21/12/2025
En el vasto y delicioso universo de la gastronomía italiana, la pizza y la focaccia brillan con luz propia, conquistando paladares en cada rincón del planeta. Sin embargo, existe una confusión persistente: ¿son la focaccia y la pizza parientes cercanas, o quizás incluso la misma cosa con distinto nombre? En Comes, estamos comprometidos con tu educación gastronómica, y hoy vamos a desentrañar este misterio, demostrando que, aunque ambas son joyas de la cocina italiana, poseen orígenes y características que las hacen únicas y distintas.

A primera vista, podrían parecer similares, panes planos cubiertos con ingredientes. Pero la realidad es que la focaccia no es una descendiente de la pizza, sino una entidad culinaria con su propia historia y personalidad. Ambas han evolucionado a lo largo de los siglos, arraigándose profundamente en las tradiciones de sus respectivas regiones, pero sus caminos, aunque paralelos en la delicia, son intrínsecamente diferentes.
Desentrañando el Misterio: Pizza vs. Focaccia
La principal distinción entre una pizza y una focaccia radica en su esencia, desde la masa hasta su propósito final. Mientras que la pizza es concebida como un lienzo para una infinidad de ingredientes, la focaccia es, en sí misma, el protagonista. Es un pan plano y esponjoso que se distingue por su textura aireada y su sabor robusto, típicamente realzado por hierbas aromáticas y un generoso chorro de aceite de oliva.
El proceso de elaboración también marca una diferencia crucial. La focaccia requiere un proceso de levado significativamente más largo que el de la pizza, lo que contribuye a su característica ligereza y su grosor. Aparentemente, la focaccia puede llevar menos ingredientes que la pizza, pero su pan, mucho más grueso, garantiza una saciedad instantánea. Además del clásico aliño con aceite y una pizca de sal gruesa, la focaccia se puede enriquecer con cebolla caramelizada, aceitunas negras, tomates cherry o queso, elevando su ya delicioso perfil de sabor.
La pizza, por otro lado, es la reina indiscutible de la versatilidad. Aunque su origen es humilde y evidente, su evolución la ha llevado a ser uno de los platos más famosos y adaptables del mundo. Mientras que la focaccia se consume a menudo en formas cuadradas o rectangulares, la pizza suele ser circular, ofreciendo una base perfecta para infinitas combinaciones de ingredientes, desde las más tradicionales hasta las más innovadoras. Lo verdaderamente bueno de la pizza es que puedes incluirle absolutamente todos los ingredientes que desees, sin restricciones más allá de tu imaginación y paladar.
Tabla Comparativa: Pizza vs. Focaccia
| Característica | Pizza | Focaccia |
|---|---|---|
| Tipo Principal | Plato principal / Base para ingredientes | Pan plano / Acompañamiento / Merienda |
| Origen | Nápoles, Italia (siglo XVIII-XIX) | Antigua Roma / Liguria, Italia |
| Masa | Delgada a media, crujiente, elástica | Gruesa, esponjosa, aireada |
| Proceso de Levado | Más corto, enfocado en la ligereza | Más largo, enfocado en la esponjosidad |
| Forma Típica | Circular | Cuadrada o rectangular |
| Ingredientes Principales | Salsa de tomate, queso, variedad de toppings | Aceite de oliva, sal gruesa, romero, hierbas, cebolla, aceitunas |
| Textura | Corteza crujiente, base tierna | Corteza dorada y crujiente, interior muy suave |
| Consumo | Comida principal, para compartir | Acompañamiento, aperitivo, desayuno, merienda |
La Focaccia: Historia de un Pan Legendario
La focaccia es mucho más que un simple pan; es una pieza fundamental del patrimonio culinario italiano, un pan plano tradicional que ha conquistado un lugar especial en la gastronomía mundial gracias a su textura inconfundiblemente esponjosa y su corteza dorada y crujiente. Su versatilidad la hace única, permitiendo innumerables variaciones que se adaptan a los gustos de cada región y paladar.

