21/08/2024
En el corazón de Castilleja de la Cuesta, un pintoresco rincón de Sevilla, nacieron dos leyendas que han trascendido fronteras: Gilda, el icónico personaje cinematográfico, y las tortas de aceite de Inés Rosales. Más de un siglo ha pasado desde que Inés Rosales, una mujer emprendedora de su tiempo, comenzó a vender sus exquisitas tortas en el cruce de caminos de La Pañoleta en 1910. Lo que empezó como una humilde venta ambulante se ha transformado en una empresa global, un símbolo de la gastronomía andaluza que hoy llega a 37 países y se ha ganado un lugar de honor no solo en los hogares, sino también en las cocinas de los chefs más renombrados. Este artículo desvela el viaje de un producto que combina la nostalgia con la innovación, manteniendo siempre su esencia artesanal.

Historia de un Sabor Centenario: De Inés Rosales a Juan Moreno
La historia de Inés Rosales es la crónica de un éxito forjado en la tradición y el buen hacer. En 1910, Inés Rosales recuperó y perfeccionó una receta familiar que se convertiría en el fundamento de sus afamadas tortas de aceite. Los ingredientes, sencillos pero esenciales, han permanecido inalterables a lo largo de los años: harina de trigo, aceite de oliva virgen extra, azúcar y semillas aromáticas. Un siglo después, el proceso artesanal sigue siendo la columna vertebral de su elaboración; las 'labradoras', mujeres dedicadas, continúan aplanando a mano la masa madre, un testimonio viviente de la dedicación y el respeto por el método original.
Sin embargo, la verdadera expansión y modernización de la marca se produjo a partir de 1985, cuando Juan Moreno adquirió la empresa. Bajo su dirección, Inés Rosales no solo mantuvo la autenticidad de la receta original, sino que también se atrevió a innovar. Fue él quien impulsó la creación de nuevas variedades, añadiendo toques de naranja, limón, romero y tomillo, ampliando así el abanico de posibilidades gustativas. Para las recientes navidades, incluso se lanzó una edición limitada con jengibre y canela, demostrando una capacidad constante para sorprender y adaptarse a los nuevos paladares sin perder su identidad. La visión de Juan Moreno fue clave para llevar estas tortas más allá de la merienda, introduciéndolas en un sinfín de aplicaciones culinarias.
La Torta de Aceite: Un Lienzo Culinario para Chefs de Vanguardia
Lo que antaño fue un acompañamiento para el café, hoy es un ingrediente versátil que inspira a la alta cocina. La incursión de las tortas de Inés Rosales en el mundo de la restauración no fue el resultado de un plan de marketing estructurado, sino de una evolución orgánica impulsada por la calidad del producto. Ana Moreno, hija del actual propietario y responsable de Relaciones Institucionales y Desarrollo Sostenible, explica que esta conexión se forjó a través de proyectos como el iniciado en 2010 con Alimenta Cocina, donde se invitaba a chefs a crear recetas innovadoras con las tortas. Esta iniciativa, junto con la participación en congresos internacionales de gastronomía como Madrid Fusión y ferias como Fitur, ha permitido a Inés Rosales establecer un diálogo continuo con el sector profesional.
Numerosos restaurantes y chefs de renombre han incorporado las tortas de Inés Rosales en sus menús, demostrando su increíble adaptabilidad tanto en platos dulces como salados. En el restaurante Fino Bar de Barcelona, las tortas se sirven con sobrasada de buey o con queso, amanita y erizos, explorando combinaciones atrevidas. La Vinográfica de Javier, en Véjer de la Frontera, las transforma en una experiencia mexicana con atún pibil, cebolla encurtida, huevo escalfado y shichimi togarashi. En Madrid, La Berenjena de Chamberí utiliza la variedad de romero y tomillo como base para su tapa de rabo de toro, mientras que en Barlovento de Sevilla, la torta de naranja se convierte en el soporte perfecto para una mermelada de tomate, bacalao ahumado, tartufete y hierbabuena. Incluso se utilizan desgranadas para salpimentar platos, como en Puro Chup Chup de Huelva. En el ámbito dulce, La Merina Brasa Auténtica en Grazalema las combina con cremoso de yogur, tocino de cielo y frutos rojos, y en Josefita Bar de Madrid, se ofrecen con requesón y miel de abejas.
Pioneros como Gonzalo y Kike del Grupo Gorki fueron de los primeros en ver el potencial de las tortas, incorporando el queso a la de romero y tomillo y el foie a la de naranja, demostrando la versatilidad de estas delicias en aperitivos gourmet.
Embajadores del Sabor: La Conexión Global y Local
La penetración de Inés Rosales en los fogones profesionales se ha visto impulsada por la labor de sus propios embajadores. El chef José Andrés, figura prominente de la gastronomía española en Estados Unidos, ha sido un gran defensor de las tortas, incluyéndolas en las cestas de regalo de su mercado Little Spain en Nueva York y recomendando recetas con la torta de romero y queso payoyo. Su presencia en 37 países subraya el atractivo universal de un producto que mantiene su espíritu artesanal, incluso exportando los crackers, una adaptación para el mercado estadounidense y su afición por los quesos.
