03/12/2023
En el corazón vibrante y colonial de Cartagena de Indias, donde las calles empedradas susurran historias de siglos pasados, se alza majestuosa la Catedral Basílica Metropolitana de Santa Catalina de Alejandría. Más que una simple edificación, este templo es un testigo silencioso de la evolución de una ciudad, un lienzo donde la fe, la arquitectura y los avatares históricos han pintado un relato de destrucción, reconstrucción y una inquebrantable resiliencia. Si alguna vez te has preguntado qué ha presenciado esta venerable estructura a lo largo de los siglos, la respuesta es una epopeya de transformaciones que la han llevado a ser el ícono que hoy conocemos.

Desde sus orígenes modestos hasta las audaces intervenciones que moldearon su aspecto actual, la catedral ha superado incendios, ataques de piratas, derrumbes y el paso implacable del tiempo, emergiendo siempre, aunque transformada, como un símbolo perdurable de la identidad cartagenera. Su historia es un reflejo de la propia ciudad: una mezcla de esplendor y desafío, de sueños grandiosos y realidades complejas.
- Los Primeros Cimientos: Una Historia de Renacimientos
- El Gran Proyecto: La Tercera y Definitiva Catedral
- La Marca del Corsario: El Ataque de Francis Drake
- Desplomes y Reconstrucciones: Una Lucha Constante
- Siglos de Deterioro y el Impulso de la Remodelación
- La Controversial Transformación de Gastón Lelarge
- Recuperando la Esencia: Las Intervenciones Recientes
- La Catedral Hoy: Un Ícono en el Corazón de Cartagena
- Preguntas Frecuentes sobre la Catedral de Cartagena
Los Primeros Cimientos: Una Historia de Renacimientos
La actual Catedral de Santa Catalina de Alejandría no es la primera, sino la tercera edificación que ha ostentado el título de iglesia catedralicia en Cartagena. Sus predecesoras fueron construcciones humildes, reflejo de los tiempos difíciles y los recursos limitados de una ciudad en formación.
La Catedral de Paja y Cañas (1535-1552)
La primera iglesia catedralicia fue impulsada por el fraile dominico Tomás de Toro y Cabrero, el primer obispo de Cartagena. Su construcción comenzó en 1535, apenas dos años después de la fundación de la ciudad, y se completó en 1537. Era una edificación sumamente modesta, construida con “paja y cañas”, ubicada en la manzana detrás de la catedral actual, con frente a la calle del Coliseo. Su vida fue efímera; en 1552, un voraz incendio que consumió gran parte de la ciudad la dejó en ruinas, marcando el primer renacimiento necesario para la sede episcopal.
El Segundo Templo Provisional (1563-1568)
En reemplazo de la catedral incendiada, y ante la escasez de recursos, entre 1563 y 1568 se levantó un segundo templo. Este fue construido en madera y con techo pajizo, aunque se le consideró más sólido que el anterior. De esta segunda construcción, que también sería provisional, se conserva una modesta traza en el Archivo General de Indias, un valioso testimonio de la arquitectura temprana en la colonia.
El Gran Proyecto: La Tercera y Definitiva Catedral
La idea de dotar a Cartagena de una edificación digna que sirviera como iglesia catedralicia cobró fuerza con el gobernador Pedro Fernández de Busto, un notable impulsor de grandes obras urbanas. Hacia 1575, con la llegada del nuevo obispo Dionisio de los Santos, quien describió al rey la triste situación del culto en la humilde catedral, el soberano ordenó su inmediata reconstrucción, sentando las bases para el templo que hoy admiramos.
Diseño y Controversias Iniciales (1575-1577)
En 1575, se convocó un concurso público para seleccionar el diseño del nuevo edificio. El proyecto escogido fue el del maestro constructor Simón González, quien se basó en modelos de basílicas andaluzas y de las Islas Canarias. Fue designado “obrero mayor”, un cargo de supervisión crucial para la obra, que comenzó ese mismo año. La construcción se ubicó lejos del puerto por razones de seguridad, en un terreno esquinero junto al actual Parque de Bolívar, siguiendo la tradición de la iglesia rodeada por las edificaciones más destacadas de la ciudad.
