¿Qué es la gastronomía colonial?

Sabores de Antaño: Un Viaje por la Gastronomía Colonial y Criolla

13/10/2023

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La gastronomía colonial, más allá de ser un simple conjunto de recetas, representa un fascinante viaje a través del tiempo y las culturas. Es el testimonio culinario de un encuentro de mundos, donde los ingredientes, técnicas y tradiciones de Europa, África y América se entrelazaron para dar origen a nuevos y vibrantes sabores. Esta fusión, que hoy conocemos como cocina criolla, no solo alimentó a las poblaciones de antaño, sino que sentó las bases de muchas de las identidades culinarias que disfrutamos en la actualidad, revelando una herencia rica y diversa nacida de la adaptación y la creatividad.

¿Qué se tomaba en la época colonial?
se tomaba mate. Entre las bebidas alcohólicas se encontraban el vino (producido en San Juan, Mendoza, La Rioja, Tucumán, Córdoba y Salta), el aguardiente (bebido por las clases bajas) y la cerveza que no se fabricaba en el país, pero, en cambio, se importaba de Norte América u otros lugares.
Índice de Contenido

¿Qué es la Gastronomía Criolla? La Esencia de la Fusión

El término criollo es la clave para entender esta rica vertiente gastronómica. Proveniente del portugués crioulo, que a su vez deriva de "criar", esta palabra encapsula la idea de algo que nace o se desarrolla en las colonias. Históricamente, se aplicó tanto a los descendientes de europeos nacidos en América como a las personas de raza negra descendientes de esclavos africanos. Por extensión, "criollo" llegó a referirse a cualquier elemento autóctono de un país hispanoamericano que fuera producto de una mezcla cultural.

En el ámbito culinario, lo "criollo" denota una cocina que es el resultado de la interacción entre las tradiciones gastronómicas de tres continentes: Europa (principalmente España y Francia), las culturas nativas americanas y la influencia africana. Muchos platos llevan esta herencia en su nombre, como el popular "pollo a la criolla" o las "colitas de res a la criolla", o simplemente con el adjetivo "criollo/a", como en "vinagre criollo" o "chorizo criollo". En francés, se encuentra como à la créole o simplemente créole, como en el paté créole. Esta denominación no es solo un adjetivo, sino un sello de identidad que evoca la riqueza y diversidad de su origen, abarcando desde lenguas criollas hasta el caballo criollo, la música criolla o el circo criollo.

La Cocina en el Periodo Colonial: Un Arte de Adaptación y Supervivencia

La forma de cocinar en la época colonial era un reflejo de los recursos disponibles y las técnicas traídas por los colonizadores, adaptadas a las condiciones locales. En las grandes haciendas y casas, las cocinas se centraban alrededor de enormes chimeneas, equipadas con utensilios diseñados para colgar sobre el fuego. La carne, un alimento fundamental, se solía hervir o guisar en ollas suspendidas, aunque también era común asarla lentamente en un espetón girado a mano, lo que permitía una cocción uniforme y sabrosa. Los "hot breads" (panes calientes), característicos de la cocina sureña de las colonias americanas, tienen sus raíces en esta época, utilizando harinas disponibles y métodos de cocción directa al fuego.

El maíz, fácil de cultivar en casi todas las colonias, se convirtió en un alimento básico universal, presente en innumerables preparaciones, desde panes hasta guisos. Las diferencias regionales eran notables. En el sur de las colonias, los alimentos indígenas como las batatas, junto con la abundancia de frutas y aves, eran elementos comunes en la mesa, creando una base alimenticia rica y variada. En el norte, el jarabe de arce era un producto distintivo de Nueva Inglaterra, al igual que el bacalao, reflejando los recursos naturales de cada zona. Las esposas de los granjeros holandeses desarrollaron una gran habilidad con la harina de trigo y centeno cosechada en casa, creando delicias como panqueques, waffles, donas y buñuelos, que se volvieron emblemáticos de la repostería local. Después del primer invierno, la comida en Nueva Inglaterra se hizo más abundante, y el pan integral de Boston, hecho de maíz, trigo o centeno y endulzado con jarabe de arce, se convirtió en un clásico reconfortante. Con el tiempo, la llegada de importaciones como café, té y especias de Oriente, junto con frutas tropicales, enriqueció aún más el panorama culinario, añadiendo nuevos aromas y sabores a la mesa colonial. Los colonos americanos no solo dominaban el arte de la preparación de alimentos, sino que apreciaban profundamente el sabor de los platos bien preparados y sazonados, valorando la calidad y la inventiva en sus comidas.

