21/07/2024
Cajicá, un municipio que se extiende majestuoso en la sabana de Cundinamarca, se erige como un refugio ideal para quienes buscan una pausa del bullicio capitalino. Con su aire fresco, paisajes que invitan a la contemplación y una historia que se remonta a tiempos prehispánicos, este rincón colombiano ofrece una experiencia única, combinando la belleza natural con un profundo legado cultural. Desde la facilidad de su acceso hasta la promesa de momentos de pura tranquilidad, Cajicá se presenta como un destino irresistible para una escapada.

Descubriendo el Encanto de Cajicá: ¿Qué Hacer Hoy?
Si bien la experiencia de encontrar un lugar como el "mirador" cerrado puede generar una sensación agridulce, la esencia de Cajicá reside en su atmósfera general y en las posibilidades que sus paisajes y su entorno ofrecen. Aunque un punto específico no esté disponible, la vibración del lugar y la calidad del viaje hasta él ya son parte de la aventura y el disfrute. Cajicá, en su totalidad, es un llamado a la calma y a la apreciación de la naturaleza.
El Mirador de Cajicá: Vistas que Inspiran Tranquilidad
A pesar de haberlo encontrado cerrado en una visita reciente, la percepción desde el exterior del llamado "mirador" de Cajicá ya anticipa una experiencia gratificante. Se percibe como un lugar "bien adecuado" con una "buena vibra", lo que sugiere un diseño pensado para el disfrute y el confort de sus visitantes. La simple idea de un mirador en esta región ya evoca imágenes de paisajes abiertos y horizontes despejados. Sin duda, es un lugar que promete ser "idóneo para pasar el rato", ofreciendo la oportunidad de desconectar y sumergirse en la serenidad del entorno. La promesa de "lindas vistas" y la sensación de "aire fresco" son factores que por sí solos justifican la visita, invitando a la contemplación y al sosiego. Este es el tipo de espacio donde la tranquilidad se respira en cada bocanada.
Un Viaje Placentero por Carretera
Llegar a Cajicá es, en sí mismo, parte de la experiencia placentera. La carretera que conecta Bogotá con este municipio se destaca por su amplitud y su "perfecto estado", lo que garantiza un trayecto cómodo y seguro para "cualquier tipo de conductores". Este acceso sin complicaciones facilita la decisión de emprender el viaje y permite a los visitantes comenzar su experiencia de relajación mucho antes de llegar a su destino. El trayecto se convierte en un preámbulo de lo que Cajicá ofrece: facilidad, belleza y una invitación a la desconexión.
En resumen, lo que se puede hacer en Cajicá hoy, incluso si un punto específico como el mirador no está operativo, es disfrutar de la experiencia del viaje, sumergirse en la serenidad de su ambiente, respirar el aire puro y dejarse cautivar por las vistas que, sin duda, abundan en sus alrededores. Es un lugar para la contemplación, el esparcimiento y la conexión con un entorno natural privilegiado.
Cajicá a Través del Tiempo: Historia y Población
Más allá de sus atractivos naturales, Cajicá es un municipio con una profunda riqueza histórica, cuyas raíces se entrelazan con la cultura muisca y los albores de la conquista española. Comprender su pasado es adentrarse en la esencia misma de este lugar.
El Origen del Nombre: Un Legado Muisca
El nombre de Cajicá es un testimonio vivo de su herencia prehispánica. Conocido desde antes de la llegada de los conquistadores españoles, este topónimo fue otorgado por los Muiscas, posiblemente como una referencia al paisaje rocoso que caracterizaba sus alrededores. Derivado de vocablos muiscas como 'ca' (cercado o vallado), 'hyca' (lugar, fortaleza, propiedad) y 'jika-hika-hyka' (piedra o roca, peña), el nombre encapsula la geografía y la cosmovisión de sus primeros habitantes. La ortografía muisca, 'Cahyca', se pronuncia 'Cajicá', y este vocablo no solo designaba un lugar físico, sino que también representaba el símbolo de la "estrella del oriente" y la "hora de madrugada". Cada expresión acompañada del vocablo 'ca' en la lengua muisca denotaba "territorios sublimes asignados a grandes caciques", lo que subraya la importancia y el carácter sagrado de esta tierra.
