08/08/2024
La gastrostomía, particularmente la gastrostomía endoscópica percutánea (GEP), se ha consolidado como un pilar fundamental en el manejo nutricional de pacientes que, por diversas razones, no pueden alimentarse por vía oral pero mantienen un sistema digestivo funcional. Desde su descripción inicial en 1980 por Gauderer y Ponsky, esta técnica ha revolucionado la forma en que se aborda la nutrición enteral a largo plazo. Sin embargo, la eficacia de una gastrostomía no solo radica en su correcta colocación, sino también en el meticuloso cuidado posterior que requiere para prevenir complicaciones y asegurar la máxima calidad de vida para el paciente.

Este artículo profundiza en los aspectos cruciales de los cuidados de enfermería para una gastrostomía, abordando desde la higiene básica hasta el manejo de las complicaciones más frecuentes, como las infecciones. Comprender y aplicar estas pautas es vital para el éxito del soporte nutricional y para minimizar los riesgos asociados a este procedimiento.
- ¿Qué es la Gastrostomía Endoscópica Percutánea (GEP)?
- Cuidados de Enfermería Esenciales para la Gastrostomía
- ¿Cómo se Limpia una Gastrostomía (especialmente si está infectada)?
- Tratamiento para una Gastrostomía Infectada
- Complicaciones Graves y su Prevención
- Otras Consideraciones y Complicaciones Menores
- Preguntas Frecuentes sobre el Cuidado de la Gastrostomía
- Conclusión
¿Qué es la Gastrostomía Endoscópica Percutánea (GEP)?
La GEP es un procedimiento mediante el cual se inserta una sonda directamente en el estómago a través de la pared abdominal, con la asistencia de un endoscopio. Su principal indicación es proporcionar soporte nutricional a pacientes que presentan problemas de deglución, obstrucción u otras condiciones que impiden la alimentación oral, siempre que se anticipe la necesidad de este soporte por un período superior a tres o cuatro semanas. Las técnicas más comunes incluyen la 'pull' (tracción) y la 'push' (empuje), siendo la primera la más extendida por su sencillez. La GEP es preferible a la gastrostomía quirúrgica por ser menos invasiva, más económica y permitir una recuperación más rápida.
Las indicaciones para una gastrostomía son variadas y abarcan desde enfermedades neurológicas que causan disfagia (como demencia senil, accidentes cerebrovasculares, esclerosis lateral amiotrófica) hasta tumores orofaríngeos, enfermedades esofágicas, cuadros de anorexia severa, o condiciones que aumentan los requerimientos nutricionales (politraumatismos, grandes quemados, enfermedad inflamatoria intestinal). En cada caso, la decisión de colocar una GEP debe ser individualizada, considerando la expectativa de vida del paciente y cómo la gastrostomía puede mejorar su calidad de vida.
Cuidados de Enfermería Esenciales para la Gastrostomía
El cuidado continuo de una gastrostomía es fundamental para prevenir complicaciones y asegurar su funcionamiento óptimo. Aunque el texto fuente se centra más en las complicaciones que en un protocolo de cuidado diario, se pueden inferir varias pautas importantes de las descripciones de prevención y tratamiento:
- Higiene del sitio de inserción: La limpieza del área alrededor de la sonda es crucial. Aunque el texto menciona específicamente la limpieza de la herida en el contexto de la infección, la higiene general previene la acumulación de secreciones y la proliferación bacteriana. Es vital mantener el área limpia y seca.
- Posición del paciente durante la alimentación: Para prevenir la aspiración broncopulmonar, una de las complicaciones más graves, es imprescindible mantener al paciente en una inclinación de al menos 30 grados durante la alimentación y un tiempo después.
- Verificación antes de la alimentación: Antes de iniciar la dieta, es importante asegurarse de que no existe un íleo paralítico o retención gástrica. Esto ayuda a prevenir el reflujo y, consecuentemente, la aspiración.
- Manejo de la tensión de la sonda: Evitar la tracción excesiva de la sonda es crucial para prevenir la formación de úlceras en el sitio de la gastrostomía y el 'buried bumper syndrome'. Es importante que el tope externo no esté demasiado apretado contra la piel.
- Protección de la sonda: En pacientes agitados o con riesgo de autoextracción, se debe mantener la sonda tapada durante los primeros días para evitar su arrancamiento precoz, lo que podría derivar en peritonitis.
- Reconocimiento de signos de alerta: Tanto el paciente como sus cuidadores deben estar capacitados para identificar signos de complicaciones, como fiebre, dolor, enrojecimiento, secreción inusual, o cambios en la sonda.
¿Cómo se Limpia una Gastrostomía (especialmente si está infectada)?