En 1577, mientras se trabajaba en los cimientos, surgió una importante discusión en el Cabildo: cambiar la orientación de la catedral y girar su eje noventa grados. Aunque la propuesta era bien vista por los cabildantes, la falta de fondos para adquirir propiedades adicionales llevó a desechar la idea, y los trabajos continuaron según lo previsto. La obra avanzó activamente, y a pesar de la poca firmeza de la piedra local, Simón González modificó el diseño original, agregando un soporte más para el techo, pasando de seis a siete pares de columnas para asegurar la estabilidad. Para 1585, diez años después de su inicio, el volumen del edificio estaba cubierto, y la obra se encontraba prácticamente finalizada, a falta de dependencias aledañas y la torre.
La Marca del Corsario: El Ataque de Francis Drake
Justo cuando la imponente estructura estaba a punto de completarse, la historia de la catedral dio un giro dramático. En 1586, el corsario inglés Francis Drake, conocido como “El Draque”, se presentó ante las costas de Cartagena con una formidable flota de 23 navíos de guerra y más de 3.000 hombres. Este fue el ataque militar más importante del siglo XVI contra los puertos de América.
Cartagena fue tomada y sometida a un brutal saqueo. Ante la negativa de sus habitantes de pagar el jugoso rescate exigido, Drake amenazó con derribar a cañonazos la catedral, que en ese momento debía ser el bien más preciado de la ciudad. El primer disparo de advertencia fue suficiente para causar daños severos: la bala impactó una de las columnas, derribándola y llevándose consigo otras dos. Igualmente, se desplomaron los cuatro arcos que soportaban las tres columnas y parte del techo, afectando gravemente la nave de la Epístola. Finalmente, los cartageneros pagaron 110.000 ducados de plata, y Drake cesó la destrucción después de tener la ciudad en su poder durante seis semanas. La pérdida económica fue devastadora, y el obispo Fray Juan de Montalvo, según se cuenta, murió de pena moral el 10 de septiembre de 1586, poco después del derribo de su catedral.
Las obras de reparación y terminación transcurrieron con extrema lentitud debido a la falta de fondos, pues el dinero destinado al proyecto había sido parte del botín de los ingleses. A pesar del pesimismo de obispos como Fray Antonio de Hervías, quien en 1591 lamentaba la demora, la reconstrucción continuó, aunque a paso de tortuga.
Desplomes y Reconstrucciones: Una Lucha Constante
Cuando la catedral se encontraba por segunda vez casi terminada, ocurrió otro lamentable suceso. En la noche del 7 de agosto de 1600, los techos de la nave principal y de la nave del Evangelio se desplomaron. No fue por un sismo o huracán, sino, según el diagnóstico de la época, porque las cubiertas originales de las naves laterales, de azoteas planas, generaban demasiado peso para la estructura. Se resolvió entonces cambiarlas por tejados.
El Cabildo se querelló contra el maestro Simón González, a quien se consideró responsable de la calamidad, aunque más tarde se libraría de los cargos. El templo fue cubierto provisionalmente con paja, una solución precaria que apenas protegía de las fuertes precipitaciones, pero que permitió que se siguiera utilizando para los servicios religiosos.
Gracias a las gestiones del gobernador Diego Fernández de Velasco y la intervención de obispos como fray Juan de Ladrada, quienes en muchas oportunidades costearon gastos con su propio dinero, la catedral finalmente se terminó en 1612. Esto incluyó elementos como puertas y la reja del coro, aunque la torre original aún no estaba terminada. En 1653, se construyó la cripta bajo la capilla mayor, destinada a albergar los restos de sacerdotes y personajes ilustres. Años más tarde, sin una fecha precisa, el obispo Antonio Sanz Lozano levantó la torre de la catedral, dotándola de “muy buenas campanas”.