A lo largo de Italia, la focaccia se presenta en diversas encarnaciones: con aceitunas, romero, tomates secos y provolone, o cebolla y grana padano, entre muchas otras posibilidades. Existen tantos tipos como regiones transalpinas y tradiciones gastronómicas de sus habitantes, aunque el resultado siempre depende de la calidad de la masa de harina, los productos y la pericia de quien la prepara.
La focaccia tiene sus raíces en ingredientes simples: harina, agua, sal y levadura. Con el paso del tiempo, esta receta básica se ha ido enriqueciendo con el valioso aceite de oliva y diversos condimentos, transformándola en el manjar que conocemos hoy. El origen exacto de la focaccia es un tema de debate, salpicado de numerosas leyendas. Una de las más populares proviene de la localidad genovesa de Recco, famosa por su focaccia con queso.
La historia cuenta que esta especialidad surgió durante la Tercera Cruzada (1189-1192), la Cruzada de los Reyes. Las constantes invasiones obligaban a los habitantes a refugiarse tierra adentro, alimentándose con los escasos productos que habían logrado salvar: principalmente harina, agua, aceite y queso. De esta necesidad, nació la ingeniosa combinación que hoy conocemos como Focaccia di Recco.
A lo largo de los siglos, la focaccia se extendió por toda Italia, adaptándose a los ingredientes y gustos locales. Cada región desarrolló su propia versión, lo que dio lugar a la amplia variedad de focaccias con diferentes texturas y sabores que hoy son un símbolo de la cultura culinaria italiana y se disfrutan a nivel global.
El Arte de Preparar Focaccia: Receta Clásica
La preparación de la focaccia es relativamente sencilla, aunque requiere tiempo y paciencia para permitir que la masa fermente adecuadamente. Aquí te presentamos el proceso básico para hacer una focaccia clásica, que te permitirá disfrutar de su sabor auténtico en casa.

Ingredientes
- 500 gramos de harina (preferiblemente de fuerza)
- 300 ml de agua tibia
- 10 gramos de sal
- 15 gramos de levadura fresca (o 5g de levadura seca de panadero)
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal gruesa y romero fresco (opcional, para el toque final)
Preparación Paso a Paso
- Paso 1: La Masa Inicial
Disuelve la levadura fresca en el agua tibia en un bol pequeño y déjala reposar durante unos minutos hasta que comience a espumar. Esto indica que la levadura está activa. Mientras, en un bol grande, mezcla la harina y la sal. Haz un hueco en el centro de la harina y vierte la mezcla de levadura y agua. Añade la mitad del aceite de oliva y mezcla con una cuchara de madera o con las manos hasta obtener una masa homogénea y pegajosa. - Paso 2: Amasado
Vuelca la masa sobre una superficie ligeramente enharinada. Amasa durante unos 10 a 15 minutos. Al principio, la masa será pegajosa, pero a medida que amasas, se volverá más suave, elástica y menos pegajosa. Si está demasiado pegajosa, puedes añadir un poco más de harina, pero ten cuidado de no añadir demasiada, ya que podría endurecer la focaccia. El objetivo es una masa lisa y flexible. - Paso 3: Fermentación (Primer Levado)
Coloca la masa amasada en un bol ligeramente engrasado con aceite de oliva. Gira la masa para que se engrase por todos lados. Cubre el bol con un paño húmedo o film transparente y deja reposar en un lugar cálido (idealmente a unos 20-25°C) durante aproximadamente 1 hora, o hasta que haya doblado su tamaño. Este es un paso crucial para la esponjosidad de la focaccia. - Paso 4: Preparación para el Horneado
Precalienta el horno a 220°C (425°F) con calor arriba y abajo. Vuelca la masa fermentada sobre una bandeja de horno previamente engrasada con aceite de oliva. Con las manos también ligeramente engrasadas, extiende suavemente la masa hasta cubrir toda la bandeja. No la presiones demasiado para no desgasificarla por completo. Haz hoyuelos profundos en la superficie de la masa con las yemas de los dedos, distribuyéndolos uniformemente. Rocía generosamente con el aceite de oliva restante, asegurándote de que el aceite se acumule en los hoyuelos. Este paso es esencial para la textura y sabor de la focaccia. - Paso 5: Horneado y Toques Finales
Espolvorea la superficie con sal gruesa y hojas de romero fresco (si las usas). Hornea durante unos 20-25 minutos, o hasta que la focaccia esté dorada, crujiente en los bordes y cocida por dentro. El tiempo puede variar según tu horno. Una vez lista, retira del horno y deja enfriar ligeramente sobre una rejilla antes de cortar y servir. Disfrútala tibia para apreciar al máximo su textura y sabor.
