02/08/2024
La provincia del Alto Ricaurte, en el departamento de Boyacá, Colombia, se erige como un destino de inigualable belleza natural y riqueza cultural. Conformada por siete municipios —Villa de Leyva, Ráquira, Gachantivá, Sáchica, Santa Sofía, Tinjacá y Sutamarchán— esta región ha comenzado a forjar un camino hacia el desarrollo sostenible a través de iniciativas de asociatividad turística. El presente artículo profundiza en la esencia del Alto Ricaurte, explorando sus dinámicas comunitarias, su potencial turístico y los desafíos que enfrenta en la construcción de un futuro próspero y equitativo.

¿Qué es el Alto Ricaurte? Un Vistazo Geográfico y Cultural
El Alto Ricaurte es una de las doce provincias que dan forma al vibrante departamento de Boyacá. Su ubicación estratégica y su diversidad de paisajes, que van desde zonas de bosque hasta extensas áreas agropecuarias, la convierten en un mosaico de vida y tradición. Cada uno de sus siete municipios aporta una particularidad única a la identidad provincial: Villa de Leyva, reconocido por su arquitectura colonial y su micromanufactura; Ráquira, cuna de la cerámica y la artesanía; Gachantivá y Santa Sofía, apreciados por su entorno natural; Sáchica, conocido por su producción avícola; Sutamarchán, famoso por su longaniza; y Tinjacá, que destaca por el uso de la tagua. Esta riqueza cultural y natural conforma un importante capital social que impulsa el deseo de las comunidades de organizarse y fortalecerse.
La provincia se caracteriza por sus complejos sistemas de socialización, permeados por aspectos culturales arraigados, formas de gobernabilidad local y relaciones económicas que, en ocasiones, generan tensiones. Sin embargo, es precisamente en estas dinámicas donde reside la oportunidad de construir un desarrollo turístico que beneficie a todos. La llegada de nuevas comunidades, conocidas como “neorrurales”, ha transformado la composición demográfica y económica, especialmente en Villa de Leyva, donde la urbanización de espacios rurales y el crecimiento del sector hotelero han desplazado a los campesinos, evidenciando la necesidad de un modelo turístico más inclusivo.
La Fuerza de la Asociatividad: Turismo Rural Comunitario (TRC)
El Turismo Rural Comunitario (TRC) se presenta como una actividad fundamental para el desarrollo sostenible del Alto Ricaurte. A diferencia del turismo tradicional, el TRC es concebido como un ejercicio de poder real y contestatario, que busca evitar la exclusión de los habitantes raizales de los círculos de producción turística. La intención de asociarse en la región ha girado en torno al fortalecimiento de este tipo de turismo, reconociendo que la cooperación y la acción colectiva son esenciales para su éxito. La comunicación y la confianza emergen como valores clave para lograr una correcta colaboración entre las comunidades, superando la noción convencional de individuos que actúan únicamente para maximizar sus propias utilidades.
Las relaciones globalizadas de mercado han influido en estas organizaciones, a veces de manera desfavorable, al privilegiar el individualismo y basarse en contratos que pueden desfavorecer los mercados locales. Sin embargo, en el Alto Ricaurte, existe una fuerte tendencia a la búsqueda de apoyo colectivo para resolver problemas, con un 91% de los encuestados manifestando que buscarían asociarse para encontrar soluciones. Esto demuestra una predisposición a la cooperación, incluso frente a la apatía que a veces generan las experiencias negativas de participación en instituciones o partidos políticos.
Además del TRC, la zona alberga otros tipos de turismo, como el académico (debido a la presencia de colegios y universidades), el de deportes extremos, el de relajación, el de temporadas o festividades, y el turismo de ancianos. Aunque estos conforman un complejo sistema de interacción, el intercambio con el territorio o sus habitantes a menudo es bajo o nulo, ya que se trata de un turismo de paso. El desafío, y a la vez la oportunidad, radica en integrar estas modalidades con el TRC para lograr un modelo más holístico y beneficioso para la comunidad local.
