12/01/2024
En el vasto universo del lenguaje, la palabra “bagatela” evoca comúnmente la idea de algo trivial, de escaso valor o importancia. Sin embargo, en la historia de Colombia, este término adquirió un significado profundamente paradójico al nombrar una de las publicaciones periódicas más influyentes y trascendentales de la época de la independencia: La Bagatela. Lejos de ser un asunto menor, este periódico fue una potente voz de crítica, debate y formación de opinión en un momento crucial para la Nueva Granada, sentando las bases de lo que hoy conocemos como Colombia. Su contenido, sus argumentos y sus principales exponentes, lejos de ser bagatelas, fueron pilares fundamentales en la construcción de un nuevo orden y en la definición de la identidad nacional.

Recientemente, la Universidad Externado de Colombia, en colaboración con la Universidad de los Andes, brindó un espacio invaluable para desentrañar la complejidad y el impacto de esta publicación histórica. La conferencia, titulada «De Brutos y Targelias. Recepción de la Antigüedad, patriotismo y orden de género en La Bagatela (Santafé de Bogotá, 1811-1812)», impartida por el historiador Jonatan Pérez Mostazo de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), arrojó luz sobre cómo los discursos del patriotismo y el orden de género se construyeron en el contexto de la independencia colombiana, utilizando como lente principal el análisis de La Bagatela. Este encuentro académico no solo reafirmó la importancia de este periódico, sino que también demostró la continua relevancia de sus ideas en la sociedad contemporánea.
Un Periódico Clave en Tiempos de Efervescencia
La Bagatela fue mucho más que un simple papel periódico; fue un epicentro de debate político y un faro para las ideas de oposición en Santafé de Bogotá entre 1811 y 1812. En un periodo marcado por la inestabilidad, la fragmentación y la búsqueda de una nueva identidad tras el grito de independencia, este semanario se erigió como una plataforma vital para la discusión pública. Su principal editor, el visionario y controvertido Antonio Nariño, utilizó sus páginas para exponer argumentos incisivos que, si bien generaban peligro para la nación en la época debido a su naturaleza crítica y reformista, también eran esenciales para forjar un pensamiento político autónomo y consolidado.
Nariño, una figura central en la independencia colombiana, comprendía el poder de la palabra escrita como herramienta de transformación social y política. A través de La Bagatela, no solo informaba, sino que también educaba, persuadía y, en ocasiones, desafiaba abiertamente el statu quo. La publicación se convirtió en un reflejo de las tensiones y aspiraciones de una sociedad que se debatía entre la lealtad a la corona española y el anhelo de autogobierno, entre el centralismo y el federalismo, y entre viejas y nuevas estructuras sociales.
La Antigüedad Clásica: Un Espejo para la Nueva Nación
Uno de los aspectos más fascinantes y distintivos de La Bagatela fue su ingenioso uso de la Antigüedad clásica. Lejos de ser una mera exhibición de erudición, las referencias a figuras y eventos de la Grecia y Roma antiguas, como el ya mencionado Brutos o las Targelias, servían como poderosas herramientas retóricas para proporcionar ejemplos, analogías y argumentos en los debates políticos e institucionales de la época. Antonio Nariño y sus colaboradores emplearon la historia de la Antigüedad para legitimar sus posturas, criticar a sus oponentes y moldear la visión que la élite y el público general tenían sobre el gobierno, la virtud cívica y el destino de la nación.
Como señaló el historiador Jonatan Pérez Mostazo, “Muchos de estos diálogos que en ese momento tuvieron las élites con los clásicos de la antigüedad han permeado en la sociedad y son ideas y conceptos que están presentes hoy en día no solo en las élites, sino en una sociedad en general”. Esta afirmación subraya la trascendencia de estas interacciones históricas. Por ejemplo, el ideal republicano romano, con sus énfasis en la virtud cívica, el sacrificio por la patria y la lucha contra la tiranía, se convirtió en un modelo aspiracional para los patriotas neogranadinos. Al evocar a figuras como Bruto, conocido por su papel en el derrocamiento de la monarquía romana y la fundación de la República, La Bagatela no solo apelaba al conocimiento de sus lectores, sino que también infundía un sentido de propósito histórico y una justificación moral para la causa independentista.
