03/08/2023
Contrario a las narrativas históricas que a menudo pintan un cuadro de escasez y penurias para las civilizaciones precolombinas, la verdad sobre la alimentación de los Muiscas, el pueblo indígena que habitó el altiplano cundiboyacense, es sorprendentemente diferente. A pesar de las condiciones que implicaban un trabajo arduo para su supervivencia, los restos óseos de este grupo no muestran signos de desnutrición. Esta revelación, que desafía mitos arraigados, proviene de estudios recientes y se destaca en la obra ‘Los Muiscas: La historia milenaria de un pueblo chibcha’, del reconocido antropólogo Carl Henrik Langebaek Rueda, vicerrector académico de la Universidad de los Andes. Su investigación, que compila los hallazgos de expertos de diversas universidades colombianas, nos invita a un viaje de redescubrimiento de esta sociedad fundamental en la construcción de la identidad nacional.

El libro de Langebaek Rueda se propone desmantelar ideas preconcebidas sobre los Muiscas, como la creencia de que sufrían de problemas de alimentación, altas tasas de enfermedades o que vivían bajo el poder absoluto de caciques. En cambio, emerge la imagen de una sociedad con una dieta extraordinariamente diversa y nutritiva, que fue clave para su florecimiento y para el sustento de una población que, se estima, osciló entre 4 y 8 millones de personas en los territorios que hoy conocemos como Cundinamarca y Boyacá. Esta diversidad alimentaria, que incluía tanto productos de origen vegetal como animal, es el pilar de su notable salud.
Una Dieta Equilibrada: Más Allá del Maíz
La base de la alimentación muisca, como la de muchas culturas mesoamericanas, era el maíz, un cereal versátil y abundante. Sin embargo, los estudios revelan que su dieta era mucho más rica y compleja de lo que se pensaba. Los Muiscas cultivaban y recolectaban una amplia variedad de productos vegetales que complementaban el maíz, asegurando un aporte nutricional completo. Entre estos se destacan la papa, un tubérculo fundamental en la región andina; fríjoles, que aportaban proteínas vegetales; diversas variedades de tubérculos; ahuyama y calabaza, ricas en vitaminas y fibra; y una vasta gama de otras plantas que enriquecían su dieta diaria. Esta diversidad vegetal no solo garantizaba la ingesta de carbohidratos complejos y fibra, sino también de vitaminas y minerales esenciales para una vida saludable y activa.
La capacidad de los Muiscas para cultivar y gestionar una variedad tan extensa de productos agrícolas no solo habla de su conocimiento agronómico, sino también de una profunda comprensión de su entorno y de las técnicas de cultivo adaptadas a las condiciones del altiplano. Esta base agrícola robusta fue el cimiento sobre el cual construyeron una sociedad próspera y numerosa, capaz de alimentarse a sí misma de manera sostenible a lo largo de los siglos.
Los Manjares de Origen Animal: Proteínas Vitales en la Mesa Muisca
Si bien la dieta vegetal era fundamental, la investigación arqueológica y los análisis de los restos indican claramente que los Muiscas también incorporaban de manera significativa proteínas de origen animal. Estas fuentes no solo diversificaban su alimentación, sino que aportaban nutrientes esenciales, como proteínas de alto valor biológico, grasas y micronutrientes como el hierro y la vitamina B12, cruciales para el desarrollo y mantenimiento de una buena salud. Las principales fuentes de alimento animal que se han hallado en sus registros son los peces, el curí, el venado y diversas aves.
- Peces: Los ríos y lagunas que salpicaban el territorio muisca, como la Laguna de Fúquene o el Río Bogotá, habrían sido fuentes vitales de peces. La pesca proporcionaba una fuente constante y renovable de proteína. Se cree que utilizaban diversas técnicas, desde trampas hasta redes y anzuelos primitivos, para capturar especies nativas que habitaban las aguas frías del altiplano. El consumo de pescado no solo era nutritivo, sino que también era un recurso accesible y relativamente fácil de obtener.
