¿Cuál es el restaurante más antiguo de Medellín?

Podestá: El Corazón Culinario Más Antiguo de Medellín

01/07/2024

Valoración: 4.6 (8729 votos)

Medellín, la ciudad de la eterna primavera, no solo es reconocida por su vibrante cultura y paisajes montañosos, sino también por una escena gastronómica que guarda historias de décadas. Si alguna vez te has preguntado cuál es el restaurante más antiguo de Medellín, la respuesta podría sorprenderte, pues no se trata de un lugar que sirva la tradicional bandeja paisa o el chicharrón crocante. En cambio, su esencia es un pedazo de Italia transplantado al corazón antioqueño.

¿Cuál es el restaurante más antiguo de Medellín?
Un italiano, el restaurante más antiguo de Medellín: este es el top de los más icónicos. Podestá es manejado desde 1958 por Adolfo Podestá, mientras que Versalles abrió sus puertas hace 63 años.

Hablamos de Podestá, un establecimiento que ha resistido el paso del tiempo por más de seis décadas, adaptándose y evolucionando sin perder su alma. Pero Podestá no está solo en este panteón de la tradición culinaria paisa. Otros nombres icónicos como Versalles, El Rancherito, Mondongos y Hatoviejo también han forjado su leyenda, convirtiéndose en pilares de la identidad gastronómica de la ciudad. Acompáñanos en este recorrido por la historia y los sabores que han marcado a Medellín.

Podestá: La Tradición Italiana que Nació en el Centro

El título del restaurante más antiguo de Medellín le pertenece a Podestá, una joya culinaria que inició su andadura en 1958. Su historia es tan fascinante como sus platos. Adolfo Podestá, un talentoso músico italiano que llegó a Colombia en 1955, se hizo con el Grill Piemonte, una casona en la calle Maracaibo, en pleno centro de Medellín. Aunque el nombre oficial fue Piemonte hasta 1989, la gente ya decía “vamos para donde Podestá”, un testimonio del carisma y la presencia de su fundador.

La travesía de Podestá a lo largo de los años es una crónica de la expansión urbanística de Medellín. Desde Maracaibo, se trasladaron a una casa en la avenida La Playa, luego a El Poblado (pasando por lo que hoy son edificios como Almagrán, Milla de Oro y el hotel Dann Carlton), y posteriormente a una finca en la Transversal Inferior con Los Balsos. Curiosamente, muchos de sus movimientos se debieron a obras de ampliación de vías. Finalmente, desde 2011, Podestá encontró su hogar en el Mall Indiana, en Las Palmas.

A sus 94 años, don Adolfo Podestá sigue siendo el corazón del restaurante. Su hija, Daniela Podestá, relata cómo su padre atiende mesas, ofrece recomendaciones y saluda personalmente a cada comensal, manteniendo viva la esencia familiar. En cuanto a su propuesta gastronómica, Podestá se desmarca de la oferta local con una auténtica cocina italiana. Entre sus platos insignia destacan el osobuco de ternera, elogiado por su ternura superior al de cerdo, las pastas rellenas y el popular trío de raviolis, cada uno con rellenos y salsas únicas. Los precios varían, con entradas que oscilan entre 35.000 y 65.000 pesos, y platos fuertes que van desde 45.000 (pastas) hasta 85.000 pesos (mariscos). Fiel a la pasión musical de don Adolfo, el restaurante a menudo cuenta con música en vivo de piano, violín y saxofón, creando una atmósfera única.

Versalles: El Sabor Argentino que Conquistó Junín

Fundado el 15 de agosto de 1961, Versalles es otro de los pilares de la gastronomía medellinense. Su creador, Leonardo Nieto, un argentino que buscaba un descanso de su ajetreada vida restaurantera en Buenos Aires, llegó a Medellín con la excusa de conocer la ciudad donde murió Gardel. Se enamoró y se quedó. Paseando por Junín, encontró un restaurante en venta de unos catalanes y decidió comprarlo. Su visión era recrear las confiterías porteñas, un espacio para el encuentro y la conversación.

Versalles se convirtió rápidamente en un epicentro cultural, punto de reunión para los Nadaístas de Gonzalo Arango y para los futbolistas argentinos que jugaban en Atlético Nacional e Independiente Medellín en las décadas del 60, 70 y 80. Incluso, Marcela Nieto, hija del fundador, recuerda cómo su padre recomendó a Oswaldo Zubeldía como técnico para Nacional.

Las innovaciones de Versalles fueron sutiles pero significativas: servir el café desde una tetera, ofrecer pan recién horneado y mantequilla en platillo, costumbres muy argentinas que fascinaron a los paisas. Y hablando de Argentina, sus famosas empanadas argentinas son un caso aparte. La receta original no convenció a los medellinenses, así que decidieron hacerlas con hojaldre, y el éxito fue rotundo. Aunque los puristas argentinos les reclaman, esta adaptación se ha convertido en su sello distintivo. Además de las empanadas, el churrasco, las milanesas y la repostería argentina son muy solicitados.

