20/07/2023
Centroamérica es una región de riqueza cultural inigualable, donde las tradiciones ancestrales se entrelazan con legados históricos para dar vida a expresiones artísticas que perduran a través de los siglos. Dentro de este tapiz, Guatemala se erige como un epicentro de danzas tradicionales, manifestándose con especial esplendor durante las fiestas patronales en sus diversos poblados. Estos bailes no son meras representaciones, sino actos de profunda devoción, agradecimiento y búsqueda de bendiciones, a menudo impulsados por el esfuerzo comunitario de cofradías y familias que, con pasión, mantienen viva la llama de la tradición popular. Edwin Castro, a través de su lente e investigación, ha documentado esta riqueza, permitiéndonos un acercamiento a algunas de las danzas folclóricas más emblemáticas de Guatemala.

Estas manifestaciones, aunque profundamente arraigadas en la identidad guatemalteca, ofrecen una ventana a las diversas influencias que han moldeado la región, desde las cosmovisiones prehispánicas hasta la impronta de la Colonia española. Cada danza cuenta una historia, celebra un elemento natural, conmemora un evento o satiriza una realidad social, convirtiéndose en un testimonio vivo de la resiliencia y creatividad de su gente.
- La Danza de Toritos: Entre la Fiesta Española y la Crítica Indígena
- Danza de Moros y Cristianos: La Reconquista en Tierras Americanas
- Danza de la Paach: Un Canto al Maíz, Corazón de la Tierra
- Danza de Gigantes y La Chatona: Figuras Emblemáticas de la Tradición
- Danza de Ma’ Muun o de las Guacamayas: El Rapto y la Lucha de Linajes
- Danza de la Conquista: Dramatizando la Historia y la Identidad
- Danza de los 24 Diablos: La Lucha entre el Bien y el Mal
- Rabinal Achí (Xajoj Tun): El Tesoro Dramático Prehispánico
- Danza de Monos y Venados: La Naturaleza en Escena
- Tabla Comparativa: Ejes Temáticos de las Danzas Guatemaltecas
- Preguntas Frecuentes sobre las Danzas Tradicionales de Guatemala
La Danza de Toritos: Entre la Fiesta Española y la Crítica Indígena
La Danza de Toritos es una representación vibrante que evoca las corridas de toros del siglo XVII, un espectáculo introducido por los españoles tras la llegada del ganado bovino a América alrededor de 1530. Inicialmente, estas corridas estaban prohibidas para indígenas, mestizos, mulatos y negros, según crónicas de la época. En este contexto, surge la Danza de Toritos, una forma en que los habitantes nativos, aunque bajo un velo evangelizador, encontraron una vía para criticar y ridiculizar las toreadas hispanas.
Lo que distingue a esta danza de una corrida real es su sorprendente desenlace: en lugar de la muerte del animal, es el patrón o mayordomo quien muere corneado por el toro, solo para resucitar milagrosamente tras ser llevado al altar del santo patrón y rogar por su vida. Este acto de resurrección, celebrado con algarabía y baile, subraya un elemento de esperanza y transformación propio de la cosmovisión local.
Música, Personajes y Duración
La danza es una compleja amalgama de música, baile, teatro y recitados. Comienza con el son conocido como “De llamada”, seguido por melodías que narran escenas específicas: “la Recogida”, “El mayordomo”, “Los negros”, “Encadenados”, “De toros”, “Vaqueros” y “La corrida”, para culminar con “Recogida y Despedida”. La formación original consiste en dos filas de bailadores, quienes, además de sus movimientos, intervienen con recitados individuales.
Los grupos pueden superar las 30 personas, lo que hace que una sola representación se extienda por más de tres horas. Tradicionalmente, la música es interpretada por una marimba sencilla o diatónica a cargo de tres músicos, aunque a partir de mediados del siglo XX se han incorporado saxofones. Existen variantes regionales, como el personaje Kaxuxa en Patzún, Chimaltenango, que representa a las hijas del amo de la hacienda. Actualmente, la Danza de Toritos se baila en diversas áreas mayas como Kiché, Mam y Kakchiquel, abarcando departamentos como Huehuetenango, San Marcos, Quiché, Petén, Alta y Baja Verapaz, Chimaltenango, Sololá, Sacatepéquez y el departamento de Guatemala.
