Barí-Motilones: Costumbres y Resistencia en el Catatumbo

09/06/2023

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Los Barí, también conocidos como Motilones, son un pueblo indígena que se autodenomina “seres humanos” o “gente”, un nombre que resuena con la profunda conexión que mantienen con su entorno y su comunidad. Ubicados estratégicamente en la frontera entre Colombia y Venezuela, específicamente en la Serranía de los Motilones, al norte del departamento de Norte de Santander, los Barí son custodios de una rica herencia cultural que se manifiesta en cada aspecto de su vida. Su presencia se extiende a lo largo de las orillas de los ríos Oro y Catatumbo, en una región caracterizada por su bosque húmedo tropical y sus tierras bajas que descienden majestuosamente desde la Cordillera Oriental. A pesar de los desafíos históricos y las influencias externas, este pueblo ha logrado preservar muchas de sus tradiciones, ofreciendo una ventana única a una forma de vida en armonía con la naturaleza.

¿Cuáles son las costumbres de los Motilones?
Practican la horticultura de tela y quema, la pesca y la cacería. Su cultivo Tradicional es la yuca dulce, aunque se han adoptado otras especies como el Plátano, el maíz, la caña y el cacao. Es frecuente la cría de cerdos y aves de corral Para su venta en el mercado. Complementan estas actividades con el jornaleo.

Con una población estimada que supera las 5.900 personas, los Barí-Motilones continúan siendo un pilar cultural en la región del Catatumbo, con concentraciones significativas en municipios como Cúcuta y Tibú. Su lengua, el Barí Ara, perteneciente a la familia lingüística Chibcha, es mucho más que un medio de comunicación; es un reflejo de su cosmovisión, donde incluso los ríos son designados con palabras que significan “seres vivos” debido a su movimiento constante. Esta visión holística del mundo es el cimiento de sus costumbres, su organización social, su economía y su espiritualidad, elementos que exploraremos en detalle para comprender la profundidad de su existencia.

Índice de Contenido

¿Quiénes son los Barí-Motilones? Orígenes y Territorio

Los Barí son un pueblo con una profunda conexión a su tierra, la cual han habitado por siglos. Se autodenominan “Barí”, que en su lengua significa “seres humanos” o “gente”, una expresión que subraya su identidad colectiva y su valor intrínseco. Históricamente, su territorio fue vasto, abarcando desde los ríos Santa Ana y Santa Rosa de Aguas Negras al norte, hasta más allá del Catatumbo al sur, y llegando hasta la Sierra del Perijá por el este. Sin embargo, a partir de la Conquista española y a lo largo de los siglos, su dominio territorial ha disminuido paulatinamente.

Actualmente, los Barí-Motilones se asientan principalmente en la Serranía de los Motilones, en el departamento de Norte de Santander, Colombia, y en la frontera con Venezuela. Esta región es un bosque húmedo tropical, con un paisaje predominantemente ondulado y montañoso, cubierto por una selva espesa. La hoya del río Catatumbo es el corazón de su territorio, una zona de tierras bajas que descienden desde el nudo de Santurbán, en la Cordillera Oriental. Las múltiples corrientes de agua que atraviesan Norte de Santander confluyen en la macro región del Lago de Maracaibo, formando un ecosistema vital para su subsistencia.

El clima de la Serranía de los Motilones es cálido y húmedo, con una temperatura promedio de 24°C y altos niveles de precipitación. Los inviernos se presentan entre abril-mayo y octubre-noviembre, mientras que los veranos ocurren en diciembre, enero y febrero. Esta dinámica climática influye directamente en sus ciclos de vida, sus prácticas agrícolas y sus actividades de caza y pesca.

Según el Censo DANE de 2005, la población Barí-Motilona en Colombia es de 5.923 personas, de las cuales una gran mayoría, 4.897, se encuentran en las cabeceras municipales, principalmente en Cúcuta y Tibú. Aunque la mayoría de la población Barí se encuentra en asentamientos fijos, una parte reducida del grupo sigue manteniendo un estilo de vida nómada, dependiendo de la recolección, lo que demuestra la diversidad de sus prácticas culturales y su capacidad de adaptación a diferentes modos de subsistencia.

Vida Cotidiana y Costumbres

Vivienda: Del Bohío a la Comunidad

El patrón de residencia tradicional de los Barí se centra en el bohío, una casa comunal que puede ser ovalada o rectangular. Estos bohíos no son solo estructuras físicas, sino el corazón de la cultura y la actividad Barí. Tradicionalmente, se disponían en grupos de tres y eran habitados de forma cíclica y estacional por cada grupo local, permitiendo la rotación y el uso eficiente de los recursos del entorno. Cada bohío está rodeado por un conuco principal y otros secundarios, que son sus parcelas de cultivo.

