07/03/2025
La imagen popular del neandertal suele evocar la figura de un cazador robusto, exclusivamente dedicado a la carne de grandes mamíferos en paisajes gélidos. Sin embargo, las últimas investigaciones arqueológicas y bioantropológicas están reescribiendo esta narrativa, revelando una dieta mucho más compleja, adaptable y sorprendentemente diversa. Lejos de ser meros carnívoros, los neandertales demostraron una notable capacidad para explotar una amplia gama de recursos disponibles en sus entornos cambiantes, adaptando sus hábitos alimenticios a la geografía y la estación. Pero, ¿qué comían exactamente y cómo preparaban sus alimentos? La respuesta es tan fascinante como el propio misterio de su existencia.

La dieta neandertal, como la de cualquier especie exitosa, era un reflejo directo de las oportunidades que les brindaba su hábitat. Si bien la carne ocupaba un lugar central, no era, ni mucho menos, el único componente de su alimentación.
Un Enfoque en la Carne: Más Allá de los Ungulados
Numerosos yacimientos en toda Eurasia han confirmado que los ungulados medianos y grandes, como el ciervo, el caballo, la cabra y el uro, constituían una fuente de alimento fundamental. Estos animales eran cazados con habilidad y procesados para aprovechar al máximo su carne y sus recursos nutritivos, incluido el valioso tuétano, como se ha observado en el yacimiento de Gabasa, España, donde los investigadores los describieron como “carnívoros extremos, más que lobos, linces y zorros” por su alto consumo de carne y tuétano.
Lo que realmente desafía la percepción tradicional es la capacidad neandertal para cazar megafauna. En Neumark-Nord (Alemania), el hallazgo de más de 3000 huesos de al menos 57 elefántidos de la especie Palaeoloxodon antiquus, el mamífero terrestre más grande del Pleistoceno, es una prueba contundente. Este descubrimiento no solo demuestra su destreza como cazadores de presas enormes, sino también su sofisticación social: la caza y el procesamiento de estos gigantes requería una organización en grandes grupos y una planificación para almacenar el alimento, lo que implicaba días de trabajo intensivo.
Aunque predominantemente centrados en grandes presas, existen raras evidencias de consumo de pequeños carnívoros, como el gato salvaje en Abric Romaní (España), y de aves, como las chovas (Pyrrhocorax), capturadas probablemente de noche en las cuevas de Europa. Esto sugiere una flexibilidad en su dieta cuando las circunstancias lo requerían.
Los Tesoros del Mar: Una Dieta Costera Innovadora
Uno de los hallazgos más revolucionarios sobre la dieta neandertal proviene de la cueva de Figueira Brava en Portugal. Aquí, los neandertales no solo explotaban los recursos terrestres, sino que el consumo de recursos marinos representaba aproximadamente el 50% de su dieta. El menú incluía una impresionante variedad: moluscos (lapas, mejillones y almejas), crustáceos (cangrejo marrón y cangrejo araña), peces (tiburón, anguila, besugo, salmonete), aves acuáticas (ánade real, cormorán, alcatraz) y mamíferos acuáticos (delfín, focas). La presencia de al menos 33 ejemplares de cangrejo marrón, cada uno con unos 200 gramos de carne, subraya la importancia de estos alimentos.
Esta evidencia de consumo de marisco no es un caso aislado; se ha documentado en al menos otros 24 sitios europeos, incluyendo Grecia, Italia, España y Gibraltar, lo que demuestra una adaptación generalizada a los entornos costeros y una comprensión de sus recursos.
El Reino Vegetal y Fúngico: Una Fuente de Nutrientes Esenciales
La idea de neandertales como carnívoros exclusivos se desvanece aún más con la creciente evidencia del consumo significativo de plantas, legumbres y hongos. El análisis de sarros dentales ha sido crucial para estos descubrimientos. En el grupo neandertal de El Sidrón (España), los sarros mostraron restos de vegetales, piñones, musgo y setas, e incluso plantas medicinales. La ausencia de carne en estos sarros sugiere un consumo menos frecuente en este sitio, lo que refuerza la idea de una dieta regionalmente adaptada.
Otros yacimientos, como Vindija (Croacia), Grotta Guattari (Italia), Grotta Fossellone (Italia), Sima de las Palomas del Cabezo Gordo (España) y Kalamakia (Grecia), también han revelado una notable proporción de vegetales y plantas amiláceas en los dientes neandertales. En Shanidar (Iraq) y Spy (Bélgica), se han encontrado restos de palmeras datileras, leguminosas y semillas de gramíneas, lo que indica un uso diverso de los recursos vegetales.
