¿Qué es la restauración según la Biblia?

La Restauración: Un Viaje Divino y Humano

03/12/2023

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La palabra “restauración” evoca imágenes de algo que fue dañado, roto o perdido, y que vuelve a su estado original, o incluso mejor. En el ámbito espiritual y personal, este concepto adquiere una profundidad y un significado trascendental, ofreciendo esperanza y un camino hacia la plenitud. Este artículo explorará la restauración desde dos perspectivas fundamentales: la restauración bíblica del evangelio de Jesucristo y la restauración intrínseca del ser humano, destacando cómo ambas convergen en un mensaje de amor, propósito y nuevos comienzos.

¿Qué es restaurar a una persona?
RESTAURAR es volver al estado original, a la estima que antes se tenía. Restaurar es reparar aquello que alguien dañó, es devolver la identidad que se intentó corromper.

Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha buscado respuestas a las grandes preguntas de la existencia y ha anhelado una conexión con lo divino. Sin embargo, a lo largo de la historia, esa conexión y las verdades esenciales se han visto a menudo distorsionadas o perdidas. Del mismo modo, en la experiencia individual, las personas pueden sufrir heridas profundas que socavan su identidad y autoestima. En ambos casos, la restauración emerge como un principio divino y un proceso humano vital para sanar, recuperar y avanzar.

Índice de Contenido

La Restauración Bíblica: Un Patrón Divino a Través de las Eras

La historia bíblica está marcada por un patrón recurrente de revelación y apostasía, seguido por la compasiva intervención de Dios para restaurar la verdad y la autoridad. Nuestro Padre Celestial, en Su infinito amor por Sus hijos, siempre ha buscado comunicarse con ellos, revelando Su plan de felicidad. Esta comunicación se ha manifestado principalmente a través de profetas, hombres y mujeres elegidos y dotados de la autoridad del sacerdocio, el poder y la autoridad que Dios da al hombre para actuar en Su nombre para la salvación de Sus hijos.

El evangelio de Jesucristo, centrado en Su expiación y resurrección, es el camino divinamente establecido para que la humanidad regrese a la presencia de Dios y obtenga la vida eterna. Sin embargo, a pesar de las claras enseñanzas de los profetas, la libertad de albedrío inherente a cada individuo ha llevado repetidamente a la desobediencia y a la distorsión de las verdades divinas. Cuando las personas ignoran, desobedecen o tergiversan los principios y las ordenanzas del Evangelio, o rechazan a los profetas, se produce una condición que la Biblia denomina apostasía. La apostasía es un alejamiento de la verdad revelada, que conduce a la oscuridad espiritual y a la pérdida de la autoridad del sacerdocio para enseñar y administrar las ordenanzas del Evangelio.

Para remediar estas épocas de apostasía generalizada, Dios ha demostrado Su amor inquebrantable llamando a nuevos profetas y restaurando Su evangelio. A estos períodos dirigidos bajo la responsabilidad profética se les conoce como “dispensaciones”. Cada dispensación comienza con una nueva revelación de Dios a un profeta, quien establece de nuevo el reino de Dios en la tierra.

  • La dispensación de Adán: Adán fue el primer profeta, a quien Dios reveló el evangelio y le dio la autoridad del sacerdocio. Adán y Eva enseñaron estas verdades a sus hijos.
  • Dispensaciones posteriores: A lo largo del Antiguo Testamento, Dios llamó a profetas como Noé, Abraham y Moisés, cada uno inaugurando una nueva dispensación. Lamentablemente, en cada una de ellas, las personas usaron su albedrío para rechazar el Evangelio y caer en apostasía.

El Ministerio Terrenal de Cristo y la Gran Apostasía

Varios siglos antes del nacimiento de Jesucristo, la humanidad había caído nuevamente en apostasía. Cuando el Salvador inició Su ministerio terrenal, Él mismo estableció de nuevo Su Iglesia en la tierra. Jesucristo, el Hijo Unigénito de Dios, vino a la tierra para llevar a cabo la expiación infinita, el acto supremo de amor que permite el perdón de los pecados y la victoria sobre la muerte física. Durante Su ministerio, enseñó Su Evangelio, realizó milagros, llamó a doce Apóstoles y les confirió la autoridad del sacerdocio para enseñar, realizar las ordenanzas de salvación y establecer Su Iglesia en el mundo.