| Año/Periodo | Evento Principal | Impacto/Consecuencia |
|---|---|---|
| 1535-1537 | Construcción de la Primera Catedral (paja y cañas) | Primer templo catedralicio de la ciudad. |
| 1552 | Incendio de la Primera Catedral | Destrucción total, necesidad de un nuevo templo. |
| 1563-1568 | Construcción de la Segunda Catedral (madera y paja) | Templo provisional, más sólido que el anterior. |
| 1575 | Inicio de la Construcción de la Tercera Catedral | Diseño de Simón González, obra monumental. |
| 1586 | Ataque de Francis Drake | Graves daños estructurales, retraso en la finalización. |
| 1600 | Derrumbe de techos de naves principal y Evangelio | Revisión estructural, cambio de cubiertas y retraso adicional. |
| 1612 | Culminación de la construcción de la Tercera Catedral | Finalización de la estructura principal, aunque la torre se construiría después. |
| 1697 | Toma de Cartagena por filibusteros franceses | Uso de la catedral como refugio para mujeres y niños. |
| Principios S. XX | Remodelación de Gastón Lelarge | Cambio drástico de la fisonomía colonial, adición de nueva torre y estucos. |
| 1953 | Concesión del título de Basílica Menor | Reconocimiento litúrgico por el Papa Pío XII. |
| 1973 | Intervención del Arzobispo Rubén Isaza Restrepo | Eliminación de estucos y bóveda falsa, buscando recuperar el aspecto original. |
| 1995 | Declaración como Monumento Nacional de Colombia | Reconocimiento de su valor histórico, arquitectónico y cultural. |
Siglos de Deterioro y el Impulso de la Remodelación
El siglo XIX trajo consigo la independencia de Colombia y un periodo de gran inestabilidad política y económica. Las constantes guerras civiles generaron pobreza, y Cartagena no fue la excepción. La catedral, que había mantenido su aspecto colonial intacto, comenzó a sufrir un deterioro lamentable. La humedad afectó muros y columnas, y los altares, de artísticas tallas, fueron víctimas del comején. Su aspecto exterior era desolador, con suciedad reinante y ornamentos de la fachada en pésimo estado. A pesar de estos problemas, el templo se mantuvo estructuralmente estable, esperando una nueva era de intervenciones.
La Controversial Transformación de Gastón Lelarge
A principios del siglo XX, llegó el momento de una intervención que cambiaría drásticamente la fisonomía de la catedral. En 1886, el obispo Eugenio Biffi había comenzado la construcción del Palacio Episcopal contiguo. Su sucesor, monseñor Pedro Adán Brioschi, nombrado obispo en 1898 y luego arzobispo en 1900, continuó la obra del palacio y, una vez terminado, volcó su atención hacia la “vieja catedral”.
Con la mejor de las intenciones, monseñor Brioschi auspició una remodelación a manos del arquitecto francés Gastón Lelarge, el mismo que diseñó la cúpula de la iglesia de San Pedro Claver. Lo que siguió fue, para muchos, “toda una catástrofe para el arte colonial cartagenero”. La intención era transformar la catedral en algo similar a la Capilla Sixtina, lo que llevó a cubrir todo el interior con estucos y pinturas murales realizadas por un pintor venezolano de tercera categoría, Miguel Ortiz, quien había llegado a la ciudad como torero y terminó como muralista. Las paredes se llenaron de escenas del santoral, creando un interior recargado y de poco valor artístico, una “arrolladora corteza de pintarrajeado estuco” que ahogó el recinto sagrado.
Además, Lelarge dio apariencia de mármol a la piedra coralina de Tierrabomba, quitó el artesonado de la nave central, reemplazándolo con una falsa bóveda de cañón y estucos. Falseó la fachada, alterando sus antiguas proporciones, y la sencilla torre de piedra original desapareció para dar paso a otra más alta, de concreto y cemento armado, que remata en una cúpula con linterna. La torre original era muy semejante en su aspecto a la de la Iglesia de Santo Domingo, con vanos de medio punto encuadrados entre pilastras.
Pero quizás la pérdida más dolorosa fue la desaparición de elementos decorativos y artísticos auténticos. La Capilla del Sagrario, cubierta de madera tallada y dorada con un triple retablo churrigueresco, fue alterada. La Sala Capitular desapareció, dividida en tres capillas, se eliminó el coro, y los viejos altares laterales fueron reemplazados por otros de mármol importados de Italia. Incluso las cuatro estatuas de santos de piedra que adornaban la portada principal y daban nombre a la “Calle de los Santos de Piedra” fueron consideradas “muy toscas” por monseñor Brioschi y reemplazadas por estatuas de mármol de santos como Santa Rosa de Lima, Santa Catalina de Alejandría, San Sebastián y San Luis Beltrán, encargadas al escultor italiano Mignone.
