16/11/2024
Los paisajes verdes que se despliegan a lo largo de la carretera que une Bogotá con Tunja son una verdadera sinfonía de colores, como si hubieran sido extraídos directamente de la paleta de un pintor. Estas tierras, bendecidas por su fertilidad, con sus valles y montañas de suaves ondulaciones, son el hogar de Tunja, la capital del departamento de Boyacá. Fundada el 6 de agosto de 1539 sobre un antiguo poblado indígena muisca, tan solo un año después de Bogotá, Tunja se erigiría como un pilar fundamental en la historia y la formación de la República de Colombia.

La ciudad y sus alrededores fueron el escenario de innumerables acontecimientos de trascendencia política y militar que forjaron la independencia del país. Tal fue su relevancia en la época que, en algún momento, los dirigentes llegaron a considerar la posibilidad de establecerla como capital de la nación. Esta importancia histórica se fusiona de manera armoniosa con la belleza de su paisaje y la innegable hospitalidad y tenacidad de los boyacenses. Esta sinergia perfecta invita a planificar una escapada de descanso y exploración, adentrándose en lugares históricos de inmensa riqueza arquitectónica y artística. Tunja, sin duda, resguarda el tesoro colonial más vasto y significativo de toda América Latina, esperando ser descubierto por cada visitante.
Un Viaje a la Historia: El Emblemático Puente de Boyacá
Antes de que el viajero llegue por tierra a Tunja, si viene desde Bogotá, se encuentra con un sitio de profundo significado y resonancia histórica: el Puente de Boyacá. Este monumento, declarado Patrimonio Cultural de la Nación, se ubica en el Campo de Boyacá, un lugar que evoca la valentía y el sacrificio. Fue aquí, sobre las aguas del pequeño río Boyacá, también conocido como Teatinos, donde se libró la Batella de Boyacá el 7 de agosto de 1819, la última contienda de la guerra por la independencia. Aquel día marcó un antes y un después, sellando la libertad y la soberanía de la nación.
En honor al puente original que allí existía, se erigió uno de mayor tamaño y con un propósito simbólico, diseñado para que la valentía de los soldados que lucharon por la libertad nunca caiga en el olvido. A escasos catorce kilómetros de Tunja, este parador histórico ofrece una oportunidad única para sumergirse en la memoria patria. Los visitantes pueden recorrer diversos monumentos y lugares que narran la epopeya de la independencia. Entre ellos, destacan el imponente Monumento a Bolívar, que rinde tributo al Libertador; el majestuoso Arco del Triunfo, símbolo de la victoria; el edificio circular o Ciclorama, que evoca los momentos cruciales de la batalla; el Obelisco de la Libertad, una columna que se alza hacia el cielo en honor a la emancipación; la Plaza de Banderas, donde ondean los estandartes nacionales; la histórica Casa de Teja; el busto del coronel Cruz Carrillo, y el monumento a Pedro Pascacio Martínez, quien tuvo un papel fundamental en aquellos días. Cada uno de estos sitios ofrece no solo una lección de historia, sino también la oportunidad de capturar hermosas fotografías que se convertirán en recuerdos patrióticos para llevar a casa.
El Corazón Colonial: Centro Histórico de Tunja
El Centro Histórico de Tunja es un tesoro en sí mismo, ideal para recorrerlo a pie y dejarse envolver por la esencia de la ciudad. Declarado Monumento Nacional, su extraordinaria belleza radica en la perfecta armonía entre las casonas de época, que conservan el esplendor de antaño, y las imponentes iglesias del Siglo XVI. Una bruma mística parece envolver a Tunja, creando un ambiente único y un clima agradable que cautiva a cada visitante.
Para los entusiastas del turismo religioso, la capital de Boyacá es un destino ineludible. Aquí se encuentran catorce grandes iglesias, cada una de ellas una verdadera joya arquitectónica de la colonia, templos católicos de singular belleza que invitan a la contemplación y la admiración.
En primer lugar, se alza la Iglesia Catedralicia de Tunja, la más antigua del país, cuya construcción data de 1562. La Catedral Basílica Metropolitana Santiago de Tunja, con su estilo gótico y neoclásico, se sitúa en el corazón del Centro Histórico, en la Plaza de Bolívar, consagrada al apóstol Santiago el Mayor. Con una sola torre y tres naves, este templo fue un hito arquitectónico en su época y fue declarado Monumento Nacional en 1959, reconociendo su invaluable legado.