Sin embargo, tras la muerte y resurrección de Jesucristo y de Sus Apóstoles, la Iglesia que Él había establecido enfrentó desafíos. Sin la guía directa de los Apóstoles y la autoridad del sacerdocio plenamente operativa, las doctrinas comenzaron a ser malinterpretadas y las ordenanzas cambiaron. Esto llevó a una gran apostasía, donde la plenitud del evangelio se perdió de la tierra, dando paso a siglos de oscuridad espiritual y confusión religiosa. Aunque muchas personas buenas creyeron en Cristo y se esforzaron por entender y enseñar Su Evangelio, no poseían la plenitud de la verdad ni la autoridad del sacerdocio para efectuar ordenanzas salvadoras como el bautismo de la manera correcta. Heredaron un estado de apostasía, con cambios generacionales en la doctrina y las ordenanzas.

José Smith y la Restauración de la Plenitud del Evangelio

Después de siglos de oscuridad espiritual, y cuando las circunstancias fueron propicias para la libertad religiosa, nuestro Padre Celestial, en Su amor, volvió a intervenir. En la primavera de 1820, en el este de los Estados Unidos, una época de gran agitación religiosa, un joven llamado Josué Smith estaba confundido por las diversas afirmaciones de las iglesias. Buscando la verdad, se volvió a la Biblia y leyó Santiago 1:5: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”.

Actuando de acuerdo con esta escritura, José se dirigió a una arboleda y oró. En respuesta a su humilde súplica, tuvo una visión gloriosa: vio a dos Personajes de indescriptible fulgor y gloria. Uno de ellos le habló, llamándole por su nombre, y dijo, señalando al otro: “Este es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo!”. Esta fue la aparición de Dios el Padre y Su Hijo Jesucristo. El Salvador instruyó a José que no se uniera a ninguna de las iglesias existentes, pues “todas estaban en error” y sus credos eran una “abominación”.

Esta visión marcó el comienzo de la restauración de la plenitud del evangelio de Jesucristo. Posteriormente, mensajeros celestiales, como Juan el Bautista, Pedro, Santiago y Juan (tres de los Apóstoles originales de Cristo), aparecieron a José Smith y a su colega Oliver Cowdery para conferirles el Sacerdocio Aarónico y el Sacerdocio de Melquisedec, respectivamente. Con esta autoridad divina restaurada, se le instruyó a José Smith que organizara de nuevo la Iglesia de Jesucristo en la tierra. Así, los profetas de la Biblia se refieren a los tiempos en que vivimos como los últimos días, la dispensación final o la dispensación del cumplimiento de los tiempos, justo antes de la Segunda Venida de Jesucristo.

El Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo

Para proporcionar una evidencia convincente y disipar la duda y la incredulidad tras siglos de apostasía, nuestro Padre Celestial sacó a luz un volumen antiguo de Escrituras sagradas, similar a la Biblia, conocido como el Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo. Este registro contiene la plenitud del evangelio sempiterno de Jesucristo y es una poderosa prueba de que José Smith es un verdadero profeta de Dios.

¿Qué es la restauración bíblicamente?
La Restauración, según el uso que le dan los Santos de los Últimos Días, significa que la verdadera Iglesia de Jesucristo, que se perdió debido a la apostasía, fue traída de nuevo al estado original en que existía cuando Jesucristo la organizó.

Un mensajero celestial llamado Moroni guio a José Smith a unas planchas de oro que contenían los escritos de profetas que vivieron en las antiguas Américas. José Smith, por el poder de Dios, tradujo el contenido de estas planchas. El Libro de Mormón testifica de la misión del Salvador, enseña Su evangelio y relata la visita de Cristo a esas personas después de Su resurrección, donde estableció Su Iglesia entre ellas. Leer, meditar y orar acerca del Libro de Mormón son pasos cruciales para que una persona sincera pueda saber, mediante el poder del Espíritu Santo, que es la palabra de Dios y que la Restauración es verdadera.

Ore para Saber la Verdad por Conducto del Espíritu Santo

El mensaje de la restauración del evangelio de Jesucristo es una verdad que se puede conocer individualmente. La promesa es clara en Moroni 10:3–5: si se lee el Libro de Mormón, se medita en él y se pregunta a nuestro Padre Celestial en oración sincera, Él revelará la verdad por el poder del Espíritu Santo. El Espíritu Santo comunica la verdad a través de sentimientos y pensamientos que son poderosos, pero a menudo suaves y apacibles. Esta confirmación espiritual lleva al conocimiento de que José Smith fue llamado como profeta y que el evangelio de Jesucristo fue restaurado por su conducto.

Restaurar a la Persona: Un Acto de Amor y Redención

Más allá de la restauración de verdades espirituales, existe una profunda necesidad y un proceso vital de restauración en la vida de las personas. Restaurar a una persona significa volver al estado original, a la estima que antes se tenía. Es reparar aquello que el daño, el trauma o las circunstancias adversas intentaron corromper, devolviendo la identidad y el valor que se habían perdido.