Particularmente interesante es el caso de Shanidar (Iraq), donde la dieta neandertal era compleja y diversa, con un papel importante para los vegetales. Se sugiere que utilizaban frutos secos y hierbas silvestres combinadas con legumbres como las lentejas y la mostaza silvestre, posiblemente para influir en el sabor. Las legumbres, naturalmente amargas, habrían sido preparadas mediante remojo y lixiviación, seguido de machacado o molienda gruesa, para eliminar gran parte de su amargor, lo que indica un conocimiento de las propiedades de los alimentos y técnicas de procesamiento.
Incluso en Figueira Brava, además de los recursos marinos, consumían plantas y frutas variadas, incluidas las piñas, que eran recolectadas de los pinos y abiertas con la ayuda del fuego. El estudio de biomarcadores fecales en El Salt (España) también confirmó una dieta que incluía tanto componentes carnívoros como herbívoros, evidenciando una estrategia de subsistencia omnívora y arraigada. Aunque se consideran predominantemente cazadores, la explotación de las plantas era una estrategia de subsistencia neandertal muy extendida y estable, incluso en el extremo oriental de su presencia, como en las montañas de Altai en Siberia.

El Fuego en la Cocina Neandertal: ¿Un Comportamiento Universal?
La relación de los neandertales con el fuego es un tema de gran debate. Si bien está claro que lo utilizaron para cocinar en ciertos momentos y lugares, el registro de su uso es irregular, lo que sugiere que su interacción con el fuego pudo ser diferente a la nuestra.
Evidencias de Uso y Maestría del Combustible
Numerosos sitios del Paleolítico Medio en Europa y el Levante presentan amplias pruebas de la presencia de fuego: hogares discretos de carbón, ceniza, sedimentos alterados por el fuego, huesos carbonizados y calcinados, y piedras calentadas. Ejemplos notables incluyen Tabun, Kebara y Hayonim en el Levante; St. Cesaire, La Quina, Pech de l’Azé IV y Roc de Marsal en Francia; y Abric Romani y El Salt en España.
La fabricación de alquitrán de abedul, que requiere un calentamiento intencional, encontrada en fragmentos de sílex del Pleistoceno Medio en Italia, es otra prueba de su control sobre el fuego. Estudios detallados del carbón vegetal por expertos como Isabelle Théry-Parisot han demostrado que los neandertales no solo quemaban madera seca, sino que también experimentaban con diferentes combustibles. Se ha encontrado evidencia de que usaban carbón o hueso además de madera, seleccionándolos por sus propiedades de combustión específicas: el carbón, por ejemplo, es mejor para la conducción de calor sin llamas, ideal para calentar objetos sólidos como alimentos o sílex para mejorar su lascado. Las mezclas de hueso y madera lograban tiempos de combustión más largos y una mejor conducción del calor que la madera sola. Esto indica que los neandertales no solo sabían mantener un fuego, sino que habían experimentado lo suficiente para elegir combustibles que crearan fuegos con propiedades particulares.
¿Cocinar o No Cocinar? Esa es la Cuestión
A pesar de la evidencia del uso del fuego, la cocción de alimentos específicos es más difícil de determinar. Los huesos dañados por el calor son frecuentes, pero discernir si fueron cocinados intencionalmente o simplemente quemados como basura o por eventos posteriores al entierro es un desafío. En Kebara, los huesos carbonizados parecen ser el resultado de la cocción, mientras que en Pech de l’Azé IV, la evidencia es inconclusa.
La evidencia directa de cocción de alimentos vegetales es aún más rara. Se han reportado semillas carbonizadas en solo un puñado de sitios, como Kebara (con más de 4,000 semillas, principalmente legumbres y nueces), Douara Cave, Franchthi Cave y Gorham’s/Vanguard Caves. Sin embargo, algunos investigadores sugieren que las semillas carbonizadas podrían ser el resultado de la quema de excrementos animales como combustible, y no de la cocción directa de alimentos.
La nueva fuente de información, el análisis de sarros dentales, ha arrojado luz sobre este tema. Los sarros pueden atrapar micro-restos de alimentos, como fitolitos y granos de almidón. Estos micro-restos pueden mostrar cambios diagnósticos, como la gelatinización de los almidones, que indican calentamiento en presencia de agua. Si bien se ha confirmado el consumo de plantas, la presencia de almidones gelatinizados es extremadamente rara en las más de 70 muestras de sarro neandertal estudiadas. Esto podría indicar una baja frecuencia de cocción de plantas o, alternativamente, que los almidones gelatinizados se conservan peor en el registro arqueológico. No obstante, la presencia de residuos de humo, carbón y grasas alteradas en el sarro de individuos de El Sidrón y Qesem Cave sugiere, en algunos casos, que sí cocinaban.
