¿Qué se comeía en la Edad Moderna?

El Amanecer de la Cocina Moderna: Una Revolución Gastronómica

19/08/2023

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La gastronomía, en su forma actual de arte, ciencia y experiencia, no siempre fue así. Durante milenios, la preparación de alimentos a gran escala estuvo ligada a la necesidad de alimentar ejércitos, cortes o grandes comunidades, careciendo de la sofisticación y la elección que hoy consideramos intrínsecas a una buena comida. Sin embargo, el concepto de servicio de alimentos moderno, con su enfoque en la creatividad del chef y la experiencia del comensal, tiene un origen sorprendentemente reciente y rastreable, que se gestó en el corazón de Francia a mediados del siglo XVIII. Fue un período de profundos cambios sociales y culturales que, inesperadamente, transformaron para siempre la forma en que comemos y entendemos la cocina.

¿Cuál es el origen de la cocina moderna?
Origen de la cocina moderna: La cocina de masas ha existido durante miles de años, desde que existían grandes grupos de personas que alimentar, como los ejércitos. Sin embargo , se dice que el servicio de comida moderno comenzó poco después de mediados del siglo XVIII . En esa época, la producción de alimentos en Francia estaba controlada por gremios.
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Los Albores de la Restauración Moderna: Más Allá de los Gremios

Antes de que la cocina moderna echara raíces, el panorama culinario en Francia estaba rígidamente controlado por un sistema de gremios. Estos gremios, que incluían a los carniceros, panaderos, pasteleros, asadores y otros, poseían licencias exclusivas para preparar y vender tipos específicos de alimentos. Esto significaba que un posadero, para poder ofrecer una comida a sus huéspedes, se veía obligado a adquirir cada componente del menú de diferentes operadores con licencia. La elección para los comensales era mínima o nula; simplemente se les servía lo que estaba disponible, sin opciones personalizadas ni la posibilidad de que un chef desarrollara su propio estilo.

Fue en este contexto de estrictas regulaciones donde surgió un pionero que, sin saberlo, cambiaría el curso de la historia de la gastronomía. En 1765, un parisino llamado Boulanger abrió un establecimiento en el que comenzó a anunciar la venta de sopas, a las que él denominaba “restaurants” o “restaurativos” (literalmente, la palabra significa “fortificante”). La leyenda cuenta que uno de sus platos estrella eran unas patas de cordero servidas con una salsa de crema. Este plato, aparentemente inocente, lo llevó a un enfrentamiento legal con el gremio de los guisanderos, quienes lo acusaron de infringir sus derechos. Sin embargo, Boulanger ganó el pleito argumentando astutamente que no había guisado las patas en la salsa, sino que las había servido “con” la salsa. Esta victoria, aunque aparentemente menor, fue un acto de rebeldía que erosionó el poder de los gremios y abrió una brecha para la innovación y la libre empresa en el sector alimentario.

La Revolución Francesa y el Renacimiento Culinario

El impulso definitivo para el desarrollo del servicio de alimentos moderno llegó con un evento de magnitud histórica mucho mayor: la Revolución Francesa, que comenzó en 1789. Antes de este cataclismo social, los grandes chefs de la época estaban empleados casi exclusivamente en las casas de la nobleza francesa. Cocinaban para la élite, creando banquetes suntuosos y exclusivos que rara vez trascendían los muros de las mansiones aristocráticas.

Con la caída de la monarquía y el fin de la aristocracia, muchos de estos chefs de repente se encontraron sin empleo. Dotados de habilidades culinarias excepcionales y sin patrones a quienes servir, se vieron obligados a buscar nuevas formas de subsistencia. La solución natural para muchos fue abrir sus propios restaurantes en París y sus alrededores. Además, el gobierno revolucionario, en su afán por desmantelar las estructuras del antiguo régimen, abolió por completo los gremios. Esta abolición fue un cambio radical que liberó a los restaurantes y posadas de las cadenas que los ataban. Ahora, podían ofrecer cenas que reflejaran el talento y la creatividad de sus propios chefs, en lugar de depender de proveedores con licencia para cada ingrediente o plato específico.

