¿Cuándo cerró el molino?

Confitería del Molino: Un Ícono Porteño Resurge

18/07/2023

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La Confitería del Molino, una joya arquitectónica y un emblema de la Ciudad de Buenos Aires, ha sido testigo silente de innumerables historias, encuentros y decisiones trascendentales a lo largo de más de un siglo. Inaugurada en una época de esplendor, supo ser el epicentro de la vida social, cultural y política porteña, un faro de la elegancia Art Nouveau que adornaba la metrópolis. Sin embargo, su brillante trayectoria se vio interrumpida por un doloroso cierre que la sumió en décadas de abandono. Hoy, tras un arduo proceso de recuperación, este monumento histórico se alza nuevamente, prometiendo recuperar su antiguo esplendor y reabrir sus puertas para una nueva generación. Su historia es un relato de auge, caída y un renacimiento esperanzador, que encapsula la resiliencia de un patrimonio que se niega a ser olvidado.

¿Cuándo cerró el molino?
El café cerró el 23 de febrero de 1997 y, abandonado por sus dueños y en general, se fue deteriorando poco a poco hasta que se hizo evidente la necesidad de una restauración considerable para salvar el edificio. La Confitería del Molino fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1997.

Un Sueño Art Nouveau: El Origen y Diseño de una Icono

La historia de la Confitería del Molino comenzó a gestarse en 1915, cuando el visionario confitero Cayetano Brenna, una figura prominente de la época, encargó al talentoso arquitecto italiano Francisco Gianotti la creación de un edificio que no solo albergara su café en la planta baja, sino que se convirtiera en una declaración arquitectónica. El 9 de julio de 1916, la confitería abrió sus puertas por primera vez, un hito que marcó el inicio de su leyenda. Un año después, en 1917, el edificio completo se erigió como una de las estructuras más altas de la ciudad, destacándose por su impresionante torre esquinera que se elevaba majestuosamente 65 metros (213 pies) hacia el cielo porteño.

Esta torre, que se iluminaba desde el interior con un innovador sistema de iluminación eléctrica, era una obra de arte en sí misma. Contaba con exquisitos vitrales que filtraban la luz de manera mágica y unas distintivas aspas de molino decorativas, que le daban su nombre y su carácter único. El Molino, junto con la Galería Güemes, son consideradas dos de las obras cumbres de Gianotti, ejemplos sobresalientes del estilo Art Nouveau en Buenos Aires. Este movimiento artístico, caracterizado por sus líneas curvas, motivos florales y la integración de las artes, encontró en El Molino una de sus expresiones más sublimes, convirtiéndolo en un referente estético y cultural que trascendió su función original de confitería. Su fachada, sus interiores, cada detalle, hablaba de una época de opulencia y refinamiento, diseñada para deslumbrar y acoger a una clientela exigente.

Cuna de Encuentros y Testigo del Tiempo: La Vida en El Molino

Desde su inauguración, la Confitería del Molino no fue simplemente un lugar para disfrutar de un café o una exquisitez. Rápidamente se transformó en un punto de encuentro predilecto para las más diversas figuras de la sociedad porteña. Artistas, intelectuales, empresarios y políticos de renombre encontraban en sus salones el ambiente perfecto para debatir ideas, cerrar negocios o simplemente disfrutar de la vida social. Sus mesas fueron testigos de conspiraciones políticas, de la gestación de obras literarias y de acalorados debates culturales, convirtiéndola en un verdadero epicentro de la vida pública argentina.

A lo largo de las décadas, la propiedad y la gestión del negocio pasaron por varias manos. Tras el fallecimiento de Cayetano Brenna en 1938, Renato Varesse tomó las riendas del establecimiento hasta 1950. Posteriormente, Antonio Armentano asumió la dirección, hasta que en 1978 decidió vender el fondo de comercio. Sin embargo, los nuevos propietarios no lograron mantener el esplendor del lugar, y la confitería entró en un período de dificultades económicas que la llevaron a la quiebra. Fue en este momento crítico cuando los nietos de Brenna, con un profundo sentido de pertenencia y amor por el legado familiar, intervinieron para readquirir el negocio. Ellos emprendieron una serie de mejoras y adaptaciones con la intención de modernizarlo y devolverle su antigua gloria, buscando revitalizar el espíritu que su abuelo había impregnado en cada rincón.

El Amargo Adiós: El Cierre de 1997 y el Inicio de la Decadencia

A pesar de los esfuerzos de los descendientes de Brenna por reflotar el negocio, las dificultades persistieron. El 23 de febrero de 1997, la Confitería del Molino cerró sus puertas al público, marcando un día sombrío para el patrimonio cultural de Buenos Aires. Este cierre no fue solo el fin de un negocio, sino el inicio de un período de profunda decadencia para el icónico edificio. Abandonado por sus dueños de entonces y en un estado general de negligencia, la estructura comenzó a deteriorarse lenta pero inexorablemente. Lo que alguna vez fue un símbolo de esplendor y refinamiento, se transformó en una imagen de ruina, con sus vitrales rotos, sus interiores desmantelados y su fachada perdiendo su brillo original.

La situación de abandono se volvió tan crítica que se hizo evidente la urgente necesidad de llevar a cabo considerables esfuerzos de restauración para salvar el edificio de una pérdida irreparable. La Confitería del Molino, que había sido declarada Monumento Histórico Nacional ese mismo año 1997 por el Congreso argentino, se encontraba en una paradoja: reconocida por su valor histórico y arquitectónico, pero al mismo tiempo desprotegida y al borde del colapso. Esta declaración, aunque tardía para evitar el cierre, sentó las bases legales para su futura protección y eventual recuperación, encendiendo una pequeña chispa de esperanza en medio de la desolación.

