¿Qué cocinaban en la Edad Media?

Un Viaje Culinario a la Edad Media: Más Allá del Pan

11/11/2023

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Cuando pensamos en la Edad Media, a menudo imaginamos una dieta austera y monótona, limitada a pan y gachas. Sin embargo, la realidad culinaria de esta vasta y diversa época fue mucho más rica y compleja de lo que comúnmente se cree. Lejos de ser una era de privaciones absolutas, la Edad Media fue un periodo de evolución dietética significativa, marcada por profundas diferencias regionales, innovaciones agrícolas y un sorprendente abanico de sabores, desde los más humildes hasta los más sofisticados.

¿Qué postres comían en la Edad Media?
Siempre más comunes en la mesa de los más pudientes, la fruta con miel o azúcar (este segundo en menor medida, ya que se trataba de un producto muy caro), las peladillas o la crema van a ser los postres más habituales.

Este artículo nos sumergirá en las cocinas medievales, explorando qué alimentos eran la base de la dieta, cómo se preparaban y, lo que quizás sorprenda a muchos, cuáles eran los postres y dulces que deleitaban los paladares de antaño. Descubriremos que el gusto por lo dulce no es una invención moderna y que la repostería ya tenía sus cimientos bien establecidos, especialmente gracias a influencias culturales que transformaron la mesa europea.

Índice de Contenido

La Base de la Dieta Medieval: Cereales y Más Allá

El periodo comprendido entre los años 500 y 1300 fue testigo de una transformación fundamental en la dieta europea. Un aumento en la intensidad de la agricultura y la expansión de las tierras cultivadas propiciaron un cambio significativo: de una dieta basada predominantemente en productos animales como la carne y los lácteos, se pasó a una dependencia mayor de diversos granos y vegetales, que se convirtieron en el sustento principal para la mayoría de la población.

Antes del siglo XIV, el pan no era tan omnipresente entre las clases bajas, especialmente en el norte donde el cultivo de trigo era más complicado. Sin embargo, durante el siglo XV, el pan se consolidó como un alimento básico, reemplazando comidas intermedias calientes a base de gachas o papillas. El pan con levadura era más común en las regiones trigueras del sur, mientras que el pan plano sin levadura, hecho de cebada, centeno o avena, predominaba en el norte y las zonas montañosas, siendo también una provisión común para las tropas.

Los cereales más comunes eran el centeno, la cebada, el trigo sarraceno, el mijo y la avena. El arroz, por su parte, siguió siendo una importación bastante costosa durante la mayor parte de la Edad Media, cultivándose en el norte de Italia solo hacia el final del periodo. El trigo era común en toda Europa y se consideraba el más nutritivo de todos los granos, pero también era el más prestigioso y, por ende, el más caro. La harina blanca finamente tamizada, tan familiar para nosotros hoy, estaba reservada para el pan de las clases altas. A medida que se descendía en la escala social, el pan se volvía más grueso, más oscuro y con un mayor contenido de salvado. En tiempos de escasez de grano o hambruna, los cereales podían complementarse con sustitutos más baratos y menos deseables como castañas, legumbres secas, bellotas, helechos y una amplia variedad de materia vegetal.

Un elemento común en cualquier comida medieval, ya fuera parte de un banquete o un pequeño tentempié, eran las sopas: trozos de pan que se empapaban y se comían con un líquido como vino, sopa, caldo o salsa. Otra vista habitual en la mesa medieval era el frumenty, una papilla espesa de trigo a menudo hervida en caldo de carne y sazonada con especias. También se hacían gachas de todo tipo de grano y podían servirse como postres o platos para enfermos, si se hervían en leche (o leche de almendra) y se endulzaban con azúcar.

Las tartas rellenas de carne, huevos, verduras o fruta eran comunes en toda Europa, al igual que las empanadas, buñuelos, rosquillas y muchas pastelerías similares. El grano, ya fuera en forma de migas de pan o harina, era también el espesante más común para sopas y guisos, solo o en combinación con leche de almendras.