Danza de Moros y Cristianos: La Reconquista en Tierras Americanas
Con una vasta presencia en Mesoamérica y el Caribe, la Danza de Moros y Cristianos tiene profundas raíces en el siglo VI europeo, inspirada en las gestas de caballería y batallas militares que narraban la reconquista española frente al dominio árabe. El tema central de esta danza es el ensalzamiento del triunfo de la fe cristiana sobre la musulmana y la judío hebraica.
Desde 1680, Domingo Juarros ya mencionaba esta danza en Guatemala, con cuadrillas que representaban indígenas, turcos, españoles y moros. La figura de Carlos El Grande (Carlomagno), emperador coronado en el 800 d.C., es fundamental en la difusión de estas hazañas. Al llegar a América en el siglo XVI, los españoles, victoriosos ante los árabes, encontraron un terreno fértil para reafirmar su religión, interpretando la danza como la batalla entre el cristianismo y las creencias indígenas, consideradas “diabólicas”. Sacerdotes estructuraron danzas y teatro popular que rememoraban triunfos de héroes como el Cid Campeador o Santiago Apóstol Conquistador, patrón de España desde 1630.
Vestuario, Personajes y Dinámica
A pesar de las inexactitudes históricas acumuladas por la transmisión oral, el tema central de la victoria cristiana prevalece. Esta danza es una de las más populares y arraigadas, con vistosos trajes inspirados en los uniformes militares del siglo XVI. Los bailadores usan chaquetas, capas y sombreros redondos adornados; los moros a menudo llevan una media luna como símbolo del islam. Todos portan máscaras, espadas y pañuelos de colores.

El grupo se compone de 13 personajes principales: seis soldados y una princesa mahometanos, y seis guerreros cristianos, aunque el número total de participantes puede llegar a 30. La representación dura unas dos horas, acompañada por 19 sones ejecutados de memoria con tambor y pito. Los movimientos incluyen el intercambio de golpes de espadas, simulando combate, y golpes de pies en el piso, reminiscentes de entrenamientos militares. El paso español es pausado y marcial, mientras que el moro es acentuado y brincado. Se mueven serpenteando, en rondas y en parejas. Lamentablemente, la popularidad ha llevado a que la palabra “moro” se use erróneamente como sinónimo de bailador en otras danzas.
La Danza de Moros y Cristianos se representa en múltiples lugares de Guatemala, incluyendo Chiquimula, Escuintla, Sacatepéquez, Chimaltenango, Sololá, Totonicapán, Guatemala, Huehuetenango y Petén, cada lugar con sus propias variantes en nombre y contenido.
Danza de la Paach: Un Canto al Maíz, Corazón de la Tierra
La Paach es mucho más que una danza; es un ritual ancestral de veneración al maíz, practicado desde la época prehispánica como agradecimiento al Creador y Formador por el fruto que emana de la tierra y sustenta la vida. Este ceremonial, que se celebra en la aldea Champollap, San Pedro Sacatepéquez, San Marcos, inicia el 25 de julio (día de Santiago Apóstol) y concluye el 4 de octubre (día de San Francisco de Asís), fusionando creencias mayas mam con influencias católicas, logrando un diálogo cultural entre indígenas y mestizos.
En idioma maya mam, “Paach” significa mazorcas de maíz unidas, a menudo con múltiples cabezas, y es reverenciada como “santa madre” o “la madre que nos vio nacer”. Simboliza la vida, la alimentación, la reproducción humana, la buena cosecha, la fortaleza de la tierra, la fertilidad, la abundancia y la esperanza. A pesar del sometimiento cultural y religioso durante la Colonia, el ceremonial de la Paach continuó, aunque enfrentando la oposición de la Iglesia Católica y otras religiones que la tildan de pagana.
El Pregón y su Reconocimiento Universal
La primera parte del ritual es el “Pregón”, un acto de divulgación comunitaria que anuncia el inicio de la celebración. Históricamente, en la Colonia, el pregón servía para comunicar disposiciones de la Corona. En San Pedro Sacatepéquez, el Pregón de la Paach entrelaza términos políticos y religiosos hispanos con conceptos de la cosmovisión maya, como los cuatro puntos cardinales, la naturaleza y la Madre Tierra. Este rezo, compuesto por 707 palabras en mam (529 en español), es un poderoso exhorto de los abuelos hacia los jóvenes para el reconocimiento y respeto de la Madre Tierra y el maíz.