Además de la Catedral, Tunja alberga otras capillas e iglesias coloniales que son imperdibles:
- La Capilla y Museo de Santa Clara la Real: Construida en 1571, fue parte del primer convento de clausura de la Nueva Granada. Este lugar sagrado resguarda los restos de la célebre escritora Francisca Josefa del Castillo. En sus muros, que hoy conforman un museo, descansan más de ochenta objetos de arte de valor incalculable, incluyendo colecciones de óleo sobre lienzo de artistas de la talla de Vázquez y Ceballos, Angelino Medoro y Francisco Di Pozo. Tallas en madera y retablos forrados con laminilla de oro embellecen este hermoso claustro, cuya celosía mudéjar en color escarlata no solo decora, sino que narra la rica historia y la importancia de este lugar.
- La Iglesia de Santo Domingo, con su Capilla del Rosario: Considerada la “Capilla Sixtina de América Latina”, esta es una joya colonial de belleza deslumbrante y riqueza artística incomparable. Los colores escarlata y oro predominan, creando una atmósfera de opulencia y devoción, lo que la convierte en una de las capillas más importantes del continente. Al ingresar a este templo de tres naves, construido en 1560, los visitantes quedan maravillados por la recargada exposición artística que adorna cada rincón. Sobresalen el retablo mayor, las impresionantes pinturas murales que narran la vida de Santo Domingo, y las intrincadas tallas de madera revestidas con laminilla de oro. Este legado del barroco hispanoamericano es una visita obligada para cualquier amante del arte y la historia.
- La Iglesia de Nuestra Señora del Milagro del Topo: Este santuario Mariano está dedicado a la Patrona de Tunja y exhibe un hermoso lienzo que data de 1628, una obra de arte y devoción que atrae a numerosos fieles y visitantes.
- Otras joyas coloniales: La Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, la Iglesia de San Francisco, el Convento de San Ignacio, la Iglesia de Santa Bárbara, el Claustro de la Compañía de Jesús, el Claustro de San Agustín y la Ermita de San Laureano, entre otras, complementan este recorrido por el centro de la ciudad. Pasear por estas calles mientras se admira la arquitectura y se disfruta de la deliciosa gastronomía boyacense en los cafés y restaurantes de la zona, es una experiencia que deleita todos los sentidos.
Si la arquitectura colonial es su pasión, el recorrido por Tunja debe incluir la visita al Museo Casa del Fundador Gonzalo Suárez Rendón, que actualmente alberga la Secretaría de Cultura y Turismo de la Alcaldía Mayor de Tunja. Esta hermosa mansión, cuya construcción requirió el esfuerzo de más de tres mil indígenas, es un testimonio vivo de la forma de vida de la aristocracia tunjeña del Siglo XVI. Fue el epicentro de las reuniones políticas y sociales de la alta sociedad de la época y tiene el honor de ser la única casa de un Fundador que se conserva intacta en toda Hispanoamérica, habiendo hospedado a numerosos conquistadores.
Raíces Ancestrales: La Herencia Muisca
Tunja, además de ser la cuna de la libertad del país, también fue la cuna de la ancestral población muisca, conocida como Tchunza, que en su lengua traduce “varón poderoso”. En este territorio sagrado se rendía culto a los Zaques, los gobernantes del lugar, quienes eran considerados hijos directos del Sol. De esta fascinante época precolombina, se conservan en la montaña de San Lázaro los enigmáticos “Cojines del Zaque” o Santuario del Zaque de Hunza. Este monumento consiste en dos monolitos imponentes, tallados directamente por los muiscas en una gran piedra de la montaña. Su alineación precisa hacia el oriente sugiere que eran utilizados para adorar al dios Sol y para llevar a cabo numerosas ceremonias religiosas de gran importancia. Hoy, forman parte invaluable del patrimonio histórico de la ciudad y de su rica herencia cultural. Conocer este espacio ofrece la oportunidad de realizar una caminata ecológica, donde el contacto con la naturaleza se fusiona con la narración de los mitos indígenas por parte de guías expertos, transportando al visitante directamente a la época precolombina.
