¿Qué fue lo más importante de la campaña libertadora?

La Epopeya Libertadora de San Martín en Perú

22/08/2025

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La historia de la independencia de América del Sur está marcada por gestas heroicas y planes audaces, y entre ellas, la Expedición Libertadora del Perú ocupa un lugar central. Liderada por el visionario general rioplatense José de San Martín, esta formidable fuerza militar, una combinación naval y terrestre, fue concebida con un propósito trascendental: asegurar la independencia del Perú y, con ello, consolidar la libertad del resto de las naciones del continente. Aunque iniciada con la promesa de una alianza tripartita, las circunstancias y la tenacidad chilena la forjaron en una herramienta indispensable para el destino de la región.

¿Cómo se financia la campaña libertadora?
Originalmente los préstamos provenían de hacendados, a los que el gobierno entregaba un vale como evidencia para cobro del dinero en un futuro, con reconocimiento de intereses. La iglesia no estuvo exenta, y también apoyó a los insurgentes entregando cuantiosas sumas de dinero para financiar los ejércitos patriotas.
Índice de Contenido

Origen y Propósito de la Expedición

La Expedición Libertadora del Perú, formalmente establecida en 1820, no fue un capricho, sino la culminación de un meticuloso plan estratégico de José de San Martín. Tras asegurar la independencia de Chile con la decisiva Batalla de Maipú, San Martín comprendió que la verdadera libertad de las Provincias Unidas del Río de la Plata y de Chile no sería duradera mientras el Virreinato del Perú, el bastión realista más poderoso de América, permaneciera bajo control español. Perú representaba una amenaza constante y un punto de apoyo desde el cual la Corona podría intentar reconquistar los territorios ya liberados.

El objetivo principal, por tanto, era doble: liberar el Perú del dominio español y, al hacerlo, garantizar la estabilidad y la soberanía de las naciones ya independientes. El 5 de febrero de 1819, se firmó un tratado entre la recién establecida República de Chile y las Provincias Unidas del Río de la Plata para formalizar esta empresa conjunta. Sin embargo, las tensiones internas en el Río de la Plata y la amenaza de una gran expedición española hicieron que la mayor parte de la organización y el financiamiento recayeran sobre Chile, con la condición de que el futuro gobierno independiente del Perú reembolsara los costos.

Bernardo O’Higgins, el Director Supremo de Chile, confió la dirección del ejército a José de San Martín y la comandancia de la flota naval al experimentado marino escocés Thomas Cochrane. Así nació el «Ejército Libertador del Perú», oficialmente denominado por decreto supremo del Congreso de Chile el 19 de mayo de 1820. Esta fuerza, que integraba unidades del Ejército de Chile y el glorioso Ejército de los Andes, se convirtió en el símbolo de la determinación sudamericana por la libertad.

Los Cimientos de la Liberación: Antecedentes Clave

El camino hacia la Expedición Libertadora estuvo pavimentado por importantes eventos militares y políticos que debilitaron el poder español en la región y allanaron el terreno para la ofensiva patriota.

La Independencia de Chile y el Plan Continental

En 1814, la Capitanía General de Chile fue reconquistada por la Corona española tras la Batalla de Rancagua, marcando el fin del período conocido como Patria Vieja. Las tropas chilenas y los líderes patriotas huyeron a Mendoza, donde fueron recibidos por el gobernador de Cuyo, José de San Martín. Fue en este contexto que San Martín concibió su ambicioso plan, similar al Plan de Maitland, para la liberación de las colonias sudamericanas del Imperio español.

Este plan consistía en invadir Chile con un ejército combinado de chilenos y argentinos para liberarlo. Una vez consolidada la independencia chilena, el ejército se embarcaría por mar hacia el Perú para erradicar la presencia española, considerada una amenaza inminente para la estabilidad de Chile y el Río de la Plata. Para llevar a cabo esta monumental tarea, San Martín solicitó y obtuvo la gobernación de la Provincia de Cuyo, desde donde organizó y preparó al Ejército de los Andes, una fuerza legendaria que cruzaría la cordillera para iniciar la cadena de liberaciones.

El Colapso Naval Español y la Inteligencia Patriota

Varios eventos fortuitos y la astucia de los agentes rioplatenses jugaron un papel crucial en debilitar la capacidad naval española y asegurar el dominio patriota en el Pacífico, un requisito indispensable para la expedición al Perú.