La importancia del pan como alimento básico diario significaba que los panaderos desempeñaban un papel crucial en cualquier comunidad medieval. Para el siglo XIV, el consumo de pan era elevado en la mayor parte de Europa Occidental, con estimaciones de entre 1 y 1.5 kilogramos por persona al día. Los primeros gremios en organizarse fueron los de panaderos, y se promulgaron leyes y reglamentos para mantener estables los precios del pan. Por ejemplo, la Ley de Pan y Cerveza de 1266 en Inglaterra incluía extensas tablas que regulaban el tamaño, peso y precio del pan en relación con los precios del grano. Las trampas con el peso o la adulteración de la masa con ingredientes más baratos eran consideradas delitos graves, lo que dio origen a la “docena del panadero”: un panadero daría 13 por el precio de 12 para asegurarse de no ser considerado un tramposo.

Lácteos y Grasas: Pilares Nutricionales

La leche fue una fuente importante de proteína animal para aquellos que no podían permitirse la carne. Principalmente de vacas, también era común la leche de cabras y ovejas. La leche fresca no era consumida por adultos, excepto por los pobres o enfermos, y generalmente se reservaba para los muy jóvenes o los ancianos. Los adultos pobres a veces bebían suero de leche o leche agria o diluida. La leche fresca era, en general, menos común que otros productos lácteos debido a la falta de tecnología para evitar que se estropeara. En ocasiones, se usaba en las cocinas de las clases altas para guisos, pero era difícil de mantener fresca en grandes cantidades, y la leche de almendras se usaba generalmente en su lugar.

El queso era mucho más importante como alimento, especialmente para la gente común, y se ha sugerido que, durante muchos periodos, fue el principal proveedor de proteína animal entre las clases bajas. Muchas variedades de queso que comemos hoy, como el Edam holandés, el Brie del norte de Francia y el Parmesano italiano, estaban disponibles y eran bien conocidas a finales de la Edad Media. También existían los quesos de suero, como la ricotta, elaborados a partir de los subproductos de la producción de quesos más duros. El queso se usaba en la cocina para tartas y sopas, siendo estas últimas comunes en las zonas de habla alemana.

La mantequilla, otro producto lácteo importante, era de uso popular en las regiones del norte de Europa especializadas en la producción ganadera en la segunda mitad de la Edad Media, como los Países Bajos y el sur de Escandinavia. Mientras que la mayoría de las otras regiones usaban aceite o manteca de cerdo como grasas de cocina, la mantequilla era el medio de cocción dominante en estas áreas. Su producción también permitió una lucrativa exportación de mantequilla a partir del siglo XII.

Sabores Regionales y Productos Exóticos

Las especialidades regionales que caracterizan la cocina moderna y contemporánea no estaban tan documentadas. En cambio, la cocina medieval se diferenciaba por los cereales y los aceites que daban forma a las normas dietéticas y que cruzaban fronteras étnicas y, más tarde, nacionales. La variación geográfica en la alimentación fue principalmente el resultado de diferencias en el clima, la administración política y las costumbres locales. Aunque deben evitarse las generalizaciones, se pueden discernir áreas más o menos distintas donde ciertos alimentos dominaban.

CaracterísticaRegiones del Norte (Islas Británicas, N. Francia, Países Bajos, Alemania, Escandinavia, Báltico)Regiones del Sur (Mediterráneo)
ClimaGeneralmente demasiado duro para uvas y olivos.Cálido, propicio para uvas y olivos.
Bebida comúnCerveza (para el común), vino era una importación cara.Vino (común para ricos y pobres).
Grasas de cocinaMantequilla y manteca de cerdo (tras la Peste Negra), aceites de amapola, nuez, avellana, abellana.Aceite de oliva (ubicuado).
FrutasHigos secos y dátiles (usados con moderación).Cítricos (variedades antiguas), granadas.

Casi universal en la cocina de clase media y alta en toda Europa era la almendra, presente en la ubicua y altamente versátil leche de almendras, utilizada como sustituto en platos que de otro modo requerirían huevos o leche, especialmente durante los periodos de ayuno religioso.

El Dulce Mundo de la Repostería Medieval

Decir que el gusto por los dulces es tan antiguo como la humanidad no sería una exageración. Ya en el Neolítico se mezclaban alimentos con savia de árboles, y en la Antigüedad Clásica encontramos los primeros antepasados de nuestros helados. Aunque hoy nos parezca dramático concebir un postre sin chocolate, en la Europa medieval tampoco se privaban de estos caprichos.