Pero la conexión más íntima se encuentra en su lugar de origen. Tue García, chef del restaurante 12 Tapas en Castilleja de la Cuesta, ha forjado una relación profunda con Inés Rosales. Desde 2011, cuando ideó la tapa 'Inés' (una combinación de torta y foie), Tue ha explorado un sinfín de posibilidades, desde utilizar cortadillos para tiramisú hasta tortas como base para dips de guacamole, hamburguesas o pizzetas. Su concepto 'I+R' (Investigación + Rosales) demuestra la creatividad que el producto puede inspirar. Para Tue, Inés Rosales es más que un ingrediente; es parte de la historia y la identidad de Castilleja, y por ello, su menú de degustación, y el del día, siempre empieza y termina con la torta: la tapa 'Inés' como entrante y las natillas de torta de aceite como postre.
El Legado Continúa: Producción, Calidad y Futuro
El secreto del éxito perdurable de Inés Rosales reside no solo en la calidad de sus ingredientes naturales, sino también en la fidelidad a un proceso de elaboración que involucra a casi un 90% de mujeres, las 'labradoras', quienes con sus manos dan forma a cada torta. En su fábrica de Huévar del Aljarafe, se elaboran diariamente 300.000 tortitas de aceite y otros dulces, manteniendo el mismo cuidado artesanal que hace más de un siglo. Incluso el papel que envuelve las tortas, un elemento distintivo que evoca nostalgia, se produce en la misma fábrica, integrándose en la presentación de los platos en la alta cocina.

La empresa ha sabido escuchar a sus consumidores, especialmente a través de las redes sociales, donde se ha generado una comunidad que comparte sus propias formas de disfrutar la torta, desde las combinaciones más inesperadas como leche condensada y anchoas, hasta las más tradicionales. Desde 2016, Inés Rosales ha creado un canal bidireccional, compartiendo recetas en su web, elaboradas por la Escuela de Hostelería de Sevilla, blogs de cocina y videorrecetas en YouTube con el chef Carlos de la Calle. También realizan 'street marketing', saliendo a la calle para que la gente comparta sus experiencias. Esta interacción constante fortalece el vínculo emocional que los consumidores tienen con la marca, un vínculo que remonta a los sabores de la abuela y a los momentos íntimos de disfrute reposado.
Preguntas Frecuentes sobre Inés Rosales
¿Quién es el dueño actual de Inés Rosales?
El actual propietario de Inés Rosales es Juan Moreno, quien adquirió la empresa en 1985 y ha sido clave en su modernización y expansión global. Su hija, Ana Moreno, también desempeña un papel importante en la empresa como responsable de Relaciones Institucionales y Desarrollo Sostenible.
¿Dónde se fabrican las tortas de Inés Rosales?
Las tortas de Inés Rosales se fabrican en la localidad de Huévar del Aljarafe, en la provincia de Sevilla, España. La fábrica mantiene el proceso artesanal original, incluyendo el aplanado a mano por parte de las 'labradoras'.
¿Cuáles son los ingredientes principales de las tortas de aceite Inés Rosales?
Los ingredientes base de las tortas de aceite Inés Rosales son harina de trigo, aceite de oliva virgen extra, azúcar y semillas aromáticas. A partir de esta receta original, se han desarrollado variedades con toques de naranja, limón, romero y tomillo, y ediciones limitadas como jengibre y canela.
¿Cómo se usan las tortas de Inés Rosales en la cocina moderna?
Las tortas de Inés Rosales han trascendido su uso tradicional como acompañamiento del café. En la cocina moderna y de alta gastronomía, se utilizan como base para tapas dulces y saladas, como aderezo desgranado, en postres como tiramisú o natillas, o como soporte para ingredientes variados como quesos, foie, carnes guisadas o mariscos, demostrando una gran versatilidad culinaria.
¿A cuántos países se exportan las tortas de Inés Rosales?
Las tortas de Inés Rosales se exportan actualmente a 37 países alrededor del mundo, siendo reconocidas internacionalmente por su calidad y sabor.
Conclusión
La historia de Inés Rosales es mucho más que la de un producto; es la narrativa de un legado que ha sabido evolucionar sin renunciar a sus raíces. Desde la visión de Inés Rosales en un cruce de caminos hasta la expansión global impulsada por Juan Moreno, cada torta sigue siendo un trozo de Sevilla que viaja por el mundo. Su capacidad para evocar recuerdos, para adaptarse a las tendencias culinarias más innovadoras y para mantener la esencia de lo artesanal, es lo que consolida a Inés Rosales como un verdadero tesoro gastronómico. Un deleite que invita a saborear cada momento, conectando el pasado con el presente en cada bocado.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Inés Rosales: El Legado de una Torta Centenaria puedes visitar la categoría Alimentos.