La Captura de la Fragata María Isabel (1818)

En mayo de 1818, zarpó de Cádiz la última gran expedición española hacia Sudamérica, con 2.000 soldados y escoltada por la fragata María Isabel. Sin embargo, agentes del gobierno argentino en España alertaron a Buenos Aires. Juan Martín de Pueyrredón, director supremo de las Provincias Unidas, logró que la tripulación de la fragata Trinidad se sublevara, uniendo la nave y su valiosa información a la causa revolucionaria. La Trinidad llegó a Buenos Aires, revelando las rutas y puntos de encuentro de la expedición española.

Con esta información, la escuadra chilena, al mando de Blanco Encalada y con Guillermo Miller en la infantería de marina, zarpó de Valparaíso en octubre de 1818 para emboscar al convoy. Encontraron la María Isabel en Talcahuano y, usando una bandera falsa, lograron capturarla. Esta operación no solo le dio a Chile el dominio del Pacífico, sino que también capturó al último regimiento español destinado a Sudamérica. La María Isabel fue renombrada como fragata O'Higgins, y poco después, el renombrado marino británico Thomas Cochrane llegó a Valparaíso para liderar la escuadra chilena, consolidando el control patriota sobre el océano.

El Naufragio de la División Naval Española del Mar del Sur (1819)

En 1819, Fernando VII, en un intento desesperado por restaurar el poder naval español en el Pacífico, envió una poderosa división conocida como la “División del Mar del Sur”. Compuesta por cuatro buques con 1.400 hombres, incluyendo los imponentes navíos de línea San Telmo y Alejandro I, la expedición zarpó de Cádiz. Sin embargo, las condiciones precarias de los barcos y las inclemencias del Cabo de Hornos resultaron fatales. El Alejandro I naufragó cerca de Río de Janeiro (aunque logró regresar), y el San Telmo se perdió en una tormenta en el Cabo de Hornos, llevándose consigo a su tripulación y esperanzas españolas. La fragata Prueba, gravemente dañada, apenas logró llegar a Guayaquil. Solo la Primorosa Mariana consiguió alcanzar el Callao, llevando la nefasta noticia de la desaparición de la división naval. Este desastre fue un golpe devastador para la moral y la capacidad naval española en el Pacífico.

El Pronunciamiento de Riego (1820)

La oportunidad decisiva para el plan de San Martín se materializó en 1820 gracias a la labor de los agentes rioplatenses liderados por Juan Martín de Pueyrredón. Una extensa red de espías y sociedades secretas trabajó incansablemente para provocar una rebelión en Cádiz, el punto de partida de la “Grande Expedición a Ultramar”, una gigantesca fuerza militar destinada a la reconquista del Río de la Plata. Esta expedición, que contaba con más de 28 buques de guerra y 22.000 soldados, se desmoronó antes de zarpar.

Simultáneamente, el 1 de enero de 1820, el coronel Rafael del Riego lideró un pronunciamiento militar en Cabezas de San Juan (Sevilla), exigiendo la restauración de la Constitución de 1812. Este evento, conocido como el Pronunciamiento de Riego, forzó a Fernando VII a jurar la Constitución y dio inicio al Trienio Liberal en España. La paralización de la “Grande Expedición” y el cambio institucional en la metrópoli eliminaron la amenaza de una invasión por los Andes, dejando el camino expedito para que San Martín dirigiera todos sus recursos y energías hacia la crucial empresa libertadora del Perú.

La Maquinaria de la Libertad: Organización de la Expedición

La organización de la Expedición Libertadora fue una tarea colosal que requirió años de planificación, diplomacia y sacrificios. Se trataba de armar una fuerza capaz de enfrentar al poder realista en su propio centro neurálgico.

La Poderosa Escuadra Libertadora

La flota naval que transportaría al ejército libertador al Perú fue un logro impresionante. Se formó a partir de la captura de buques españoles y la adquisición de naves inglesas y americanas. El primer buque de guerra chileno fue el bergantín español Águila, capturado en Valparaíso y rebautizado como Pueyrredón. Luego se sumó el Windham, renombrado Lautaro, y posteriormente la corbeta Chacabuco y el bergantín Araucano. Finalmente, el navío Cumberland, de 60 cañones, fue adquirido y llamado San Martín. El mando de esta creciente armada fue confiado inicialmente a Manuel Blanco Encalada y, a finales de 1818, al prodigioso Lord Thomas Cochrane.

Bajo la dirección de Cochrane, la escuadra chilena se convirtió en una fuerza naval superior, más potente y moderna que la envejecida flota española del Pacífico. Este dominio marítimo fue fundamental, ya que permitía el transporte seguro de tropas y suministros, además de bloquear los puertos realistas.