Bebidas que Marcaron una Época: Del Mate al Chocolate

La hidratación y el disfrute también tenían un papel crucial en la vida colonial, con una variedad de bebidas que reflejaban las clases sociales y las costumbres locales. Las bebidas sin alcohol más populares eran el mate, el chocolate y el café. El chocolate, considerado un lujo, era caro y su servicio en reuniones de la alta sociedad era una clara muestra de estatus y opulencia. El mate, en contraste, era una bebida democrática, consumida por todas las clases sociales, ya sea cocido o con bombilla, a menudo acompañando el desayuno como una tradición arraigada.

En cuanto a las bebidas alcohólicas, el vino era prominente, producido en diversas regiones de Hispanoamérica como San Juan, Mendoza, La Rioja, Tucumán, Córdoba y Salta, lo que demuestra una incipiente industria vitivinícola. El aguardiente era la bebida predilecta de las clases bajas, mientras que la cerveza no se fabricaba localmente y se importaba de Norteamérica u otros lugares, siendo un producto más exclusivo. Sin embargo, una de las bebidas más tradicionales y con profundo arraigo indígena era la chicha, considerada la "bebida de los dioses". Elaborada a base de maíz, los indígenas preparaban dos variedades: una fermentada y otra sin fermentar, esta última como un refresco de consumo inmediato. Otras bebidas populares en el Virreinato del Río de la Plata incluían la aloja, una especie de cerveza hecha de algarroba blanca, y el guarapo, que se preparaba fermentando miel y agua. Para endulzar tanto bebidas como postres, la miel era el edulcorante principal, dada la escasez y el costo del azúcar, lo que resalta la importancia de los recursos locales.

Un Mosaico de Sabores Regionales: La Gastronomía Criolla en el Mundo

La cocina criolla no fue un fenómeno homogéneo, sino que se adaptó y floreció de manera única en cada región, dando lugar a una asombrosa diversidad de estilos y sabores que reflejan las particularidades de cada territorio y sus influencias culturales.

Gastronomía Criolla en Brasil: El Legado Africano

En Brasil, la culinária crioula es sinónimo de la profunda influencia de la gastronomía africana, y en un sentido más amplio, de toda la cultura de África, en la sociedad colonial brasileña. La cocina de los esclavos africanos se adaptó ingeniosamente a los ingredientes locales como la mandioca (yuca) o el milho (maíz), pero también se enriqueció con productos importados del otro lado del Atlántico, como el azeite de dendê (aceite de palma), el cuscuz, el coco y el café, que se integraron perfectamente en la dieta local. La icónica feijoada, hoy considerada el plato nacional de Brasil, tiene sus humildes orígenes en la cocina de los esclavos, siendo un testimonio de su ingenio y capacidad de adaptación.

Esta cocina está intrínsecamente ligada al candomblé, una religión afroamericana de origen yoruba, similar a la santería cubana. En el candomblé, la comida desempeña un papel fundamental, siendo considerada un elemento de conexión entre los hombres y los Orishas, lo que eleva la culinaria a una dimensión espiritual. Platos como el acarajé, el caruru o el vatapá son representativos de esta rica tradición culinaria y espiritual, mostrando cómo la fe y la alimentación se entrelazan profundamente.

¿Cómo cocinaba la gente en el periodo colonial?
Se cocinaba en grandes chimeneas, con utensilios diseñados a medida. La carne generalmente se hervía o guisaba en ollas colgadas en la chimenea, aunque a veces se asaba lentamente en un asador torneado a mano . El pan caliente, sello distintivo de la cocina sureña, data de la época colonial.

Gastronomía Criolla en Luisiana: Un Sabor Multicultural

La gastronomía criolla de Luisiana es un crisol de influencias francesas, españolas, caribeñas, africanas y estadounidenses. Aunque comparte similitudes con la cocina cajún, ambas originarias de Luisiana, difieren en sus técnicas y en la identidad de sus creadores. La cocina criolla de Luisiana fue desarrollada por los criollos de Luisiana, es decir, los descendientes de españoles y franceses nacidos en la región, quienes buscaron adaptar sus tradiciones culinarias a los ingredientes y el clima del Nuevo Mundo. Mientras tanto, la cocina cajún surgió de los acadios o "cajunes", inmigrantes franceses de Acadia, quienes desarrollaron un estilo culinario más rústico y rural.