El Rancherito: Del Fogón de Leña a Nueve Sedes

La historia de El Rancherito comenzó en 1975, hace 49 años, a la orilla de la carretera entre Caldas y Amagá. Mary Noreña, su fundadora, empezó vendiendo buñuelos, empanadas, arepas de chócolo y pasteles de pollo, todo preparado por ella misma. Era una "ramada" con un fogón de leña, donde se cocinaba comida típica antioqueña con ese inconfundible "sabor a casa", como recuerda su hija, Nora Alzate Noreña.

En solo cinco años, el éxito les permitió abrir sedes en Copacabana y Guarne. Hoy, El Rancherito cuenta con nueve restaurantes, incluyendo dos en centros comerciales como Los Molinos y Viva Envigado. Han logrado sobrevivir a épocas difíciles, como la violencia en las carreteras que redujo el flujo de viajeros. Actualmente, generan 500 empleos directos y 250 indirectos, un testimonio de su impacto y permanencia. Su menú es un festival de la cocina antioqueña, con platos típicos, cazuelas, y preparaciones con cerdo, pollo, pescado y carne de res. Su chicharrón, de hecho, ha sido recomendado por expertos gastronómicos como Tulio Zuloaga.

Mondongos: Un Clásico que Nació Regalo

El 9 de octubre de 1976, la calle San Juan de Medellín vio nacer a Mondongos. La anécdota cuenta que el día de la inauguración, los dueños tuvieron la brillante idea de regalar platos de mondongo a los transeúntes, una estrategia que sin duda ayudó a cimentar su leyenda. Con un local inicial para no más de 20 personas, el éxito fue tan rotundo que cuatro años después abrieron un segundo punto en la carrera 70.

Hoy, la cadena Mondongos cuenta con dos locales en Medellín (el de la 70 y otro en la calle 10 de El Poblado) y ha cruzado fronteras, con una sede en Miami. Aunque el plato estrella es, sin sorpresa, el mondongo (servido con aguacate, banano, limón, cilantro, ají picante y dulce, arroz y arepa, por unos 50.000 pesos), los comensales también disfrutan de la cazuela de lentejas y el típico antioqueño con chicharrón y carne en polvo. Mondongos es sinónimo de sabor tradicional y consistencia, habiéndose convertido en una parada obligada para locales y turistas que buscan probar la auténtica cocina paisa.

Hatoviejo: La Bandeja Paisa en un Ambiente de Finca

En 1982, cuando la avenida Las Palmas era apenas un conjunto de potreros y el Hotel Intercontinental abría sus puertas, cuatro arquitectos (Jaime Isaza, César Valencia, Jorge Velásquez y Juan Guillermo Jaramillo) tuvieron la visión de crear Hatoviejo, un restaurante de comidas típicas y asados. Han pasado 42 años, y Hatoviejo no solo permanece en su ubicación original en Las Palmas, sino que se ha expandido por la ciudad.

Tras su inicio, abrieron en el Centro, en el edificio Los Cámbulos, para luego trasladarse a la actual sede en la esquina de La Playa con Sucre. En 2000, llegaron al centro comercial Oviedo y desde 2018 tienen presencia en Viva Envigado. Pedro Isaza, gerente de la cadena y descendiente de uno de los fundadores, afirma sin dudar que la bandeja paisa es la reina indiscutible de la carta, con un precio aproximado de 52.600 pesos.

Hatoviejo se precia de ser un ejemplo de la cultura antioqueña, ofreciendo amabilidad y empatía para que los comensales se sientan "en casa o en la finca de la abuela". Un dato curioso es que fue el primer restaurante en Colombia en usar planchas metálicas para servir las carnes en la mesa. Es un lugar frecuentado por ejecutivos en semana y por familias los fines de semana, y se ha consolidado como una parada tan tradicional para los turistas como visitar el Pueblito Paisa o la Plaza Botero. Además, Hatoviejo ha sabido adaptarse a los nuevos hábitos de consumo, ofreciendo cazuela vegetariana, platos más ligeros para la cena, desayunos, domicilios y opciones para llevar.

Donde Bupos: El Sabor del Mar con Sello Personal

Aunque más joven que los anteriores, Donde Bupos se ha ganado un lugar entre los íconos de Medellín por su singular historia y su excepcional propuesta marina. Fundado en 1997 (hace 27 años), su origen es tan pintoresco como su nombre: Miguel Winograd, un paisa de origen polaco, comenzó en un "planchón" (una balsa) en la bahía de Sispatá, con un bar y una cocina. El éxito fue tal que lo impulsó a abrir un restaurante en Medellín.

