22/07/2023
Adentrarse en La Unión, Sucre, es iniciar un viaje a través de un lienzo vivo donde la historia, la naturaleza y la cultura se entrelazan para crear un destino inigualable en el Caribe colombiano. Este municipio, enclavado en las sabanas de la Suregión del San Jorge, es mucho más que un punto en el mapa; es un testimonio de la resiliencia de su gente, la riqueza de sus tradiciones y la belleza intrínseca de su entorno. Desde sus orígenes precolombinos hasta su consolidación como municipio, La Unión invita a descubrir los secretos que guardan sus calles, sus antiguas casas y sus vibrantes paisajes.
- Un Paisaje Moldeado por el Agua y la Tradición
- Ecos Ancestrales: La Herencia Zenú en La Unión
- De Haciendas Virreinales a la Consolidación de un Territorio
- El Siglo XIX y la Forja de una Identidad
- La Unión: El Nacimiento de un Municipio
- Desafíos Territoriales y el Legado de Familias Fundadoras
- Preguntas Frecuentes sobre La Unión, Sucre
- ¿Cuáles son las principales características arquitectónicas de La Unión?
- ¿Qué papel juegan los arroyos en la geografía y economía de La Unión?
- ¿Existe evidencia de asentamientos precolombinos en La Unión?
- ¿Cómo se originaron las grandes haciendas durante la época virreinal en La Unión?
- ¿Cuál fue el impacto de "La Violencia" en la fundación de La Unión?
- ¿Qué tradición artesanal importante se asentó en La Unión en el siglo XX?
Un Paisaje Moldeado por el Agua y la Tradición
La Unión se distingue por un paisaje donde la abundancia de agua es una constante y una bendición. El norte del municipio es acariciado por las aguas del arroyo Catalina, mientras que el oriente se ve enriquecido por los arroyos de Vijagual, Canoa y Calzón. Hacia el sur, los arroyos de Montegrande, Julupo y Arenal completan este sistema hídrico vital. Esta profusión de fuentes de agua no solo embellece el entorno, sino que también convierte estas zonas en tierras excepcionalmente aptas para el desarrollo de la agricultura y la ganadería, pilares económicos y culturales de la región.
El relieve del municipio es característico de las sabanas del San Jorge, una formación geológica que se originó entre el final de la Era Cenozoica o Terciaria y el principio del Período Cuaternario. Este proceso de regresión de las aguas marinas, impulsado por fuerzas endógenas que levantaron la corteza terrestre, dio forma a la actual costa Caribe colombiana y, con ella, al particular relieve de La Unión.
Más allá de su geografía, La Unión cautiva con su patrimonio arquitectónico y natural. Un buen número de casas tradicionales, que exhiben la auténtica arquitectura costeña, adornan sus calles, evocando tiempos pasados y una profunda conexión con sus raíces. Complementando esta belleza arquitectónica, los jardines caseros, repletos de plantas de coral y exóticas palmeras azules, salpican varias calles, añadiendo un toque vibrante y pintoresco que invita a la contemplación y al disfrute.
Ecos Ancestrales: La Herencia Zenú en La Unión
La historia de La Unión se remonta mucho antes de la llegada de los colonizadores europeos, anclándose en la rica cultura de los pueblos originarios. Descubrimientos arqueológicos recientes han confirmado la existencia de importantes asentamientos Zenúes en lo que hoy son los centros poblados de Pajarito y Las Palmitas. Estos lugares, lamentablemente, han sido víctimas de "guaqueros" que, sin cesar, han saqueado un valioso patrimonio histórico, incluyendo elementos elaborados en oro y piedras preciosas que dan cuenta de la sofisticación de esta antigua civilización.
Historiadores locales, como Aníbal Huertas, señalan que la región conocida como Museque fue dominada por un jefe indígena del mismo nombre, lo que sugiere una estructura social y política bien definida. Paralelamente, en las riveras del arroyo Julupo, se desarrolló otro asentamiento de significativa importancia, consolidando la presencia Zenú en diversas zonas del actual municipio. Estos asentamientos precolombinos son una ventana a un pasado donde las comunidades vivían en armonía con la tierra, aprovechando sus recursos y desarrollando una cultura rica en arte, metalurgia y organización social.
