¿Quiénes son algunas cocineras tradicionales de Colombia?

Guardianas del Sabor Ancestral Colombiano

02/09/2024

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En el vibrante tapiz cultural de Colombia, existen figuras que, sin reflectores ni grandes pompas, son pilares fundamentales de su identidad: las cocineras tradicionales. Estas mujeres, forjadas al calor de los fogones ancestrales y la sabiduría transmitida de generación en generación, encarnan el alma de una gastronomía rica en historias, sacrificios y sabores inigualables. No son graduadas de escuelas de alta cocina ni buscan la fama, sino que cocinan por un profundo amor al arte culinario y un inquebrantable compromiso con la tradición.

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Crecidas entre los faldones de sus madres, tías y abuelas, en el campo colombiano donde la cocina es sinónimo de esmero y arraigo, estas matronas han logrado mantener vivas preparaciones que, de otra forma, podrían desaparecer en el tiempo. Sus técnicas, más allá de simples recetas, honran las labores manuales y el conocimiento empírico que ha moldeado la cocina del país. A continuación, exploraremos las vidas y el invaluable legado de tres de estas guardianas del sabor: Luz Dary Cogollo, Miriam Valencia y Zoraida Agamez, quienes con cada plato escriben un capítulo delicioso de la historia culinaria de Colombia.

Índice de Contenido

Luz Dary Cogollo Bedoya: El Alma Caribeña en Bogotá

Luz Dary Cogollo, cariñosamente conocida como ‘Mama Luz’, es una fiel y carismática exponente de la cultura culinaria del Caribe colombiano, aunque su cocina también abraza con maestría los sabores andinos. Caminar por la plaza de La Perseverancia en Bogotá y ver a Luz Dary es presenciar a una verdadera celebridad local, repartiendo abrazos y saludos a comensales y colegas por igual. Su sonrisa cálida y su espíritu incansable la han convertido en una figura clave en la defensa y promoción de la cocina colombiana, especialmente desde el corazón de las plazas de mercado, espacios vitales para la cultura nacional.

Nacida en Montería, sus recuerdos más entrañables de la infancia se tejen en Tolú, esa hermosa población costera bañada por el mar Caribe. Allí, desde muy pequeña, acompañaba a su padre en las jornadas de pesca, aprendiendo a descamar el pescado con una cuchara y a clasificarlo, una labor que combinaba con los quehaceres del hogar. Su madre le inculcó un ritual sagrado antes de cada comida: barrer el polvo del suelo para luego colocar una batea que servía de mesa y hojas de plátano como mantel. Estos años formativos en Tolú fueron tan significativos que, como un homenaje a ese tiempo feliz, su restaurante lleva orgullosamente el nombre de ‘Tolú’.

La historia de ‘Mama Luz’ y sus plazas de mercado es un testimonio de resiliencia. En sus memorias, el calor del fogón de leña y las recetas de su abuela, tía y madre son tan vívidas como si fuera ayer. No olvida cómo, desde la curiosidad de una niña, las observaba soplando el fuego con un abanico para preparar una mazamorra de plátano, un mote de queso o una viuda de carne ‘salá’, platos que invariablemente unían a la familia alrededor de la mesa. A los 13 años, el destino la trajo a Bogotá, al barrio La Gloria, donde su primer empleo fue, curiosamente, en una pescadería, descamando pescado, una habilidad que ya dominaba. Sin embargo, su arraigado amor por la cocina la impulsó a inaugurar ‘Tolú’, inicialmente en la plaza La Concordia.

Paradójicamente, a pesar del creciente reconocimiento de su restaurante y de su propia figura, ‘Mama Luz’ enfrentó un desalojo debido a fallas estructurales en la plaza. Esta adversidad la llevó a vender almuerzos en la autopista norte con calle 170, acompañada por uno de sus hijos, Erick. Pero su espíritu indomable la llevó a un nuevo comienzo en 2017, cuando logró establecerse en la emblemática plaza de La Perseverancia. Los primeros días fueron difíciles, con escasa clientela, pero Luz Dary, con su delantal puesto, tomó las calles, dirigiéndose a la Carrera 7ª, cerca del Museo Nacional, y conquistó a quienes hacían largas filas en restaurantes costosos, demostrándoles el inigualable sabor de la auténtica cocina tradicional colombiana.