Focaccia Sin Gluten: Innovación y Sabor
La focaccia es uno de los panes que más se beneficia de la presencia del gluten, ya que la elasticidad que este aporta a la masa es ideal para lograr la textura deseada en este pan plano de fermentación prolongada. Sin embargo, la panadería sin gluten ha avanzado a pasos agigantados, y hoy en día contamos con ingredientes que simulan a la perfección el efecto del gluten, permitiendo que personas con intolerancia o sensibilidad puedan disfrutar de este delicioso pan.
Es importante tener en cuenta que las harinas sin gluten no se comportan de la misma manera que las harinas tradicionales. Requieren un conocimiento específico sobre sus puntos de cocción, la humedad que necesitan y absorben, y un ajuste preciso de las cantidades. Los tiempos de fermentación también pueden variar, y la textura de la masa es, a menudo, más complicada de manejar, requiriendo aportes extra de proteína y grasa para lograr la consistencia adecuada.
Según el cocinero y asesor gastronómico Alfonso D. Martín, estos son los pasos básicos a seguir a la hora de preparar una focaccia sin gluten que se acerque a la perfección:
- Combina Harinas: Utiliza una base de harina de arroz junto con una fécula, como la de patata o batata, para lograr una mejor textura.
- Activa la Elasticidad: Precose la fécula en la masa añadiendo agua caliente, lo que ayuda a activar su elasticidad.
- Sustitutos Proteicos: Busca un sustituto proteico del gluten. La proteína de guisante, de soja o de garbanzo son ideales para este fin.
- Preserva la Humedad: Añade un ingrediente que ayude a preservar la humedad en la masa, como el tofu, que es una proteína de alto valor biológico que actúa como agente humectante y forma una red proteica.
- Más Aceite de Oliva: La focaccia sin gluten requiere una mayor cantidad de aceite de oliva que una masa con gluten para lograr la textura y sabor deseados.
- Fibra Gelificante: Agrega una fibra gelificante como el psyllium en polvo, que ayuda a dar estructura y elasticidad a la masa.
Para aquellos que desean perfeccionar la técnica al máximo, el experto recomienda aumentar los tiempos de fermentación hasta 24 horas y trabajar con una masa madre sin gluten, lo que aportará mayor complejidad de sabor y una textura aún más lograda. No obstante, si prefieres ahorrarte todo el proceso y disfrutar del sabor auténtico sin complicaciones, el mercado ofrece opciones como focaccias de aceitunas y tomate, elaboradas con ingredientes naturales, sin gluten y sin lactosa, que capturan toda la esencia de una auténtica focaccia italiana.
Un Viaje por las Focaccias Regionales de Italia
La focaccia se presenta en numerosas variedades regionales, cada una con sus propias características distintivas, sabores y tradiciones. Este mosaico de focaccias es un testimonio de la riqueza y diversidad de la cocina italiana. A continuación, exploramos algunas de las más conocidas:
Focaccia de Liguria (Focaccia Genovese)
La focaccia de Liguria, también conocida como “focaccia genovese”, es quizás la versión más emblemática y famosa. Se caracteriza por su textura extraordinariamente esponjosa y un uso generoso de aceite de oliva virgen extra, que le confiere un sabor rico y una superficie brillante y ligeramente crujiente. Tradicionalmente, se espolvorea con sal gruesa y se disfruta sola, a menudo mojada en café con leche para el desayuno, o acompañada de otros ingredientes como aceitunas, tomates cherry o hierbas frescas. Es un símbolo de la región y un placer sencillo pero profundo.