La limpieza es un componente vital del cuidado de la gastrostomía, especialmente ante la sospecha o confirmación de una infección en el sitio de la herida. El texto subraya que el tratamiento de la infección de la herida de la gastrostomía incluye, entre otras medidas, "limpiando bien la herida". Aunque no se detalla un protocolo específico de limpieza para el día a día, se enfatiza su importancia en el contexto de manejo de infecciones.
Para una herida infectada, la limpieza debe ser parte de un abordaje médico integral. Esto generalmente implica:
- Limpieza suave: Utilizar soluciones antisépticas o suero fisiológico, según indicación médica, para limpiar suavemente el área alrededor de la sonda, eliminando cualquier secreción o exudado.
- Secado: Asegurarse de que la zona quede completamente seca después de la limpieza para evitar la proliferación de humedad y bacterias.
- Reducción de la presión: Aflojar la presión entre los topes de la sonda, si es posible, para permitir la ventilación de la herida y reducir la irritación.
Es importante recordar que la higiene es un pilar preventivo constante, incluso en ausencia de infección.
Tratamiento para una Gastrostomía Infectada
La infección de la herida es la complicación leve más frecuente de una gastrostomía, con una incidencia que varía entre el 0 y el 30%. Las bacterias más comúnmente aisladas son estafilococos, pseudomonas y otros bacilos grampositivos, que a menudo provienen de la faringe del paciente.

El tratamiento de una gastrostomía infectada es principalmente médico y se basa en varias estrategias:
- Antibióticos: La administración de antibióticos es fundamental. Idealmente, deben ser dirigidos por cultivos y antibiograma para asegurar su eficacia contra el patógeno específico. Sin embargo, la profilaxis antibiótica previa a la colocación de la GEP es un tema debatido, aunque algunos estudios sugieren su beneficio en la reducción de infecciones.
- Disminución de la presión: Reducir la tensión entre los topes de la sonda es una medida importante para aliviar la irritación y permitir la curación de la herida.
- Limpieza y cuidado local: Como se mencionó anteriormente, una limpieza exhaustiva y regular de la herida es crucial para controlar la infección.
- Ampliación de la incisión: Si es necesario, se puede ampliar la incisión para permitir un mejor drenaje de las secreciones y reducir la acumulación.
- Desbridamiento quirúrgico y retirada de la sonda: Estas medidas más agresivas se consideran solo cuando las estrategias conservadoras no logran resolver la infección y hay evidencia de celulitis o absceso de pared. Es una decisión que se toma en casos de infección severa y persistente.
Es importante estar atento a los signos de infección, como enrojecimiento, hinchazón, dolor, calor local o la presencia de pus, y buscar atención médica si estos síntomas aparecen.
Complicaciones Graves y su Prevención
Aunque la GEP es un procedimiento seguro, pueden surgir complicaciones graves que requieren atención inmediata. La incidencia de estas es baja (1-4%), pero su reconocimiento y manejo son vitales:
Aspiración Broncopulmonar
La aspiración es una de las complicaciones más temidas y una causa principal de mortalidad, ocurriendo hasta en un 35% de los pacientes. Puede ocurrir durante o después de la colocación de la GEP. La prevención es clave:
- Evitar la sedación excesiva durante el procedimiento.
- Aspirar secreciones durante la realización de la prueba.
- Mantener al paciente en una inclinación de 30 grados para evitar el reflujo.
- Asegurarse de que no hay íleo paralítico o retención gástrica antes de iniciar la alimentación.
- Si el paciente tiene antecedentes de neumonías por aspiración o esofagitis por reflujo, se puede considerar la colocación de una sonda de yeyunostomía, aunque su utilidad aún está en estudio.
Peritonitis
La peritonitis, una inflamación del peritoneo, ocurre en un 0-1.2% de los casos y se relaciona con la colocación inicial de la GEP o el arrancamiento precoz de la sonda antes de que se forme el trayecto fistuloso (aproximadamente antes de los 14-20 días). Después de este período, el riesgo disminuye. Para prevenirla:
- En caso de autoextracción precoz, la colocación endoscópica rápida de una nueva sonda por el mismo trayecto puede prevenir la peritonitis y la necesidad de cirugía.
- En pacientes agitados, mantener la sonda bien fijada y protegida durante los primeros días.
- Diferenciar el neumoperitoneo (aire en el abdomen, frecuente y autolimitado) de una peritonitis verdadera. Ante la duda, realizar estudios radiológicos con contraste.
- Asegurarse de una correcta técnica de colocación, especialmente la máxima insuflación del estómago para evitar la interposición del colon.
Hemorragia
La hemorragia es poco frecuente y generalmente se asocia con úlceras en el sitio de la gastrostomía debido a una tracción excesiva de la sonda. El tratamiento suele incluir aflojar el tope externo y, si es necesario, realizar una endoscopia para confirmar el diagnóstico y aplicar medidas terapéuticas.