El Valiente Ejército Libertador

La victoria de Maipú en 1818 fue el catalizador para la conformación del ejército expedicionario. San Martín se enfocó en tres pilares: crear la escuadra, organizar y equipar un ejército poderoso, y preparar armamentos para levantar tropas en el propio Perú. Aunque la formación del ejército fue más lenta que la de la escuadra, la constancia de San Martín llevó a Chile y las Provincias Unidas a firmar el acuerdo de febrero de 1819.

Sin embargo, la guerra civil en las Provincias Unidas del Río de la Plata complicó la situación. La Batalla de Cepeda (1820) disolvió el Congreso y el Directorio, dejando a cada provincia con un gobierno autónomo. Esto significó que las obligaciones financieras y militares de Argentina con la expedición al Perú no pudieron ser asumidas plenamente. Ante esta situación, el Ejército de los Andes se encontró en una situación de autonomía. San Martín renunció ante sus oficiales, quienes, en la célebre Acta de Rancagua del 2 de abril de 1820, lo ratificaron unánimemente en el mando, declarando que la autoridad recibida para la guerra contra los españoles no podía caducar, pues su origen era la salud del pueblo. Así, el Ejército de los Andes participó en la expedición como una fuerza autónoma hasta el establecimiento de un gobierno nacional en el Perú.

Símbolos de la Expedición

El estandarte de la Expedición Libertadora del Perú, que partió de Chile, llevaba los colores nacionales de dicho país. Sin embargo, lo distintivo eran las tres estrellas que simbolizaban a las tres naciones comprometidas en la alianza por la independencia peruana: Chile, las Provincias Unidas del Río de la Plata y el propio Perú. Una réplica de esta bandera se conserva en la Galería Histórica de la Casa O'Higgins en Lima, y su representación pictórica, como la del Batallón Numancia pasándose a la causa independentista y siendo renombrado por San Martín como Batallón Voltígeros de la Guardia, se puede observar en el Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia del Perú.

Composición Detallada de la Fuerza Expedicionaria

La Expedición Libertadora fue una empresa de gran envergadura que requirió una meticulosa organización de sus componentes navales y terrestres.

Naves y Tripulación de la Escuadra

La escuadra, fundamental para el éxito de la expedición, estaba compuesta por 25 naves, en su mayoría chilenas. De estas, 8 eran buques de guerra y 17 de transporte, todos izando la bandera de Chile. El mando supremo recayó en el vicealmirante Lord Thomas Alexander Cochrane, cuya experiencia y audacia fueron invaluables.

La tripulación de las naves de guerra sumaba 1624 hombres, una mezcla heterogénea de nacionalidades y habilidades:

  • 624 extranjeros, principalmente británicos.
  • 1000 marinos chilenos procedentes del puerto de Valparaíso y sus alrededores.

A continuación, se detalla la composición de los principales buques de guerra y su capacidad:

NombreTonelaje (toneladas)CañonesComandante
Navío San Martín135064Guillermo Wilkinson
Fragata O'Higgins122050Thomas Sackville Crosbie
Fragata Lautaro85050Martín Jorge Guise
Corbeta Independencia83028Robert Forster
Bergantín Galvarino39818Juan Tooker Spry
Bergantín Araucano27016Tomás Carter
Bergantín Pueyrredón22016Comandante Casey
Goleta Moctezuma2008Comandante Casey

Además de estos buques de guerra principales, la escuadra contaba con otros navíos de guerra como la Fragata Valdivia y una lancha cañonera (Ignacio Barragán), así como numerosos buques de transporte esenciales para llevar a cabo la misión.

El Componente Terrestre: El Ejército

Según el estado del 15 de julio de 1820, el ejército expedicionario contaba inicialmente con 4642 hombres, de los cuales aproximadamente 4000 eran chilenos y 600 argentinos. Es importante destacar que el 40% de la oficialidad era de nacionalidad argentina. Para completar la marinería de la escuadra y asegurar la protección del puerto de Valparaíso, se extrajeron soldados, lo que redujo el ejército a 4118 soldados y 296 oficiales. Esta fuerza se distribuyó en dos divisiones: una llamada "De Chile" y otra "De Los Andes", y contaba con 25 piezas de artillería.

La composición por divisiones era la siguiente:

  • División de los Andes: 141 oficiales y 2235 soldados.
  • División de Chile: 161 oficiales y 1757 soldados.
  • Plana Mayor: 57 oficiales y 19 soldados.