El uso de la Antigüedad no era solo una cuestión de estilo; era una estrategia deliberada para conectar el presente turbulento con un pasado glorioso y, a su vez, proyectar una visión de futuro. Al presentar ejemplos de heroísmo, sabiduría política o, por el contrario, de decadencia y tiranía, el periódico ofrecía lecciones atemporales que resonaban con los desafíos contemporáneos. Esta práctica no solo enriqueció el discurso político, sino que también contribuyó a la formación de una identidad cultural y política que miraba tanto hacia Europa como hacia sus propias raíces, buscando en ambos la inspiración para construir una nación soberana.
Centralismo y Patriotismo: Ejes del Debate Nacional
Uno de los temas recurrentes y más vehementemente defendidos por La Bagatela fue el centralismo. En un contexto de nacientes repúblicas donde las provincias pugnaban por mayor autonomía, Nariño y su periódico se posicionaron como firmes defensores de la centralización del poder en Santafé de Bogotá. Argumentaban que una autoridad central fuerte era indispensable para la cohesión nacional, la defensa frente a enemigos externos y la consolidación de un Estado unitario. Esta postura era crucial en un momento en que el país enfrentaba la amenaza de la reconquista española y las divisiones internas amenazaban con desmembrar el incipiente proyecto republicano.
El debate entre centralismo y federalismo fue uno de los más acalorados y definitorios de la primera república. Mientras que otras publicaciones y líderes abogaban por la autonomía regional y un modelo federal inspirado en Estados Unidos, La Bagatela insistía en la necesidad de un gobierno unificado y una capital fuerte para evitar la anarquía y garantizar la supervivencia de la nación. Esta defensa apasionada del centralismo no era solo una preferencia ideológica; era una convicción pragmática sobre la forma más efectiva de construir y preservar la República en medio de la adversidad.
Además del centralismo, La Bagatela abordaba con profundidad el concepto de patriotismo y las obligaciones que este implicaba tanto para hombres como para mujeres. En sus páginas, se delineaban los roles que cada género debía asumir en la construcción de la patria. Para los hombres, el patriotismo se traducía en la participación activa en la política, en la defensa militar y en la asunción de responsabilidades públicas. Se les instaba a emular a los héroes de la Antigüedad, a ser valientes, justos y dedicados al bien común.
Para las mujeres, si bien su participación directa en la esfera pública era limitada por las normas de la época, La Bagatela no las relegaba a un segundo plano. Se les asignaba un rol fundamental en la formación de ciudadanos virtuosos, en la transmisión de valores patrióticos a las futuras generaciones y en el apoyo moral a los hombres que luchaban por la independencia. Se las presentaba como guardianas de la moral y la cultura, pilares invisibles pero esenciales de la sociedad. Esta visión, aunque enmarcada en las convenciones de género del siglo XIX, resalta cómo el periódico buscaba movilizar a toda la sociedad en torno al proyecto nacional, reconociendo la importancia de cada miembro en la consecución de la libertad.
El Orden de Género en el Discurso Independentista
La conferencia «De Brutos y Targelias» puso especial énfasis en cómo La Bagatela contribuyó a la construcción del orden de género en la sociedad de la época. Este análisis es fundamental para comprender las dinámicas sociales y culturales de la independencia. El periódico, al igual que muchas publicaciones de su tiempo, reflejaba y al mismo tiempo influía en las percepciones sobre lo que significaba ser hombre o mujer en una sociedad que se estaba redefiniendo.

El uso de figuras femeninas de la Antigüedad, como las Targelias (posiblemente una referencia a Targelia de Mileto, una cortesana y filósofa griega que habría influido en hombres poderosos, o una figura retórica para el debate sobre la moralidad y el papel de la mujer), permitía a La Bagatela explorar las virtudes y vicios asociados a las mujeres, y cómo estos afectaban la moral y la estabilidad de la nación. Aunque la sociedad colonial era profundamente patriarcal, el periodo de independencia abrió pequeñas fisuras para que las mujeres, a través de sus roles domésticos, su influencia social y, en algunos casos, su participación activa en la insurgencia (aunque no directamente abordado por el periódico), jugaran un papel crucial.