Primeros Asentamientos y el Encuentro con la Conquista
El poblado original de los Muiscas en Cajicá se ubicaba estratégicamente sobre el camino que conectaba Tabio con Zipaquirá, al pie del cerro Busongote, cerca del actual sitio conocido como Las Manas, en lo que hoy es la hacienda Montepincio (actualmente un parque). Fue precisamente en este punto donde, el 23 de marzo de 1537, tuvo lugar un hito trascendental en la Historia de la región: el primer encuentro entre los güechas (guerreros muiscas) y la vanguardia de Gonzalo Jiménez de Quesada. Este choque de culturas tuvo consecuencias dramáticas, resultando en "múltiples pérdidas humanas" y un "pánico generalizado" entre los muiscas, quienes se enfrentaron por primera vez a la "naturaleza desconocida de las armas de fuego". Sin embargo, este encuentro también propició un "intercambio de cuentas de vidrio españolas y elementos de oro", marcando el inicio de una nueva era.
La Población de Cajicá a lo Largo de la Historia
La pregunta sobre "cuántos habitantes tiene Cajicá" nos lleva a registros históricos que nos permiten vislumbrar la evolución demográfica del municipio en sus primeros siglos coloniales. Los cronistas y visitadores coloniales dejaron constancia de la población indígena, ofreciendo una ventana a la estructura social y demográfica de la época. El primer encomendero de Cajicá fue Pedro de Mestanza, quien llegó con el adelantado.
Aunque no se precisa la duración exacta del asentamiento original, la información disponible sugiere su existencia al menos hasta la visita del oidor Miguel de Ibarra en 1593. De esta visita se desprendió un censo que reveló una población de 776 habitantes, distribuidos en 301 varones y 475 mujeres. Posteriormente, en 1638, la visita del oidor Gabriel de Carvajal registró 688 indios. Es importante destacar que, en esta última visita, se constató que los indígenas no estaban concentrados alrededor de la iglesia, sino "dispersos por la escasez de agua", lo que da cuenta de los desafíos ambientales y de infraestructura de la época.

| Fecha | Hito Histórico | Contexto / Detalle Clave |
|---|---|---|
| Pre-Conquista | Origen del nombre Cajicá | Nombre Muisca, relacionado con 'piedra' y 'lugar sagrado'. |
| 23 de marzo de 1537 | Primer encuentro con la Conquista | Güechas vs. vanguardia de Gonzalo Jiménez de Quesada. |
| 1593 | Visita del Oidor Miguel de Ibarra | Primer censo documentado: 776 habitantes (301 H, 475 M). |
| 1598 | Construcción inicial de la iglesia | Albañil Juan del Hoyo. |
| 1603 | Llegada de los Jesuitas | Fundación de escuela de música y canto, estudio de lengua Muisca. |
| 1616 | Terremoto | Causa graves daños a la iglesia en construcción. |
| 1638 | Visita del Oidor Gabriel de Carvajal | Registro de 688 indios; población dispersa por escasez de agua. |
| 1785 | Terremoto | La iglesia sufre nuevos daños. |
| 1867 | Inicio de la reconstrucción de la iglesia | Por disposición del arzobispo Antonio Sanz Lozano. |
| 1930 | Finalización de la iglesia actual | Bajo la dirección de Juan de la Cruz Guerra y Julio Atehortúa. |
La Iglesia de Cajicá: Un Símbolo de Resiliencia
Desde los primeros años de la conquista, Cajicá contó con una "iglesia doctrinera", inicialmente un "simple bohío de bahareque" alrededor del cual se aglutinaban los ranchos que conformaban el pueblo. Este fue el punto de partida para la consolidación del asentamiento. En 1598, bajo el mandato del oidor Miguel de Ibarra, se contrató al albañil Juan del Hoyo para construir una iglesia de "ladrillo, tapia y teja", lo que marcó un avance significativo en la infraestructura religiosa y social del poblado.
