¿Cuál era una comida típica en el siglo XVIII?

Sabores del Siglo XVIII: Un Viaje Gastronómico

07/06/2025

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Adentrarse en la gastronomía del siglo XVIII es como abrir una cápsula del tiempo, revelando un mundo de sabores, costumbres y, sobre todo, una clara división social marcada en cada plato. Lejos de la homogeneidad actual, lo que una persona comía en aquella época dependía drásticamente de su estatus social, desde los opulentos banquetes de la élite hasta las ingeniosas y a menudo escasas raciones de las clases trabajadoras y esclavizadas. Esta era fue un crisol de tradiciones culinarias, donde los ingredientes autóctonos se mezclaban con las influencias europeas y, de manera fundamental, africanas, dando forma a una cocina vibrante y diversa que sentaría las bases de muchas de las tradiciones que conocemos hoy.

¿Qué comía la gente en el siglo XVIII?
La cena constaba de dos o tres platos. El primero era sopa, seguido de pescado y, finalmente, asados como pavo, jamón, cabezas de ternera, lenguas, conejos, liebres, aves silvestres, venado, etc.

La vida culinaria en el siglo XVIII era un reflejo directo de la posición social de cada individuo. Si bien los ingredientes básicos, como el maíz, el cerdo o la carne de res, podían ser comunes a todas las mesas, lo que se añadía para darles sabor, la forma de prepararlos y la cantidad disponible variaban enormemente.

Índice de Contenido

La Dieta de las Clases Altas: Lujo y Variedad

Para la élite del siglo XVIII, la comida era un símbolo de riqueza y poder. Contaban con sirvientes dedicados a la cocina, la preparación de las mesas y la organización de grandes fiestas. En estas casas, el lujo se manifestaba en la variedad y la sofisticación de los platos.

El desayuno, para las familias adineradas, solía ser una comida relativamente sencilla. Podían disfrutar de "Good Morning, Muffins", una especie de magdalenas especiales cuyo nombre, según el folclore, provenía de los panaderos que las vendían gritando por las calles. También era común consumir algo similar a la crema de trigo, pan de maíz y, por supuesto, mantequilla. Era un comienzo de día modesto antes de las extensas actividades domésticas y sociales.

La comida principal del día era la cena, que se servía a media tarde y podía extenderse hasta bien entrada la noche, a menudo con invitados. El almuerzo, tal como lo conocemos hoy, no existía en su forma actual, y la cena era el punto culminante culinario. La posesión de una mesa de comedor dedicada, como la de la Hammond-Harwood House en Annapolis, era un claro signo de riqueza.

Una cena típica para la élite constaba de dos o tres platos principales, cada uno con una asombrosa variedad de entre cinco y veinticinco platos individuales. No se esperaba que uno comiera de todo, sino que la abundancia y la diversidad impresionaran a los comensales. El primer plato solía comenzar con una sopa, seguida de pescado y luego una profusión de asados. Entre los asados más comunes se encontraban el pavo, el jamón, las cabezas de ternera, las lenguas, los conejos, las liebres, las aves de caza y el venado.

El segundo plato, conocido como "Made Dishes" (Platos Elaborados), se diferenciaba de los asados simples e incluía preparaciones más complejas como cazuelas, "Veal Olives" (una especie de rollos de ternera), pasteles rellenos (Raised pies), ragúes, fricasees, pasteles de frutas, pudines de ciruela, picadillos y buñuelos. Las verduras y ensaladas también hacían su aparición en este punto de la comida.

¿Qué comían en los años 1800?
La alimentación básica de la población consistía en frijoles, maíz, tortilla, insectos, verduras, frutas, como zapote, aguacate o el tomate y gran variedad de chiles.

Una vez que se retiraba el mantel, llegaba el momento del postre, una explosión de dulzura y frescura diseñada para refrescar el paladar después de los pesados platos anteriores. Se servían frutas frescas, quesos, nueces, cremas, jaleas, bizcochos, compotas, gelatinas dulces, blancmange, helados y sorbetes de agua. Algunos de estos postres tenían nombres curiosos, como el "Tipsy Hedgehog" (Erizo Borracho) o el "Raspberry Fool" (Tonto de Frambuesa), reflejando la creatividad y el sentido del humor de la época.