De hecho, aunque algunos sitúen las bases de la pastelería en el siglo XVII, ya podemos ver las primeras referencias a esta tradición en la Edad Media. Si bien la denominación “pastelero” no aparece en fuentes escritas hasta 1440, y no contaron con un gremio propio hasta el reinado de Carlos IX, sí podemos rastrear una tradición previa en diversas regiones europeas. Un ejemplo son los obloiers franceses (fabricantes de obleas), que comenzaron a producir sus “gofres de perdón” no santificados para aquellos que los quisieran consumir fuera de las celebraciones eclesiásticas. Las expediciones militares y el contacto con nuevas culturas también influyeron en el consumo de dulces, siendo fundamental el intercambio con los pueblos árabes, de quienes se aprendió el uso del azúcar y la fabricación del hojaldre.

El término “postre” (dessert en inglés) proviene del antiguo francés desservir, que significa 'despejar la mesa' o 'deservir', y se originó durante la Edad Media. Típicamente, consistía en peladillas (dragées) y vino especiado, acompañados de queso añejo. Hacia finales de la Edad Media, también podía incluir fruta fresca cubierta con miel, azúcar o sirope, y pastas de fruta concentradas.

¿Qué cocinaban en la Edad Media?
Todos los tipos de cocina implicaban el uso directo del fuego . Las cocinas no aparecieron hasta el siglo XVIII, y los cocineros debían saber cocinar directamente sobre fuego abierto. Se utilizaban hornos, pero su construcción era costosa y solo existían en hogares y panaderías relativamente grandes.

Desde su primera aparición en Europa, el azúcar fue visto tanto como una medicina como un edulcorante. Su duradera reputación medieval como un lujo exótico fomentó su aparición en contextos de élite, acompañando carnes y otros platos que, para el gusto moderno, son más naturalmente salados.

Existía una amplia variedad de buñuelos, crepes con azúcar, natillas dulces y darioles (cremas de almendra y huevo en una cáscara de masa que también podía incluir fruta e incluso médula ósea o pescado). Las zonas de habla alemana tenían una particular afición por los krapfen: pasteles fritos y masas con diversos rellenos dulces y salados.

La Influencia Árabe en los Postres Europeos

La influencia árabe fue crucial para la evolución de los dulces en Europa. Por ejemplo, el mazapán, conocido en Italia y el sur de Francia hacia 1340, se asume de origen árabe. En la Península Ibérica, este contacto dio origen a dos dulces que aún hoy consumimos: aunque haya registros anteriores, la variedad actual del turrón “duro” es heredera de una receta árabe. Lo mismo ocurre con el mazapán: originalmente un postre consumido durante el Ramadán e incluso un afrodisíaco en Las Mil y Una Noches, se consolidó en Toledo durante el reinado de Alfonso VII con el nombre de “postre regio”.

Al igual que sus contrapartes musulmanas en España, los conquistadores árabes de Sicilia introdujeron una amplia variedad de nuevos dulces y postres que finalmente llegaron al resto de Europa. Así como Montpellier, Sicilia fue famosa por sus confites, turrones (torrone o turrón en español) y racimos de almendras (confetti). Desde el sur, los árabes también trajeron el arte de hacer helado, que produjo el sorbete, y varios ejemplos de pasteles y dulces: la cassata alla Siciliana (del árabe qas'ah, el término para el cuenco de terracota con el que se moldeaba), hecha de mazapán, bizcocho con ricotta endulzada; y los cannoli alla Siciliana, originalmente cappelli di turchi ('sombreros turcos'), tubos de masa frita y fría con un relleno de queso dulce.

Delicias para la Élite: Postres de Lujo

Ya solo basándonos en el nombre “postre regio”, podemos entender que los dulces y postres, lejos de ser un añadido más a la dieta, estaban considerados como un lujo al que solo se accedía una vez que el resto de las necesidades alimentarias estaban cubiertas. Es por esto que no es tan común encontrarlos en representaciones artísticas o literarias, donde elementos como la carne o el vino aparecen de forma constante. A esto hay que sumar que en la Europa medieval, productos como el azúcar eran considerados más como una sustancia adictiva y menos como una parte de la alimentación.

Siempre más comunes en la mesa de los más pudientes, la fruta con miel o azúcar (este último en menor medida, ya que era un producto muy caro), las peladillas o la crema eran los postres más habituales.

