19/11/2024
Desde el corazón vibrante del West End londinense, se alza un nombre que resuena con un eco de historia, arte y un innegable brillo de estrellas: The Ivy. Este restaurante, fundado en 1917, no es meramente un lugar para cenar; es una institución, un testigo silencioso de innumerables conversaciones entre leyendas, un refugio para el arte y la cultura, y un símbolo perdurable del refinamiento británico. Su fama no es una casualidad efímera, sino el resultado de una confluencia única de factores que lo han cimentado como uno de los destinos gastronómicos más codiciados del mundo. Pero, ¿qué hace que The Ivy sea tan extraordinariamente famoso? La respuesta se encuentra en un tejido complejo de orígenes humildes, conexiones teatrales, transformaciones visionarias y un compromiso inquebrantable con la excelencia.

- Los Orígenes de una Leyenda: De Café a Institución
- El Corazón del West End: Un Imán para las Estrellas
- Evolución y Transformación: Un Legado en Constante Renovación
- Gestión de Clase Mundial y Reconocimiento Culinario
- The Ivy Collection: Un Imperio en Expansión
- Momentos Clave en la Historia de The Ivy
- Preguntas Frecuentes sobre The Ivy
- Un Legado que Perdura
Los Orígenes de una Leyenda: De Café a Institución
La historia de The Ivy se remonta a 1917, cuando Abel Giandolini, con una visión que trascendía lo ordinario, abrió un modesto café italiano sin licencia en el mismo lugar que hoy ocupa el afamado restaurante. Lo que comenzó como un establecimiento sencillo, pronto se vería imbuido de una anécdota que, con el tiempo, se convertiría en parte de su ADN. La leyenda cuenta que el nombre 'The Ivy' (La Hiedra) surgió de un comentario fortuito de la actriz Alice Delysia. Al escuchar a Giandolini disculparse por las molestias de las obras de construcción, mientras él explicaba su intención de crear un restaurante de la más alta categoría, ella interrumpió con una frase que resonaría a través de las décadas: “No te preocupes, siempre vendremos a verte. 'Nos aferraremos como la hiedra'”. Esta frase era una referencia a la popular canción de 1902, “Just Like the Ivy I'll Cling to You”, escrita por A. J. Mills y Harry Castling. Así, de una simple observación, nació el nombre que encapsularía la lealtad y el apego de su clientela.
La visión de Giandolini se materializó plenamente en 1929, cuando el restaurante se expandió a sus instalaciones actuales, con su veterano maître d' Mario Gallati ejerciendo como anfitrión. Esta expansión marcó el inicio de la transformación del modesto café en un epicentro de la vida social y cultural de Londres.
El Corazón del West End: Un Imán para las Estrellas
La ubicación estratégica de The Ivy en el corazón del West End londinense, directamente frente a los teatros Ambassadors y St Martin's, fue, y sigue siendo, un pilar fundamental de su fama. Esta proximidad lo convirtió en el lugar predilecto para los amantes del teatro, tanto antes como después de las funciones. Pero más allá de su conveniencia, The Ivy cultivó rápidamente una reputación de exclusividad y, crucialmente, mantuvo un horario de cierre tardío, algo poco común en la época. Estas características lo hicieron irresistible para las celebridades del momento.
Pronto, The Ivy se consolidó como una institución teatral por derecho propio. Sus mesas de dos plazas a lo largo de las paredes eran habitualmente ocupadas por figuras de la talla de Laurence Olivier y Vivien Leigh, Marlene Dietrich, John Gielgud, Lilian Braithwaite, Terence Rattigan, Binkie Beaumont y Noël Coward. Estos gigantes del escenario no solo visitaban The Ivy, sino que lo adoptaron como su segundo hogar, un santuario donde podían relajarse, discutir proyectos y, quizás, observar a otros miembros de la élite artística. La atmósfera se cargó de un glamour inigualable, un aura de prestigio que atraía no solo a los famosos, sino también a aquellos que deseaban vislumbrarlos o simplemente sumergirse en la misma atmósfera de exclusividad.
La fama del restaurante como refugio de las celebridades teatrales era tal que incluso se satirizó en la revista de 1943 “Sweet and Low”, que se representó durante casi seis años en el vecino Ambassadors Theatre. La revista incluía un sketch satírico, actualizado regularmente, titulado “Poison Ivy”, donde la estrella del espectáculo, Hermione Gingold, “intercambiaba chismes maliciosos y salaces de celebridades”. Esto no solo demuestra la prominencia de The Ivy en la cultura popular de la época, sino también cómo se había arraigado en la conciencia colectiva como el lugar por excelencia para el chismorreo y la vida social de la élite artística.