Otro lugar sagrado para los muiscas que no se puede perder es el Pozo de Hunzaúa o de Donato, una laguna de aguas frías, rodeada por un sendero de piedra que invita a la reflexión. Aquí, se pueden apreciar los restos de las columnas del templo que los muiscas erigieron en honor al dios Sol. Hermosos bohíos, que conservan la arquitectura ancestral, adornan el lugar, exhibiendo objetos arqueológicos encontrados en la zona. Uno de los mayores encantos de este parque es la tradición oral que envuelve la trágica leyenda sobre el origen del pozo. Se cuenta que surgió de la ira de una madre al descubrir el amor incestuoso del Cacique Hunzaúa por su propia hermana. También se narra que los indígenas arrojaron todos sus valiosos artículos de oro a la laguna para evitar que los españoles los encontraran, y que, más tarde, un español llamado Donato intentó secarlo sin éxito, sin hallar ninguna pieza del preciado metal.
Asimismo, se recomienda visitar el Parque Museo Arqueológico de Tunja, un espacio que exhibe los objetos arqueológicos más relevantes hallados en toda la región del altiplano cundiboyacense. Es un museo que, sin duda, merece la pena ser explorado para comprender mejor las culturas precolombinas que habitaron estas tierras.
Aventura y Deporte en las Alturas Boyacenses
Tunja no solo es un destino para los amantes de la historia y la cultura; también es muy apetecido por deportistas de alto rendimiento. Gracias a su ubicación geográfica privilegiada, la ciudad es ideal para los entrenamientos en altura, lo que le confiere una ventaja única para el desarrollo físico y la preparación atlética. El ciclismo, en particular, encuentra en Boyacá un terreno fértil, ya que esta región es la cuna de algunos de los principales deportistas colombianos en esta disciplina, reconocidos a nivel mundial.
Adicionalmente, Tunja y sus alrededores son el escenario perfecto para la práctica de deportes extremos que atraen a aventureros y especialistas. Disciplinas como el rappel, que desafía las alturas; el parapente, que permite volar sobre paisajes impresionantes; el canotaje, que surca las aguas; la escalada, que pone a prueba la resistencia; la espeleología, que explora las profundidades de la tierra; y el ciclo-montañismo, que combina la pasión por la bicicleta con la naturaleza, se practican activamente en la región. Muchos deportistas especializados de Tunja han cosechado múltiples medallas internacionales para el país, consolidando a la ciudad como un centro de excelencia para el deporte de aventura.
Preguntas Frecuentes sobre Tunja
Aquí respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre la ciudad de Tunja:
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| ¿Cuál es la importancia histórica de Tunja? | Tunja fue fundada en 1539 sobre un poblado muisca y jugó un papel estelar en la independencia de Colombia, siendo escenario de eventos cruciales como la Batalla de Boyacá y llegando a considerarse capital del país. |
| ¿Qué es lo más representativo para visitar en Tunja? | Entre lo más representativo se encuentran el Puente de Boyacá, el Centro Histórico con sus 14 iglesias coloniales (especialmente la Catedral, Santa Clara y Santo Domingo con su Capilla del Rosario), la Casa del Fundador Gonzalo Suárez Rendón, los Cojines del Zaque y el Pozo de Hunzaúa. |
| ¿Cómo es el clima en Tunja? | La ciudad goza de un clima agradable, con una bruma mística que le confiere un encanto especial a su Centro Histórico. |
| ¿Tunja ofrece actividades de turismo de aventura? | Sí, gracias a su ubicación geográfica, es ideal para entrenamientos en altura y la práctica de deportes extremos como ciclismo, rappel, parapente, canotaje, escalada, espeleología y ciclo-montañismo. |
| ¿Qué significa el nombre Tunja o Tchunza? | Proviene del ancestral poblado muisca Tchunza, que traduce “varón poderoso”. |
No Dejes de Visitar Tunja
Todos estos encantos naturales, históricos y culturales hacen de Tunja un destino verdaderamente especial. Según la ANATO, la Asociación Nacional de Agencias de Viajes y Turismo, Tunja se ha posicionado como el destino favorito de los visitantes extranjeros durante temporadas clave como la Semana Santa, las celebraciones del cumpleaños de la capital de Boyacá y el Bicentenario de la Independencia.
Es una ciudad noble que sorprende con una oferta turística diversa y enriquecedora. Su ubicación estratégica la interconecta vía terrestre con los Llanos Orientales, el centro del país y la costa atlántica, convirtiéndola en un punto de referencia excelente para quienes planean unas largas vacaciones explorando la riqueza de Colombia. Tunja es, sin duda, un destino que promete una experiencia inolvidable, donde el pasado se encuentra con el presente en un abrazo de cultura, historia y belleza natural.
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