18/10/2023
La expresión “a manteles” ha sido, por mucho tiempo, sinónimo de lujo y sofisticación en el ámbito restaurantero. Evoca imágenes de mesas impecablemente vestidas con lino blanco, cubertería reluciente y un servicio formal. Sin embargo, esta frase tan arraigada en el imaginario colectivo está cada vez más lejos de definir el concepto actual de fine dining, esa cúspide de la alta cocina que hoy se rige por principios muy distintos a la simple presencia de un mantel.

Aunque algunos establecimientos de gran lujo aún conservan esta tradición, la tendencia mundial, especialmente en las marcas que han emergido en la última década, se inclina por prescindir del mantel como elemento indispensable. Colombia, un país con una escena gastronómica en ebullición, no ha sido la excepción a esta transformación.
- La Revolución en la Mesa: Adiós al Mantel y la Corbata
- ¿Qué Define el Lujo en la Gastronomía Hoy?
- La Mantelería: Un Elemento con Historia Propia
- Clasificaciones Oficiales: Los Tenedores Colombianos
- El Lujo en la Era Contemporánea: Experiencia y Responsabilidad
- Preguntas Frecuentes sobre el Lujo en la Gastronomía
- Conclusión
La Revolución en la Mesa: Adiós al Mantel y la Corbata
La evolución del concepto de lujo en la restauración ha sido notable. Lo que antes era un marcador ineludible de exclusividad, hoy cede terreno a otros valores. Restaurantes que alguna vez fueron emblemas de la formalidad, han adoptado una estética más relajada y contemporánea.
El Caso Colombiano: De Leo a Criterión
Un ejemplo paradigmático es el restaurante Leo, de la reconocida chef Leonor Espinosa. En sus inicios, allá por 2007, Leo rompía con la idea de que la cocina colombiana se limitaba a platos típicos servidos en fondas, elevando nuestros sabores a un contexto que, en su momento, pudo considerarse "a manteles". Hoy, 16 años después y ostentando la posición 46 en la prestigiosa lista de Los 50 Mejores Restaurantes del Mundo, el restaurante de Leonor Espinosa en su nueva sede de Chapinero es un claro exponente del fine dining, y sus manteles desaparecieron hace años.
Similar es la historia de Criterión, de los hermanos Jorge y Mark Rausch. Este restaurante llegó a ser galardonado con las Five Stars Diamond en 2008, un reconocimiento internacional de lujo. Sin embargo, en 2012, Criterión fue noticia al anunciar una adecuación a los nuevos tiempos: abandonó los manteles y las corbatas del personal de servicio para adoptar mesas y sillas más modernas y elegantes. Esta decisión no fue caprichosa; respondía a una tendencia global que venía gestándose hacía tiempo.
El Auge de la Bistronomía y la Rebelión de los Chefs
En la primera década del siglo XXI, se popularizó el término bistronomía. Esta corriente definía una tendencia de chefs de alto nivel a abrir establecimientos más casuales, con la informalidad de un bistró francés (un lugar pequeño, tipo café, de comida casera sin aspiraciones de lujo), pero manteniendo la excelencia en los procedimientos de cocina y los protocolos de servicio de un lugar más elegante. Se decía que esta iniciativa buscaba reducir costos o democratizar una cocina de calidad que antes parecía exclusiva de los más adinerados.
Julia Pérez, crítica gastronómica española al frente del portal Gastroactitud, señala que la ausencia de manteles fue, en muchos casos, "un gesto de rebeldía de cocineros, a lo mejor jóvenes, que no tenían lo suficiente para montar salas con tanto glamour y elementos sofisticados, y defendían que lo importante era la calidad de su cocina". René Redzepi, chef del restaurante Noma (varias veces número uno del mundo), y en España, Quique Dacosta, son ejemplos de quienes adoptaron esta postura, priorizando la esencia culinaria sobre la parafernalia.
Marcelo Tejedor, según Pérez Lozano, fue pionero en España al prescindir de los manteles por razones económicas. Además, fue de los primeros en sacar a los cocineros a servir a las mesas, rompiendo con la norma de que los chefs permanecían ocultos en la cocina. Esta práctica, que se originó por necesidad, marcó una diferencia en el concepto de lujo y se sumó a otra tendencia global: las cocinas a la vista. Hoy, muchos restaurantes, incluso casuales, se diseñan para que el comensal pueda ver el proceso de preparación y emplatado, convirtiendo la cocina en otro recurso para demostrar la calidad del trabajo del chef.
¿Qué Define el Lujo en la Gastronomía Hoy?
Si el mantel ya no es el indicador, ¿qué elementos construyen la experiencia de lujo en un restaurante contemporáneo? Los expertos coinciden en que la atención se ha desplazado hacia la esencia: la comida, el servicio y la experiencia en general.
La crítica Julia Pérez enfatiza: “Más que en temas formales y estéticos, nos fijamos en la calidad de la comida. Vemos cuán elaborada está la comida, si son recetas complejas y la calidad de la materia prima. Los productos de calidad a veces no son de fácil acceso. Así que por un lado está la calidad de la cocina, por otro, la de la materia prima, por otro, la calidad del servicio. Y nos fijamos menos en si tiene manteles”.