- Curí (Cuy): Este pequeño roedor, conocido también como conejillo de indias, fue domesticado en los Andes hace miles de años y se convirtió en una fuente de alimento fundamental para muchas culturas indígenas, incluyendo los Muiscas. El curí es fácil de criar, se reproduce rápidamente y su carne es rica en proteínas y baja en grasa. Su presencia en la dieta muisca es un claro indicativo de una estrategia de subsistencia que incluía la cría de animales en un entorno doméstico o semi-doméstico, lo que les proporcionaba una fuente de alimento controlada y predecible.
- Venado: La caza de venado era una actividad importante para los Muiscas, aunque probablemente reservada para ciertas ocasiones o como complemento a otras fuentes de alimento. Los bosques y páramos circundantes a sus asentamientos habrían albergado poblaciones de venados, que representaban una fuente de carne magra y nutritiva. La caza de animales grandes como el venado no solo proveía alimento, sino que también era una actividad que requería coordinación comunitaria y habilidades de subsistencia.
- Aves: El consumo de aves, tanto silvestres como posiblemente algunas especies domesticadas, también formaba parte de su dieta. El altiplano cundiboyacense es rico en diversidad de aves, y los Muiscas habrían aprovechado esta riqueza faunística. Desde aves acuáticas en las lagunas hasta especies terrestres en los bosques, las aves ofrecían variedad en la dieta y eran accesibles a través de la caza o la recolección de huevos.
La combinación de estas fuentes animales con la abundancia de productos vegetales garantizaba una dieta rica y completa, que se reflejaba en la buena salud de la población muisca. Esta evidencia desmiente de manera contundente la idea de una sociedad que luchaba constantemente contra la desnutrición.
Fuentes de Alimentación Muisca: Una Visión Comparativa
| Categoría | Ejemplos Clave | Aportes Nutricionales Destacados |
|---|---|---|
| Vegetales y Tubérculos | Maíz, Papa, Fríjoles, Ahuyama, Calabaza, otros tubérculos y plantas | Carbohidratos complejos, fibra, vitaminas, minerales, proteínas vegetales |
| Proteínas Animales | Peces, Curí (cuy), Venado, Aves | Proteínas de alto valor biológico, grasas saludables, hierro, vitamina B12 |
La prosperidad nutricional de los Muiscas no puede entenderse sin considerar su sofisticada organización social. Langebaek Rueda enfatiza que la sociedad muisca se regía por un "proyecto colectivo", donde los líderes trabajaban en torno a "intereses comunales". Esto contrasta con la idea de caciques ejerciendo un poder absoluto y abusivo. Si bien existían diferencias sociales, no se observaba un abuso por parte de unos pocos, lo que sugiere un sistema donde la producción y distribución de alimentos podría haber sido más equitativa, o al menos, lo suficientemente eficiente para sostener a una población tan numerosa.
Además, el estudio resalta una estricta división de género en el trabajo, un aspecto crucial para la eficiencia productiva de cualquier sociedad preindustrial. Aunque el texto no detalla las tareas específicas de cada género en relación con la alimentación, es plausible que esta división contribuyera a optimizar los procesos de siembra, cosecha, caza, pesca y preparación de alimentos, asegurando un flujo constante de recursos para la comunidad. La mención de que algunos entierros dejan entrever un "prestigio notable de algunas mujeres" y un sistema de filiación a través de la madre, también apunta a una sociedad con estructuras sociales complejas que, de alguna manera, favorecían la cohesión y la supervivencia colectiva.
Esta estructura comunitaria y la eficiente gestión de recursos son fundamentales para comprender cómo los Muiscas lograron mantener una población tan vasta y saludable. Su enfoque en el bienestar colectivo y la cooperación, en lugar de la acumulación de poder individual, parece haber sido un factor determinante en su éxito alimentario y, por ende, en su desarrollo como civilización.