De la Decadencia al Renacimiento: La Ley de Expropiación y la Gran Restauración

Durante años, el estado de la Confitería del Molino fue una herida abierta en el corazón de Buenos Aires, un recordatorio constante de lo que se había perdido. Sin embargo, la sociedad civil y diversas instituciones no se resignaron a su destino. La voluntad política finalmente se materializó el 12 de noviembre de 2014, cuando el Congreso argentino aprobó por unanimidad una ley crucial: la Ley 27.009, que dispuso la expropiación del inmueble por parte del Estado Nacional. Esta medida fue un paso decisivo para asegurar la preservación del edificio y permitir su completa recuperación.

Los planes para el futuro de El Molino son ambiciosos y prometedores. Incluyen la restauración integral del edificio, que no solo busca devolverle su esplendor original, sino también prepararlo para nuevas funciones. La confitería homónima está destinada a reabrir sus puertas, permitiendo a futuras generaciones disfrutar de la magia de sus salones. Además, el proyecto contempla la creación de un museo dedicado a la vida en Buenos Aires a principios del siglo XX, ofreciendo una ventana al pasado y enriqueciendo la oferta cultural de la ciudad.

Oficialmente, el edificio funcionará como un anexo del Congreso de la Nación Argentina, cumpliendo diversas funciones administrativas y legislativas. Su gestión estará a cargo de una comisión bicameral especial (la Comisión Bicameral Administradora Especial del "Edificio del Molino"). A pesar de esta nueva función pública, se ha establecido que la confitería en sí misma será operada por el sector privado, buscando una gestión eficiente y sostenible que garantice su viabilidad a largo plazo.

Los trabajos de restauración comenzaron en 2016 y, según la información más reciente de 2022, se encuentran en sus etapas finales de culminación. Este proceso ha sido meticuloso y complejo, buscando respetar la autenticidad arquitectónica y artística del edificio, desde la recuperación de sus vitrales y fachadas hasta la reconstrucción de sus intrincados detalles interiores. El renacimiento de la Confitería del Molino no es solo la recuperación de un edificio, sino la revitalización de un símbolo, un espacio que promete volver a ser un faro cultural y social para Buenos Aires, un lugar donde el pasado y el futuro se encuentran.

Hitos Clave en la Historia de la Confitería del Molino

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AñoEventoDescripción Breve
1915Inicio de la construcciónCayetano Brenna encarga el diseño a Francisco Gianotti.
9 de julio de 1916Apertura de la ConfiteríaLa planta baja de la confitería abre sus puertas.
1917Finalización del edificioEl edificio completo se convierte en uno de los más altos de la ciudad, con su característica torre Art Nouveau.
1938Fallecimiento de Cayetano BrennaRenato Varesse asume la dirección del negocio.
1950Cambio de administraciónAntonio Armentano toma el control del negocio.
1978Venta y QuiebraEl fondo de comercio es vendido, lo que lleva a la quiebra y posterior readquisición por los nietos de Brenna.
23 de febrero de 1997Cierre de la ConfiteríaEl establecimiento cierra sus puertas al público debido a su deterioro y abandono.
1997Declaración de Monumento Histórico NacionalEl Congreso Argentino declara el edificio como Monumento Histórico Nacional, el mismo año de su cierre.
12 de noviembre de 2014Ley de ExpropiaciónEl Congreso aprueba por unanimidad la Ley 27.009, que expropia el inmueble al Estado Nacional.
2016Inicio de la RestauraciónComienzan los trabajos de recuperación integral del edificio.
2022Restauración casi finalizadaLos trabajos de restauración se encuentran próximos a su culminación, con planes de reapertura.

Preguntas Frecuentes sobre la Confitería del Molino

¿Cuándo abrió la Confitería del Molino?
La Confitería del Molino abrió sus puertas por primera vez el 9 de julio de 1916. El edificio completo fue finalizado en 1917.
¿Cuándo cerró la Confitería del Molino?
La Confitería del Molino cerró al público el 23 de febrero de 1997. Ese mismo año fue declarada Monumento Histórico Nacional.
¿Quién fue el arquitecto del Molino?
El arquitecto responsable del diseño del icónico edificio fue el italiano Francisco Gianotti, quien lo proyectó en 1915 por encargo de Cayetano Brenna.
¿Qué estilo arquitectónico representa la Confitería del Molino?
La Confitería del Molino es uno de los ejemplos más importantes y representativos del estilo Art Nouveau en Buenos Aires, caracterizado por sus formas orgánicas, vitrales y detalles ornamentales.
¿Qué es actualmente la Confitería del Molino?
Actualmente, el edificio de la Confitería del Molino está siendo restaurado para funcionar como un anexo del Congreso de la Nación Argentina, albergando también la confitería original y un futuro museo.
¿Está abierta al público la Confitería del Molino?
Si bien los trabajos de restauración están próximos a finalizar (a 2022), la confitería aún no ha reabierto sus puertas al público de forma permanente. Se espera su reapertura una vez culminadas las obras y definida la operación privada del café.

El resurgimiento de la Confitería del Molino es mucho más que la recuperación de un edificio; es la reafirmación del valor del patrimonio histórico y cultural de Buenos Aires. Representa la perseverancia y el compromiso de una nación por preservar su identidad y sus recuerdos. Cuando sus puertas se abran nuevamente, no solo se estará inaugurando un espacio revitalizado, sino que se estará celebrando el regreso de un testigo silencioso de la historia argentina, un lugar donde el aroma a café y las historias se entrelazarán una vez más, invitando a nuevas generaciones a formar parte de su leyenda. Su historia es una lección de que, incluso después de años de olvido, la belleza y la importancia de ciertos lugares pueden ser rescatadas para brillar con más fuerza que nunca.

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