El lujo actual se manifiesta en:
- Calidad de la Comida: Materias primas excepcionales, técnicas culinarias complejas y una ejecución impecable.
- Calidad del Servicio: Atención personalizada, conocimiento profundo de los platos y vinos, capacidad de recomendar según los gustos del comensal. No se trata de formalidades excesivas, sino de hacer la experiencia única e intransferible.
- Diseño y Estética: Aunque no haya manteles, la decoración, la iluminación, la calidad de la cristalería (copas Riedel, por ejemplo) y la vajilla (porcelanas caras, piezas distintas para cada paso) son cruciales.
- La Experiencia Global: Incluye desde el ambiente y la música hasta la filosofía del chef.
- Responsabilidad y Sostenibilidad: Un elemento cada vez más valorado es la conexión del chef con los productores, el uso de ingredientes locales y responsables, y el compromiso con el medio ambiente y las comunidades.
El chef Álvaro Clavijo de El Chato, considerado el "mejor restaurante de Colombia" por los 50 Mejores de América Latina, ejemplifica esta nueva visión. Aunque su restaurante aplica rasgos de exclusividad en técnica, él no lo considera lujoso en el sentido tradicional: "Para mí, El Chato no es lujoso porque su comida se inspira en ingredientes más bien democráticos, que no son fine dining. No hay caviar o trufa, no usamos cosas costosas, no hay manteles, no tenemos meseros de corbata ni el código de vestuario. El Chato quiere ser un restaurante relajado al que la gente quiera volver todos los días".
La Perspectiva de la Industria
Santiago Arango, gerente de unidad de negocio del grupo Takami (que posee restaurantes de diversos estilos), coincide en la dificultad de categorizar. "El verdadero fine dining es muy escaso en Colombia", afirma. Para él, implica una presión altísima para alcanzar un nivel de servicio y producto de excelencia. Entre los restaurantes más premium de su grupo, menciona Oficial, Black Bear y Cacio & Pepe, destacando la disposición del cliente a pagar por una experiencia de precio más alto.
Arango subraya que, incluso en sus marcas más casuales como La Fama (un BBQ tradicional), el enfoque está en el buen manejo del producto, sin necesidad de manteles o etiquetas de vestuario. Concluye que, para él, "ElCielo o Leo" son ejemplos de verdadero fine dining en Colombia.
La Mantelería: Un Elemento con Historia Propia
Para entender la evolución, es fundamental definir qué es la Mantelería. Se refiere al conjunto de manteles y servilletas utilizados en la mesa, que puede incluir también el muletón (un protector que se coloca bajo el mantel para resguardar la mesa de golpes y altas temperaturas). Su función principal es proteger la superficie de manchas y humedades, mientras que las servilletas se usan para la higiene personal.
Tradicionalmente, la mantelería ha sido sinónimo de elegancia, con predilección por los colores blanco o crema y ornamentaciones como cenefas o bordados. Sin embargo, su relevancia como símbolo de lujo ha disminuido, como lo demuestra el hecho de que las clasificaciones oficiales ya no la consideren un criterio decisivo.

Clasificaciones Oficiales: Los Tenedores Colombianos
En Colombia, existe una categorización de restaurantes elaborada por Icontec y Acodrés, que clasifica los establecimientos de uno a cinco tenedores, siendo el último el más lujoso. Aunque establece condiciones como la comunicación de horarios, cubertería y vajilla en buen estado, recetas estandarizadas, carta con precios y personal limpio, es crucial notar que:
| Categoría | Requisitos Destacados (adicionales a los básicos) | Manteles |
|---|---|---|
| 1 y 2 Tenedores | Básicos (higiene, carta, jefe de cocina) | No se mencionan |
| 3 Tenedores | Capitán de meseros, carta de licores, jefe de cocina tecnólogo con 3+ años de experiencia. | No se mencionan |
| 4 Tenedores | Hostess, bartender, sommelier, carta en otro idioma, carta de vinos, diversas copas (agua, tinto, blanco, espumoso), cubiertos acordes a cada plato, áreas de cocina caliente/fría definidas. | No se mencionan |
| 5 Tenedores | Maitre, bar independiente del comedor, chef profesional con más años de experiencia, segundo idioma para personal de servicio, cava con temperaturas adecuadas. | No se mencionan |
Como se observa en la tabla, ninguna de las categorías de tenedores habla de manteles. Esto reafirma la idea de que su presencia no es un requisito para definir el nivel de lujo o servicio de un restaurante en la normativa colombiana actual.
El Lujo en la Era Contemporánea: Experiencia y Responsabilidad
El concepto de lujo se ha transformado radicalmente. Julia Pérez Lozano subraya que la gente hoy lo entiende como "buena buena comida, buen servicio en un ambiente agradable y, además, personalizado". El comensal también ha cambiado: ahora, personas con un alto poder adquisitivo acuden a restaurantes de lujo de manera muy informal. "La informalidad se empezó a colar por las rendijas", dice Pérez Lozano.