Evolución y Transformación: Un Legado en Constante Renovación
La historia de The Ivy no es lineal; ha experimentado varias transformaciones que han contribuido a su longevidad y relevancia. En 1950, Abel Giandolini vendió el restaurante a Bernard Walsh, y The Ivy pasó a formar parte de su grupo de restaurantes de pescado, Wheeler's. Posteriormente, pasó por manos de Lady Grade y la Forte Foundation, cada uno dejando su huella en el establecimiento.
Un punto de inflexión significativo ocurrió en 1989, cuando el restaurante cerró temporalmente. Sin embargo, su historia estaba lejos de terminar. Jeremy King y Chris Corbin, los exitosos propietarios de Le Caprice, reconocieron el potencial latente de The Ivy y lo adquirieron. Bajo su nueva dirección, el restaurante experimentó una transformación radical, una reinvención que lo catapultaría a una nueva era de éxito.
En junio de 1990, The Ivy reabrió sus puertas con un diseño completamente renovado, obra de la arquitecta estadounidense MJ Long. Esta renovación no fue solo estética; fue una declaración de intenciones. Se incorporaron obras de arte especialmente encargadas a artistas de renombre como Sir Eduardo Paolozzi, Sir Peter Blake, Sir Howard Hodgkin, Bridget Riley, Allen Jones, Joe Tilson, Patrick Caulfield, Michael Craig-Martin y Tom Phillips. Esta fusión de gastronomía y arte elevó la experiencia de The Ivy a un nuevo nivel, convirtiéndolo en una galería de arte en sí mismo. El nuevo diseño permitía acomodar a 100 clientes, con un comedor privado en el primer piso con capacidad para hasta 60 personas.
Con la reapertura, también se implementaron nuevas políticas que reforzaron su imagen de exclusividad y sofisticación. Se prohibieron los teléfonos móviles y las cámaras en todo el restaurante y el club contiguo, y se estableció un código de vestimenta que exigía atuendo smart casual. Estas reglas no solo mantenían un ambiente de privacidad y respeto, sino que también contribuían a la mística y el atractivo del lugar, asegurando que cada visita fuera una experiencia distinguida.
Gestión de Clase Mundial y Reconocimiento Culinario
La excelencia de The Ivy no se limita a su ambiente y clientela; su compromiso con la calidad culinaria y el servicio ha sido una constante. En 1997, el aclamado crítico de restaurantes A. A. Gill publicó “The Ivy: The Restaurant and its Recipes”, un libro que no solo compartía las recetas icónicas del restaurante, sino que también narraba su rica historia y su significado cultural. Esto consolidó aún más la reputación de The Ivy como un referente gastronómico.
Fernando Peire, un maître d' de renombre, fue nombrado para el cargo en The Ivy, contribuyendo a la impecable experiencia de servicio que caracteriza al restaurante. Aunque dejó el puesto en diciembre de 1998, su influencia fue notable. Ese mismo año, el restaurante fue vendido a Belgo PLC como parte de Caprice Holdings Ltd, y King y Corbin se marcharon dos años después para establecer sus propios Rex Restaurants.
En 2000, The Ivy recibió el prestigioso Moët & Chandon London Restaurant Award a la excelencia, un testimonio de su constante dedicación a la alta cocina y el servicio excepcional.
Un nuevo capítulo comenzó en 2005 cuando el empresario Richard Caring adquirió The Ivy y el grupo Caprice Holdings, que incluía otros establecimientos de renombre como Le Caprice, J. Sheekey, Scotts y 34. Bajo la dirección de Caring, The Ivy continuó prosperando. En 2007, Fernando Peire regresó como Director de The Ivy y The Club at The Ivy, aportando nuevamente su experiencia y pasión. Gary Lee, quien previamente había estado a cargo de eventos privados, regresó como jefe de cocina y fue nombrado chef ejecutivo en 2008. Tim Hughes ha sido el director ejecutivo de chefs de los restaurantes de Caprice Holdings (ahora Caprice Group) desde 2005, asegurando la continuidad de la excelencia culinaria.