Desafíos y Oportunidades en el Desarrollo Local
A pesar del entusiasmo por la asociatividad, el Alto Ricaurte enfrenta varios obstáculos. Los resultados de las encuestas revelan que la apatía de la comunidad, los bajos niveles de formación y la escasa participación de los miembros (a menudo relacionada con costumbres políticas) son las principales dificultades. También se mencionan la falta de trabajo en equipo y los bajos niveles de ingresos de los afiliados como factores limitantes. La urbanización acelerada, especialmente en Villa de Leyva, ha generado la expulsión de campesinos para dar paso a casas de descanso y hoteles, lo que ha provocado un desequilibrio en el tejido social y económico tradicional.
Otro punto de tensión es la superposición de actividades económicas en el uso del suelo, como la minería, que a menudo entra en conflicto con los intereses de las comunidades y la conservación de los recursos naturales. La percepción negativa de la minería es generalizada entre los habitantes, quienes han tenido que organizarse para defender su territorio. La limitada incidencia del Estado, que se percibe más como una entidad recaudadora que como un promotor activo del desarrollo social y ambiental, agrava esta situación. Para fortalecer la economía comunitaria, es crucial caracterizar a las comunidades locales desde sus intercambios históricos y ritualidades, buscando arreglos institucionales que fortalezcan lo público y la economía local.
La Confianza como Pilar del Progreso Comunitario
La confianza es un valor fundamental en el Alto Ricaurte, actuando como catalizador para el desarrollo de nuevas instituciones y la consolidación de dinámicas colectivas. La proximidad geográfica, los microclimas compartidos, la conectividad física y las composiciones geológicas y paisajísticas, crean una unidad cultural que favorece el trabajo compartido y la protección de los recursos naturales. Los habitantes han buscado apoyo en las alcaldías para organizar el manejo de bienes comunes, y se observa una disposición a la coordinación entre la sociedad civil y las corporaciones autónomas regionales para la gestión del agua y el ordenamiento territorial.

Las encuestas revelan un panorama prometedor en cuanto a la confianza interpersonal: un 67% de los encuestados confía en la mayoría de las personas, y un 60% cree que la gente sería justa si tuviera la oportunidad. Esta disposición a confiar es vital para el éxito del Turismo Rural Comunitario. De hecho, el 90% de los encuestados se mostró dispuesto a disponer de sus propiedades para fines de un proyecto de TRC, e incluso a ofrecer sus casas como posadas campesinas. Este alto nivel de disposición indica un terreno fértil para el crecimiento del turismo basado en la comunidad.
Vocación del Suelo y Tradiciones Productivas
La tenencia minifundista de la tierra es una característica predominante en el Alto Ricaurte, lo que, según estudios, puede influir en los niveles de confianza y desfavorecer el desarrollo social. Las pequeñas parcelas están amenazadas por dinámicas de mercado que han llevado a la crisis comercial y deudas entre los campesinos. A pesar de esto, el uso del suelo en la provincia es diverso, con un 35% de área de bosque y un 55% destinado a actividades agropecuarias. Esta dualidad de uso ha generado conflictos, especialmente cuando las licencias mineras se superponen a los intereses de las comunidades y la conservación.
Para impulsar el Turismo Rural Comunitario, es crucial reevaluar el concepto de propiedad privada, buscando incentivos que superen el lucro y promuevan un nuevo diseño de relaciones sociales. La gestión de recursos de uso común, como ecosistemas hídricos y reservas naturales, se convierte en un escenario clave para construir confianza y fortalecer el sentido de comunidad. La identidad territorial del Alto Ricaurte se nutre de sus tradiciones productivas y culturales, como la cerámica de Ráquira, la longaniza de Sutamarchán, o la tagua de Tinjacá, elementos que pueden integrarse en una oferta turística auténtica y enriquecedora.