Para Luz Dary, la cocina es su vida y Colombia es un país mágico. Ella concibe la cocina tradicional no como una técnica que se enseña, sino como un ritual que se vive. Sus preparaciones son un arte intuitivo, donde no hay lugar para termómetros o grameras; solo un puñado de ingredientes, una cocina honesta y sana, desprovista de sabores artificiales y que siempre prioriza lo natural, lo cosechado en Colombia. Gracias a esta filosofía, ha cosechado importantes reconocimientos, como su nominación a ‘Chef del Año’ en los prestigiosos Premios La Barra, compartiendo categoría con figuras de la talla de Leonor Espinoza y Harry Sasson, así como el premio al ‘Mejor Ajiaco Santafereño’ otorgado por el Instituto Distrital de Turismo (IDT).

Actualmente, Luz Dary trabaja en un proyecto para abrir un espacio donde estudiantes de gastronomía puedan aprender y rescatar las técnicas y sabores de la cocina tradicional. Y, por supuesto, sigue deleitando a sus comensales en la plaza La Perseverancia con un extenso menú que incluye mote de queso, arroz de palito, arroz de frijol cabecita negra, arroz titoté, viuda de carne salá, sancocho de bocachico, arroz de mariscos, mazamorra de plátano, chicha de arroz, arepa de huevo, carimañola, cocido boyacense, mazamorra chiquita, arepas, friche, frijoles antioqueños, posta cartagenera, entre muchas otras delicias, todas al alcance de todos.

Miriam Valencia: La Fusión Costeña y Caucana

Miriam Armenta Valencia Villacob es una mujer menuda y radiante, cuya sonrisa constante y amabilidad incomparable resaltan aún más con su marcado acento caucano. Su indumentaria habitual, una pañoleta en la cabeza y un delantal que hace juego con sus coloridos faldones, no es solo una elección personal, sino un homenaje vivo a las matronas colombianas que, con vestimentas similares, han cocinado por siglos en las diversas culturas y regiones del país, transmitiendo sabiduría culinaria a través de las generaciones.

En sus platos, Miriam logra una exquisita fusión de las tradiciones costeñas y caucanas. Nació en San Pablo, Bolívar, una población ribereña a orillas del majestuoso río Magdalena, justo enfrente del departamento de Santander. Su herencia es una rica mezcla: madre costeña y padre caucano. Esta diversidad de orígenes la llevó a vivir en Cúcuta y Barrancabermeja antes de establecerse definitivamente en Mercaderes, Cauca, a la edad de 14 años, lugar que se convertiría en el crisol de su identidad culinaria.

El amor por la cocina de Miriam floreció desde la infancia. Siendo apenas una niña, seguía de cerca a su madre y visitaba a las vecinas, ávida por aprender cada receta. Esta dedicación temprana dio sus frutos, pues a los 10 años ya preparaba su primer pastel, inspirado en lo que había observado en una casa cercana. Aquella preparación inaugural se convirtió en un pilar de las comitivas escolares, donde ella y sus amigas siempre aportaban algo para compartir. En esos encuentros gastronómicos colegiales, Miriam ya compartía recetas que hoy son parte de su repertorio, como las papas chorreadas, minisigüi, naco, hojaldras y las deliciosas cocadas que preparaba junto a su madre.