El General en Jefe del Ejército era el general José de San Martín, quien ostentaba el grado de capitán general del Ejército de Chile. El jefe del estado mayor era el general Juan Gregorio de Las Heras. La intendencia seguía a cargo de Juan Gregorio Lemos, y el parque, del sargento mayor Luis Beltrán, el mismo fraile que había conducido el parque en el cruce de los Andes en 1817.

Diversos autores han presentado cifras ligeramente diferentes sobre el tamaño total del ejército expedicionario. La cifra más aceptada, proveniente de Espejo I, se aproxima a los 4118 soldados, pero es útil observar las variaciones para entender la complejidad de los registros históricos:

AutorOficialesSoldadosTotal
Espejo I29641184414
Mitre30044304730
Vicente Fidel López4500
Miller4500

El Camino hacia la Independencia: Operaciones Militares

La Expedición Libertadora no fue solo una fuerza en papel; fue una máquina de guerra que se movió con precisión y determinación hacia su objetivo.

El Zarpe de Valparaíso

El 10 de agosto de 1820, se embarcaron las provisiones y la carga del ejército. El 13, los cuerpos militares comenzaron a moverse desde Quillota hacia Valparaíso, y en la mañana del 18, el embarque masivo dio inicio. El 20 de agosto de 1820, día de San Bernardo y cumpleaños del Director Supremo Bernardo O’Higgins, una poderosa fuerza naval de 25 navíos con 6.030 almas a bordo zarpó rumbo al Perú. A las 2 de la tarde, la "O'Higgins", enarbolando la insignia del vicealmirante Cochrane y seguida por la "Lautaro" y la "Galvarino", rompió la marcha. La retaguardia la cerraba el navío "San Martín", que llevaba a bordo al generalísimo de la expedición, José de San Martín. Era el inicio de una nueva era para Sudamérica.

El Desembarco en Pisco y la Proclama Libertadora

Durante la travesía, la fragata "O'Higgins" capturó al bergantín estadounidense "Warrior", enviado por el virrey Joaquín de la Pezuela para espiar al convoy patriota, desbaratando así el plan de espionaje y obteniendo información valiosa. Aunque San Martín inicialmente deseaba desembarcar en Trujillo, al norte de Lima, el Lord Almirante Cochrane lo convenció de un punto más estratégico: la bahía de Paracas, cercana a Pisco. Finalmente, en la mañana del 8 de septiembre de 1820, el Ejército Expedicionario desembarcó en la playa de Paracas. El desembarco fue una operación masiva que tomó horas debido a la gran cantidad de provisiones y pertrechos.

Simultáneamente al desembarco, un pelotón de caballería realista, al mando del coronel Manuel Quimper, huyó del lugar. San Martín ordenó que un batallón de caballería e infantería estableciera una cabeza de puente. Por la tarde, San Martín y sus tropas entraron triunfantes al pueblo de Pisco, siendo aclamados por la población local. Inmediatamente, voluntarios se ofrecieron para unirse al ejército, portando las proclamas que meses antes Lord Cochrane había distribuido clandestinamente por los puertos del Perú.

Desde su cuartel general en Pisco, San Martín redactó una proclama conmovedora para el pueblo peruano, que resonó con el espíritu de la libertad:

“San Martín. Cuartel general del Ejército Libertador en Pisco. Septiembre 8 de 1820.

“Compatriotas: […]. El último virrey del Perú hace esfuerzos para prolongar su decrépita autoridad […]. El tiempo de la impostura y del engaño, de la opresión y de la fuerza está ya lejos de nosotros, y sólo existe la historia de las calamidades pasadas. Yo vengo a acabar de poner término a esa época de dolor y humillación. Este es el voto del Ejército Libertador”.

Primeros Combates y Golpes Navales

A principios de octubre de 1820, San Martín envió una sección del Regimiento de Húsares y Dragones, convertida en Batallón de Cazadores, bajo el mando del teniente coronel Rufino Guido, en persecución de las tropas realistas que huían hacia el interior de Ica. El 7 de octubre, se desarrolló el Combate de Palpa, considerado el bautismo de fuego del Ejército Unido. Aunque con pocos heridos, las tropas del coronel Manuel Quimper huyeron en masa, y dos secciones se pasaron a las filas patriotas. La contienda culminó el 12 de octubre en Changuillo, con otra victoria para las armas de la Patria.

En el frente naval, Thomas Cochrane asestó un golpe mortal a la Armada Real del Pacífico la noche del 5 de noviembre de ese mismo año, al capturar la fragata española Esmeralda, uno de los buques más potentes del virreinato. Sin embargo, no todo fueron victorias; el 19 de julio de 1821, la flota bajo el mando de Cochrane sufrió una pérdida significativa cuando el navío San Martín (anteriormente Cumberland), el buque más potente del Pacífico, se hundió frente a las costas de Miraflores. Aunque su comandante, William Wilkinson, fue absuelto, la pérdida fue considerable, llevando consigo el botín acumulado hasta ese momento, supuestamente por un exceso de carga.