Al finalizar el recorrido, los “pregoneros” se dirigen a la casa donde se celebrará el baile, y las madrinas de la Paach, portando las mazorcas sagradas en cajas adornadas con hojas de maíz y flores, salen a su encuentro. La trascendencia de este ritual fue reconocida el 3 de diciembre de 2013, cuando el Pregón y la Danza de la Paach fueron declarados Patrimonio Intangible de la Humanidad por la UNESCO.
Danza de Gigantes y La Chatona: Figuras Emblemáticas de la Tradición
El Baile de Gigantes, de origen europeo, se introdujo en Guatemala a partir del siglo XVIII. Consiste en la representación de cuatro figuras humanas de aproximadamente tres metros de altura, dos con caras rosadas y dos con caras negras. Cada gigante es transportado por una persona que se introduce en un armazón de madera (o más recientemente, metálico) para moverlo y hacerlo bailar al ritmo de la marimba. Esta danza es especialmente prominente en el área de la etnia kaqchikel, en Chimaltenango, Sacatepéquez, Guatemala y Sololá, donde cada lugar le imprime sus propios rasgos.
En Mesoamérica, la danza de gigantes se ha asociado con antiguas historias del Popol Wuh, el libro sagrado k’iche’, que menciona la existencia de gigantes como Zipacná y Cabracán, quienes fueron vencidos por los gemelos Hunahpú e Xbalanqué debido a su soberbia. Aunque una variante chortí que reflejaba estos pensamientos desapareció, la Danza de Gigantes sigue siendo una manifestación visualmente impactante.

La Chatona: La Giganta de Petén
En San Andrés, Petén, encontramos una figura femenina gigante muy querida: La Chatona. Su origen se remonta a principios del siglo XX, en los campamentos chicleros, donde Petrona, una cocinera mexicana, organizaba bailes y actividades sociales. Conocida cariñosamente como “Tía Tona”, su mote evolucionó a “La Chatona”. Tras su fallecimiento por la mordedura de una serpiente, Estanislao Aldana y Sabino Castillo tuvieron la iniciativa de crear una representación en su honor. En 1927, la figura de La Chatona bailó por primera vez en la fiesta patronal de Flores y continúa haciéndolo en San Andrés cada 30 de noviembre, así como en San Benito, Santa Elena y Flores. Su presencia es un homenaje a una mujer que dejó una huella imborrable en la comunidad.
Danza de Ma’ Muun o de las Guacamayas: El Rapto y la Lucha de Linajes
La Danza de Ma’ Muun o de las Guacamayas, escenificada desde el período prehispánico en Santa Cruz Verapaz, Alta Verapaz, guarda una notable similitud con el famoso Rabinal Achí. Ambas comparten rituales previos, formas de bailar y narrar, y un elemento central: el rapto de una doncella. La historia de Ma’ Muun narra el robo de la princesa Waxaq, hija de Ma’ Muun (gran cacique), por el cazador Kiché Winak. Existen variantes de la historia: una indica que Waxaq huyó por amor con Kiché Winak (hijo de Rabinal Achí); otra, que el príncipe kiche’ la llevó a la fuerza. Una versión q’ekchi’ incluso relata la huida de una doncella con un cazador transformado en colibrí, donde los amantes, al final, se convierten en el Sol y la Luna.
En la versión de Santa Cruz Verapaz, Ma’ Muun, un anciano gobernante, sale a cazar con su esposa Ate’t Muun. Al regresar, descubren la ausencia de su hija Waxaq y, enfurecidos, inician su búsqueda. Kiché Winak, mientras tanto, se propone presentar a la doncella ante sus padres. Ma’ Muun invoca al Ajaw y los nahuales (espíritus protectores) le conceden dos guerreros que se transforman en guacamayas para localizar a la pareja fugitiva en Rabinal.