La esencia de Colombia palpita en las recetas de Miriam, pues son el reflejo de su historia personal y sus vivencias en distintas regiones. Cuando su madre enfermaba, Miriam asumía con naturalidad el rol principal en la cocina. Fue testigo de la fama que su madre alcanzó al empezar a vender la carne ahumada a la Villacob en el portón de la casa para ayudar con los gastos. Este plato, que Miriam bautizó con el apellido materno, era una receta familiar de carne adobada en salsa de naranja agria, y se acompañaba de otras preparaciones emblemáticas como el pescado, el sancocho de gallina y el sancocho de costilla, entre otras delicias que la familia ofrecía.

Miriam reconoce que Colombia es uno de los pocos países en el mundo que lo tiene todo, una verdadera despensa natural. Con un sinfín de recetas en su haber, defiende la cultura nacional a través de la gastronomía. Además de haber sido la pastelera oficial de Mercaderes y de trabajar en los colegios y bazares del pueblo, se ha convertido en una participante habitual del Congreso Nacional Gastronómico de Popayán, una ciudad declarada “Ciudad de la Gastronomía” por la UNESCO. Allí, Miriam ha sido reconocida por varias de sus exquisitas recetas, destacando su típico ‘frito mercadereño’. Este es un plato ancestral de Mercaderes, una herencia directa de su abuela: asaduras de cerdo sofritas en cebolla y ajo, bañadas en achiote y acompañadas de envuelto blanco, papa y yuca.

Actualmente, Miriam reside en Popayán, una ciudad colonial conocida por sus hermosos atardeceres. Allí, a media cuadra del emblemático Parque Caldas, se encuentra su restaurante ‘La Cocina de Armenta’. Este es el lugar perfecto para sumergirse en las recetas de Miriam, entre las que se destacan el sancocho de espinazo con maní, el sango, la chicha de maíz, el ají de maní, las empanadas mercadereñas, el guarapillo, los tamales mercadereños, los tamales de pipián, el famoso frito mercadereño y otras recetas de su abuela como la vitualla, los pescados y las caramañolas. Y si la suerte le sonríe, no se sorprenda si la invitan a su casa para enseñarle a preparar estos deliciosos platos, un verdadero privilegio.

¿Gastronomía significado para niños?
La gastronomía es el estudio del nexo que tienen los seres humanos con su alimentación en relación a su medio ambiente o entorno. Su nombre proviene del griego \u201cgastrós\u201d, que significa \u201cestómago o vientre\u201d y \u201cnomos\u201d que significa \u201cley\u201d.

Zoraida ‘La Chori’ Agamez: La Sabiduría del Magdalena Medio

Zoraida Agamez, conocida cariñosamente como ‘La Chori’, es una mujer cuya piel, apiñonada por el sol, delata su origen en las cálidas tierras del Magdalena Medio. Su rostro, surcado por la experiencia, irradia una gran sonrisa que acompaña con frases ingeniosas y libres de tecnicismos. ‘La Chori’ expone con orgullo su argot campesino, consciente de su pasado rural y de cómo este ha forjado su presente, un presente que se debe a una vida entre matronas hacendosas y labriegos incansables, quienes le heredaron su irrebatible destreza en el arte culinario.

Nacida en Barrancabermeja, Zoraida creció en el corregimiento El Llanito, un lugar apartado, colindante con una ciénaga y con las caudalosas aguas del río Sogamoso, muy cerca de su desembocadura en el río Magdalena. Fue allí, en la finca ‘Vida Tranquila’ –un nombre que describe a la perfección la esencia del lugar–, donde aprendió de su madre las labores del hogar. Además de los viajes en canoa o en burro para movilizarse por la zona, ‘La Chori’ recuerda con particular cariño su primera y más grande prueba culinaria: el día en que su madre le enseñó a hacer un arroz blanco, un requisito inquebrantable para poder acceder a las demás recetas familiares. Este plato, aparentemente sencillo, era la base de todo su futuro gastronómico.