De Haciendas Virreinales a la Consolidación de un Territorio
Durante la época virreinal, las tierras que hoy conforman La Unión estuvieron bajo la jurisdicción de San Juan de Caimito, una población próspera que se destacaba por su actividad comercial y que, en aquel entonces, era el centro neurálgico de la región. En el territorio de lo que sería La Unión, se establecieron grandes hatos o haciendas esclavistas, dedicadas principalmente a la cría de ganado y a la producción de panela. Hacia finales del siglo XVIII, varias de estas haciendas fueron fundadas y concedidas a importantes familias por parte de las autoridades virreinales.
| Nombre de la Hacienda | Propietario Principal | Origen del Nombre |
|---|---|---|
| Hato de La Lomita | Don Juan Pío Montiel y Montero | Derivado de la loma de Caliche, donde se ubicaba la vivienda. |
| Hato Mayor del Trébol | Don José Vicente López Fernández | En referencia a un frondoso árbol de trébol frente a la vivienda. |
| Hato Mayor de los Algarrobos Mellos | Don Crisóstomo De Hoyos Mier | Por un par de árboles de algarrobos muy juntos, llamados "mellos" (gemelos). |
| Hato Mayor del Vijagual | Don José de Ciprión y Almanza | Relacionado con el arroyo Vijagual. |
Además de estas grandes propiedades, se crearon haciendas de menor extensión como los Hatos de Las Mulas, de don Luis Fernández Trespalacios, y los Hatos Menores de Betania y el Hato de Cascarilla. Estas últimas, con el tiempo, se transformarían en los poblados más antiguos de la zona, y hoy en día, constituyen barrios esenciales de la Cabecera Municipal, demostrando la evolución urbana a partir de los centros productivos rurales.
El Siglo XIX y la Forja de una Identidad
El siglo XIX marcó un período de crecimiento y consolidación para la región. Colonos provenientes de Sincelejo, Sampués, Sahagún, Corozal y de los Montes de María, como Ovejas y El Carmen de Bolívar, comenzaron a asentarse en la zona. Esta afluencia de población impulsó una incipiente actividad comercial, basada en el trueque de cueros curtidos, panelas y otros productos agrícolas, que se intercambiaban por productos manufacturados en el puerto fluvial y en la cabecera municipal de Caimito.
Las haciendas ganaderas se multiplicaron, y la llegada de nuevos colonos fue constante, en gran parte debido a la ubicación estratégica de la zona en la "ruta del ganado". Esta ruta conectaba los hatos de las sabanas de Bolívar con las ciénagas de Caimito y San Marcos, facilitando el comercio y el transporte de semovientes. Durante esta época, llegaron importantes familias que hoy dominan el mapa poblacional de La Unión, entre ellas los Contreras, Jarava, De La Ossa, Vergara, Arrieta, Barreto, Ricardo, Salgado, Torres, Hernández, Montiel, Quintana, Avilez, Osorio, Martines, Jiménez, Caldera, Ramírez, Castillo, Hernández, Fernández, López, Álvarez, Arroyo, Ordosgoitia y Monterroza, entre otras.
Con la constante afluencia de colonos, se fundaron dos nuevos poblados: Los Tréboles y Hato Nuevo. Aunque estos desaparecerían, darían paso a La Loma y Los Cayos, que se convertirían en corregimientos de Caimito. Su importancia creció exponencialmente debido a su ubicación estratégica en la ruta del ganado, consolidándolos como centros vitales para la economía local.
Fue en 1906 cuando se iniciaron las famosas fiestas de corralejas en La Unión. En aquella época, estos eventos eran completamente públicos, y los toros eran donados por los hacendados sin costo alguno. Eran traídos de las haciendas hasta las corralejas por jinetes a caballo y bueyes de guía, una tradición que perdura y que es un sello distintivo de la cultura sabanera.