El impacto fue inmediato y asombroso. Al inicio de la Revolución Francesa, se estima que había alrededor de 50 restaurantes en París. Una década después, esa cifra se había multiplicado por diez, alcanzando aproximadamente los 500 establecimientos. Esta explosión de restaurantes no solo ofreció nuevas oportunidades laborales para los chefs, sino que también democratizó el acceso a la alta cocina, que antes estaba reservada solo para unos pocos privilegiados.

Otro invento crucial que transformó la organización de las cocinas en el siglo XVIII fue la introducción del potager o estufa. Hasta entonces, la cocina dependía en gran medida del fuego abierto, una fuente de calor difícil de controlar y que limitaba las técnicas de cocción. La estufa proporcionó a los cocineros una fuente de calor mucho más práctica y regulable, permitiendo una mayor precisión y diversidad en las preparaciones. Pronto, las cocinas comerciales comenzaron a dividirse en departamentos especializados: la rotisserie, bajo el control del chef de carnes o rôtisseur; el horno, bajo el control del chef pastelero o pâtissier; y la estufa, a cargo del cocinero o cuisinier. El rôtisseur y el pâtissier reportaban al cuisinier, quien también era conocido como chef de cuisine, el “jefe de cocina”, estableciendo una jerarquía que sentaría las bases de la moderna brigada de cocina.

Carême: El Arquitecto de la Cocina Profesional

Todos los cambios que tuvieron lugar en el mundo de la cocina durante el siglo XVIII llevaron, por primera vez, a una clara distinción entre la cocina casera y la cocina profesional. Una figura clave para entender esta diferencia es Marie-Antoine Carême (1784-1833), considerado el chef más grande del período posterior a la Revolución Francesa. Desde joven, Carême asimiló rápidamente todas las ramas de la cocina y dedicó su carrera a refinar y organizar las técnicas culinarias. Sus numerosos libros contienen el primer relato sistemático de principios de cocina, recetas y elaboración de menús, marcando un hito en la codificación del saber gastronómico.

En una época donde los avances más interesantes en la cocina ocurrían en los restaurantes, Carême trabajó como chef para mecenas adinerados, reyes y jefes de estado, lo que le valió el reconocimiento de ser quizás el primer chef verdaderamente célebre. Se hizo famoso como creador de elaboradas y elegantes piezas de exhibición y pasteles, los ancestros de nuestras modernas tartas de boda, esculturas de azúcar y tallas de hielo o sebo. Pero fue el trabajo práctico y teórico de Carême como autor e inventor de recetas lo que, en gran medida, fue responsable de sacar la cocina de la Edad Media y llevarla al período moderno.

Carême enfatizó el procedimiento y el orden. Su objetivo era crear mayor ligereza y simplicidad en una cocina que, en la aristocracia (la llamada Grande Cuisine), seguía siendo compleja y pesada, poco diferente de la de la Edad Media. Los esfuerzos de Carême fueron un gran paso hacia la simplicidad moderna. Aunque los métodos explicados en sus libros eran complejos, su objetivo eran resultados puros. Añadía condimentos y otros ingredientes no tanto para añadir nuevos sabores, sino para resaltar los sabores de los ingredientes principales. Sus salsas estaban diseñadas para realzar, no para ocultar, los alimentos a los que acompañaban. Carême era un chef reflexivo y, cada vez que modificaba una receta clásica, se preocupaba por explicar sus razones.

A partir de Carême, se desarrolló un estilo de cocina que verdaderamente puede llamarse internacional, porque los mismos principios siguen siendo utilizados por cocineros profesionales de todo el mundo. Los estilos de cocina más antiguos, así como gran parte de la cocina casera actual, se basan en la tradición: un cocinero prepara un plato de cierta manera porque así es como siempre se ha hecho. Por otro lado, en la Grande Cuisine de Carême, y en la cocina profesional desde entonces, un cocinero prepara un plato de cierta manera porque los principios y métodos de cocción demuestran que es la mejor forma de obtener los resultados deseados. Por ejemplo, durante cientos de años, los cocineros hervían las carnes antes de asarlas en un asador frente al fuego. Pero cuando los chefs comenzaron a pensar y experimentar en lugar de simplemente aceptar la tradición, se dieron cuenta de que estofar la carne o asarla cruda eran opciones superiores, llevando a una cocina más lógica y basada en la técnica.