‘La Chori’, apodada así desde muy niña porque su hermanito menor no podía pronunciar ‘Zori’, es hoy una de las matronas más respetadas de la cocina tradicional colombiana. Su legado culinario es una amalgama de sabores: de su abuela paterna heredó la gastronomía de Sucre, y de su abuela materna, los platos santandereanos. Tras los faldones de su madre, aprendió las recetas para alimentar a los obreros de la finca. De su padre, guarda el recuerdo de las labores de pesca en época de subienda y los trabajos en el campo durante los tiempos de cosecha. Al partir hacia Barrancabermeja, dejó atrás sus vacas y sus tareas campesinas, pero jamás abandonó sus recetas ni su amor por la cocina.

Zoraida Agamez es un ejemplo de tenacidad y laboriosidad. Antes de consolidarse como cocinera tradicional, trabajó en restaurantes, vendió almuerzos en su casa, lavó, planchó, vendió pescado en la calle y hasta dio clases de matemáticas a los niños del vecindario. Finalmente, el éxito entre sus comensales la llevó a dedicarse por completo a rescatar y divulgar las recetas que le fueron legadas por sus ancestros. Asesorada por sus hijas, ‘La Chori’ creó su blog internacional de recetas ‘The Colombian Touch’ y, en un giro del destino, comenzó a dar cátedras a universitarios y chefs profesionales. Sus enseñanzas han llegado a prestigiosas instituciones como la UNAB, la escuela Ego, Columbia College, Casa Carhué y el Instituto Superior Mariano Moreno, compartiendo su conocimiento empírico y su pasión.

El valor de la buena cocina para ‘La Chori’ radica en la lentitud y el esmero. Ella demuestra la abismal diferencia entre ablandar una carne toda la noche a fuego de leña y hacerlo en una olla a presión; los sabores, asegura, son completamente distintos. Asimismo, preserva tradiciones como pelar maíz y pilar el arroz, procedentes de Santander y Sucre, respectivamente. Su cocina se rige por “puñados” y no por grameras, una forma de cocinar intuitiva que la ha llevado a compartir escenario con chefs de la talla de Harry Sasson, Carlos Gaviria y Federico Trujillo. Su único “manómetro campesino” es una cuchara que, al quedar parada en medio de la olla del arroz, le permite establecer las medidas perfectas para que quede delicioso.

Ostenta la autoría de recetas innovadoras como los chorizos de huevo de pescado o los rieles de yuca con queso salao’. Además, preserva sin alteraciones las recetas emblemáticas del Magdalena Medio, como la sopa de cabeza de bagre ahumada, el sancocho de pescado frito, los envueltos palo con palo, el bollo de huevo de pescado, los machacados de yuca y de plátano, las chorotas, los rollos de carne envueltos en hojas, el mute santandereano y el afamado ‘Arroz de pescado salado del Magdalena Medio santandereano’. Este último, un plato que su madre cocinaba en el campo para alimentar a los labriegos, le valió el segundo lugar en el XI Premio Nacional a las Cocinas Tradicionales Colombianas 2018, convocado por el Ministerio de Cultura, un reconocimiento a su incansable labor de preservación.

El Legado de la Cocina Tradicional Colombiana

La cocina tradicional colombiana es un reflejo de la riqueza y diversidad del país. Cada región, con sus matices culturales únicos, da origen a una oferta gastronómica variada y fascinante. Es un país donde el guarapo de panela con limón refresca las arduas labores campesinas, donde el sembrador madruga para cuidar su cosecha, y donde la matrona se levanta a las 3 de la mañana para moler en la piedra y tener listas las arepas del desayuno. Es el territorio de mujeres hacendosas y tenaces, capaces de recorrer pueblos enteros vendiendo a pie descalzo o atravesar ciudades en bus para cumplir con sus comensales, demostrando una dedicación y un amor inquebrantables por su oficio.