Gastronomía Criolla en La Reunión: Exotismo en el Océano Índico

La Reunión, una isla en el archipiélago de las Mascareñas en el Océano Índico, colonizada por Francia desde 1638, también desarrolló una cocina criolla única. Su población, compuesta principalmente por franceses, africanos, indios y chinos, contribuyó a una tradición culinaria que fusiona elementos franceses (como los bonbons o el civet) con ingredientes nativos de Asia y África, considerados exóticos en la Francia metropolitana. Es un claro ejemplo de cómo la mezcla de culturas da vida a sabores inesperados y deliciosos, creando una identidad culinaria distintiva en un punto estratégico del mundo.

Gastronomía Criolla Hispanoamericana: La Fusión de Dos Mundos

En el vasto territorio hispanoamericano, la cocina criolla se define por la fusión de elementos españoles con los autóctonos. Se caracteriza por el uso de ingredientes primarios locales como la papa, el tomate o el maíz, cultivados y cosechados en su lugar de origen. La influencia criolla es palpable en cocinas tan diversas como la cubana, puertorriqueña, dominicana, centroamericana, colombiana, ecuatoriana, venezolana, peruana, mexicana, chilena y boliviana, cada una con sus particularidades pero unidas por este hilo conductor de mestizaje culinario.

Cuba: Sencillez y Sabor Auténtico

La gastronomía criolla de Cuba se caracteriza por su base de frijol, carne de cerdo y arroz como ingredientes principales, complementados con una cantidad limitada de frutas y verduras. Su sencillez esconde sabores profundos y reconfortantes que son el corazón de la mesa cubana, reflejando la capacidad de crear platos sustanciosos y deliciosos con recursos básicos.

México: Criollo con Doble Significado

En México, el término "criollo" adquiere una connotación particular. Por un lado, se refiere a productos agrícolas nativos, considerados "vestigio vegetal", que se cultivan a escala local siguiendo antiguas técnicas prehispánicas y que mantienen sus características originales (tamaño, color, sabor) con pocas variaciones. Ejemplos de esto son el maíz criollo, el cacao criollo y el chile criollo, variedades que se consideran las más "puras" y auténticas. Por otro lado, la definición tradicional de "criollo" también existe, aludiendo a frutos o vegetales importados que se adaptaron a los climas locales y, como resultado, difieren del original. Un ejemplo es el durazno criollo, que es más pequeño, dulce, amarillo y duro que el melocotón original. En ocasiones más raras, puede referirse a variedades híbridas, mostrando la adaptabilidad de la agricultura mexicana.

Perú: El Sabor del Encuentro en la Costa

En la costa de Perú, se desarrolló una gastronomía criolla vibrante, con influencias españolas, africanas, italianas y chinas. El ceviche, preparado con pescado fresco "cocinado" en jugo de limón, es uno de los platos estrella de esta cocina, reconocido mundialmente. Otros manjares incluyen el ají de gallina, la carapulca y el tacu-tacu, cada uno narrando una parte de la rica historia culinaria del país a través de sus ingredientes y técnicas.

El Virreinato del Río de la Plata: Epicentro de la Fusión

La gastronomía del Virreinato del Río de la Plata, particularmente en la época de la Revolución de Mayo, es un espejo de la fuerte influencia española que se fusionó con las costumbres locales y la abundancia de recursos. El ganado cimarrón, traído por los conquistadores y que se diseminó por la llanura pampeana, introdujo el consumo de carne como un pilar fundamental de la dieta, marcando una característica distintiva de la cocina regional.

Platos Emblemáticos: De la Sopa al Asado

Las comidas predilectas de la época formaban parte de lo que hoy consideramos cocina criolla. Sopas de arroz y fideos, el asado (una institución desde entonces), el matambre, el puchero, diversos guisos, las albóndigas, el estofado y los zapallitos rellenos eran comunes en la mesa. El locro, las humitas y las empanadas también eran elementos infaltables del menú, demostrando la riqueza y variedad de la dieta. La carbonada es otra comida típica de la época colonial en la región, aunque pocos saben que su origen es belga (carbonnade flamande). Se trata de un guiso de carne cocinado dentro de un gran zapallo, al que se le añade maíz. En su versión original belga, lleva cebolla y cerveza, mostrando cómo los platos se transformaban al cruzar continentes y se adaptaban a los ingredientes locales.

El Rol de la Carne: Economía y Sustento

La carne era sorprendentemente económica en el Virreinato, ya que la principal industria era la exportación de cuero, dejando la carne casi como un desecho. Solo la carne tratada en saladeros, conocida como tasajo, se exportaba a Brasil, Cuba y Estados Unidos, siendo este tipo de carne consumida localmente casi exclusivamente por los esclavos, lo que subraya las diferencias sociales en el acceso a ciertos alimentos.

