¿Cuál es la historia de las galletas de mantequilla?

El Fascinante Viaje de la Galleta: De la Prehistoria al Placer Moderno

02/03/2026

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Pequeñas, redondas, crujientes… y con una capacidad casi mágica para desaparecer por docenas. Las galletas, ese placer culpable que pocos se atreven a rechazar, han sido compañeras de la humanidad a lo largo de milenios, evolucionando desde un simple pan sin levadura hasta las sofisticadas creaciones que hoy llenan los estantes. Aunque los nutricionistas las miren con recelo, advirtiendo sobre su naturaleza de ultraprocesado, la verdad es que su encanto es innegable. ¿Quién puede resistirse a la tentación de una galleta, o mejor dicho, de un paquete entero? Sean saladas, de mantequilla, con chocolate, de avena o coco, para el desayuno o incluso para una cena furtiva, las galletas tienen un poder adictivo que trasciende las recomendaciones de salud. Pero, ¿cómo surgió este invento culinario que ha conquistado el paladar de millones en todo el mundo? Acompáñenos en un viaje a través del tiempo para desvelar la fascinante historia de las galletas.

¿Cuál fue la primera galleta que se hizo?
Las primeras galletas se elaboraron hace la friolera de 10.000 años y fueron fruto del azar: al someter una pasta de cereales a altas temperaturas nació la galleta, que no llevaba entonces levadura (se asemejaba bastante a un pan sin levadura).
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Los Albores de la Galleta: Un Origen Fortuito

La historia de la galleta es tan antigua como la civilización misma, y su nacimiento fue, como tantos grandes inventos, fruto del azar. Hace la asombrosa cifra de 10.000 años, en los albores de la humanidad, una pasta de cereales fue sometida accidentalmente a altas temperaturas. El resultado: un alimento compacto y duradero, que se asemejaba a un pan sin levadura. Esta primitiva galleta, simple y sin azúcares, era el alimento perfecto para los nómadas. Su facilidad de transporte y su alto aporte energético la convirtieron en un pilar fundamental para la supervivencia en épocas de constante movimiento.

Miles de años después, en la Roma del siglo III, este concepto culinario ya tenía nombre propio: Bis Coctum, que literalmente significa "cocido dos veces". Este término no solo nos da una pista sobre su método de elaboración, sino que también es el claro ancestro de las palabras "biscuit" en inglés y francés, que aún hoy utilizamos para referirnos a nuestras queridas galletas. Durante la Edad Media, su consumo se disparó, especialmente entre las clases trabajadoras. Campesinos, tripulaciones de barcos y ejércitos dependían de ellas por su durabilidad y su capacidad para calmar el hambre en largas jornadas. Fue en este periodo cuando se popularizó el término "galleta", inspirado en la palabra francesa "gallette", cimentando su lugar en el vocabulario culinario.

De la Austeridad al Refinamiento: La Influencia de los Médici

Si bien las primeras galletas eran meramente funcionales, su estatus comenzó a cambiar drásticamente con la llegada del Renacimiento y la influencia de familias como los Médici en Italia. Gracias a ellos, la galleta experimentó un salto cualitativo, pasando de ser un simple sustento para viajeros y soldados a convertirse en un manjar más delicado y refinado. Los Médici, conocidos por su amor al arte y la buena mesa, comenzaron a servir galletas en sus opulentas recepciones, elevando su percepción a la de un postre digno de la aristocracia. Además, se inició la experimentación con nuevos ingredientes, aunque su elaboración seguía siendo predominantemente artesanal. Es en este punto donde la galleta empieza a adquirir ese carácter dulce y sofisticado que hoy asociamos con ella.

La Revolución Industrial de la Galleta: Del Horno Casero a la Fábrica Masiva

El verdadero punto de inflexión en la historia de la galleta llegó en el siglo XIX con la Revolución Industrial. La producción pasó de ser artesanal a industrial, lo que permitió un aumento exponencial en la fabricación y distribución. ¿La razón principal? La creciente demanda de las navieras. Las galletas, con su larga vida útil, eran ideales para los extensos viajes marítimos de la época, convirtiéndose en un alimento esencial para la tripulación y los pasajeros.

Este siglo fue, sin duda, la época dorada de las galletas. En Francia, Louis Lèfevre Utile se propuso competir con las populares galletas británicas, creando los icónicos Petit Beurre LU. Estas galletas, con sus característicos bordes en forma de sierra, no solo conquistaron el paladar francés, sino que también escondían un ingenioso mensaje en clave: sus cuatro lados representaban las cuatro estaciones del año; sus 52 dientes, las 52 semanas; y los 24 puntos en su superficie, las 24 horas del día. Un guiño sutil para indicar que era una galleta perfecta para cualquier momento y cualquier día del año.

