26/04/2023
La Navidad en el estado Mérida, Venezuela, es una época de profunda significación cultural y espiritual, donde las montañas se visten de fiesta y el frío andino es mitigado por el calor de las tradiciones familiares y comunitarias. Lejos del bullicio de las grandes ciudades, Mérida conserva un encanto particular que se manifiesta en sus costumbres navideñas, transmitidas de generación en generación. Entre todas ellas, dos destacan por su arraigo y belleza: la elaboración del Pesebre y la celebración de la Paradura del Niño, ambas expresiones vivas de la fe y la identidad andina.

El ambiente navideño en Mérida comienza a sentirse desde finales de noviembre, cuando las plazas y los hogares empiezan a adornarse con luces y motivos festivos. Sin embargo, es la preparación de estas dos tradiciones la que realmente marca el pulso de la celebración, convirtiendo cada rincón en un escenario de devoción y alegría compartida.
El Pesebre Merideño: Un Universo en Miniatura de Fe y Creatividad
El pesebre, también conocido como nacimiento o belén, es una representación artística del nacimiento de Jesús de Nazaret, que tiene sus orígenes en el siglo XIII con San Francisco de Asís. En Mérida, esta tradición adquiere una dimensión especial, trascendiendo la simple decoración para convertirse en una obra de arte colectiva y un punto de encuentro familiar. Más que una representación estática, el pesebre merideño es un pequeño universo que se construye con dedicación y esmero, reflejando la creatividad y la devoción de sus habitantes.
La elaboración del pesebre es una actividad que congrega a toda la familia. Desde los más pequeños hasta los abuelos, cada miembro contribuye con su ingenio y sus manos para dar forma a este escenario sagrado. Los materiales utilizados son variados y a menudo provienen de la propia naturaleza andina: musgo recogido de los bosques, piedras de los ríos, ramas secas que simulan árboles, arena para los caminos y pequeñas plantas que recrean el paisaje. A estos elementos naturales se suman las figuras de barro, madera o resina que representan a la Sagrada Familia (Jesús, María y José), los Reyes Magos, los pastores, los ángeles, los animales del establo y otros personajes que pueblan la escena bíblica.
Lo que distingue al pesebre merideño es su riqueza en detalles y su capacidad para integrar elementos de la vida cotidiana andina. No es raro encontrar pequeñas maquetas de casas típicas, puentes, ríos con agua de verdad (gracias a ingeniosos sistemas de reciclaje), molinos, y hasta réplicas de montañas andinas. Algunos pesebres son tan elaborados que ocupan habitaciones enteras, con sistemas de iluminación que simulan el día y la noche, y sonidos que recrean el ambiente rural.
El montaje del pesebre suele iniciarse a principios de diciembre, aunque la figura del Niño Jesús no se coloca hasta la Nochebuena, el 24 de diciembre. Alrededor del pesebre se realizan rezos, se cantan aguinaldos y villancicos, y se comparten momentos de reflexión y unión familiar. Es un espacio de espiritualidad que invita a la contemplación y al recuerdo del verdadero significado de la Navidad.
La Paradura del Niño: Cuando el Niño Jesús se Pone de Pie
Mientras que el pesebre es una tradición que se extiende por todo el mundo cristiano, la Paradura del Niño es una celebración mucho más arraigada en los Andes venezolanos, especialmente en Mérida, Trujillo y Táchira. Esta costumbre, llena de alegría y simbolismo, marca el fin del ciclo navideño y se celebra a partir del 1 de enero y durante todo el mes, e incluso hasta principios de febrero, coincidiendo con la Candelaria.
La Paradura del Niño es una ceremonia en la que se “para” o se pone de pie la figura del Niño Jesús que ha permanecido acostada en el pesebre desde su nacimiento. Este acto simboliza el crecimiento del Niño Dios y el inicio de su vida pública, marcando la transición de la infancia a la adultez. Es una procesión íntima y festiva que se realiza en el hogar de la familia anfitriona, o en algunos casos, en la iglesia o una capilla.
La celebración comienza con la elección de los “padrinos” del Niño, que suelen ser amigos cercanos o familiares de la casa. Estos padrinos son los encargados de levantar al Niño del pesebre y llevarlo en un pañuelo de seda o una pequeña manta, en una procesión que recorre las habitaciones de la casa. La procesión está acompañada por músicos que interpretan aguinaldos, villancicos y gaita, entonando cantos alegres y devocionales.
Durante el recorrido, se realizan paradas en diferentes puntos de la casa, donde se recitan versos, se hacen peticiones y se agradecen los favores recibidos. Los asistentes, que pueden ser familiares, amigos y vecinos, participan activamente cantando y orando. Es común que los niños vistan trajes de pastores o ángeles, añadiendo un toque de inocencia y ternura a la celebración.