El Conflicto y la Victoria
El gran cacique reta a Kiché Winak a un duelo. En la danza, las guacamayas sostienen una faja roja que simboliza el límite de los territorios entre Tinamit Ma´Munchuc y Rabinal, el campo de batalla. La lucha es intensa hasta que Ma’ Muun, con astucia, asesta un golpe mortal al príncipe raptor. Las guacamayas vuelan alrededor mientras Ma’ Muun sacrifica a Kiché Winak, ofreciendo su cuerpo y sangre a los nahuales. Los guerreros guacamayas también beben de la ofrenda, agradeciendo a los cuatro puntos cardinales y celebrando el triunfo. Los esposos ancianos, la doncella y las dos aves danzan con gozo y regresan a casa, gritando ¡Ju… ju… ju…!
La danza se desarrolla en nueve movimientos circulares en sentido contrario a las manecillas del reloj, llamados “saludos”. Los guerreros guacamaya se mueven en línea recta paralela al grupo. La representación del drama puede prolongarse por más de una hora, con pasos muy similares a los del drama Rabinal Achí.
Danza de la Conquista: Dramatizando la Historia y la Identidad
El Baile de la Conquista es una danza tradicional de origen español, practicada desde mediados del siglo XVI en México, El Salvador y Guatemala. Representa la épica batalla entre el ejército k´iche´, liderado por Tecún Umán, y las fuerzas españolas al mando de don Pedro de Alvarado, culminando con la conversión al cristianismo del rey Kikab y los guerreros indígenas. Esta danza es una adaptación de la Danza de Moros y Cristianos, creada para establecer la supremacía de la Iglesia Católica y el poder de la Corona de Castilla y Aragón en un nuevo contexto.
Su difusión se consolidó alrededor de 1680. Un antecedente notable es la “Danza del Volcán”, una dramatización de una batalla entre kaqchikeles y españoles presentada en 1562 en San Juan del Obispo. Los textos de esta danza fueron escritos por frailes españoles, pero también existen manuscritos indígenas del siglo XVI que dan testimonio de estas batallas.
Personajes y Símbolos
En este baile participan 20 personajes. El grupo indígena incluye a Tecún Umán, el príncipe k´iche´; Huitzitzil Tz’unun, Chávez, Tepe, Siquimuy, Ixcoy, el Ajitz grande y el Ajitz pequeño. También, el Ajau k´iche´ Kikab con sus cuatro hijos (dos varones y dos mujeres llamadas Malinches, interpretados por niños). El ejército español lo integran el capitán Pedro de Alvarado y varios de sus hombres, como Francisco Carrillo y Juan de León y Cardona.
La Danza de la Conquista dio origen a la conmovedora leyenda del quetzal, cuyo pecho se tiñó de rojo al posarse sobre el cuerpo ensangrentado del príncipe Tecún Umán. Este relato, fortalecido por ideas nacionalistas en el siglo XIX, convierte la danza en una exaltación del sacrificio de Tecún Umán, quien luchó por defender a su pueblo y su identidad. Estas expresiones culturales se nutren de la mística espiritual prehispánica, latente en los guatemaltecos, convirtiéndose en actos para enaltecer la memoria de los ancestros.

Danza de los 24 Diablos: La Lucha entre el Bien y el Mal
Las danzas de diablos, con raíces en las fiestas europeas del Corpus Christi y la Inmaculada Concepción desde el siglo XIII, surgieron en Guatemala en el siglo XVI. Los textos más antiguos que se recitan en este baile-teatro provienen de Cobán (finales del XIX) y Chichicastenango (1946). El libreto original, música y pasos de la Danza de los 24 Diablos de Ciudad Vieja fueron creados a mediados del siglo XIX.
Esta danza representa los pecados capitales (soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza) y diversos vicios como el alcoholismo. El grupo está compuesto por 23 adultos y un niño, quien encarna al arcángel San Miguel. Los personajes se distribuyen en dos filas, incluyendo al diablo mayor, el codicioso, la muerte, el alma, la señora, la criada, el hipócrita, el chismoso y el mico, entre otros.
Performance e Instrumentación
Los demonios bailan en parejas, dando varias vueltas. El diablo mayor recita sus parlamentos, urgiendo a sus súbditos a ganar almas para el infierno, mientras cada maligno recita sus versos, baila y se afana en subyugar el alma de los fieles. La aparición del arcángel San Miguel, jefe de los ejércitos celestiales, y de la Muerte, simboliza la defensa de los pecadores y el destino ineludible del ser humano.