¿Cómo fue la gastronomía en la Edad Moderna?
La gastronomía en la Edad Moderna se caracterizó por el desarrollo de platillos elaborados y el uso de ingredientes exóticos como especias. Las especias eran valiosas y se usaban en grandes cantidades, aunque estaban reservadas principalmente para las mesas de los ricos.

Escoffier: La Simplificación y la Organización Maestra

Si Carême sentó las bases teóricas de la cocina moderna, Georges-Auguste Escoffier (1847-1935) es ampliamente reconocido como el padre de la cocina del siglo XX. Su visión y sus contribuciones transformaron la cocina profesional en una disciplina más eficiente y accesible, sentando las bases de la organización y la metodología que perduran hasta hoy.

Las dos principales contribuciones de Escoffier fueron:

  1. La simplificación de la cocina clásica y del menú clásico: Escoffier rechazó lo que él llamaba la “confusión general” de los antiguos menús, donde la mera cantidad parecía ser el factor más importante. En su lugar, abogó por el orden y la diversidad, enfatizando la cuidadosa selección de uno o dos platos por plato, platos que se sucedieran armoniosamente y deleitaran el paladar con su delicadeza y simplicidad. Su enfoque permitió a los comensales disfrutar de una experiencia más refinada y menos abrumadora.
  2. La reorganización de la cocina: El segundo gran logro de Escoffier fue la sistematización de la organización de la cocina, lo que resultó en un lugar de trabajo más eficiente y mejor adaptado para producir los platos y menús simplificados que él instituyó. El sistema de organización que estableció, conocido como el sistema de brigada de cocina, todavía se utiliza ampliamente hoy en día, especialmente en grandes hoteles y restaurantes de servicio completo. Este sistema asigna roles y responsabilidades específicas a cada miembro del equipo de cocina, desde el chef de partida hasta los ayudantes, garantizando una producción fluida y coordinada.

Los libros y recetas de Escoffier siguen siendo obras de referencia fundamentales para los chefs profesionales. Los métodos básicos de cocción y las preparaciones que se estudian hoy se basan en su trabajo. Su libro, *Le Guide Culinaire*, que todavía se utiliza ampliamente, organiza las recetas en un sistema simple basado en el ingrediente principal y el método de cocción, simplificando enormemente el sistema más complejo heredado de Carême. Aprender la cocina clásica, según Escoffier, comienza con el dominio de unos pocos procedimientos básicos y la comprensión de los ingredientes fundamentales.

La Haute Cuisine: Un Legado de Excelencia

El término Haute Cuisine (o Grande Cuisine) encapsula el estilo de cocina que se desarrolló y floreció a partir de los principios establecidos por Carême y Escoffier. Se caracteriza por un alto refinamiento en sus preparaciones, el uso de productos alimentarios de la más alta calidad y una profesionalidad excepcional por parte de los cocineros. Aunque sus raíces se encuentran en el siglo XIX en el París post-revolucionario, la Haute Cuisine no es un estilo particular, sino más bien una práctica general, una filosofía de excelencia culinaria.

Actualmente, la Haute Cuisine es practicada principalmente en los grandes hoteles y restaurantes de élite del mundo occidental. Se distingue por la meticulosa selección de ingredientes de extrema calidad, por presentaciones cuidadosamente elaboradas y artísticas, y por elaboraciones complejas y refinadas que buscan no solo alimentar, sino también deleitar y sorprender al comensal. Es la cúspide de la expresión culinaria, un testimonio del legado de los pioneros que transformaron la cocina de una mera necesidad a una forma de arte elevada.