Una vez que el Niño ha sido “parado” y ha recorrido la casa, se le coloca en un lugar de honor en el pesebre, ya de pie, o en una pequeña urna o nicho decorado. La celebración concluye con un compartir de dulces típicos, como el dulce de lechosa (papaya), higos o cabello de ángel, y bebidas como el ponche crema, hallacas, pan de jamón y pernil, en un ambiente de confraternidad y alegría que refuerza los lazos de comunidad.
Comparativa de Tradiciones: Pesebre vs. Paradura
Aunque ambas tradiciones están intrínsecamente ligadas a la Navidad en Mérida, presentan características distintivas que las hacen únicas:
| Característica | El Pesebre | La Paradura del Niño |
|---|---|---|
| Propósito Principal | Representar el nacimiento de Jesús y crear un ambiente navideño. | Simbolizar el crecimiento del Niño Jesús y el inicio de su vida pública. |
| Período de Celebración | Se arma desde inicios de diciembre, hasta el 2 de febrero (Día de la Candelaria). | Se celebra del 1 de enero hasta principios de febrero. |
| Elemento Central | La escenografía del establo y las figuras del nacimiento. | La figura del Niño Jesús, que es “parada” y paseada. |
| Naturaleza de la Actividad | Creación artística, contemplativa y familiar. | Procesión festiva, musical y social. |
| Participantes Clave | Toda la familia en la elaboración. | Los “padrinos” del Niño, músicos, familiares y amigos. |
| Aspectos Destacados | Detalle, creatividad, uso de elementos naturales, iluminación. | Música (aguinaldos, villancicos), cantos, rezos, compartir de comida. |
Ninguna tradición navideña estaría completa sin la música y la gastronomía que la acompañan. En Mérida, el sonido de los aguinaldos y villancicos resuena en cada esquina, interpretados por grupos familiares y corales, llenando el aire de alegría y nostalgia. Las voces se unen en melodías que narran el nacimiento de Jesús y celebran la llegada de la Navidad. Instrumentos como el cuatro, las maracas, la tambora y el furruco son omnipresentes, creando un ambiente festivo y auténtico.
En cuanto a la gastronomía, la mesa merideña se viste de gala con los platos típicos de la temporada. Las hallacas, ese manjar venezolano por excelencia, son protagonistas indiscutibles, preparadas con esmero y con el toque particular de cada hogar. El pan de jamón, el pernil asado y la ensalada de gallina completan el menú principal. Para el postre, además del ya mencionado dulce de lechosa, se disfrutan los buñuelos de yuca y el arroz con leche. Y para brindar, el ponche crema, una bebida cremosa y dulce con un toque de licor, es el acompañamiento perfecto para las largas tertulias navideñas.
A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre estas hermosas tradiciones:
¿Cuándo se arma el pesebre en Mérida y hasta cuándo se deja?
Tradicionalmente, el pesebre en Mérida se comienza a armar a principios de diciembre, aunque algunas familias inician su elaboración incluso desde finales de noviembre. La figura del Niño Jesús se coloca en el pesebre el 24 de diciembre a la medianoche, tras la Misa de Gallo. El pesebre suele permanecer armado hasta el 2 de febrero, Día de la Candelaria, que marca el fin oficial del ciclo navideño.
¿Cuál es el significado de la Paradura del Niño?
La Paradura del Niño simboliza el momento en que el Niño Jesús empieza a crecer y a caminar, marcando el inicio de su vida pública. Es una metáfora del despertar y la fortaleza, un rito de paso que celebra el desarrollo del Salvador y, por extensión, la madurez de la fe de la comunidad. También es una forma de agradecer los favores recibidos y de pedir bendiciones para el año nuevo.
¿Quiénes participan en la Paradura del Niño?
En la Paradura del Niño participan la familia anfitriona, los “padrinos” que son los encargados de llevar al Niño, músicos que interpretan aguinaldos y villancicos, y un grupo de invitados que incluye amigos y vecinos. Es una celebración abierta a la comunidad, donde todos son bienvenidos a compartir la fe y la alegría.
¿Son estas tradiciones exclusivas del estado Mérida?
Mientras que el pesebre es una tradición extendida en todo el mundo católico, la Paradura del Niño es una costumbre particularmente fuerte y arraigada en los estados andinos de Venezuela, como Mérida, Trujillo y Táchira. Aunque pueden existir variaciones en otras regiones del país, es en los Andes donde esta celebración adquiere su mayor esplendor y profundidad, siendo una de las señas de identidad de la Navidad andina.
Las tradiciones del pesebre y la Paradura del Niño en Mérida son mucho más que simples rituales; son el corazón palpitante de la Navidad andina. Representan la fe inquebrantable de un pueblo, su creatividad innata, su profunda conexión con la naturaleza y su inmensa capacidad para la celebración y la unión familiar. Visitar Mérida durante la Navidad es sumergirse en un mundo donde el tiempo parece detenerse, y donde el espíritu de la Navidad se vive con una intensidad y autenticidad que pocos lugares pueden ofrecer. Es una invitación a ser parte de una historia viva, llena de calor humano y la promesa de un futuro de esperanza.
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