02/06/2023
Marbella, joya de la Costa del Sol, evoca imágenes de lujo, sol y, sobre todo, playas. Pero para muchos de sus habitantes y visitantes habituales, la imagen actual de sus arenales difiere enormemente de la que conservan en su memoria. Aquellos que crecieron en los años 70 y 80 recuerdan con cariño unas playas amplias, protegidas por unas estructuras rocosas que no solo retenían la arena, sino que eran un verdadero parque de juegos y un refugio para la vida marina: los espigones. Estas formaciones, que servían de trampolín para los más atrevidos o de escondite para los amantes de la fauna litoral, definieron una era dorada para el litoral marbellí. Hoy, la nostalgia por esas playas se mezcla con la urgencia de encontrar soluciones a la erosión y la pérdida de arena que aquejan a la costa central de la ciudad.

La historia de los espigones de Marbella es un relato de ingeniería, medio ambiente y decisiones políticas, que ahora, décadas después, parece estar a punto de dar un giro inesperado. La posibilidad de verlos de nuevo en el horizonte, aunque con un diseño diferente, ha reavivado el debate sobre el futuro de las playas y su papel crucial en el modelo turístico de la región.
- Un Pasado Rocoso que Marcó la Infancia
- La Decisión Controversial de los 80: ¿Por Qué Desaparecieron?
- El Retorno Anhelado: Una Nueva Era para las Playas
- Diseños para el Futuro: Marbella vs. San Pedro
- Voces Disidentes: La Perspectiva Ecologista
- Preguntas Frecuentes sobre los Espigones de Marbella
- El Futuro en el Horizonte: ¿Arena de Verdad?
Un Pasado Rocoso que Marcó la Infancia
Durante décadas, los espigones fueron una parte intrínseca del paisaje costero de Marbella, especialmente en el tramo central. Eran siete imponentes estructuras que se extendían entre las playas de La Venus, El Faro y La Fontanilla. Pero no eran los únicos; a poniente de Puerto Banús, otros cinco espigones, aunque de menor tamaño y notoriedad, también cumplían su función, y de hecho, han logrado sobrevivir al paso del tiempo.
La función principal de estos espigones era, sin duda, la de proteger la línea de costa de la erosión marina y retener la arena, creando así extensas explanadas de playa que eran el deleite de bañistas y veraneantes. Pero su impacto iba más allá de lo puramente ingenieril. Como bien recuerda José Miguel Lima, presidente de la Asociación para la Construcción de Espigones Emergidos en Marbella, para muchos, esos espigones eran un universo en sí mismos. Allí pasaron gran parte de su infancia, buscando lapas entre las rocas, zambulléndose en el mar desde sus salientes, buceando para descubrir la vida submarina o, simplemente, jugando al fútbol en las amplias extensiones de arena que resguardaban de las mareas.
Además de su valor recreativo, estas estructuras rocosas se convirtieron en auténticos ecosistemas. Sus grietas y recovecos albergaban una rica biodiversidad, incluyendo especies protegidas como la Patella ferruginea, un molusco que encontraba en ellas un refugio seguro para sus alevines. La presencia de estos espigones garantizaba no solo la extensión de las playas, sino también la salud de un ecosistema costero que hoy, en muchas zonas, apenas se vislumbra.
Estos espigones fueron construidos hace aproximadamente 50 años, utilizando un método que, en su momento, era considerado el más sencillo y garantista, según explica el ingeniero de caminos Luis Cepedano. Se trataba de celdas con espigones perpendiculares y martillos que actuaban como barreras, reteniendo eficazmente la arena. Un sistema robusto y efectivo que, sin embargo, conllevaba un problema inherente que, más adelante, sería el detonante de su desaparición.
La Decisión Controversial de los 80: ¿Por Qué Desaparecieron?
La retirada de los espigones del centro de Marbella es una herida abierta en la memoria colectiva de la ciudad. Fue una decisión tomada bien entrados los años 80, tras la elaboración de un concienzudo estudio técnico. El objetivo declarado de esta medida era paradójico: facilitar el movimiento de las mareas. Sin embargo, según el ingeniero Luis Cepedano, este objetivo no se ha conseguido. La imagen que hoy perdura en el litoral central de Marbella, con playas notablemente más estrechas y con menos arena, es una prueba palpable de ello.