Sin embargo, en las últimas décadas, se ha observado una tendencia impulsada por los misioneros hacia la adopción de un patrón fijo de residencia. Esto ha llevado a la construcción de caseríos con casas de cemento y techos de zinc, en parte como una estrategia para defender y consolidar el territorio que poseen. A pesar de esta modernización, en algunos lugares aún se mantienen los bohíos estacionales, coexistiendo con la introducción de la ganadería y los cultivos comerciales. Dos de sus asentamientos principales, Hitayosara e Ikiakarora, son ejemplos de estas comunidades, donde la vida Barí continúa desarrollándose.

Economía Sostenible: Caza, Pesca y Agricultura

La economía Barí se basa en un sistema de producción diversificado y sostenible que incluye la horticultura de tala y quema, la pesca, la cacería y la recolección. Estas actividades se complementan con prácticas comerciales, lo que les permite mantener su subsistencia y, al mismo tiempo, interactuar con el mercado exterior.

La horticultura es fundamental, siendo la yuca dulce su cultivo tradicional. Además, han adoptado otras especies como el plátano, el maíz, la caña y el cacao, diversificando su dieta y sus fuentes de ingreso. La técnica de tala y quema, utilizada para preparar la tierra, es un método ancestral que, cuando se practica de manera sostenible, permite la regeneración del bosque.

La cacería les proporciona una abundante fuente de proteínas, incluyendo carne de mico, cerdos de monte, dantas, pájaros y otros animales pequeños. Para la pesca, utilizan métodos tradicionales como flechas y arpones, aprovechando la riqueza de los ríos que atraviesan su territorio.

La recolección de frutas, nueces y miel silvestre complementa su dieta y sus recursos. Además, la cría de cerdos y aves de corral para la venta en el mercado, junto con la práctica del jornaleo (trabajo por días), demuestra su flexibilidad económica.

El sistema de producción Barí se distingue por el aprovechamiento de dos áreas biogeográficas principales en la cuenca del Catatumbo:

  • Sistema Ribereño: Comprende los suelos de aluvión, extremadamente fértiles debido a la sedimentación de los ríos durante los periodos de lluvia. En estas áreas se cultivan especies de vástagos como la yuca dulce y diversas variedades de plátanos. Este ecosistema también les provee de peces, huevos, aves acuáticas, moluscos, reptiles y quelonios.
  • Sistema de Tierra Firme: Aporta una gran variedad de animales y plantas, destacando la importante palma mil pesos. En ambas áreas, los Barí desarrollan sus actividades de subsistencia de manera integrada, demostrando un profundo conocimiento de su entorno.

Vestimenta y Tradiciones Diarias

Las costumbres Barí se reflejan también en su vestimenta tradicional. Las mujeres visten faldas tejidas, mientras que los hombres utilizan el guayuco, una prenda sencilla pero significativa que forma parte de su identidad cultural. La entrega del guayuco a los jóvenes varones es un rito de paso crucial que marca la adquisición del estatus de adulto, simbolizando su capacidad para subsistir de forma autónoma y asumir responsabilidades dentro de la comunidad.

Su medio de transporte principal en la selva ha sido históricamente la canoa, que ahora a menudo incorpora un motor para facilitar los desplazamientos. Dentro de la selva, se mueven a través de trochas y senderos, mostrando su habilidad para navegar por el denso bosque. Estas prácticas diarias, desde el cultivo hasta la forma de moverse por su territorio, son un testimonio viviente de sus tradiciones y su adaptación al medio.

Cosmovisión y Espiritualidad Barí

Saymaydódjira y Sabaseba: Los Pilares de su Fe

La cosmovisión Barí es rica y compleja, y se transmite de generación en generación, impregnando cada aspecto de su vida. Creen en un ser supremo, al que denominan Saymaydódjira, el Dios Creador desde el principio, anterior a la existencia del propio motilón. Este ser supremo es invocado en momentos cruciales de su vida: en las enfermedades, antes de ir de pesca o de cacería, y al momento de las cosechas, reconociendo su influencia en la abundancia y el bienestar.

A diferencia de otras culturas, la religión Barí no cuenta con “autoridades” constituidas o especialistas religiosos designados. La tradición mítica reside en todos los miembros del grupo, lo que significa que el conocimiento espiritual y las prácticas son compartidas colectivamente, aunque puedan sufrir leves variaciones o “deformaciones” al transmitirse oralmente de una generación a otra.

Otro personaje central en su mitología es Sabaseba, un héroe mítico que se cree moldeó y estructuró la tierra hasta darle su forma actual. A partir de su comportamiento y sus hazañas, los Barí aprendieron los rudimentos de su cultura y, crucialmente, la forma correcta de explotar y relacionarse con el medioambiente. Sabaseba es el arquetipo de la interacción respetuosa y sabia con la naturaleza.