El Motín del Callao: Un Giro Inesperado

Un evento crucial y lamentable en la historia de la expedición fue la sublevación del Callao en 1824. Durante la campaña de Simón Bolívar en el Perú, los regimientos de los Andes, que habían servido valientemente en la causa patriota, sustituyeron a las fuerzas colombianas en la guarnición de las fortalezas del Callao. Sin embargo, el 5 de febrero de 1824, toda la tropa de la guarnición del Castillo del Callao (Real Felipe), incluidos regimientos del Río de la Plata y el 11.º regimiento de los Andes, se sublevó. Liderados por el sargento mayor Dámaso Moyano, unos 2000 hombres hicieron prisioneros a sus jefes, alegando racionamiento y falta de pago.

El 10 de febrero, los amotinados izaron el pabellón español en las fortalezas del Callao y se pasaron al bando realista, poniendo al mando a José María Casariego, un coronel del batallón Talavera. La guarnición del Callao formó un regimiento de infantería español, renombrado por los realistas como de "La Lealtad" o "Real Felipe", y Moyano fue nombrado coronel. El 14 de febrero, dos escuadrones de los Granaderos a Caballo, unos 200 jinetes al mando de Orellano, se unieron al motín desde Cañete. No obstante, es importante señalar que un escuadrón de Granaderos a Caballo (unos 80 jinetes) permaneció leal al ejército de Bolívar y combatió en la Batalla de Ayacucho, regresando a Buenos Aires el 17 de enero de 1825. Los insurrectos del Callao continuaron combatiendo como parte de los ejércitos realistas hasta su capitulación en 1826, marcando el fin de la presencia española en el Perú.

Preguntas Frecuentes sobre la Expedición Libertadora

La Expedición Libertadora del Perú es un tema de gran interés histórico. Aquí respondemos algunas de las preguntas más comunes:

¿Quién lideró la Expedición Libertadora del Perú?

La Expedición Libertadora del Perú fue liderada por el general rioplatense José de San Martín, quien fue designado jefe del ejército por el Director Supremo de Chile, Bernardo O’Higgins. La flota naval estuvo bajo el mando del marino escocés Thomas Cochrane.

¿Cuál fue el objetivo principal de la campaña?

El objetivo principal de la campaña fue lograr la independencia del Perú, considerado el último bastión del poder español en América del Sur. Al liberar Perú, se buscaba consolidar la independencia de Chile y las Provincias Unidas del Río de la Plata, asegurando la libertad de la región.

¿Qué países participaron en la Expedición Libertadora?

La Expedición Libertadora fue una iniciativa conjunta, aunque con predominio chileno en la organización. Fue creada por el gobierno de Chile con el apoyo y la participación de las Provincias Unidas del Río de la Plata (actual Argentina). El ejército estaba compuesto por unidades del Ejército de Chile y el Ejército de los Andes (formado en Argentina).

¿Qué papel jugó Thomas Cochrane en la expedición?

Thomas Cochrane, un renombrado marino escocés, fue crucial. Como comandante de la flota naval chilena, logró eliminar los últimos vestigios del poder naval español en el Pacífico, asegurando el dominio marítimo necesario para el transporte de las tropas y el bloqueo de los puertos realistas. Su audacia se manifestó en acciones como la captura de la fragata Esmeralda.

¿Qué fue el Motín del Callao?

El Motín del Callao fue una sublevación de la guarnición patriota del Castillo del Real Felipe en 1824, compuesta en parte por regimientos de los Andes. Alegando falta de pago y raciones, los soldados se amotinaron y se pasaron al bando español, defendiendo la fortaleza hasta la capitulación final en 1826. Este evento fue un desafío significativo para la causa independentista en la etapa final de la guerra.

¿Dónde desembarcó el ejército de San Martín en Perú?

El Ejército Expedicionario, al mando de San Martín, desembarcó el 8 de septiembre de 1820 en la bahía de Paracas, localidad cercana a la ciudad de Pisco, en la costa peruana.

La Expedición Libertadora del Perú representa un capítulo esencial en la historia de la independencia de América. Fue una empresa audaz, llena de desafíos y triunfos, que culminó con la proclamación de la independencia del Perú y sentó las bases para la configuración de las naciones sudamericanas tal como las conocemos hoy.

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