La Economía de la Supervivencia: Costos y Beneficios de la Cocción
La variabilidad en el uso del fuego y la cocción entre los neandertales plantea una pregunta crucial: ¿por qué cocinaban en algunos lugares y momentos, y no en otros? Una perspectiva desde la ecología del comportamiento sugiere que el uso del fuego era una decisión económica, sopesando los beneficios frente a los costos.
Beneficios de la Cocción: Un Aumento en la Eficiencia Nutricional
Los beneficios de cocinar son innegables. La cocción aumenta la digestibilidad de alimentos como tubérculos, carne y semillas ricas en aceite, lo que se traduce en un mayor acceso a calorías. También reduce el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos y permite el consumo de plantas que, crudas, serían tóxicas. Todos estos beneficios pueden medirse como un aumento en las calorías disponibles para el consumidor, liberando energía para otras tareas vitales.
Costos Ocultos y Evidentes: La Otra Cara de la Moneda
Sin embargo, existen costos significativos asociados con el fuego. El más obvio es la recolección de combustible. La madera seca y en pie es el combustible preferido, pero puede agotarse rápidamente, incluso en áreas boscosas. Los estudios han demostrado que asegurar el combustible preferido requiere un cambio de comportamiento, como la movilidad geográfica o la gestión intencional de los árboles. La evidencia arqueológica de sitios musterienses sugiere que los neandertales eran conscientes de la escasez de madera, utilizando madera verde, podrida, carbón o hueso para reducir el consumo de madera, lo que indica una necesidad de gestionar este recurso limitado.
Además de la recolección de combustible, hay otros costos a considerar:
- Tiempo y Energía: Curar un fuego y cocinar los alimentos consume tiempo y energía que no pueden dedicarse a otras actividades como la recolección de más alimentos.
- Pérdida de Alimentos: Los alimentos cocinados, al ser más valiosos y concentrados, son vulnerables al robo por parte de "gorrones" o competidores.
- Impacto en la Microbiota: La cocción destruye bacterias, lo que reduce las enfermedades, pero también puede eliminar bacterias beneficiosas que contribuyen a la microbiota intestinal, esenciales para la digestión y la salud.
- Riesgos para la Salud: La cocción también conlleva riesgos. La reacción de Maillard, que ocurre al dorar o quemar alimentos, puede producir compuestos potencialmente cancerígenos. Además, la inhalación de humo presenta riesgos a largo plazo para la salud respiratoria. Curiosamente, estudios genéticos han revelado que los humanos modernos poseen una variante fija de un gen (AHR) que reduce los efectos nocivos de los hidrocarburos aromáticos policíclicos presentes en el humo y los alimentos carbonizados, una adaptación que no se observa en los neandertales. Esto sugiere una presión selectiva en los humanos modernos para mitigar los efectos negativos del fuego.
La variabilidad ambiental también jugaba un papel crucial. Los costos y beneficios de cocinar no eran los mismos en una estepa con escasa madera que en un bosque denso. Además, los diferentes tipos de alimentos disponibles en cada entorno respondían de manera distinta a la cocción. Por ejemplo, algunos tubérculos no mejoran significativamente su digestibilidad al ser cocinados, mientras que otros, especialmente en ambientes de selva tropical, requieren cocción para neutralizar toxinas.

La adaptación a estas condiciones cambiantes es clave para entender por qué los neandertales pudieron haber elegido cocinar o no en función de un análisis costo-beneficio, en lugar de una capacidad o incapacidad inherente.