Usos del Suelo en el Alto Ricaurte y Boyacá (Hectáreas)
| Municipio | Área Total (ha) | Área de bosque (ha) | Parte % | Área agropecuaria (ha) | Parte % | Área no agropecuaria (ha) | Parte % | Área en otros usos (ha) | Parte % |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Gachantivá | 8.640 | 2.413 | 28% | 4.613 | 53% | 1.332 | 15% | 282 | 3% |
| Villa de Leyva | 11.802 | 8.497 | 72% | 2.369 | 20% | 905 | 8% | 32 | 0% |
| Ráquira | 21.380 | 8.812 | 41% | 10.815 | 51% | 1.455 | 7% | 299 | 1% |
| Sáchica | 5.933 | 876 | 15% | 3.191 | 54% | 1.511 | 25% | 356 | 6% |
| Santa Sofía | 7.732 | 719 | 9% | 6.319 | 82% | 617 | 8% | 77 | 1% |
| Sutamarchán | 9.301 | 1.866 | 20% | 6.842 | 74% | 290 | 3% | 303 | 3% |
| Tinjacá | 7.919 | 2.057 | 26% | 5.576 | 70% | 185 | 2% | 102 | 1% |
| Alto Ricaurte | 72.708 | 25.240 | 35% | 39.724 | 55% | 6.293 | 9% | 1.450 | 2% |
| Boyacá | 2.277.666 | 618.532 | 27% | 1.542.268 | 68% | 82.366 | 4% | 34.500 | 2% |
| Colombia | 111.452.998 | 63.214.574 | 57% | 43.024.740 | 39% | 2.459.663 | 2% | 2.754.021 | 2% |
Mediciones de la Cooperación y Asociatividad
La investigación en el Alto Ricaurte identificó diversos tipos de actores involucrados en el ecosistema turístico y comunitario, cuyas interacciones son clave para el desarrollo del TRC. La siguiente tabla detalla la distribución de la muestra encuestada, reflejando la diversidad de roles y la base de la asociatividad en la región:
| Tipo de Actor | Actores identificados | Muestra |
|---|---|---|
| Agencia de viajes | 4 | 4 |
| Artes y oficios | 26 | 10 |
| Atractivo turístico | 2 | 2 |
| ESAL -Entidades Sin Ánimo de Lucro- | 21 | 5 |
| Gastronomía | 2 | 5 |
| Guías turísticos | 3 | 2 |
| Hospedaje | 12 | 7 |
| Institucional | 7 | 3 |
| Junta de acción comunal | 85 | 13 |
| Junta de acueducto veredal | 50 | 5 |
| Posadas | 4 | 3 |
| Reserva natural de la sociedad civil | 7 | 4 |
| Sociedad civil | 1 | 1 |
| Experiencias | 6 | 6 |
| Total | 230 | 70 |
En cuanto a los valores asociativos, el 33% de los encuestados considera que “nacer dentro de la comunidad” es un criterio muy importante para pertenecer a una organización comunitaria. La participación es alta en juntas de acción comunal, voluntariado para comunidades vulnerables y defensa del medio ambiente. La solidaridad es un valor palpable, con vecinos apoyándose mutuamente en momentos de dificultad, aunque con cierta prudencia debido a experiencias pasadas. La mayoría de los encuestados está dispuesta a trabajar en proyectos de TRC (65.5%) y ve el turismo como un impulsor positivo de ingresos, cuidado ambiental y preservación cultural. Este optimismo generalizado, sumado a la disposición a ofrecer propiedades para el turismo rural, subraya el potencial transformador del desarrollo sostenible en la provincia.
Preguntas Frecuentes sobre el Alto Ricaurte
- ¿Qué municipios conforman el Alto Ricaurte?
- El Alto Ricaurte está conformado por siete municipios: Villa de Leyva, Ráquira, Gachantivá, Sáchica, Santa Sofía, Sutamarchán y Tinjacá.