Las historias de Luz Dary Cogollo, Miriam Valencia y Zoraida Agamez son solo una muestra del inmenso valor de las cocineras tradicionales de Colombia. Sus recetas no son solo combinaciones de ingredientes, sino el resultado de quehaceres cotidianos, de una vida dedicada al campo y a la familia, y de un profundo amor por sus raíces. Ellas son las guardianas de un patrimonio inmaterial que se transmite no solo en el sabor, sino en cada gesto, cada historia y cada aroma que emana de sus fogones. Su sabiduría ancestral demuestra que son, sin lugar a dudas, parte de #LoMejorDeColombia, un tesoro culinario que debemos valorar y preservar.

Tabla Comparativa de Cocineras Tradicionales

CocineraOrigen PrincipalFilosofía CulinariaPlatos EmblemáticosUbicación Actual
Luz Dary Cogollo Bedoya ('Mama Luz')Caribe (Montería/Tolú)Cocina honesta, sana, natural, sin medidas exactas; vive la tradición.Mote de queso, Arroz titoté, Viuda de carne salá, Sancocho de bocachico, Ajiaco santafereño.Plaza de La Perseverancia, Bogotá
Miriam Valencia VillacobCosteña (Bolívar) y Caucana (Mercaderes)Fusión de tradiciones regionales; amor por la cocina desde la infancia; herencia familiar.Frito mercadereño, Carne ahumada a la Villacob, Sancocho de espinazo con maní, Empanadas mercadereñas.Popayán ('La Cocina de Armenta')
Zoraida 'La Chori' AgamezMagdalena Medio (Barrancabermeja/El Llanito)Cocina lenta, de puñados, rescate de tradiciones ancestrales; sabiduría rural.Arroz de pescado salado del Magdalena Medio, Sopa de cabeza de bagre ahumada, Chorizos de huevo de pescado, Machacados de yuca y plátano.Barrancabermeja (y cátedras a nivel nacional)

Preguntas Frecuentes sobre Cocineras Tradicionales Colombianas

¿Qué define a una cocinera tradicional en Colombia?

Una cocinera tradicional es aquella que ha aprendido las técnicas y recetas culinarias de manera empírica, generalmente de sus ancestros (madres, abuelas, tías), y que mantiene vivas las preparaciones y rituales propios de una región o comunidad, utilizando ingredientes locales y métodos de cocción ancestrales. Su conocimiento no proviene de escuelas formales, sino de la transmisión oral y la práctica constante.

¿Por qué es importante preservar la cocina tradicional colombiana?

Preservar la cocina tradicional es fundamental porque representa una parte vital del patrimonio cultural e inmaterial de un país. Es un reflejo de la historia, las costumbres, la biodiversidad y la identidad de sus pueblos. Además, fomenta el consumo de productos locales, apoya a los agricultores y pescadores, y promueve prácticas sostenibles, contribuyendo al desarrollo de las comunidades.

¿Dónde puedo probar la cocina de Luz Dary Cogollo?

Actualmente, puedes disfrutar de los deliciosos platos de Luz Dary Cogollo, también conocida como 'Mama Luz', en su restaurante 'Tolú', ubicado en la Plaza de Mercado de La Perseverancia en Bogotá. Es un lugar emblemático donde se congregan los amantes de la auténtica cocina caribeña y colombiana.

¿Qué platos son típicos de la región del Cauca, como los que prepara Miriam Valencia?

El Cauca, y en particular Popayán, es famoso por su gastronomía, declarada Ciudad UNESCO de la Gastronomía. Platos típicos incluyen el 'frito mercadereño' (de Mercaderes, el pueblo de Miriam), el sancocho de espinazo con maní, el sango, la chicha de maíz, el ají de maní, las empanadas de pipián, el tamal de pipián y las caramañolas. La cocina de Miriam Valencia es un excelente exponente de esta rica tradición.

¿Cómo se transmite el conocimiento en la cocina tradicional?

El conocimiento en la cocina tradicional se transmite principalmente de forma oral y práctica, de generación en generación. Se aprende observando, participando en las labores diarias de la cocina, y practicando bajo la guía de las matronas de la familia o la comunidad. Es un proceso de inmersión cultural donde la experiencia y el 'saber hacer' son los pilares fundamentales.

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