¿Cómo era la gastronomía en la colonia?
En la época colonial se consumían alimentos como carne de vaca en guisos, asado, pastelitos, mazamorra, vino, mate y tortas fritas. 2. ¿Qué utensilios se utilizaban para comer en la época colonial? Muchos comían con las manos y cucharas, ya que casi no había tenedores fuera de las ciudades.

Según Manuel Bilbao, autor del libro “Tradiciones y recuerdos de Buenos Aires”, a principios del Siglo XIX, más preciso hacia 1800, el desayuno general era el mate cocido o con bombilla, a veces acompañado de un buen churrasco, una combinación sencilla pero nutritiva. Para el almuerzo y la cena, las comidas solían comenzar con sopas (de fideos, arroz o pan, a menudo con uno o dos huevos cocidos por invitado). Le seguía el puchero (de cola o pecho, con chorizo, verdura o garbanzos, acompañado de salsa de tomate y cebollas), la carbonada (que en verano llevaba choclo, peras o duraznos, adaptándose a la estacionalidad), el quibebe (zapallo machacado, a veces con papas, repollo y arroz), sábalo de río frito o guisado, empanadas y pasteles de fuente (con carne o pichones), humita en chala y pastel de choclo, asado de vaca a la parrilla, pierna de carnero mechada, pavo relleno (criado en casa y asado en la panadería cercana), albóndigas de carne con arroz, locro y ensaladas de verdura, entre otros, lo que demuestra una dieta variada y rica en proteínas y vegetales.

Dulces que Endulzaron el Alma: La Pasión Criolla por el Azúcar

Los criollos eran verdaderos amantes de los dulces, y esta afición era compartida por todas las clases sociales. Entre los postres más populares se encontraban la natilla (a base de leche, huevo y azúcar o miel), los alfeñiques o rosquitas de azúcar (pasta de azúcar cocida y estirada en barras delgadas y retorcidas), el arroz con leche, los bocaditos de papa, los pastelitos de membrillo, los buñuelos, el dulce de leche, la miel y una variedad de frutas. Los duraznos eran especialmente codiciados en Buenos Aires, mientras que en Mendoza se secaban para convertirlos en "orejones", permitiendo su disfrute en invierno, lo que los convertía en un dulce muy apreciado. El rosquete, una golosina típica hecha a base de harina de maíz, huevos, grasa, azúcar, clavo de olor y canela, era otra delicia que se hervía en aceite y luego se secaba al horno, a menudo cubierta con una delicada capa de merengue, que las tornaba muy apetecibles, según describía un viajero alemán.

La famosa mazamorra, vendida por pregoneros ambulantes en pequeños jarros de lata, era otro dulce infaltable. El movimiento de la leche mientras la llevaban por las calles, cantando su pregón, le confería un sabor particular que la hacía aún más apetecible, una curiosidad que la hacía única.

Costumbres en la Mesa: Reflejo de una Sociedad en Transformación

Las costumbres a la hora de comer variaban significativamente según la posición social. Muchas personas comían con las manos o con cucharas, ya que los tenedores eran escasos, especialmente en los ranchos de las afueras de la ciudad. Se usaban más las cucharas y los cuchillos, y era común compartir uno o dos vasos entre toda la familia, una costumbre que comenzó a abandonarse tras las invasiones inglesas, cuando los criollos observaron la práctica británica de usar un vaso individual, lo que también introdujo la novedad del brindis, una celebración novedosa en estos pagos.

En muchas casas, la escasez de muebles significaba que no era habitual sentarse alrededor de una mesa. Las familias comían sentadas en el suelo o incluso en cráneos de vaca usados como asientos, mostrando la sencillez de la vida cotidiana. Los gauchos, a menudo, cocinaban y comían al aire libre, utilizando fogones hechos en el suelo de la casa o afuera. Una técnica común y que aún se usa en el campo era asar la carne colocándola verticalmente al fuego, una costumbre que perdura. Solo las familias más adineradas disponían de un espacio dedicado a la cocina en sus casas, donde los esclavos preparaban los alimentos, mientras los dueños de casa comían en un comedor separado. Se usaban ollas de tres patas para guisos y pucheros, y se hervían o asaban diferentes tipos de carnes a las brasas, demostrando las técnicas culinarias más avanzadas de la época.

Recetas de Antaño: Un Sabor para Revivir

Mazamorra Dorada

La mazamorra era un postre o merienda muy popular, con su pregón característico que resonaba en las calles coloniales, invitando a su disfrute.