Primero en Laureles, sobre la carrera 74, donde permaneció cuatro años, y luego en la avenida El Poblado. En plena pandemia, se trasladaron a un local más moderno y fresco en el centro comercial Vizcaya, manteniendo la esencia de "Bupos" (el apodo de Miguel desde niño). A la hora de hablar de los platos bandera, Miguel destaca su paella, a la que describe ingeniosamente como "mariscos con un poquito de arroz", en contraste con la versión española. Otros imperdibles incluyen el pargo rojo lunarejo (entero y frito), la centolla real (servida en la concha del cangrejo), los ceviches y los filetes de róbalo.

Los precios en Donde Bupos van desde 25.000 a 40.000 pesos para entradas, y desde 55.000 (pescados) hasta 100.000 pesos (langostas) para los platos fuertes. Un factor clave de su éxito y vigencia es el compromiso con la calidad del producto: el 80% es pesca propia, asegurando que el marisco no tiene más de 72 horas de haber sido pescado. Además, los vegetales servidos en la mesa provienen de una finca propia en Rionegro. Miguel atribuye la longevidad del restaurante a la calidad, la disciplina y el involucramiento constante de él y su esposa, quienes consideran a sus clientes "amigos".

Tabla Comparativa: Un Vistazo a los Iconos Gastronómicos de Medellín

RestauranteAño de FundaciónEspecialidad PrincipalUbicación Actual (Principal)
Podestá1958Cocina Italiana Clásica (Osobuco, Pastas Rellenas)Mall Indiana, Las Palmas
Versalles1961Cocina Argentina (Empanadas de Hojaldre, Milanesas)Pasaje Junín, Centro
El Rancherito1975Comida Típica Antioqueña (Chicharrón, Cazuelas)Múltiples sedes, incluyendo centros comerciales
Mondongos1976Mondongo y Comida Típica AntioqueñaCarrera 70 y Calle 10, El Poblado
Hatoviejo1982Comida Típica Antioqueña (Bandeja Paisa, Asados)Las Palmas y Múltiples sedes
Donde Bupos1997Mariscos y Pescados (Paella, Pargo)Centro Comercial Vizcaya

Preguntas Frecuentes sobre la Gastronomía Tradicional de Medellín

A continuación, respondemos algunas de las dudas más comunes sobre estos emblemáticos restaurantes de Medellín:

¿Cuál es el restaurante más antiguo de Medellín?
El restaurante más antiguo de Medellín es Podestá, fundado en 1958 por el músico italiano Adolfo Podestá.
¿Qué tipo de comida se sirve en Podestá?
A diferencia de la comida tradicional antioqueña, Podestá se especializa en auténtica cocina italiana, con platos como osobuco de ternera, pastas rellenas y su famoso trío de raviolis.
¿Por qué las empanadas de Versalles son diferentes a las argentinas originales?
La receta original de las empanadas argentinas no fue bien recibida en Medellín, por lo que Versalles decidió adaptarlas utilizando masa de hojaldre, lo que las convirtió en un éxito rotundo y su sello distintivo.
¿Cuántas sedes tiene El Rancherito?
El Rancherito, que comenzó como una pequeña ramada, ha crecido hasta contar con nueve restaurantes en Medellín y sus alrededores, incluyendo sedes en centros comerciales.
¿Qué es lo más famoso de Mondongos?
El plato más famoso y que da nombre al restaurante es el mondongo, servido con una variedad de acompañamientos frescos como aguacate, banano, limón, cilantro y ají.
¿Qué innovaciones introdujo Hatoviejo en Medellín?
Hatoviejo fue pionero en Colombia al usar planchas metálicas para servir las carnes en la mesa. Además, ha adaptado su menú para incluir opciones modernas como cazuelas vegetarianas y desayunos, y servicios como domicilios.
¿Qué hace especial a la paella de Donde Bupos?
La paella de Donde Bupos es famosa por su generosa cantidad de mariscos, que su fundador describe humorísticamente como "mariscos con un poquito de arroz", destacando la abundancia de producto fresco.

Conclusión: Un Legado Gastronómico que Perdura

Estos restaurantes no son solo lugares para comer; son instituciones que han contribuido a forjar la identidad de Medellín. Su permanencia a lo largo de décadas es un testimonio de la calidad de su cocina, la calidez de su servicio y la profunda conexión que han establecido con sus comensales. Desde la elegancia italiana de Podestá, pasando por el sabor porteño de Versalles, la autenticidad paisa de El Rancherito, Mondongos y Hatoviejo, hasta la frescura marina de Donde Bupos, cada uno ofrece una experiencia única que refleja la rica diversidad gastronómica de la capital antioqueña. Visitar estos lugares es hacer un viaje en el tiempo y saborear la historia viva de Medellín.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Podestá: El Corazón Culinario Más Antiguo de Medellín puedes visitar la categoría Gastronomía.

Subir