The Ivy Collection: Un Imperio en Expansión
Lo que comenzó como un único y emblemático restaurante en el West End de Londres, ha evolucionado hasta convertirse en un extenso imperio gastronómico conocido como The Ivy Collection. Esta expansión a lo largo del Reino Unido e Irlanda es un testimonio del poder de la marca The Ivy y su capacidad para replicar su fórmula de éxito. Cada nueva ubicación de The Ivy Collection busca emular la atmósfera de lujo, el servicio impecable y la calidad culinaria del original, adaptándose a las particularidades de su entorno pero manteniendo la esencia que hizo famoso al primer Ivy. Esto ha permitido que el legado de The Ivy alcance a un público más amplio, consolidando su estatus como una de las marcas de restaurantes más reconocidas y respetadas.
Momentos Clave en la Historia de The Ivy
| Año | Evento Clave | Detalles Destacados |
|---|---|---|
| 1917 | Fundación Original | Abel Giandolini abre un café italiano sin licencia. |
| 1929 | Expansión del Local | El restaurante se muda a sus instalaciones actuales, con Mario Gallati como anfitrión. |
| 1943 | Sátira en el Teatro | Se incluye el sketch “Poison Ivy” en la revista “Sweet and Low”, destacando su fama con celebridades. |
| 1950 | Venta a Bernard Walsh | El restaurante se une al grupo de restaurantes de pescado Wheeler’s. |
| 1989 | Cierre Temporal | El restaurante cierra sus puertas, marcando el fin de una era. |
| 1990 | Reapertura Triunfal | Jeremy King y Chris Corbin compran y renuevan The Ivy con un diseño de MJ Long y obras de arte. |
| 1997 | Publicación del Libro de Recetas | A. A. Gill lanza “The Ivy: The Restaurant and its Recipes”. |
| 1998 | Venta a Caprice Holdings | Belgo PLC adquiere The Ivy como parte de Caprice Holdings Ltd. |
| 2000 | Premio a la Excelencia | The Ivy recibe el Moët & Chandon London Restaurant Award. |
| 2005 | Adquisición por Richard Caring | Richard Caring compra The Ivy y el grupo Caprice Holdings. |
| 2007 | Regreso de Fernando Peire | Fernando Peire vuelve como Director de The Ivy y The Club at The Ivy. |
| Actualidad | Expansión como The Ivy Collection | La marca se expande con múltiples ubicaciones en el Reino Unido e Irlanda. |
Preguntas Frecuentes sobre The Ivy
¿Por qué se llama The Ivy?
El nombre proviene de una anécdota de 1917, cuando la actriz Alice Delysia le dijo al fundador Abel Giandolini: “No te preocupes, siempre vendremos a verte. 'Nos aferraremos como la hiedra'”, en referencia a una popular canción de la época. La frase simbolizaba la lealtad y el apego de sus clientes.
¿Qué tipo de clientes atrae The Ivy?
Desde sus inicios, The Ivy ha sido un imán para figuras del teatro, cine, música y otras esferas de la cultura y la sociedad. Su proximidad a los teatros del West End y su ambiente exclusivo lo convirtieron en el lugar predilecto para celebridades y amantes del arte, una tradición que se mantiene hasta hoy.
¿Cuál es la política de vestimenta en The Ivy?
The Ivy exige un código de vestimenta smart casual. Esto significa que se espera una vestimenta elegante pero cómoda, evitando ropa deportiva, gorras o indumentaria demasiado informal. Además, está prohibido el uso de teléfonos móviles y cámaras en el restaurante y el club para preservar la privacidad y el ambiente exclusivo.
¿The Ivy es solo un restaurante en Londres?
No, The Ivy es el nombre del restaurante original y más famoso en el West End de Londres. Sin embargo, la marca se ha expandido en los últimos años para incluir “The Ivy Collection”, una serie de restaurantes con el mismo espíritu de lujo y calidad, ubicados en diversas ciudades del Reino Unido e Irlanda.
Un Legado que Perdura
La fama de The Ivy no es un mero capricho del destino, sino el resultado de una cuidadosa orquestación de elementos que lo han elevado a la categoría de icono. Su ubicación estratégica, su capacidad para atraer y retener a la élite social y artística, sus transformaciones visionarias que han sabido mantener su esencia mientras se adaptaban a los tiempos, y su inquebrantable compromiso con la excelencia culinaria y el servicio, han forjado un legado que perdura. The Ivy no es solo un lugar para comer; es un escenario donde la historia se encuentra con el glamour, un refugio donde cada visita se convierte en parte de una narrativa mucho más grande. Es, en esencia, un tributo al arte de la hospitalidad y al poder de un lugar para capturar la imaginación y el corazón de generaciones.
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