Este tipo de restauración no es un concepto abstracto; se manifiesta en acciones concretas de amor y apoyo. Implica un compromiso genuino de escuchar al otro, de abrazar sus heridas, de amar incondicionalmente y de darse por el bienestar del prójimo. Es un proceso que requiere tiempo, paciencia y una fe inquebrantable en el potencial humano para sanar y florecer. Cuando una persona es restaurada, se abren las puertas a nuevos comienzos y a nuevas oportunidades, permitiendo que aquello que había sido roto se reconstruya con mayor fortaleza y belleza. Es el motor de muchas organizaciones y esfuerzos humanitarios que creen en la redención de vidas, trabajando día a día para que cada individuo redescubra su valor intrínseco y su propósito.

Tabla Comparativa: Dimensiones de la Restauración

AspectoRestauración Bíblica del EvangelioRestauración Personal del Individuo
OrigenIniciativa divina; Dios llama profetas.Iniciativa humana; amor, apoyo y escucha.
ObjetoVerdades divinas, autoridad del sacerdocio, principios y ordenanzas.Estima, identidad, valor, bienestar emocional y psicológico.
Agente PrincipalJesucristo, profetas con autoridad del sacerdocio.Individuos, comunidad, familia, terapeutas, redes de apoyo.
PropósitoGuiar a la humanidad de regreso a Dios y ofrecer la vida eterna.Sanar heridas, superar traumas, empoderar para nuevos comienzos.
Métodos ClaveRevelación, Escrituras, ordenanzas (bautismo), Espíritu Santo.Escucha activa, empatía, amor incondicional, acompañamiento, dedicación.
Resultado EsperadoLa plenitud del evangelio en la tierra; salvación y exaltación.Recuperación de la identidad y el valor; capacidad para vivir una vida plena.

Preguntas Frecuentes sobre la Restauración

¿Por qué fue necesaria una restauración del evangelio si ya existía la Biblia?
La Biblia es una escritura sagrada invaluable que contiene muchas verdades divinas. Sin embargo, a lo largo de los siglos, tras la muerte de los Apóstoles originales de Cristo, hubo una gran apostasía. Esto significó que la autoridad del sacerdocio, necesaria para administrar las ordenanzas salvadoras (como el bautismo por la autoridad correcta), se perdió. Además, muchas doctrinas se corrompieron o se perdieron. La Restauración fue necesaria para traer de vuelta la plenitud del evangelio, la autoridad del sacerdocio y la organización de la Iglesia tal como Cristo la estableció originalmente, no para reemplazar la Biblia, sino para complementarla y aclarar su significado.

¿Cómo puedo saber que la restauración del evangelio de Jesucristo es verdadera?
Según las enseñanzas, el camino para saberlo es espiritual. Se invita a las personas a leer el Libro de Mormón, meditar en sus enseñanzas y luego preguntar a Dios en oración sincera, con verdadera intención y fe en Jesucristo, si el libro y, por ende, la Restauración son verdaderos. Se promete que, a través del poder del Espíritu Santo, Dios responderá, confirmando la verdad a través de sentimientos y pensamientos apacibles pero poderosos.

¿Es la restauración personal solo para personas que han experimentado grandes traumas?
Aunque la restauración personal es fundamental para aquellos que han sufrido grandes traumas o pérdidas, su principio es aplicable a cualquier persona. Todos, en algún momento, enfrentamos desafíos, decepciones o situaciones que pueden mermar nuestra autoestima o sentido de identidad. La restauración personal es un proceso continuo de sanación y crecimiento que nos ayuda a recuperar la plenitud de nuestro ser, sin importar la magnitud de la dificultad.

¿Cómo puedo contribuir a la restauración de otros en mi comunidad?
La contribución a la restauración de otros comienza con el amor genuino y la empatía. Escuche activamente a quienes le rodean, ofrezca apoyo incondicional, sea una fuente de ánimo y esperanza. Pequeños actos de bondad, presencia y comprensión pueden tener un impacto profundo. Si ve a alguien luchando, ofrezca su tiempo, su amistad y su disposición a ayudar, sin juzgar. La restauración, en su esencia, es un acto de amor y servicio.

En resumen, la restauración es un concepto vasto y poderoso que abarca tanto la intervención divina para restablecer la verdad y la autoridad espiritual en la tierra, como el proceso humano de sanar y recuperar la plenitud individual. Ambas dimensiones de la restauración ofrecen un mensaje de esperanza, redención y la promesa de un futuro mejor. Ya sea a través de la revelación de profetas o del amor incondicional entre seres humanos, la restauración nos recuerda que lo que se ha roto puede ser reparado, lo que se ha perdido puede ser encontrado, y lo que ha sido dañado puede volver a florecer con una belleza renovada.

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