Focaccia Barese
Originaria de la soleada región de Apulia (Puglia), en el sur de Italia, la focaccia barese se distingue por la adición de patatas cocidas y trituradas a la masa. Este ingrediente secreto le confiere una textura especialmente suave, tierna y húmeda, que la hace irresistible. Esta versión suele estar cubierta con tomates cherry frescos, aceitunas negras (especialmente las variedades locales como la Bella di Cerignola) y orégano, lo que le otorga un sabor mediterráneo vibrante y distintivo que evoca los paisajes costeros de Apulia.

Focaccia di Recco
La focaccia di Recco es una especialidad única de la ciudad de Recco, en Liguria, que rompe con la concepción tradicional de la focaccia. A diferencia de otras variedades, esta versión no contiene levadura y es notablemente delgada, casi como una oblea. Su característica principal es que se rellena con queso fresco (tradicionalmente “stracchino” o “crescenza”) antes de ser horneada. El resultado es una focaccia increíblemente crujiente por fuera, con una capa finísima de masa, y un interior deliciosamente cremoso y fundente gracias al queso. Es un plato que se disfruta caliente, directamente del horno, y es una experiencia culinaria por sí misma.
Focaccia Veneta (Fugassa)
En la región del Véneto, especialmente durante la temporada de Pascua, la focaccia toma una forma completamente diferente y se conoce como “fugassa”. Esta versión es mucho más dulce que las demás y se asemeja más a un pan brioche o a un panettone. Se enriquece con azúcar, mantequilla, huevos y, a veces, frutas confitadas o pasas, y se aromatiza con ralladura de cítricos. La fugassa se disfruta como un postre festivo o como acompañamiento para un café o té, marcando una deliciosa tradición pascual en el norte de Italia.
Preguntas Frecuentes sobre la Focaccia
¿Qué tiene de especial la focaccia?
La focaccia es especial por varias razones: es un pan plano tradicional italiano con una textura esponjosa y una corteza dorada y crujiente que la distingue. Su versatilidad permite una amplia gama de variaciones, desde las más simples con solo aceite y sal, hasta las más elaboradas con hierbas, vegetales o quesos. Su proceso de levado prolongado le confiere una miga aireada y un sabor profundo, convirtiéndola en un acompañamiento perfecto o un delicioso bocado por sí sola.
¿Cómo se dice focaccia en español?
En español, se mantiene el término original italiano “focaccia”. Aunque fonéticamente podría sonar como “focacha” o “focachia” al pronunciarla, la forma correcta de escribirla y referirse a ella es “focaccia”. ¡Lo importante es disfrutarla!
¿Qué quiere decir focaccia en italiano?
El nombre “focaccia” en italiano significa literalmente “hogaza” o “pan cocido al fuego”. Procede del latín “focus”, que significa “fuego”. Históricamente, se refiere a una pieza de masa de pan cocinada directamente sobre las brasas o bajo las cenizas de un fuego, lo que le daba su característica corteza crujiente.
Tanto la pizza como la focaccia son elecciones deliciosas y versátiles, cada una con su propio encanto y propósito culinario. Aunque a menudo se confunden, su distinción es clara una vez que se profundiza en sus tradiciones, ingredientes y métodos de preparación. La próxima vez que te encuentres frente a una de estas maravillas italianas, podrás apreciarlas aún más, conociendo la rica historia y las particularidades que las hacen únicas. ¡Buon appetito!
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Pizza vs. Focaccia: Desvelando sus Secretos puedes visitar la categoría Gastronomía.