Sin embargo, la historia de la iglesia de Cajicá ha estado marcada por la resiliencia frente a los desastres naturales. Al año siguiente de su construcción, ya presentaba "graves defectos", y su deterioro se vio acentuado por el fuerte "temblor" de finales de enero o el 2 de febrero de 1616. La reconstrucción se contrató ese mismo año, pero nuevos sismos, como el del 12 de julio de 1785, volvieron a dejarla en "mal estado". Fue hasta el 28 de febrero de 1867, por disposición del arzobispo Antonio Sanz Lozano, que se inició una nueva reconstrucción. La majestuosa iglesia actual, cuyo inicio data de finales del siglo XVI, fue finalmente terminada en 1930, bajo la dirección de los arquitectos Juan de la Cruz Guerra y Julio Atehortúa, siendo el párroco José del Carmen Castro. Los patronos de la parroquia son San Roque y la Inmaculada Concepción.
La Influencia Jesuita y el Florecimiento Cultural
Un capítulo fascinante en la historia de Cajicá es la llegada de los jesuitas a la Nueva Granada. Por esta misma época, el presidente Juan de Borja y el arzobispo Bartolomé Lobo Guerrero les confiaron la doctrina de Cajicá. Fue aquí donde los sacerdotes José Dadey y Juan Bautista Coluccini se dedicaron al estudio de la lengua Muisca, un esfuerzo crucial para la evangelización y el entendimiento cultural. Más allá de su labor religiosa, estos jesuitas fundaron una "escuela de música y canto", un hito cultural en la región. En esta escuela, "muchos niños aprendieron a leer, escribir y por supuesto a cantar y tocar instrumentos", con la enseñanza impartida al aire libre en la plaza. Según monseñor José Ignacio Perdomo Escobar en su obra "Historia de la Música en Colombia", los "indios de Cajicá fueron los primeros del nuevo reino en aprender a leer notas y cantar guiados por el pentagrama, a tocar flauta, chirimías, violines, y otros instrumentos", un testimonio del florecimiento artístico y educativo propiciado por los jesuitas en Cajicá.
Preguntas Frecuentes sobre Cajicá
¿Es fácil llegar a Cajicá desde Bogotá?
Sí, la carretera que conecta Bogotá con Cajicá es amplia y se encuentra en perfecto estado, lo que facilita un viaje cómodo y seguro para todo tipo de conductores. El trayecto en sí mismo es parte de la experiencia placentera.
¿Qué tipo de actividades se pueden disfrutar en Cajicá?
Cajicá es ideal para quienes buscan tranquilidad y contacto con la naturaleza. Aunque un mirador específico pueda estar cerrado, el municipio ofrece la posibilidad de disfrutar de "lindas vistas", respirar "aire fresco" y encontrar espacios "idóneos para pasar el rato" en un ambiente sereno. La experiencia del viaje y la contemplación del paisaje son actividades esenciales.
¿Cuál es el significado histórico del nombre Cajicá?
El nombre Cajicá tiene un profundo origen muisca, derivado de palabras que significan "cercado" o "vallado" y "piedra" o "roca". También representa el "símbolo de la estrella del oriente y la hora de madrugada", lo que refleja un rico legado cultural y espiritual de sus primeros habitantes.
¿Cuántos habitantes tiene Cajicá actualmente?
La información proporcionada se refiere a censos históricos. En 1593, se registraron 776 habitantes, y en 1638, 688 indígenas. Para conocer la población actual de Cajicá, es necesario consultar fuentes demográficas oficiales y actualizadas, ya que estos datos corresponden a periodos coloniales específicos.
¿Qué papel jugó la iglesia principal en la consolidación del poblado de Cajicá?
La iglesia ha sido un elemento central en la historia de Cajicá desde sus inicios. Comenzando como un humilde bohío, su posterior construcción en materiales más duraderos y sus múltiples reconstrucciones tras terremotos, la convirtieron en el eje alrededor del cual el poblado indígena se consolidó y creció, sirviendo como un punto de referencia espiritual y social a lo largo de los siglos.
Cajicá, con su mezcla de aire puro, paisajes cautivadores y una historia que resuena en cada rincón, se presenta como un destino que invita a la exploración y al descanso. Más allá de sus puntos de interés específicos, es el ambiente general de paz y la riqueza de su pasado lo que lo convierten en un lugar digno de visitar y revisitar. Una joya en la sabana de Cundinamarca que promete una experiencia enriquecedora para el alma y los sentidos.
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