Sin embargo, no todo en su cosmovisión es benevolente. También existe Dabiddu, el espíritu más temido, dueño de la noche. Dabiddu es el causante del mal y quien, con su fatalidad, trae la enfermedad y la muerte al pueblo Barí. Esta dualidad entre el creador benévolo y el espíritu del mal refleja la comprensión Barí de las fuerzas que rigen el mundo.

Ritos de Paso: La Adquisición de la Adultez

Uno de los ritos más significativos en la vida de un joven Barí es la ceremonia que marca su transición a la adultez. Cuando un niño ha adquirido las habilidades necesarias para subsistir de forma autónoma, su padre reúne a unos pocos allegados en un lugar aislado. En esta reunión íntima, se confiere el estatus de adulto al muchacho mediante la entrega del guayuco, la prenda tradicional masculina. Este acto simbólico no es solo un cambio de vestimenta, sino un reconocimiento público de su madurez, su capacidad para contribuir al grupo y su plena integración en las responsabilidades de la vida adulta Barí.

Organización Social y Política

Comunidades y Parentesco

Socialmente, los Barí se organizan en comunidades locales, cuyas relaciones de parentesco son fundamentales y están definidas en función del grupo de residencia. Estas comunidades se dividen principalmente en dos grandes categorías de relación: hermanos consanguíneos y hermanos políticos, lo que subraya la importancia de los lazos de sangre y las alianzas matrimoniales en la estructura social.

La unidad mínima de trabajo y convivencia es el “hogar”, que se constituye típicamente por un grupo de hombres identificados como “hermanos” (ya sean consanguíneos o políticos) y sus respectivas esposas afines. Esta estructura de hogar facilita la cooperación en las actividades económicas y el sostenimiento mutuo.

El Cacicazgo: Liderazgo Tradicional

El sistema político Barí es esencialmente igualitario, lo que significa que no existe una jerarquía rígida o un poder centralizado y autoritario. Se basa en el reconocimiento de diversos roles que se transfieren de generación en generación, más por experiencia y sabiduría que por imposición.

El cacicazgo, o el rol del cacique, dentro de la sociedad Barí es una institución rudimentaria, con una influencia más nominal que formal. El cacique es percibido como un factor integrador, pero su función principal es la de dirigir y opinar, más que la de imponer su autoridad, establecer sanciones o actuar como juez. Generalmente, en cada bohío hay dos caciques jerarquizados por antigüedad: el más viejo asume roles directivos, de orientación y de planeación, mientras que el más joven desempeña roles ejecutivos, llevando a cabo las decisiones tomadas por el consejo de ancianos y líderes.

Un Legado Guerrero

Históricamente, los Barí-Motilones han sido descritos como un pueblo guerrero, y algunas crónicas los vinculan con la familia Caribe, aunque su lengua sea Chibcha. Se les ha atribuido un instinto dominador que, en el pasado, habría subyugado a otras familias aborígenes, manteniéndolas en una forma de esclavitud. Las narraciones históricas los presentan como guerreros por costumbre, donde la supervivencia individual y del grupo era primordial. Se ha registrado que, en ciertos contextos, cualquier persona que representara un estorbo, incluso si era de la propia familia, podía ser eliminada, con mayor razón si provenía de otra tribu. Sus encuentros bélicos, por diversas razones, a menudo resultaban en bajas significativas. Esta faceta guerrera es una parte de su historia que, aunque no define su presente por completo, sí marca un aspecto de su identidad ancestral.

Desafíos y Adaptación Cultural

El pueblo Barí ha enfrentado numerosos desafíos a lo largo de su historia, especialmente desde la llegada de los “blancos” y la posterior explotación petrolera en su territorio. Esta situación generó un prolongado periodo de defensa territorial por parte de los Barí. A pesar de haber sido “pacificados” en diferentes momentos, han estado expuestos a influencias externas significativas, principalmente a través de la labor de misioneros católicos (como las Lauritas) y protestantes (como Bruce Olson).

Impacto Externo y Educación

La educación formal ha sido uno de los principales vehículos de cambio cultural. Las hermanas Lauritas, por ejemplo, han establecido escuelas diurnas para niños, utilizando cartillas bilingües, y también imparten educación a adultos en lugares como Catalaura y Biridikaira. Por su parte, misioneros protestantes han instaurado escuelas en diversos centros de la Asociación Comunidad Barí, como Ikiakarora, Ca’Axbirankira, Brubucanina, Saubakbarina, Saphadana y Korrokaira.