Fascitis Necrosante
Aunque infrecuente, es una complicación grave caracterizada por la necrosis de las capas superficiales de la fascia. Aparece entre los 4 y 14 días post-intervención con fiebre, dolor, celulitis y edema. Requiere diagnóstico temprano y desbridamiento quirúrgico agresivo. Factores de riesgo incluyen malnutrición, diabetes, enfermedad cardíaca, obesidad, falta de profilaxis antibiótica, incisión abdominal pequeña o tensión excesiva de la GEP.
Fístula Gastrocólica
Esta complicación grave, aunque rara, se debe a la interposición inadvertida del colon entre el estómago y la pared abdominal durante la colocación. Se detecta meses después, a menudo con el primer recambio de sonda, manifestándose por diarrea o aspiración de contenido fecaloide. La correcta técnica de insuflación gástrica durante la punción es la mejor prevención. La retirada de la sonda suele solucionar el problema.
Buried Bumper Syndrome (Síndrome del Parachoques Enterrado)
Consiste en la incarceración submucosa o en el trayecto fistuloso del tope interno de la sonda debido a una tracción excesiva. Era más frecuente con ciertos equipos. Con las sondas extraíbles por tracción sin endoscopia, la solución es sencilla: retirar la sonda y reemplazarla.
Otras Consideraciones y Complicaciones Menores
Además de las infecciones, otras complicaciones leves incluyen:
- Íleo paralítico: Se resuelve espontáneamente en 48-72 horas.
- Fiebre o dolor abdominal: Usualmente leves y transitorios.
- Hematoma en la pared abdominal: Poco común.
- Obstrucción de la sonda: Un problema frecuente que requiere intervención para asegurar el flujo de la alimentación.
- Salida de alimentación o secreción gástrica por los bordes de la herida: Indica un ajuste inadecuado o un problema con el trayecto.
- Deterioro de la sonda: Requiere recambio periódico.
También se han documentado casos de metástasis de tumores en el trayecto de la gastrostomía, especialmente con la técnica de tracción, lo que subraya la importancia de un seguimiento adecuado.
Preguntas Frecuentes sobre el Cuidado de la Gastrostomía
¿Es dolorosa la gastrostomía para el paciente?
Aunque el procedimiento de colocación puede causar dolor abdominal inicial, que se maneja con analgésicos, el objetivo es que la gastrostomía no genere dolor crónico significativo. Si hay dolor persistente, especialmente en el sitio de inserción, es importante evaluar la presencia de complicaciones como infección o tracción excesiva.

¿Cuánto tiempo se mantiene una sonda de gastrostomía?
La duración de la sonda de gastrostomía varía según la indicación. Puede ser temporal, si se espera que el paciente recupere la capacidad de alimentación oral (en un 6-21% de los casos de procesos agudos recuperables), o definitiva en casos de enfermedades progresivas o irreversibles que causan disfagia neuromotora u obstructiva. Las sondas suelen requerir recambio periódico debido al deterioro del material.
¿Qué debo hacer si la sonda de gastrostomía se obstruye?
La obstrucción de la sonda es una complicación común. Aunque el texto no detalla el manejo, generalmente se intenta desobstruir con agua tibia o soluciones enzimáticas, bajo supervisión médica o de enfermería. Es crucial evitar la fuerza excesiva para no dañar la sonda o el tracto. La prevención mediante la dilución adecuada de la dieta y la medicación es fundamental.
¿Cómo se previene la infección en el sitio de la gastrostomía?
La prevención de la infección implica una higiene rigurosa del sitio de inserción, mantener el área limpia y seca, y evitar la tensión excesiva en la sonda. La profilaxis antibiótica es un tema discutido, pero algunos estudios sugieren su beneficio si se administra antes del procedimiento.
¿Se puede retirar la sonda de gastrostomía?
Sí, la sonda puede retirarse cuando el paciente recupera la capacidad de alimentarse por vía oral y ya no requiere soporte nutricional por esta vía. El tracto fistuloso suele cerrarse espontáneamente. Sin embargo, la decisión de retirar la sonda siempre debe ser tomada por un profesional médico.
Conclusión
La gastrostomía endoscópica percutánea es una técnica segura y eficaz para el soporte nutricional a largo plazo, mejorando significativamente la calidad de vida de muchos pacientes. Sin embargo, su éxito depende en gran medida de un cuidado meticuloso y continuo. Los cuidados de enfermería son esenciales para prevenir complicaciones, desde las comunes infecciones locales hasta eventos graves como la peritonitis o la aspiración broncopulmonar.
Es fundamental que tanto el personal de enfermería como los cuidadores y familiares estén bien informados y capacitados para identificar signos de alarma y aplicar las medidas preventivas adecuadas. La individualización de los cuidados, la educación continua y la valoración de los factores de riesgo de cada paciente son pilares para garantizar el bienestar y la seguridad de quienes dependen de una gastrostomía para su nutrición.
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