Para ella, elementos como una buena servilleta de tela son más importantes que un mantel, ya que "al final toca tu boca, necesitas un tejido agradable". El servicio en sala también ha evolucionado: el comensal busca que le expliquen el plato, le recomienden según sus gustos y le brinden una experiencia lo más personal y única posible.
Leonor Espinosa añade otra dimensión fundamental al lujo moderno: la sostenibilidad y la responsabilidad. "Los estándares del lujo hoy son más exigentes, porque involucran algo que no había antes: la experiencia a través de un menú de pasos y la responsabilidad de los cocineros, que antes no era importante ni relevante", explica la chef. Para ella, el lujo incluye ingredientes que demuestran una relación estrecha entre el cocinero y los cultivadores o productores. Un plato en Leo no solo habla de combinaciones de sabor, sino del origen de cada ingrediente, de las comunidades que lo utilizan, de su potencial futuro y de cómo el equipo de cocina lo ha transformado para hacerlo brillar.
Después de un viaje por Europa, Leonor ha constatado que el lujo está cada vez más asociado a ingredientes locales y responsables con las comunidades y el planeta, incluso en la elección de vinos naturales u orgánicos.
Daniel Martignon, sous chef del restaurante Aquavit en Nueva York, un dos estrellas Michelin, aporta otra perspectiva desde la "gran manzana": "Puedes ir a un sitio lujoso en el que pagas un montón, pero te sirven algo sencillo, como caviar o una pasta con mantequilla y trufas blancas… No estamos hablando de fine dining, sino de lo lujoso que es el producto. Puede ser un restaurante más casual que está sacando productos de lujo, o restaurantes que tienen una vajilla Cartier. Fine dining para mí es un tema de experiencia".
La pandemia, incluso, impulsó el concepto de "fine dining para llevar" o take out, una modalidad impensable años atrás. El chef cartagenero Carlos Pájaro, en el prestigioso concurso Bocuse d’Or, presentó una versión "lujosa" de la "coca del almuerzo" colombiana, con envases que contaban historias y técnicas que fusionaban tradiciones locales con giros contemporáneos. Esto demuestra cómo la alta cocina se adapta y redefine el lujo en cualquier formato.
Preguntas Frecuentes sobre el Lujo en la Gastronomía
¿Qué significa "restaurante a mantel" hoy en día?
Hoy en día, la expresión "a mantel" se utiliza de forma coloquial para referirse a un restaurante que ofrece lujo y sofisticación, pero el mantel físico sobre la mesa ya no es un criterio definitorio de la alta cocina o el "fine dining". Es una expresión que evoca una época pasada de formalidad.
¿El "fine dining" siempre es costoso?
Generalmente, sí. El "fine dining" implica una inversión significativa en ingredientes de alta calidad, técnicas culinarias complejas, un servicio excepcional y una experiencia global cuidadosamente diseñada. Sin embargo, el costo no siempre se traduce en la presencia de manteles o un código de vestuario estricto.
¿Qué diferencia a un restaurante "casual elegante" de uno de "fine dining"?
La línea divisoria puede ser difusa. Un restaurante casual elegante puede tener excelente comida y un ambiente cuidado, pero el "fine dining" eleva la experiencia a un nivel superior en términos de complejidad culinaria, sofisticación del servicio, atención al detalle en la vajilla y cristalería, y una filosofía integral del chef que a menudo incluye elementos de responsabilidad y sostenibilidad. El "ticket promedio" también suele ser significativamente más alto en el "fine dining".
¿Son las estrellas Michelin un sinónimo de "restaurante a mantel"?
No necesariamente. Las estrellas Michelin evalúan la calidad de la cocina, la maestría de la técnica, la personalidad del chef en los platos, la regularidad y la relación calidad-precio. Aunque muchos restaurantes Michelin pueden ser muy formales y usar manteles, la guía no lo establece como un requisito. De hecho, hay establecimientos con estrellas Michelin que son más informales o incluso "bistronómicos", priorizando la comida sobre la pompa.
¿La sostenibilidad es un nuevo lujo en la gastronomía?
Absolutamente. Chefs de talla mundial como Leonor Espinosa consideran que el verdadero lujo hoy incluye la responsabilidad social y ambiental. Esto se traduce en el uso de ingredientes de origen responsable, el apoyo a comunidades locales, prácticas sostenibles en la cocina y una narrativa que conecta el plato con el territorio y la cultura. Es un lujo que va más allá del sabor, impactando positivamente en el planeta y la sociedad.
Conclusión
En definitiva, la era de los "restaurantes a mantel" como único referente de lujo ha quedado atrás. La gastronomía contemporánea ha redefinido el significado de la excelencia, priorizando la calidad intrínseca de la comida, la maestría técnica, la innovación, un servicio impecable y, cada vez más, la responsabilidad social y ambiental. El lujo actual no reside en la formalidad impuesta por un trozo de tela, sino en la capacidad de crear una experiencia única, memorable y con sentido, que conecte al comensal con la historia, los sabores y el compromiso de quienes están detrás de cada plato.
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