El periódico definía un ideal de mujer patriota: aquella que, desde el hogar, fomentaba el amor a la patria, educaba a sus hijos en los principios republicanos y apoyaba las acciones de los hombres. Esta construcción del rol femenino no era meramente descriptiva, sino prescriptiva, buscando moldear el comportamiento y las expectativas de las mujeres en función de los intereses de la naciente República. Comprender estas dinámicas de género en La Bagatela nos permite apreciar la complejidad de los discursos de la independencia, que no solo se centraban en la política y la guerra, sino también en la redefinición de las estructuras sociales fundamentales.
El Legado de La Bagatela en la Actualidad
A pesar de su corta vida (1811-1812), el impacto de La Bagatela fue duradero y profundo. Sus ideas sobre el centralismo, el patriotismo y el papel de los ciudadanos en la construcción de la nación resonaron a lo largo del siglo XIX y siguen siendo relevantes para comprender los debates políticos en Colombia hoy en día. La forma en que Antonio Nariño utilizó la historia y la retórica para moldear la opinión pública es un testimonio de su genio y de la capacidad del periodismo para influir en el curso de la historia.
La persistencia de conceptos y debates que se originaron o se popularizaron a través de publicaciones como La Bagatela, como señaló el historiador Jonatan Pérez, demuestra que las raíces de muchas de nuestras ideas contemporáneas se encuentran en este periodo fundacional. Los principios de la república, la tensión entre el poder central y las autonomías regionales, y la concepción de los roles de género en la sociedad, todos tienen ecos en los discursos que se forjaron en periódicos como este.
Además, la labor de investigación y divulgación de instituciones académicas como la Universidad Externado de Colombia y la Universidad de los Andes es crucial para mantener viva la memoria histórica y permitir que las nuevas generaciones comprendan la complejidad de su pasado. Estos espacios de conocimiento no solo amplían la perspectiva sobre las publicaciones de la época, sino que también nos invitan a reflexionar sobre cómo la historia continúa presente en la actualidad, influyendo en nuestras concepciones de la política, la sociedad y la identidad.
Preguntas Frecuentes sobre La Bagatela
¿Quién fue el principal editor de La Bagatela?
El principal editor de La Bagatela fue Antonio Nariño, una figura central y controvertida en la independencia de Colombia, conocido por su rol como precursor y pensador político.
¿Cuándo se publicó La Bagatela?
La Bagatela fue un papel periódico de crítica política que se publicó entre los años 1811 y 1812 en Santafé de Bogotá, durante un período crucial de la independencia neogranadina.
¿Qué temas principales abordaba La Bagatela?
Abordaba principalmente el centralismo, defendiendo la concentración del poder en Santafé de Bogotá; el patriotismo, delineando las obligaciones de hombres y mujeres hacia la patria; y la utilización de la Antigüedad clásica para debatir temas políticos e institucionales y legitimar sus argumentos.
¿Por qué se considera importante La Bagatela en la historia de Colombia?
Se considera importante porque fue una plataforma fundamental para la construcción de discursos políticos durante la independencia, influyó en la opinión pública de la época, defendió ideas clave como el centralismo y el patriotismo, y demostró cómo la erudición clásica se utilizaba para moldear la identidad y el futuro de la naciente nación. Su estudio permite comprender mejor las raíces de muchos debates políticos y sociales actuales en Colombia.
¿Qué rol jugó la Antigüedad clásica en La Bagatela?
La Antigüedad clásica no fue un adorno, sino una herramienta fundamental. Nariño y sus colaboradores la utilizaron para proporcionar ejemplos históricos, analogías y argumentos morales que respaldaran sus posturas políticas. Figuras y eventos de Grecia y Roma antiguas servían para ilustrar virtudes cívicas, denunciar tiranías y legitimar el proyecto republicano, conectando el presente con un pasado glorioso y ejemplar.
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