Los diablos portan instrumentos de percusión como quijada de caballo, guitarra, zambumbia, matraca, pandereta, castañuelas, triángulos metálicos, sonajas, campanas y cadenas, que hacen sonar al bailar. La música corre a cargo de un acordeonista y un guitarrista, quienes ejecutan una sonata repetitiva para cada personaje, creando una atmósfera única y envolvente.
Rabinal Achí (Xajoj Tun): El Tesoro Dramático Prehispánico
Conocida en idioma achí como Xajoj Tun (“danza del tun”), el Rabinal Achí es el único teatro-drama de origen prehispánico que se conserva íntegro en América. Relata acontecimientos de hace 800 años en el valle de Zamaneb, Baja Verapaz, centrándose en la lucha entre los príncipes Rabinal Achí y Kiché Achí. Este último es juzgado y condenado a muerte, pero se le concede una última gracia: despedirse de su pueblo, disfrutar de bebidas reales y bailar con la princesa de Rabinal.
Esta obra maestra se practicó en secreto desde 1625 hasta 1856, cuando el sacerdote Charles Étienne Brasseur de Bourbourg lo tradujo al francés, basándose en la narración oral del anciano Bartolo Sis. Sis, a su vez, lo había transcrito en 1850. La primera representación pública después de 30 años ocurrió el 25 de enero de 1856. La música, anotada por Nicolás Colash López y Vicente Tecú, marcó la primera transcripción reconocida de música indígena en Guatemala.
Estructura y Simbolismo
El Rabinal Achí es un drama en verso, cuya versión más conocida es el Manuscrito Pérez (1913). La música, analizada por musicólogos como Enrique Anleu Díaz, se distingue de la occidental, presentando estructuras melódicas y rítmicas antiguas y arcaicas. Las trompetas metálicas actuales sustituyen a las prehispánicas de madera, y el tun, un tambor de grandes dimensiones, mantiene una relación armónica con las trompetas. Los bailadores también mueven tres platos resonadores de cobre mientras recitan sus versos, culminando con un prolongado grito guerrero.
La historia se desarrolla en cuatro actos. El primero, el más extenso, narra la captura e interrogatorio de Kiché Achí, acusado de intentar raptar hombres de Rabinal y de enfrentamientos pasados. En el segundo, el soberano rabinaleb, Job Tob, ofrece a Kiché Achí someterse a cambio de ser acogido y recibir honores, pero este lo rechaza. En el tercer acto, el prisionero mantiene una actitud beligerante. Finalmente, en el cuarto acto, Kiché Achí se burla y rechaza obstinadamente las ofertas, siendo condenado a muerte, pero con la concesión de despedirse de su pueblo y bailar con la princesa U-Chuch q’uq’. La historia se desarrolla en la antigua ciudadela de Kaqyuq’ (hoy el cerro Kajyub), un sitio arqueológico venerado.

Danza de Monos y Venados: La Naturaleza en Escena
La Danza de Monos y Venados es una representación que tiene lugar en San Andrés Xecul, Totonicapán, cada 30 de noviembre, en honor a San Andrés Apóstol. Esta danza incorpora elementos de la cosmovisión maya, donde monos (Ba’tz’, k’oy y ma’ax, en idiomas mayas) y venados coexistieron con los antiguos mayas como símbolos y mitos. El Popol Vuh narra cómo los gemelos Hunbatz y Hunchouén, hijos mayores del dios del Maíz, fueron convertidos en monos por su envidia y falta de respeto.
En la danza participan seis monos, dos o más venados, dos o más jaguares, varios perros, un cazador y su esposa, siendo una participación exclusiva de varones. Un elemento central es un tronco de pino o ciprés de unos 24 metros de altura y 1.5 metros de diámetro, el cual los personajes trepan usando escaleras, realizando acrobacias y deslizándose por un lazo grueso hasta la fachada del templo. Los danzantes portan un pequeño látigo o chicote, que, según la creencia, sirve para purificarse a sí mismos, a otras personas y objetos mediante suaves golpes.