La resiliencia de la comunidad se puso a prueba en 1910 con la llegada de una plaga arrasadora de langostas que devastó cultivos y árboles, dejando la región en un estado de desolación. Los habitantes se vieron obligados a subsistir con palmito dulce, molongo y piñuela, entre otras plantas y frutos silvestres, demostrando una admirable capacidad de adaptación y lucha contra la adversidad hasta lograr exterminar la plaga.
En el ámbito cultural, el 7 de agosto de 1935, el maestro músico Erasmo Martínez Monterroza, oriundo de Sampués, fundó la primera banda de viento en el corregimiento de La Loma, nombrándola "Banda de Viento 7 de Agosto". Aunque su funcionamiento no fue prolongado, marcó el inicio de una rica tradición musical que hoy es parte fundamental de la identidad unionense.
La Unión: El Nacimiento de un Municipio
El período de "La Violencia" en Colombia, a partir de 1948, tuvo un impacto significativo en La Loma y Los Cayos. Estos corregimientos se convirtieron en los centros poblados más importantes de Caimito, logrando incluso una mayor representación en el Concejo Municipal que la propia cabecera. Esta situación generó incomodidad en la élite caimitera y comenzó a gestar un sentimiento separatista en La Unión.
Paradójicamente, la "violencia" entre Liberales y Conservadores en Colombia dividió a estos dos pueblos que, en su momento, buscaban unirse. La Loma se alineó con el lado liberal, mientras que Los Cayos se inclinó por el lado conservador. Esta división política interna generó episodios de violencia que lamentablemente cobraron la vida de muchos ciudadanos, dejando una profunda cicatriz en la memoria colectiva.
En 1967, el descontento de La Loma y Los Cayos con Caimito alcanzó su punto máximo, y el movimiento separatista se intensificó. La muerte en extrañas circunstancias de Luis Díaz, alcalde de Caimito y natural de La Loma, y la huida de Luis Laureano Perdomo (de Los Cayos) el mismo día de su posesión como alcalde, avivaron el fuego de la separación. Finalmente, el 28 de noviembre de 1968, la Asamblea Departamental de Sucre elevó a los corregimientos a la categoría de municipio con el nombre de La Unión de Sucre. Este acto fue sancionado por el gobernador en funciones el 5 de diciembre de 1968, marcando el nacimiento oficial del municipio.
La creación del municipio fue impulsada por líderes visionarios como Luis Adolfo Vergara, Antonio Carlos Contreras, Laureano Perdomo, Gustavo Burgos, Eduardo Galindo, Pedro Godín Fernández y Juan Caldera, entre otros. Contaron con el apoyo irrestricto del diputado de la Asamblea de Sucre, Rafael Berdugo, quien fue una figura clave detrás de bambalinas. Como un gesto de reconciliación tras los rencores de la violencia política, Antonio Carlos Contreras, de filiación Liberal, fue escogido como el primer Alcalde del naciente municipio.
En estos años, llegó a La Unión un contingente de hombres y mujeres provenientes de San Andrés de Sotavento y Tuchín, buscando trabajo como jornaleros en las haciendas ganaderas. Con ellos, trajeron el arte ancestral de la elaboración del sombrero vueltiao, una insignia no solo de la sabana, sino de toda Colombia. Este grupo se asentó en centros poblados como Las Palmitas y Pajarito, reemplazando en gran medida a la población indígena original, que había desaparecido casi por completo debido al mestizaje, y enriqueciendo la diversidad cultural del municipio con una tradición artesanal única.
Desafíos Territoriales y el Legado de Familias Fundadoras
La Unión, a pesar de su consolidación como municipio, enfrenta disputas territoriales que han marcado su historia reciente. Una de ellas es la controversia con el municipio de Caimito por una parte de la vereda Vijagual, que, según la ordenanza de creación de La Unión, debería estar totalmente integrada a este. Adicionalmente, los territorios ubicados entre el barrio Cascarilla y el arroyo Catalina, históricamente bajo jurisdicción de La Unión, son reclamados por el municipio de Sahagún, Córdoba, sin que las autoridades departamentales de Sucre emitan un pronunciamiento claro al respecto.
