y aguardiente.
¿Qué tipo de eventos o actividades se realizaban en la Carrera 23?
La 23 era escenario de desfiles cívicos, militares y religiosos. También era el lugar para ver y ser visto, donde se exhibía la moda y la elegancia. Socialmente, se practicaba el billar, el baile, las tertulias literarias y políticas, y se disfrutaba de espectáculos musicales como el tango.

La Carrera 23 de Manizales es mucho más que una calle; es un testigo silencioso de una época, un compendio de historias, encuentros y despedidas. Su legado, aunque su protagonismo haya menguado, perdura en la memoria de quienes la vivieron, recordándonos que las ciudades, al igual que las personas, tienen un alma que se forja en sus espacios más vibrantes. Un verdadero tesoro de la historia social y cultural de Manizales.

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