Cerrando el periodo medieval, la Inglaterra de los Tudor representa el mejor ejemplo de la expansión del gusto por los dulces, al menos para aquellos que podían permitírselo. Las galletas de jengibre y las gelatinas se consumían casi a diario, pero en los días de fiesta aparecían los más espectaculares. En este periodo se popularizó el consumo navideño de una tarta de fruta o mincie pie, compuesta de 13 ingredientes que representaban a Jesús y los apóstoles, entre los que había distintas variedades de fruta (pasas, ciruelas, grosellas) y especias (pimienta negra, clavo, azafrán), y en ocasiones incluía carne de cordero para representar a los pastores. La tradición era que esta tarta tuviera forma de cuna, ya que se consumía en la celebración del nacimiento de Cristo, pero esta práctica sería prohibida más tarde por Oliver Cromwell.

Otro de los postres navideños de los Tudor era el pudding, una receta que originalmente se utilizaba como remedio para problemas de estómago (costumbre que se mantendría en el centro de Europa hasta el siglo XIX), que de nuevo mezclaba la carne con elementos dulces. Y no podemos olvidarnos del antepasado de nuestro Roscón de Reyes, la Twelfth Night cake, un bizcocho de frutas en el cual se introducía una moneda o una habichuela seca que señalaba a aquella persona que la encontraba como el rey o reina de la fiesta, encargado de los pasatiempos de la tarde.

Tipo de CerealUso PrincipalNotas
TrigoPan (especialmente de clases altas), gachas (frumenty).Considerado el más nutritivo y prestigioso.
CentenoPan plano, gachas.Común en el norte y zonas montañosas.
CebadaPan plano, gachas, elaboración de cerveza.Amplio uso, especialmente en el norte.
AvenaGachas, pan plano.Dieta de las clases más bajas, alimento para animales.
MijoGachas, pan.Cultivado en el sur de Europa.
Trigo SarracenoGachas, pan.Introducido más tarde en el periodo.
ArrozIngrediente de lujo.Importación costosa, cultivado en el norte de Italia al final del periodo.

Preguntas Frecuentes sobre la Cocina Medieval

¿Comían carne todos los días en la Edad Media?

No, la dieta medieval, especialmente para la mayoría de la población, experimentó un cambio significativo del consumo de productos animales hacia una mayor dependencia de cereales y vegetales. La carne era más accesible para las clases altas y se consumía con menos frecuencia por las clases bajas, que dependían más de granos, legumbres y lácteos como el queso para su ingesta de proteínas.

¿Era el azúcar un ingrediente común para todos?

Definitivamente no. El azúcar era una importación costosa y se consideraba un lujo exótico, casi una sustancia medicinal o un condimento exclusivo para la élite. Su uso estaba reservado para ocasiones especiales y para las mesas de los más pudientes. La miel era el edulcorante más común para la mayoría de la población.

¿Qué era el "frumenty"?

El frumenty era una papilla espesa de trigo, muy común en la dieta medieval. A menudo se cocinaba en caldo de carne y se sazonaba con especias, sirviendo como un plato sustancioso. También podía prepararse con leche (o leche de almendras) y endulzarse con azúcar, en cuyo caso servía como postre o alimento para los enfermos.

¿Qué significa la "docena del panadero"?

La "docena del panadero" (baker's dozen) se refiere a dar 13 unidades por el precio de 12. Esta costumbre surgió en la Edad Media debido a las estrictas leyes que regulaban el peso y el precio del pan. Para evitar multas severas o castigos por vender panes con peso insuficiente, los panaderos daban una unidad extra para asegurarse de que el cliente siempre recibiera la cantidad prometida o incluso un poco más, previniendo acusaciones de fraude.

¿Existían los postres tal como los conocemos hoy?

Aunque el concepto de "postre" como un plato dulce final de la comida se consolidó, especialmente con la palabra derivando del francés 'desservir', la variedad y la disponibilidad eran diferentes. No había chocolate, por ejemplo. Sin embargo, existían una gran diversidad de tartas, buñuelos, crepes, natillas, frutas confitadas, mazapanes y turrones, muchos de ellos influenciados por las tradiciones árabes, que ya satisfacían el gusto por lo dulce de la época.

En resumen, la cocina medieval fue un tapiz rico y variado, tejido con los hilos de la geografía, la economía y las influencias culturales. Lejos de la simplicidad que a menudo se le atribuye, fue una época de ingenio culinario, donde los alimentos básicos se transformaban y los lujos exóticos ofrecían un anticipo de los sabores que definirían las épocas venideras. La próxima vez que pienses en la Edad Media, quizás la imagen del pan y el agua sea reemplazada por la de un festín de sabores, desde el humilde frumenty hasta el lujoso mazapán.

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