Otro punto de fricción es el territorio conocido como La Ñapa, cedido voluntariamente por San Marcos al momento de la creación de La Unión, pero sobre el cual La Unión ha ejercido poca o nula jurisdicción. Finalmente, la vereda Pisaflores, reconocida históricamente como parte de Sucre e integrada a Caimito, opera de facto bajo jurisdicción de Sahagún, Córdoba. Aunque en la cartografía oficial Pisaflores aún aparece como parte de La Unión, su situación es un reflejo de los desafíos limítrofes que persisten en la región.
A pesar de estos desafíos, muchas de las familias que llegaron hace más de un siglo, como los Vergara, Martínez, Monterrosa, Perdomo, Godín, López y Flórez, aún permanecen en La Unión, conservando el legado y la tradición de sus ancestros. Estos apellidos no solo representan la historia demográfica del municipio, sino que también son un pilar fundamental en la construcción de su futuro, manteniendo viva la esencia de una comunidad forjada en la sabana.
Preguntas Frecuentes sobre La Unión, Sucre
¿Cuáles son las principales características arquitectónicas de La Unión?
La Unión se caracteriza por conservar un buen número de casas tradicionales que exhiben la arquitectura costeña típica. Estas viviendas, a menudo complementadas con jardines caseros que incluyen plantas de coral y palmeras azules, contribuyen a la belleza escénica de sus calles.
¿Qué papel juegan los arroyos en la geografía y economía de La Unión?
Los arroyos Catalina, Vijagual, Canoa, Calzón, Montegrande, Julupo y Arenal bañan diferentes sectores del municipio. Esta abundancia de aguas hace que las zonas adyacentes sean especialmente aptas para la agricultura y la ganadería, actividades económicas fundamentales para la región.
¿Existe evidencia de asentamientos precolombinos en La Unión?
Sí, descubrimientos recientes han demostrado la existencia de importantes asentamientos Zenúes en los actuales centros poblados de Pajarito y Las Palmitas. También se ha identificado la región de Museque, dominada por un jefe indígena del mismo nombre, y otro asentamiento significativo en las riveras del arroyo Julupo.
¿Cómo se originaron las grandes haciendas durante la época virreinal en La Unión?
Durante la época virreinal, bajo la jurisdicción de San Juan de Caimito, se crearon grandes hatos o haciendas esclavistas dedicadas a la cría de ganado y la elaboración de panela. Estas fueron concedidas a importantes familias por las autoridades virreinales hacia finales del siglo XVIII, siendo ejemplos el Hato de La Lomita, Hato Mayor del Trébol, Hato Mayor de los Algarrobos Mellos y Hato Mayor del Vijagual.
¿Cuál fue el impacto de "La Violencia" en la fundación de La Unión?
El fenómeno de "La Violencia" entre Liberales y Conservadores en los años 40 dividió a los corregimientos de La Loma (liberal) y Los Cayos (conservador), que previamente buscaban unirse. A pesar de los conflictos internos, el descontento con la cabecera municipal de Caimito llevó a un movimiento separatista que culminó con la elevación de estos corregimientos a municipio el 28 de noviembre de 1968, bajo el nombre de La Unión de Sucre.
¿Qué tradición artesanal importante se asentó en La Unión en el siglo XX?
En el siglo XX, un contingente de hombres y mujeres de San Andrés de Sotavento y Tuchín llegó a La Unión, trayendo consigo el arte de la elaboración del sombrero vueltiao. Esta tradición se asentó en centros poblados como Las Palmitas y Pajarito, convirtiendo al sombrero vueltiao en una insignia cultural de la región y de Colombia.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Unión, Sucre: Historia y Encanto Costeño puedes visitar la categoría Gastronomía.