El Legado Muisca en la Colombia Actual: Pautas de Alimentación y Más
La historia de los Muiscas no es solo un relato del pasado; es una parte viva de la identidad colombiana. Como señala Langebaek, "Es necesario que comprendamos nuestros orígenes indígenas, españoles y afro y contar con información sobre cómo se organizaban, porque de ahí también podemos entender lo que somos". El libro no solo describe el origen genético, la cultura y las costumbres muiscas, sino que también subraya las herencias de este grupo en la organización de la Colombia de hoy, incluyendo sus "pautas de alimentación, costumbres y formas de ver el mundo".
La influencia muisca es palpable en la gastronomía colombiana contemporánea. Alimentos básicos como el maíz y la papa, que eran pilares de la dieta muisca, siguen siendo ingredientes esenciales en platos tradicionales como la arepa, el ajiaco o el sancocho. Los fríjoles, la ahuyama y otras verduras también forman parte integral de la culinaria diaria. Aunque el curí y el venado no son tan comunes hoy en día como lo fueron, la tradición de consumir proteínas animales variadas, incluyendo aves y pescados de río, sigue siendo una constante en la mesa colombiana.
Comprender la dieta muisca no es solo una cuestión de curiosidad histórica; es reconocer la sabiduría ancestral en el manejo de los recursos naturales y la importancia de una alimentación diversa para la salud. Nos permite apreciar cómo las bases de nuestra cultura alimentaria se gestaron hace siglos, en las fértiles tierras del altiplano, por un pueblo que supo vivir en armonía con su entorno y asegurar su sustento de manera eficiente y nutritiva.
Preguntas Frecuentes sobre la Dieta Muisca
¿Sufrían los Muiscas de desnutrición?
Contrario a la creencia popular, estudios recientes, como los presentados por Carl Henrik Langebaek Rueda, demuestran que los Muiscas no padecían de desnutrición. Sus restos óseos indican una dieta variada y nutritiva, lo que contradice mitos sobre sus condiciones de vida.
¿Qué tipo de animales comían los Muiscas?
La evidencia arqueológica y los estudios citados revelan que los Muiscas consumían diversas fuentes de proteína animal, incluyendo peces, curí (cuy), venado y varias especies de aves. Estos alimentos complementaban su dieta rica en vegetales.
¿Era el maíz la única base de su alimentación?
No. Aunque el maíz era un alimento fundamental, la dieta Muisca era muy diversa e incluía una amplia variedad de productos vegetales como papa, fríjoles, tubérculos, ahuyama, calabaza y muchas otras plantas, complementadas con las mencionadas fuentes animales.
¿Cómo influyó su organización social en su alimentación?
La sociedad Muisca se caracterizaba por un "proyecto colectivo" y líderes que trabajaban por "intereses comunales". Esta estructura social, junto con una estricta división de género en el trabajo, probablemente contribuyó a una gestión eficiente y equitativa de los recursos alimentarios, asegurando la nutrición de su numerosa población.
¿Podemos encontrar la influencia Muisca en la gastronomía actual de Colombia?
Sí, la herencia Muisca es palpable. Muchos de los alimentos básicos de su dieta, como el maíz y la papa, siguen siendo pilares de la cocina colombiana. Comprender sus pautas de alimentación nos ayuda a entender los orígenes de nuestra propia cultura gastronómica y la riqueza de nuestros productos autóctonos.
En resumen, la investigación moderna nos permite desmitificar aspectos clave de la vida muisca, especialmente en lo que respecta a su alimentación. Lejos de ser un pueblo hambriento o malnutrido, los Muiscas demostraron una extraordinaria capacidad para aprovechar los recursos de su entorno y desarrollar un sistema alimentario sostenible y diversificado. Su dieta, rica en vegetales y complementada con proteínas animales estratégicamente obtenidas, fue un pilar fundamental de su prosperidad y un testimonio de su ingenio y adaptación. Al entender mejor qué y cómo comían los Muiscas, no solo honramos su legado, sino que también obtenemos valiosas lecciones sobre la nutrición y la sostenibilidad que resuenan hasta el día de hoy en la cultura y gastronomía de Colombia.
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