  • Ingredientes:
  • 1 taza y media de maíz blanco pisado o partido
  • 2 tazas de leche
  • 6 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharada de miel
  • 4 tazas de agua
  1. Paso a Paso:
  2. En una cacerola, sumerjan el maíz pisado en agua y déjenlo toda una noche.
  3. Al otro día, coloquen esa cacerola a fuego lento y cocínenla durante una hora. Pidan ayuda a una persona mayor si es necesario.
  4. Agréguenle la leche y el azúcar.
  5. Revuelvan con cuchara de madera durante media hora más.
  6. Dejen que se enfríe y, mientras revuelven, agréguenle una cucharada de miel.

En distintas provincias argentinas, se le suelen agregar o sacar ingredientes: algunos le ponen sal, otros le agregan canela como al arroz con leche, y otros no le agregan miel para hacerla menos dulce. Incluso en algunas provincias, el api (que significa triturar, ablandar y espesar) no se hace con maíz, sino con zapallo, mostrando la versatilidad de este plato.

Arroz con Leche

Otro dulce clásico, reconfortante y presente en las mesas coloniales, que ha perdurado hasta nuestros días.

  • Ingredientes:
  • 200 gramos de arroz
  • 1 litro de leche
  • 100 gramos de azúcar
  • 1 trozo de canela en rama
  • 2 cucharadas de canela en polvo
  1. Preparación:
  2. En una cacerola, colocar abundante agua y cuando comience a hervir, echar el arroz.
  3. Mantenerlo 10 minutos, retirar del fuego y colarlo.
  4. Recolocar el arroz en la cacerola, agregar la leche hirviendo, la sal, el azúcar y la canela en rama.
  5. Llevar otra vez a la ebullición a fuego moderado, revolviendo para disolver el azúcar, durante 15 minutos.
  6. Agregar algo de leche si faltara, sin revolver.
  7. Sacar del fuego, acomodar en una fuente y espolvorear con canela molida.
  8. Servir frío.

Preguntas Frecuentes sobre la Gastronomía Colonial y Criolla

¿Qué significa "criollo" en el contexto de la gastronomía?
En gastronomía, "criollo" se refiere a una cocina que es el resultado de la fusión de tradiciones culinarias europeas (especialmente españolas y francesas), africanas e indígenas americanas, desarrollada en las colonias. Indica algo que es autóctono y producto de esta mezcla cultural, adaptado a los ingredientes y costumbres locales.
¿Cómo influyeron las culturas europeas, africanas e indígenas en la cocina colonial?
La influencia europea aportó técnicas de cocción, el uso de lácteos, trigo y especias, así como la base de muchas recetas. La africana introdujo ingredientes como el aceite de palma y el coco, además de técnicas de fritura y guisos ricos en sabor. Las culturas indígenas contribuyeron con ingredientes fundamentales como el maíz, la papa, el tomate y una vasta diversidad de vegetales y proteínas autóctonas, adaptando todo a los climas y recursos locales y creando platos únicos.
¿Qué bebidas eran populares en la época colonial?
Las bebidas populares incluían el mate (muy extendido y consumido por todas las clases sociales), el chocolate (un lujo reservado para la élite), el café, el vino (de producción local o importado), el aguardiente (común entre las clases bajas) y bebidas indígenas como la chicha (de maíz), la aloja (de algarroba) y el guarapo (de miel fermentada).
¿Qué platos típicos surgieron de la gastronomía colonial?
Muchos platos que hoy consideramos tradicionales tienen raíces coloniales, como la feijoada en Brasil, el ceviche en Perú, las empanadas, el locro, el puchero, la carbonada y el asado en el Virreinato del Río de la Plata, y la mazamorra, entre muchos otros. Estos platos son el resultado de la adaptación de recetas europeas con ingredientes y técnicas locales, creando nuevas identidades culinarias.
¿Cómo eran las costumbres a la hora de comer en la época colonial?
Las costumbres variaban según la clase social. Las clases bajas solían comer con las manos o cucharas, compartiendo vasos y a menudo sentados en el suelo o en improvisados asientos como cráneos de vaca. Las familias adineradas tenían comedores y cocinas separadas, y con el tiempo, adoptaron costumbres europeas como el uso individual de vajilla y el brindis, mostrando una evolución en las normas sociales y el protocolo en la mesa.

La gastronomía colonial es mucho más que un capítulo en la historia culinaria; es un legado vivo que continúa evolucionando. Cada plato criollo es un recordatorio de la riqueza de la diversidad, de cómo la adaptación y la fusión pueden dar lugar a expresiones artísticas y culturales de inmenso valor. Desde los fogones de antaño hasta las mesas modernas, los sabores coloniales siguen contándonos la historia de un continente que se forjó entre mezclas, resiliencia y un apetito insaciable por la vida, un legado culinario que perdura y nos conecta con nuestro pasado.

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