- ¿Qué es el Turismo Rural Comunitario (TRC) en el Alto Ricaurte?
- El TRC es una iniciativa de desarrollo sostenible que busca fortalecer la organización de las comunidades locales en torno a la actividad turística, permitiendo que los beneficios económicos y culturales del turismo permanezcan en la región y beneficien directamente a sus habitantes, a menudo campesinos y artesanos. Se diferencia del turismo tradicional por su enfoque en la participación local y la protección de la identidad territorial.
- ¿Cómo influye la confianza en el desarrollo turístico de la región?
- La confianza es un pilar fundamental. Los estudios demuestran que existe un alto nivel de confianza entre los habitantes, lo que facilita la cooperación y la creación de nuevas iniciativas asociativas, especialmente en la gestión de recursos naturales y la implementación de proyectos de TRC. Es un valor que se renueva con prácticas comunitarias y el intercambio cultural.
- ¿Cuáles son los principales desafíos para la asociatividad en el Alto Ricaurte?
- Entre los principales desafíos se encuentran la apatía de algunos miembros de la comunidad, los bajos niveles de formación, la baja participación (influenciada por costumbres políticas), la falta de trabajo en equipo y los bajos ingresos. Además, la presión de la urbanización y la superposición de usos del suelo (como la minería) generan conflictos que dificultan la cohesión.
- ¿Qué tipo de turismo se encuentra en la provincia?
- Además del incipiente Turismo Rural Comunitario, la provincia atrae turismo académico, de deportes extremos, de relajación, de temporadas o festividades, y turismo de ancianos. La región busca integrar estas modalidades para ofrecer una experiencia más completa y beneficiosa para las comunidades locales.
- ¿Cuántos municipios tiene la provincia de Ricaurte en total?
- La provincia de Ricaurte, en el departamento de Boyacá, está constituida por 13 municipios en total. Se divide en dos zonas: el Alto Ricaurte (con los 7 municipios mencionados) y el Bajo Ricaurte (con 6 municipios: Arcabuco, Chitaraque, Moniquirá, San José de Pare, Santana y Togüí).
Un Futuro de Cooperación y Autenticidad
El Alto Ricaurte es un tejido complejo de intercambios culturales, donde la tradición se fusiona con la aspiración de un futuro próspero. El Turismo Rural Comunitario emerge como una vía prometedora para el desarrollo económico y social, al tiempo que protege los ecosistemas y la riqueza cultural de la provincia. A pesar de los desafíos como la dispersión social, la influencia de poderes sectarios y las dinámicas del mercado que a menudo socavan la cooperación, la voluntad de los habitantes por trabajar juntos es innegable. La confianza, el diálogo transparente y el reconocimiento de la identidad territorial son los cimientos sobre los cuales se puede construir un turismo integral y variado, que propicie encuentros genuinos entre visitantes y comunidades.
La provincia, con sus particularidades que van desde la micromanufactura de Villa de Leyva hasta la naturaleza de Gachantivá, tiene el potencial de ofrecer experiencias únicas. No se trata solo de medir el éxito en términos de ganancias monetarias, sino de valorar la profundidad de las relaciones con la naturaleza y el entorno, la construcción del “nosotros” entre propios y visitantes, y la revitalización de la moral comunitaria. Para que el TRC florezca, es imperativo que las instituciones reconozcan y apoyen los esfuerzos colectivos, priorizando las formas de tenencia comunitarias y el conocimiento local sobre los intereses puramente comerciales.
El Alto Ricaurte se encuentra en un momento crucial, donde la oportunidad de consolidar una masa crítica que aborde los debates sobre el ordenamiento territorial y las necesidades de sus pobladores es más fuerte que nunca. Al fomentar el aprendizaje, superar el aislamiento y construir una confianza duradera, esta provincia boyacense puede no solo mejorar sus ventajas turísticas, sino también sentar las bases para un desarrollo que respete su historia, su cultura y el bienestar de sus comunidades.
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