La explicación oficial, sin embargo, no convenció a todos. José Miguel Lima, por ejemplo, sostiene que no hubo una justificación clara y transparente de la decisión en su momento. Él, y muchos otros, sospechan que detrás de la medida hubo una cuestión de índole política, más allá de los argumentos técnicos o medioambientales. Si bien reconoce que existía un problema ambiental en uno de los espigones, el de San Ramón, Lima insiste en que su solución era sencilla y no justificaba la retirada masiva de todas las estructuras, algo que, a su juicio, el tiempo ha demostrado.
Un hecho que refuerza esta teoría es la supervivencia de los espigones en las playas de poniente de Puerto Banús. Estas estructuras, que Luis Cepedano, quien fue director del famoso recinto portuario, conoce muy bien, no fueron retiradas por una sencilla razón, o al menos, por la falta de una decisión que lo avalara. Allí están todavía, aunque deteriorados con el paso del tiempo, cumpliendo en cierta medida su función de conservar la arena en esa zona del litoral. Su presencia es un recordatorio constante de lo que se perdió en el centro de la ciudad.
El Retorno Anhelado: Una Nueva Era para las Playas
Más de 30 años después de su retirada, la posibilidad del regreso de los espigones a Marbella está más cerca que nunca. La necesidad de recuperar las playas del centro, que muestran una imagen cada vez más deteriorada, se ha convertido en una prioridad para muchos. La Asociación para la Construcción de Espigones Emergidos en Marbella ha sido una voz incansable en esta lucha, abogando por el retorno de estas estructuras como la solución a un problema crucial.
El Ayuntamiento de Marbella comparte esta visión. Laura de Arce, directora general de Turismo, subraya la vital importancia de unas playas en óptimas condiciones para mantener el liderazgo de la ciudad en el segmento de “sol y playa”. Las playas son el principal atractivo turístico de Marbella, y su deterioro amenaza directamente la competitividad y la imagen de la ciudad a nivel internacional. Por ello, la construcción de nuevos espigones se presenta como una inversión estratégica para el futuro turístico.
Actualmente, dos proyectos ambiciosos están en marcha: uno para el centro de Marbella y otro para la playa de San Pedro Alcántara. Ambos están pendientes de la tediosa y compleja tramitación de las obras públicas, que incluye extensos estudios de impacto medioambiental y otras cuestiones burocráticas. A pesar de los obstáculos administrativos, la esperanza es palpable entre quienes ven en estas estructuras la única vía para devolver a las playas de Marbella aquel esplendor de antaño, que las hacía lucir como en los años 80 y 90.
Diseños para el Futuro: Marbella vs. San Pedro
Aunque la idea de construir nuevos espigones es la misma, los proyectos para Marbella y San Pedro presentan diferencias significativas en su diseño y enfoque, adaptándose a las características específicas de cada tramo de costa y, en algunos casos, generando nuevas controversias.
Proyecto para el Centro Urbano de Marbella
Para las playas centrales de Marbella, la propuesta actual contempla la construcción de espigones exentos, es decir, independientes de la orilla, y semisumergidos. Estarán dispuestos de forma paralela a la orilla, a una distancia aproximada de entre 150 y 200 metros de la misma. Esta opción, de hecho, no es del todo nueva; según recuerda José Miguel Lima, ya se contempló a finales de los años 60, cuando se idearon los espigones que finalmente se construyeron con un diseño diferente. El modelo propuesto para Marbella es similar al que ya se ha implementado con éxito en la playa de La Rada, en Estepona, buscando una solución que minimice el impacto visual y facilite el movimiento de las mareas, al tiempo que protege y retiene la arena.
Proyecto para la Playa de San Pedro
Curiosamente, para la playa de San Pedro, donde nunca antes hubo espigones, el proyecto contempla un diseño distinto, que ha generado cierta sorpresa y debate. Aquí, las estructuras serán perpendiculares a la orilla y en superficie, al estilo de los que se retiraron en el centro de Marbella. Esta elección sorprende incluso al ingeniero Luis Cepedano, quien reconoce que, si bien tendrá su justificación técnica, apostar de nuevo por una fórmula que se desestimó en el pasado para el centro urbano es llamativo. Sin embargo, hay una diferencia crucial: los nuevos espigones de San Pedro estarán mucho más alejados unos de otros, con separaciones de hasta un kilómetro entre dos de ellos, según el proyecto del Ministerio para la Transición Ecológica. Esta mayor distancia busca mitigar el efecto de obstaculización de las mareas que generaban los antiguos espigones del centro.