Las costumbres en la mesa eran de suma importancia. Se esperaba que los comensales mantuvieran una postura erguida, sin apoyar los codos en la mesa, no hablar con la boca llena, no interrumpir a quien hablaba y, por supuesto, no limpiarse los dientes en público. Estas normas de etiqueta eran tan arraigadas que incluso existían rimas infantiles para recordar a los niños las buenas maneras.

La Mesa del Pueblo: Simplicidad y Sustento

La dieta de las clases bajas y medias, así como la de las personas esclavizadas, era considerablemente diferente y se centraba en la subsistencia. Los alimentos básicos en la mayoría de estos hogares eran el maíz, el cerdo y la carne de res. La cena, la comida principal, a menudo consistía en un guiso elaborado con un trozo de cerdo y verduras secas o frescas, acompañado de un almidón como la torta de maíz (corncake) o el pan de maíz (corn pone).

El pescado era un plato frecuente para las familias de bajos ingresos, ya que era una fuente de proteína económica y, a menudo, gratuita si se vivía cerca de cuerpos de agua como el río South en London Town o la bahía de Chesapeake. Esto permitía a las personas, a menudo denominadas despectivamente como "lower sorts" (clases bajas, sirvientes y personas esclavizadas), pescar, cangrejos y obtener alimentos directamente del agua, complementando así sus dietas.

Las raciones de comida proporcionadas a las personas esclavizadas eran a menudo insuficientes para mantener una vida saludable. Los documentos supervivientes que enumeran estas raciones suelen incluir el cerdo salado como alimento principal, junto con arenque y harina de maíz. Las raciones de carne (generalmente cerdo) variaban de media a cinco libras por semana, una cantidad mínima que apenas equivaldría a la carne de una hamburguesa actual. Para sobrevivir, muchas personas esclavizadas se veían obligadas a complementar sus dietas. Algunos propietarios les permitían cazar y pescar, lo que significaba que podían proporcionar menos comida. Para mejorar la cantidad y calidad de sus alimentos, las personas esclavizadas con frecuencia cultivaban huertos alrededor de sus viviendas, donde cosechaban frijoles y verduras.

La Influencia Africana en la Cocina Colonial

La cocina americana, tal como la conocemos, es una fusión de diversas culturas, y en el siglo XVIII, esta mezcla ya estaba en pleno apogeo. Los historiadores creen que, desde el siglo XVII hasta el XIX, las personas esclavizadas trajeron o adaptaron muchas técnicas e ingredientes culinarios de sus tierras natales a la vida en América. Esto dio lugar a una rica tradición culinaria que influyó profundamente en la dieta de todos, tanto esclavizados como libres.

¿Cuántos tipos de gastronomía existen?

Ejemplos notables de estas aportaciones incluyen los guisos a fuego lento, las técnicas de fritura profunda y los platos vegetarianos. Ingredientes como las berzas (collard greens), los frijoles carita (black-eyed peas), los cacahuetes, las batatas, los ñames, la yuca, los frijoles rojos y lima, la sandía, el arroz, el quimbombó (okra), el sorgo, el mijo, las piñas, los chiles y las semillas de sésamo, fueron traídos de África y eventualmente se convirtieron en elementos básicos de la dieta americana.

La práctica de cocinar guisos y gachas a fuego lento era común en muchas partes de África, y las personas esclavizadas continuaron preparando alimentos de estas maneras familiares en las colonias. Cocinar guisos a fuego lento en una sola olla no requería mucho trabajo o atención, lo que era una forma muy conveniente de preparar comidas, ya que a menudo trabajaban en las casas o campos de sus amos la mayor parte del día y no podían atender los fuegos en sus viviendas. Además, una mujer esclavizada podía estirar una pequeña ración de carne cocinándola en un guiso con verduras y granos, lo que era vital para la subsistencia.

Métodos Culinarios y Utensilios de la Época

Sorprendentemente, los cocineros coloniales podían preparar casi todo lo que comemos hoy en día, incluso el helado. Utilizaban métodos de cocción como freír, asar, hornear, asar a la parrilla y hervir, de manera similar a como lo hacemos en nuestros hogares. Para hornear artículos pequeños como manzanas, a menudo se utilizaba un horno holandés, colocando carbones calientes tanto debajo como encima para asegurar un calor uniforme.

