15/02/2024
La riqueza cultural de México se manifiesta en cada rincón de su geografía, y entre sus pueblos originarios, los Ngiwa, autodenominados así para reivindicar su identidad, nos ofrecen un fascinante viaje a través de su historia, su lengua y, muy especialmente, su vibrante gastronomía. Conocidos erróneamente por el término despectivo “popoloca”, que en náhuatl significa “extranjero” o “el que no sabe hablar bien”, los Ngiwa han mantenido viva una tradición culinaria que es un reflejo directo de su entorno, una herencia de resistencia cultural y un pilar fundamental de su cosmovisión.

Este artículo se adentrará en el universo de la cocina Ngiwa, explorando los ingredientes que la nutren, las prácticas que la definen y el profundo significado que posee para una comunidad que ha sabido conservar sus raíces a pesar de los desafíos históricos. Desde los cultivos de sus fértiles tierras hasta los tesoros recolectados en el cerro, descubriremos cómo la alimentación es mucho más que una necesidad básica; es una celebración, un acto de fe y una expresión inquebrantable de su identidad.
Los Ngiwa: Guardianes de una Identidad y una Lengua
Antes de sumergirnos en sus sabores, es crucial entender quiénes son los Ngiwa. Habitan principalmente en los estados de Puebla y Oaxaca, en el sur de México, y su lengua, también llamada Ngiwa o Ngigua, pertenece a la familia lingüística Otomangue. Es una lengua viva, hablada por más de 18 mil personas, y su preservación es una prioridad para la comunidad y diversas instituciones.
La autodenominación “Ngiwa” es de vital importancia, ya que significa “los habitantes o los dueños de las llanuras”, un nombre que encapsula el orgullo de pertenecer a una región específica y que subraya una identidad construida sobre creencias, tradiciones, pensamiento, usos y costumbres ancestrales. Es por ello que rechazan el sobrenombre “popoloca”, impuesto por los nahuas de manera despectiva, y el término “chocholteco”, que significa “gente vulgar” o “los groseros”, ambos ajenos a su propia percepción y que históricamente han sido utilizados para denigrarlos.
La ubicación de comunidades como San Marcos Tlacoyalco, en Puebla, aproximadamente a 40 kilómetros al norte de Tehuacán, es un ejemplo claro de cómo el entorno geográfico moldea su cultura. Rodeados de cerros y llanuras, los Ngiwa han desarrollado un profundo conocimiento de su ecosistema, aprovechando cada recurso que la tierra les ofrece para sustentar su vida y sus tradiciones.

La Cocina Ngiwa: Un Diálogo con la Naturaleza
La gastronomía ngigua es un testimonio viviente de la adaptación y la sabiduría. Durante siglos, han logrado conservar la preparación de platillos que aprovechan al máximo los recursos disponibles en su entorno. Su cocina se nutre directamente del propio ecosistema, no solo para satisfacer necesidades nutricionales, sino también para cumplir con propósitos festivos y religiosos. Es una cocina que respeta los ciclos de la naturaleza, donde el tiempo de consumo de ciertos alimentos se determina por la temporada y la cosecha.
Del Campo a la Mesa: La Base Agrícola
La agricultura es una de las actividades productivas más importantes en comunidades ngiwas como San Marcos Tlacoyalco. La riqueza de su gastronomía se debe en gran parte a que los alimentos que se consumen son cultivados directamente por la gente en sus parcelas. Esta conexión directa entre la siembra y el plato asegura una frescura y un sabor inigualables. Entre los productos agrícolas más emblemáticos de su dieta encontramos:
- Maíz: Base fundamental de la dieta mesoamericana, presente en diversas formas como elotes (tiernos), tortillas, atoles y más.
- Frijol y Habas: Fuentes esenciales de proteína, consumidos en caldos, guisos o como acompañamiento.
- Calabaza: Aprovechada en su totalidad: la flor de calabaza, la calabaza en sí y la semilla de calabaza (pepita), utilizada en moles y salsas.
- Huitlacoche: Un hongo comestible que crece en el maíz, considerado un manjar en la cocina mexicana por su sabor terroso y único.
- Alverjón: Una legumbre similar al chícharo, empleada en guisos y sopas.
- Nopales: Tanto el nopal toro como el nopal de huerto, versátiles para ensaladas, guisos y asados.
- Quelites: Diversas hierbas comestibles silvestres o cultivadas, ricas en nutrientes y sabor.
- Chile Miahuateco: Un chile local que aporta el toque picante característico de su cocina.
- Toritos de campo: Posiblemente alguna variedad local de tubérculo o planta silvestre comestible.
Además de los cultivos para consumo humano, también siembran sorgo, alfalfa y pasto, que se destinan al sustento de sus animales, con su consumo determinado por la temporada y la cosecha.
El Cerro y el Ecosistema: Un Almacén de Delicias Silvestres
El conocimiento profundo del entorno natural permite a los Ngiwa complementar su dieta con una impresionante variedad de alimentos recolectados del cerro y de sus alrededores. Esta práctica ancestral no solo diversifica sus platillos, sino que también refuerza su conexión con la tierra.
- Palmito: El corazón tierno de ciertas palmas, apreciado por su textura y sabor delicado.
- Pata de pollo: Aunque suene singular, se refiere a una planta comestible, no al animal.
- Pepicha: Una hierba aromática utilizada para condimentar diversos platillos.
- Té de kalanca: Una infusión preparada con hojas de la planta de kalanchoe, conocida por sus propiedades.
Un aspecto particularmente fascinante de la gastronomía ngiwa es la inclusión de insectos en su dieta. Esta práctica, común en muchas culturas prehispánicas, es una fuente importante de proteínas y sabores únicos:
- Texca: Un tipo de insecto local.
- Cocopache: Otro insecto comestible, posiblemente un escarabajo.
- Gusano de maguey (tecol): Larvas que se desarrollan en el agave, consideradas un manjar.
- Chapulines: Saltamontes tostados, a menudo con chile y limón.
- Caracol: Recolectados y preparados de diversas maneras.
Es importante señalar que la disponibilidad de algunos de estos alimentos naturales está sujeta a la temporada, lo que significa que no todos los platillos pueden prepararse en cualquier momento del año, añadiendo un elemento de anticipación y celebración a cada cosecha.
La Ganadería y el Sustento Familiar
Más allá de la agricultura y la recolección, las comunidades ngiwas también se dedican a la ganadería como una actividad socioeconómica importante. Crían animales como pollos, guajolotes, cerdos y borregos, siguiendo un proceso de crianza cuidadoso para asegurar un buen producto que posteriormente es vendido en los mercados locales. Esta actividad complementa sus ingresos y les permite sustentar sus gastos, integrándose en un ciclo de producción y consumo que es fundamental para su economía familiar.