Voces Disidentes: La Perspectiva Ecologista
No todos los actores de la sociedad marbellí ven con buenos ojos el retorno de los espigones. Las organizaciones ecologistas, como Ecologistas Malaka en Marbella, expresan sus dudas y matices sobre la efectividad de estas estructuras y su impacto a largo plazo. Javier de Luis, portavoz de Ecologistas Malaka, cuestiona la relación causa-efecto de que los espigones protejan tanto como parece a las playas de las olas y las mareas. Para él, es un debate muy discutible.
De Luis también argumenta que el problema de la pérdida de arena en el litoral marbellí podría estar siendo exagerado. Señala que la mayor parte de la costa de Marbella, aproximadamente el 85%, nunca ha tenido escolleras y, sin embargo, sus playas se mantienen en buenas condiciones sin una pérdida significativa de arena. Reconoce, eso sí, que en el centro urbano la situación es diferente y la erosión se ha sentido de forma más acusada. Sin embargo, su postura es clara: no considera una buena idea volver a colocar estas estructuras, y menos aún con el diseño propuesto para San Pedro.
Desde la perspectiva ecologista, la solución para recuperar las playas del centro de Marbella no pasa por la artificialización, sino por perseguir su naturalidad. Se aboga por soluciones que respeten los procesos naturales del litoral, en lugar de intervenciones que, según su visión, podrían generar nuevos problemas a largo plazo o no ser tan efectivas como se espera. El plan para San Pedro, con espigones perpendiculares y en superficie, es el que más rechazo genera entre los ecologistas, precisamente por el riesgo de volver a entorpecer las mareas, un problema que ya se intentó corregir con la retirada de los antiguos espigones.
Preguntas Frecuentes sobre los Espigones de Marbella
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| ¿Cuándo se retiraron los espigones originales de Marbella? | Se retiraron bien entrados los años 80, tras un estudio técnico. |
| ¿Cuántos espigones había en el centro de Marbella? | Había siete espigones entre las playas de La Venus, El Faro y La Fontanilla. |
| ¿Quedan espigones antiguos en Marbella? | Sí, cinco espigones a poniente de Puerto Banús no fueron retirados y aún se conservan. |
| ¿Por qué se retiraron los espigones? | La razón oficial fue para facilitar el movimiento de las mareas, aunque algunos creen que hubo motivos políticos. |
| ¿Qué tipo de espigones se construirán en el centro de Marbella? | Serán exentos, semisumergidos y paralelos a la orilla, a unos 150-200 metros. |
| ¿Qué tipo de espigones se construirán en San Pedro? | Serán perpendiculares a la orilla y en superficie, como los antiguos, pero mucho más separados. |
| ¿Quién apoya la construcción de nuevos espigones? | Principalmente la Asociación para la Construcción de Espigones Emergidos en Marbella y el Ayuntamiento. |
| ¿Quién se opone o tiene dudas sobre los nuevos espigones? | Ecologistas Malaka, quienes cuestionan su efectividad y proponen soluciones más naturales. |
El Futuro en el Horizonte: ¿Arena de Verdad?
El camino hacia la recuperación de las playas de Marbella es largo y está lleno de debates. Los proyectos de nuevos espigones, tanto para el centro de la ciudad como para San Pedro, están en una fase crucial de tramitación, con estudios medioambientales y burocracia que ralentizan el proceso. Sin embargo, la expectativa es alta entre quienes anhelan ver de nuevo las playas de su infancia.
Solo cuando estas nuevas estructuras estén finalmente levantadas, se disiparán las dudas. Será entonces cuando se podrá comprobar si los espigones, en sus nuevas configuraciones, devuelven a las playas del centro de Marbella aquel aspecto de los años 80 y 90, con amplias extensiones de arena. Y en San Pedro, se verá si permiten que la playa desarrolle todo su potencial, sin entorpecer el flujo natural de las mareas, como advierten los ecologistas. La gran pregunta es si, finalmente, se conseguirá que haya “arena de verdad”, en lugar de la desagradable tierra que, en algunas zonas, ha sustituido a la fina arena de antaño. La historia de los espigones de Marbella es, en última instancia, la historia de la lucha de una ciudad por preservar su mayor tesoro natural y turístico.
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