Un Vistazo Regional a la Dieta Neandertal
Para ilustrar la diversidad de la dieta neandertal a lo largo de su vasto territorio y período de ocupación, la siguiente tabla resume los hallazgos clave en distintos yacimientos:
| Yacimiento/Región | Alimentos Principales | Observaciones Clave |
|---|---|---|
| Neumark-Nord (Alemania) | Elefantes, ungulados | Evidencia de caza organizada de megafauna y almacenamiento. |
| Spy (Bélgica) | Rinoceronte lanudo, cabra, hongos, plantas | Dieta predominantemente carnívora con un notable aporte vegetal. |
| Gabasa (España) | Carne (alto consumo), tuétano | Considerados “carnívoros extremos” por los investigadores. |
| Abric Romaní (España) | Ciervo, uro, caballo, gato salvaje | Diversidad en el consumo de ungulados y, ocasionalmente, pequeños carnívoros. |
| Figueira Brava (Portugal) | Recursos marinos (50%), ciervo, cabra, caballo, uro, tortuga, plantas, frutas (piñas) | Dieta excepcionalmente diversa con fuerte componente marino y vegetal. |
| El Sidrón (España) | Piñones, musgo, setas, plantas medicinales | Menos evidencia de carne, mayor énfasis en recursos vegetales y fúngicos. |
| Shanidar (Iraq) | Palmeras datileras, leguminosas, semillas, frutos secos, hierbas | Dieta compleja y diversa, con técnicas para mejorar el sabor de los vegetales. |
| El Salt (España) | Carne y vegetales (biomarcadores fecales) | Confirmación de una dieta omnívora a través de biomarcadores. |
| Altai (Siberia) | Ungulados (bisontes, caballos), plantas variadas | Dieta similar a la de otros sitios europeos, con consumo de vegetales estable. |
Más Allá de las Calorías: Nutrición y Supervivencia Neandertal
El destino de los neandertales, que se extinguieron hace aproximadamente 30,000 años tras la llegada de los humanos modernos a Europa, ha sido objeto de intenso debate. Las diferencias en la dieta y los requerimientos energéticos entre neandertales y humanos modernos son posibles factores que contribuyeron a su desaparición.
El modelo de ecología nutricional sostiene que tanto los macronutrientes (calorías) como los micronutrientes (vitaminas y minerales no calóricos) afectan los patrones de mortalidad y fertilidad, y por ende, las tendencias demográficas. La salud de la madre y el niño es central en esta ecuación: las mujeres embarazadas y lactantes requieren nutrientes adicionales.
Es crucial entender que un consumo calórico adecuado no garantiza una ingesta suficiente de micronutrientes. La sub-ingesta o la toxicidad de micronutrientes específicos pueden afectar negativamente la tasa de éxito de los embarazos, el crecimiento y desarrollo cognitivo y físico del niño, y la recuperación materna después del parto. Por lo tanto, una dieta diversa en nutrientes esenciales era vital para el bienestar y la capacidad de las poblaciones neandertales para crecer y prosperar demográficamente.
Aunque no se han proporcionado cifras exactas de calorías diarias, la investigación sugiere que la diversidad en la ingesta de nutrientes esenciales pudo haber sido un factor crítico. La capacidad de los neandertales para adaptarse y diversificar su dieta, incorporando recursos marinos, vegetales y fúngicos además de la carne, fue una estrategia de supervivencia que, aunque no les garantizó la continuidad, demuestra una flexibilidad y una inteligencia adaptativa subestimadas.
Preguntas Frecuentes (FAQs) sobre la Dieta Neandertal
¿Eran los neandertales exclusivamente carnívoros?
No, la evidencia arqueológica y el análisis de sarro dental demuestran que los neandertales tenían una dieta sorprendentemente diversa. Aunque la carne de grandes ungulados era una parte fundamental, también consumían recursos marinos (peces, moluscos, crustáceos), plantas, legumbres, frutos secos, setas e incluso plantas medicinales, adaptándose a los recursos disponibles en su entorno local.
¿Qué evidencia tenemos de que comían plantas?
La principal evidencia proviene del análisis de micro-restos vegetales (como fitolitos y granos de almidón) encontrados en el sarro dental de fósiles neandertales. Estos restos pueden identificar especies de plantas y, en algunos casos, mostrar signos de procesamiento como el calentamiento o la molienda. También se han encontrado semillas carbonizadas en algunos yacimientos.
¿Cómo cocinaban sus alimentos los neandertales?
Los neandertales utilizaban el fuego para cocinar, aunque la frecuencia y la universalidad de esta práctica son debatidas. La evidencia incluye hogares definidos, huesos carbonizados y piedras calentadas. Demostraron conocimiento en la selección de combustibles (madera seca, carbón, hueso) para diferentes propósitos de calentamiento. La cocción de alimentos vegetales está menos documentada, aunque el análisis de sarro dental ha revelado almidones gelatinizados, un indicio de cocción, aunque raro.
¿Utilizaban plantas medicinales?
Sí, se ha encontrado evidencia de plantas con propiedades medicinales en el sarro dental de algunos neandertales, como en el yacimiento de El Sidrón en España. Esto sugiere que no solo consumían plantas por su valor nutricional, sino que también tenían un conocimiento rudimentario de sus propiedades curativas.
¿La dieta neandertal influyó en su desaparición?
La dieta es un factor considerado en las teorías sobre la extinción neandertal. Aunque no fue el único factor, se debate si una menor diversidad en la ingesta de micronutrientes, en comparación con los humanos modernos, pudo haber afectado la salud, la fertilidad y la capacidad de supervivencia de las poblaciones neandertales, especialmente en momentos de estrés ambiental o competencia con otras especies de homínidos.
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