Esta educación se imparte en español y sigue el calendario escolar tradicional, lo que ha provocado un cambio notable en el ciclo anual Barí. La vida familiar, que antes giraba en torno a los ciclos naturales y las actividades de subsistencia, ahora comienza a organizarse en función del año escolar y los periodos de vacaciones. Esta transformación ha generado conflictos generacionales, ya que los adolescentes, al pasar gran parte de su tiempo en la escuela, pueden desarraigarse de su proceso de socialización tradicional. Como resultado, algunos no dominan en su edad la totalidad de los sistemas de producción ancestrales, lo que puede convertirlos en una carga para sus padres y generar tensiones dentro de la comunidad. Este es un dilema que los Barí afrontan en su esfuerzo por mantener su cultura mientras se adaptan a las exigencias del mundo moderno.

La Lucha por el Territorio y la Identidad

La historia de los Barí es también una historia de resistencia. Desde el arribo de los conquistadores, han luchado por preservar su territorio y su autonomía. La explotación de recursos naturales, como el petróleo, ha puesto en riesgo su forma de vida y su conexión con la tierra, que es el pilar de su existencia. A pesar de estas presiones, el pueblo Barí continúa adaptándose y buscando estrategias para mantener vivas sus costumbres, su lengua y su cosmovisión, demostrando una notable resiliencia cultural frente a la globalización y la modernidad.

Preguntas Frecuentes sobre los Barí-Motilones

A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre el fascinante pueblo Barí-Motilón:

¿Dónde viven los Barí-Motilones?

Los Barí-Motilones habitan en la Serranía de los Motilones, en la frontera entre Colombia y Venezuela. En Colombia, se encuentran principalmente en el norte del departamento de Norte de Santander, a orillas de los ríos Oro y Catatumbo, en municipios como El Carmen, Convención, Teorema, Cúcuta y Tibú. Su territorio es una región de bosque húmedo tropical.

¿Cuál es la lengua de los Barí?

La lengua de los Barí se denomina Barí Ara y pertenece a la familia lingüística Chibcha. Es una lengua viva que refleja su cosmovisión, donde conceptos como los ríos son vistos como “seres vivos”. Algunas palabras básicas incluyen: taigdána (papá), abamána (mamá), sáncbara (flecha) y docuira (lanza pequeña).

¿Cómo es la economía de los Barí?

La economía Barí es una combinación de prácticas tradicionales y algunas actividades comerciales. Se basan en la horticultura de tala y quema (cultivando yuca dulce, plátano, maíz, caña y cacao), la pesca (con flechas y arpones), la cacería (de micos, cerdos de monte, dantas, etc.) y la recolección (frutas, nueces, miel). Complementan estas actividades con la cría de cerdos y aves de corral para la venta en el mercado y el jornaleo.

¿Cuál es la cosmovisión de los Barí?

Su cosmovisión se centra en Saymaydódjira, el ser supremo y Creador, a quien invocan para el bienestar y la abundancia. También creen en Sabaseba, un héroe mítico que moldeó la tierra y les enseñó a explotar el medioambiente. Dabiddu es el espíritu temido que trae el mal, la enfermedad y la muerte. La tradición mítica es compartida por todos los miembros del grupo, sin especialistas religiosos designados.

¿Cómo es su vivienda tradicional?

La vivienda tradicional de los Barí es el bohío, una casa comunal de forma ovalada o rectangular. Estos bohíos se disponen en grupos de tres y son habitados cíclicamente y de forma estacional. Rodeados por conucos (parcelas de cultivo), los bohíos son el centro de su vida cultural y comunitaria. Aunque hoy en día también se observan casas de cemento y techos de zinc, muchos grupos aún mantienen sus bohíos estacionales.

Comparativa: Tradición vs. Cambio en la Vida Barí
AspectoTradicionalActual / Influencia Externa
ViviendaBohíos comunales (ovalados/rectangulares), uso cíclico y estacional en grupos de tres.Casas de cemento y techos de zinc, tendencia a asentamientos fijos (impulsado por misioneros).
EconomíaHorticultura de tala y quema (yuca dulce, plátano, maíz), pesca (flechas/arpones), cacería, recolección.Adopción de cultivos comerciales (cacao, caña), cría de cerdos y aves para venta, jornaleo, canoas con motor.
EducaciónSocialización tradicional, aprendizaje de sistemas de producción desde la niñez.Escuelas formales (católicas y protestantes), impartidas en español, siguiendo calendario escolar tradicional.
Ciclo de VidaOrganizado en torno a ciclos naturales y actividades de subsistencia.Vida familiar empieza a girar en torno al año escolar y periodo de vacaciones; conflictos generacionales por desarraigo de tradiciones.

El pueblo Barí-Motilón representa un valioso legado cultural en Colombia, un testimonio de la adaptación humana y la profunda conexión con la naturaleza. A pesar de las presiones históricas y los desafíos contemporáneos, su espíritu resiliente les permite mantener vivas sus costumbres, su lengua y su cosmovisión. Conocer a los Barí es reconocer la riqueza de la diversidad humana y la importancia de preservar las formas de vida que honran la tierra y sus tradiciones.

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