Tabla Comparativa: Ejes Temáticos de las Danzas Guatemaltecas
| Danza | Origen Principal | Tema Central | Elementos Clave |
|---|---|---|---|
| Danza de Toritos | Español (Siglo XVII) | Crítica y sátira a la tauromaquia hispana, resurrección. | Corrida de toros, mayordomo que resucita, marimba, recitados. |
| Danza de Moros y Cristianos | Europeo (Siglo VI) | Triunfo del cristianismo sobre otras religiones (Reconquista). | Batallas, personajes militares, espadas, pito y tambor, coloridos trajes. |
| Danza de la Paach | Prehispánico | Veneración al maíz, fertilidad, agradecimiento a la Madre Tierra. | Mazorcas sagradas, el Pregón, sincretismo cultural, UNESCO. |
| Danza de Gigantes | Europeo (Siglo XVIII) | Representación de figuras humanas colosales, vínculo con el Popol Wuh. | Muñecos de 3 metros, armazones de madera/metal, marimba. |
| La Chatona | Guatemalteco (Siglo XX) | Homenaje a una mujer cocinera, Petrona. | Figura femenina gigante, bailes patronales, identidad local. |
| Danza de Ma’ Muun o de las Guacamayas | Prehispánico | Rapto de una doncella, conflicto entre linajes, transformación. | Guacamayas guerreras, duelo, sincretismo, similar a Rabinal Achí. |
| Danza de la Conquista | Español (Siglo XVI) | Batalla entre indígenas y españoles, conversión al cristianismo. | Tecún Umán vs. Pedro de Alvarado, leyenda del quetzal, 20 personajes. |
| Danza de los 24 Diablos | Europeo (Siglo XIII) | Representación de pecados capitales y vicios, lucha espiritual. | 23 diablos y San Miguel, instrumentos de percusión, acordeón y guitarra. |
| Rabinal Achí (Xajoj Tun) | Prehispánico | Drama épico de conflicto entre príncipes, juicio y condena. | Único drama prehispánico conservado, trompetas, tun, 4 actos, UNESCO. |
| Danza de Monos y Venados | Prehispánico | Simbolismo animal, conexión con el Popol Vuh, acrobacias. | Monos, venados, jaguares, escalada de tronco, látigos. |
Preguntas Frecuentes sobre las Danzas Tradicionales de Guatemala
¿Por qué son importantes estas danzas para la cultura guatemalteca?
Estas danzas son vitales porque actúan como pilares de la identidad cultural. No solo preservan historias, mitos y creencias ancestrales, sino que también son vehículos de cohesión social, expresiones de fe y resistencia cultural frente a la homogenización. Mantienen viva la memoria colectiva y la conexión con los ancestros.
¿Quiénes participan en la ejecución de estas danzas?
La participación es comunitaria y a menudo hereditaria. Grupos de danza, cofradías y familias enteras se involucran, a menudo por devoción o para cumplir promesas. Los roles pueden ser específicos por género (como en la Danza de Monos y Venados, donde solo participan varones) y los directores o “dueños” de los grupos suelen ser familiares o amigos de los cofrades, asegurando la continuidad de la tradición.
¿Qué representan los trajes y la música en estas danzas?
El vestuario es un componente crucial que narra parte de la historia. Puede representar personajes históricos (soldados españoles, guerreros mayas), animales sagrados, o figuras míticas, a menudo con colores y adornos cargados de simbolismo. La música, por su parte, no es solo acompañamiento; es un lenguaje en sí misma. Utiliza instrumentos tradicionales como la marimba, el tun, el pito y el tambor, y sus melodías y ritmos están intrínsecamente ligados a las escenas y emociones que se buscan evocar. Sonidos antiguos y estructuras rítmicas únicas, como en el Rabinal Achí, evocan una profunda conexión con el pasado.
¿Estas danzas se siguen practicando hoy en día?
Sí, la mayoría de estas danzas no son reliquias del pasado, sino tradiciones vivas que se manifiestan activamente en festividades patronales, eventos culturales y ceremonias a lo largo y ancho de Guatemala. Su continuidad es un testimonio de la dedicación de las comunidades por preservar su herencia cultural y transmitirla a las nuevas generaciones, a pesar de los desafíos de la modernidad.
Las danzas tradicionales de Guatemala son un reflejo conmovedor de una nación que abraza su pasado, celebra su presente y proyecta su futuro a través del movimiento, el sonido y el color. Son un legado invaluable que nos invita a comprender la complejidad y belleza de una cultura profundamente arraigada en su tierra y sus creencias.
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