Tradición y Resistencia a Través del Sabor
La cocina ngiwa, más allá de ser una simple enumeración de ingredientes, es un repositorio de saberes ancestrales y un baluarte de la identidad cultural. Las recetas que hoy se preparan son el resultado de años de transmisión oral, elaboradas y conservadas por generaciones de familias ngiwas. Cada platillo cuenta una historia, cada ingrediente es un vínculo con la tierra y cada comida es una reafirmación de su herencia.
Festividades como el Día de Muertos y las fiestas patronales son momentos clave donde la gastronomía ngiwa brilla con especial esplendor. Los platillos tradicionales se preparan con esmero, compartiéndose en comunidad y fortaleciendo los lazos sociales y espirituales. Es en estos momentos donde la comida se convierte en un acto ritual, un puente entre el pasado y el presente, y una forma de honrar a los ancestros.
La perseverancia de la lengua ngiwa, junto con sus tradiciones culinarias, es un ejemplo notable de resistencia cultural. A pesar de la imposición de nombres despectivos y los desafíos históricos, el pueblo ngiwa ha logrado mantener su esencia, su forma de vida y su rica herencia gastronómica. La comida, en este contexto, no es solo sustento, sino un acto político y cultural, una declaración de autonomía y orgullo.
Preguntas Frecuentes sobre la Cultura y Gastronomía Ngiwa
Para comprender mejor la riqueza de este pueblo, abordamos algunas de las preguntas más comunes:
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| ¿Qué significa la palabra "Popoloca"? | "Popoloca" es un vocablo de origen náhuatl que los Ngiwa desconocen y desaprueban. Fue impuesto por otra cultura de manera despectiva y significa "extranjero", "el que no sabe hablar bien", o "bárbaro". El nombre correcto y preferido por el pueblo es Ngiwa o Ngigua. |
| ¿Dónde viven los Ngiwa? | Los Ngiwa habitan principalmente en la parte sur del estado de Puebla y al norte del estado de Oaxaca, en México. Comunidades como San Marcos Tlacoyalco son ejemplos de su ubicación geográfica. |
| ¿Qué idioma hablan los Ngiwa? | Hablan la lengua Ngiwa o Ngigua, que pertenece a la familia lingüística Otomangue. Es una lengua viva y se están realizando esfuerzos significativos para su revitalización y fortalecimiento. |
| ¿Qué alimentos son típicos de la cocina Ngiwa? | Su dieta es muy variada, basada en la agricultura y la recolección. Incluye maíz, frijol, calabaza (con su flor y semilla), huitlacoche, nopales, quelites, chile miahuateco. También recolectan palmito, pepicha y consumen insectos como texcas, cocopaches, gusanos de maguey y chapulines. |
| ¿Se comen insectos en la gastronomía Ngiwa? | Sí, la inclusión de insectos como la texca, el cocopache, el gusano de maguey (tecol), los chapulines y el caracol es una parte tradicional y significativa de la dieta Ngiwa, aportando nutrientes y sabores únicos. |
Conclusión
La gastronomía ngiwa es mucho más que una simple dieta; es un compendio de historia, identidad y resiliencia. A través de sus platillos, el pueblo Ngiwa nos enseña el valor de la conexión con la tierra, el respeto por los ciclos naturales y la importancia de preservar un legado cultural que ha perdurado a lo largo de los siglos. Cada bocado es una historia, cada ingrediente un reflejo de su entorno y cada comida una celebración de su inquebrantable espíritu. Es una cocina que merece ser conocida y valorada, no solo por su sabor, sino por el profundo significado que encierra para uno de los pueblos originarios más fascinantes de México.
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