En cuanto a los utensilios, la distinción social era evidente. Los tenedores eran un lujo reservado casi exclusivamente para los ricos. Las clases bajas dependían principalmente de cucharas y cuchillos. La comida se empujaba con la cuchara hacia el extremo romo del cuchillo y se llevaba a la boca directamente desde el cuchillo. Aquellos que aspiraban a las clases altas a menudo compraban algunos tenedores para demostrar que tenían fondos adicionales para gastar, una forma sutil de mostrar su estatus.

Comparativa de la Dieta en el Siglo XVIII según el Estatus Social

CaracterísticaClases AltasClases Bajas y Esclavizados
Ingredientes BaseCerdo, Res, Cordero, Pescado, Mariscos, Aves, Maíz, Legumbres, Frutas, Especias importadasCerdo, Res, Maíz, Legumbres, Pescado, Verduras de huerto
Variedad y LujoAmplia gama de carnes, postres elaborados (helados, cremas), uso de azúcar y mantequillaLimitada, enfocada en sustento, uso de ingredientes básicos y disponibles
Comidas TípicasCenas de varios platos (sopas, asados, guisos "elaborados", postres complejos)Guisos de cerdo con vegetales, tortas de maíz, maíz molido, pescado fresco o salado
Fuentes de AlimentoComprados, cultivados por sirvientes, importados, caza controladaCultivo propio (huertos), pesca, caza (si permitido), raciones proporcionadas
Técnicas CulinariasFritura, asado, horneado, parrilla, hervido; énfasis en presentación y sofisticaciónGuisos a fuego lento, frituras; técnicas de subsistencia y eficiencia
Utensilios NotablesTenedores, vajilla fina, cuchillos y cucharas de calidadCuchillos y cucharas (tenedores muy escasos o ausentes)
RacionesAbundantes y variadas, acceso a alimentos frescos y procesadosA menudo insuficientes, suplementadas con esfuerzo propio (huertos, caza/pesca)

Preguntas Frecuentes sobre la Alimentación en el Siglo XVIII

¿Se comía helado en el siglo XVIII?
Sí, sorprendentemente, el helado ya se preparaba en el siglo XVIII, aunque era un lujo reservado principalmente para las clases adineradas debido a la complejidad de su elaboración y la necesidad de hielo.
¿Cuáles eran los ingredientes básicos para la mayoría de la gente?
Los ingredientes básicos para la mayoría de la población, especialmente las clases bajas y medias, incluían maíz (en diversas formas como tortas o harina), cerdo, carne de res, frijoles y otras verduras cultivadas en huertos, y pescado, que era una fuente de proteína accesible.
¿Cómo influyeron las personas esclavizadas en la cocina colonial?
La influencia de las personas esclavizadas fue fundamental, aportando técnicas culinarias como los guisos a fuego lento y la fritura profunda, así como introduciendo nuevos ingredientes de África como las berzas, los frijoles carita, los cacahuetes, la okra y el arroz, que se convirtieron en elementos básicos de la dieta americana.
¿Qué diferencia había en los utensilios de mesa según la clase social?
Los tenedores eran un símbolo de riqueza y se usaban principalmente por las clases altas. Las clases bajas y medias dependían más de cucharas y cuchillos, usando la parte roma del cuchillo para llevar la comida a la boca.
¿Había almuerzo como lo conocemos hoy?
No, el concepto de "almuerzo" como una comida intermedia no existía de la misma manera. La cena era la comida principal del día, servida a media tarde, y el desayuno era una comida más ligera. La cena era el evento culinario central.

En resumen, la gastronomía del siglo XVIII fue un fascinante espejo de la sociedad de la época, donde la comida no solo nutría el cuerpo sino que también definía el estatus y la cultura. Desde los elaborados banquetes aristocráticos hasta las ingeniosas adaptaciones de las raciones de subsistencia, cada plato contaba una historia de ingenio, necesidad y, en muchos casos, la rica fusión cultural que sigue moldeando nuestras mesas hoy en día.

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