Hitos Clave en la Evolución de la Cocina Moderna

Para comprender mejor la progresión de la cocina moderna, es útil visualizar los momentos más importantes que la definieron:

Año/PeríodoEvento/FiguraContribución Clave
Mediados del Siglo XVIIISistema de Gremios en FranciaControl rígido de la producción y venta de alimentos, limitando la innovación y la elección del consumidor.
1765Apertura del establecimiento de BoulangerDesafío a los gremios, ofreciendo comidas completas (restaurativos), sentando las bases del restaurante moderno.
1789 en adelanteRevolución FrancesaAbolición de los gremios, desempleo de chefs de la nobleza que abren sus propios restaurantes, democratización de la alta cocina.
Siglo XVIIIInvención del Potager (Estufa)Fuente de calor controlable, permitiendo técnicas de cocción más precisas y la división de la cocina en departamentos.
1784-1833Marie-Antoine CarêmeCodificación de principios de cocina, sistematización de técnicas, énfasis en la ligereza y la lógica culinaria, distinción entre cocina casera y profesional.
1847-1935Georges-Auguste EscoffierSimplificación de menús clásicos, reorganización de la cocina (sistema de brigada), estandarización de recetas y métodos de cocción (Le Guide Culinaire).
Siglo XIX - ActualidadConsolidación de la Haute CuisineEstilo de cocina de alto refinamiento, calidad y profesionalidad, practicado en restaurantes de élite a nivel mundial.

Preguntas Frecuentes sobre el Origen de la Cocina Moderna

¿Quién fue Boulanger y por qué es importante en la historia de la cocina?

Boulanger fue un parisino que en 1765 desafió el sistema de gremios al ofrecer "restaurativos" (comidas completas, principalmente sopas) en su establecimiento. Su victoria legal contra el gremio de los guisanderos marcó un punto de inflexión, abriendo el camino para que los cocineros pudieran vender sus propias preparaciones directamente al público, sentando las bases del restaurante moderno como lo conocemos.

¿Cómo influyó la Revolución Francesa en la cocina?

La Revolución Francesa tuvo un impacto monumental. Al abolir los gremios y dejar a muchos chefs de la nobleza sin empleo, forzó a estos talentosos profesionales a abrir sus propios restaurantes. Esto llevó a una proliferación de establecimientos culinarios en París y una democratización de la alta cocina, que dejó de ser exclusiva de las élites para estar disponible para un público más amplio.

¿Qué aportó Marie-Antoine Carême a la cocina moderna?

Carême fue fundamental en la profesionalización de la cocina. Él fue el primero en sistematizar y codificar principios culinarios, recetas y la elaboración de menús a través de sus libros. Se le atribuye la creación de la distinción entre la cocina casera y la profesional, la búsqueda de la ligereza y la simplicidad en las preparaciones, y la promoción de un enfoque lógico y basado en principios en lugar de la mera tradición.

¿Cuál fue el legado principal de Georges-Auguste Escoffier?

Escoffier es considerado el padre de la cocina del siglo XX por dos grandes aportes: la simplificación y armonización de los menús clásicos, alejándose de la excesiva cantidad; y la reorganización de la cocina mediante el sistema de brigada, que asigna roles específicos y eficientes al personal. Sus libros, como *Le Guide Culinaire*, siguen siendo referencias esenciales para los chefs profesionales.

¿Qué es la "Haute Cuisine" y cuál es su origen?

La "Haute Cuisine" (Alta Cocina) es un estilo de cocina que se caracteriza por su extremo refinamiento, el uso de ingredientes de la más alta calidad y la profesionalidad de los cocineros. No es un estilo particular, sino una filosofía de excelencia. Su origen se sitúa en el París post-revolucionario del siglo XIX, consolidándose con los aportes de chefs como Carême y Escoffier, y hoy es sinónimo de los grandes hoteles y restaurantes de prestigio mundial.

La cocina moderna, con su diversidad, complejidad y el énfasis en la experiencia del comensal, es el resultado de un viaje fascinante que comenzó con un acto de rebeldía en una pequeña tienda de sopas en París. Desde los desafíos a los gremios hasta la liberación de los chefs por la Revolución Francesa, y las innovadoras sistematizaciones de visionarios como Carême y Escoffier, cada paso ha contribuido a forjar el rico tapiz de la gastronomía contemporánea. Es una historia de evolución constante, donde la tradición se encuentra con la innovación, y el arte culinario se eleva a nuevas alturas, continuando su legado de deleite y creatividad en cada plato que se sirve alrededor del mundo.

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