Recuperando la Esencia: Las Intervenciones Recientes
Afortunadamente, el deseo de recuperar la esencia original de la catedral resurgiría décadas después. En 1973, el arzobispo Rubén Isaza Restrepo ordenó retirar los locales adosados a la iglesia y, más significativamente, desnudar los muros, eliminando gran parte del estuco en las fachadas y muros interiores. También retiró la bóveda falsa de la nave central, dejando a la vista la estructura original del techo de par y nudillo. De la drástica intervención de monseñor Brioschi y Gastón Lelarge solo quedaron el viacrucis y la torre, esta última reparada en 1991.
La Catedral Hoy: Un Ícono en el Corazón de Cartagena
Hoy, la Catedral de Santa Catalina de Alejandría se erige como un hito inconfundible en el paisaje urbano de Cartagena, especialmente su torre, que domina el horizonte de la “ciudad amurallada”. Se localiza en el centro histórico, junto al emblemático Parque de Bolívar y la Plaza de la Proclamación. Este centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un fuerte polo turístico de Colombia, y la catedral es una de sus joyas más preciadas.
Su diseño actual, aunque modificado a lo largo de los siglos, mantiene la planta basilical con tres naves, siendo la central más ancha y alta, permitiendo la entrada de luz a través de claraboyas circulares. Las columnas son de fuste liso y cilíndrico, coronadas por capiteles toscanos. La techumbre de las naves está compuesta por madera y teja de barro, con una cubierta a dos aguas en la nave central. En el exterior, la portada principal, con sus dobles columnas corintias y hornacinas, sigue siendo un punto focal de gran belleza.
En 1953, el Papa Pío XII le concedió el título litúrgico de Basílica Menor, y en 1995, por su significado histórico, valor arquitectónico y cultural, fue declarada Monumento Nacional de Colombia. La Catedral de Cartagena es, en definitiva, un testimonio viviente de la historia, la fe y la perseverancia, un lugar donde cada piedra cuenta una parte de la larga y fascinante historia de Cartagena de Indias.
Preguntas Frecuentes sobre la Catedral de Cartagena
¿Cuándo se construyó la Catedral de Cartagena?
La construcción de la actual Catedral de Santa Catalina de Alejandría comenzó en 1575 y se dio por finalizada en 1612, aunque sufrió daños significativos en 1586 por el ataque de Francis Drake y un derrumbe en 1600, lo que retrasó su conclusión.
¿Quién diseñó la Catedral de Cartagena?
El diseño original de la catedral fue obra del maestro constructor Simón González, quien se inspiró en basílicas de Andalucía y las Islas Canarias. La torre actual, sin embargo, fue diseñada por el arquitecto francés Gastón Lelarge a principios del siglo XX durante una remodelación.
¿Qué daños sufrió la catedral por el ataque de Francis Drake?
En 1586, el corsario Francis Drake atacó Cartagena y, al no recibir el rescate exigido, disparó contra la catedral. Una bala impactó una de las columnas, derribándola junto con otras dos, y causando el desplome de cuatro arcos y parte del techo, afectando gravemente la nave de la Epístola.
¿Por qué se remodeló la Catedral en el siglo XX?
La catedral sufrió una drástica remodelación a principios del siglo XX, impulsada por monseñor Pedro Adán Brioschi y ejecutada por el arquitecto Gastón Lelarge. La intención era modernizar el templo y darle una apariencia más grandiosa, pero esta intervención desvirtuó gran parte de su fisonomía colonial original, cubriendo el interior con estucos y pinturas, y reemplazando la torre antigua por la actual.
¿La Catedral de Cartagena es Patrimonio de la Humanidad?
Sí, la Catedral de Santa Catalina de Alejandría es parte del centro histórico de Cartagena de Indias, el cual fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Además, la catedral fue declarada Monumento Nacional de Colombia en 1995.
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