A principios del siglo XX, la industria galletera se consolidó aún más con la aparición de gigantes como United Biscuit, Krafts y Nestlé. A nivel local, surgieron productores que se convertirían en emblemas nacionales. En España, el pueblo palentino de Aguilar de Campoo se erigió como un verdadero epicentro galletero. En 1965, el 22,8% de la producción nacional de galletas salía de sus fábricas, donde operaban Fontaneda, Gullón, Ruvil, Tefe y Fontibre. Este siglo también vio nacer marcas que trascenderían fronteras, como Cuétara, Artiach y, por supuesto, la archiconocida Oreo.

Fue también en Estados Unidos donde la galleta evolucionó hacia nuevas formas y sabores. En 1930, se introdujo la mantequilla de cacahuete en la fabricación de galletas, y solo siete años después, en 1937, la visionaria Ruth Graves Wakefield creó la primera galleta con chips de chocolate, dando origen a lo que hoy conocemos como la moderna cookie. Un invento que cambiaría para siempre el mundo de las galletas.

El Sabor de España: Leyendas Nacionales de la Galleta

España, con su rica tradición gastronómica, no se quedó atrás en la historia de las galletas. El corazón de la producción galletera nacional latía en Aguilar de Campoo, Palencia, una ubicación estratégica debido a las vastas extensiones de trigo de la zona. Allí convivían y competían gigantes como Fontaneda y Gullón, mientras que más al norte, en Bilbao, la familia Artiach forjaba su propia leyenda.

Fontaneda: La Reina de la Casa

La historia de Fontaneda se remonta a 1881, cuando Eugenio Fontaneda abrió una confitería en Aguilar de Campoo. Sin embargo, fue su hijo Rafael quien, en 1923, dio el gran salto, inaugurando la primera fábrica de galletas de la localidad. Rafael Fontaneda había descubierto la Galleta María durante un viaje a Inglaterra, donde el repostero Peek Freans la había lanzado en 1874 con motivo de la boda de la Gran Duquesa María Alexándrovna. La "Marie biscuit", con el nombre de la novia troquelado, fue un éxito instantáneo por sus cualidades: plana, redondeada, baja humedad (ideal para mojar sin que se desmoronara), fina, crujiente y, crucialmente, muy barata de producir. Estas características la convirtieron en un fenómeno en Inglaterra y, gracias a Rafael, también en España. La María Fontaneda se convirtió rápidamente en la reina indiscutible de los hogares españoles, aunque la marca también ofrecía otras delicias como las Campurrianas o los bizcochos melindros. Sin embargo, la trayectoria de la familia Fontaneda en el negocio galletero llegó a su fin en 1996, cuando vendieron su fábrica y marca a Nabisco.

¿Cuál fue la primera galleta que se hizo?
Las primeras galletas se elaboraron hace la friolera de 10.000 años y fueron fruto del azar: al someter una pasta de cereales a altas temperaturas nació la galleta, que no llevaba entonces levadura (se asemejaba bastante a un pan sin levadura).

Artiach: La Pícara Chiquilín

En el norte, la familia Artiach de Bilbao también dejó una huella imborrable. Fundada en 1907, la marca Artiach es recordada por muchos por sus famosas galletas Chiquilín, un verdadero icono para los niños de los años ochenta. El artífice de esta marca fue Gabriel Artiach Gárate, un apasionado del cine. Su afición por la gran pantalla fue la inspiración detrás del nombre y la imagen de Chiquilín. La galleta, de forma cuadrada, presentaba en su envase a un niño con gorra y una mirada pícara, inspirado en el actor infantil Jackie Coogan, quien protagonizó la película "El Chico" de Charles Chaplin. A diferencia de la sencilla María, la Chiquilín destacaba por su receta más elaborada, que incluía mantequilla, miel, yemas de huevo, azúcar, harina y una pizca de coco, ingredientes que le conferían un sabor único e irresistible.

Gullón: Pioneros de la Galleta "Saludable"

También en Aguilar de Campoo, la firma Gullón se labró un nombre por su espíritu innovador. Fueron pioneros en el sector de la galleta que intentaba ser "saludable", un concepto que, si bien hoy es debatido, fue revolucionario en su momento. Gullón lanzó la primera galleta integral en España en 1979 y, en 1986, la primera elaborada con aceites vegetales. La compañía destaca por ser la única empresa galletera familiar centenaria del sector que ha mantenido su independencia, a diferencia de otras que fueron adquiridas por grandes corporaciones.

La Ciencia Detrás de la Adicción: ¿Por Qué No Podemos Comer Solo Una?

La tentación de las galletas va más allá de su dulce sabor. Como señala la experta en seguridad alimentaria Gemma del Caño, las galletas están diseñadas con una perfección industrial para ser adictivas. "Crujen, son pequeñas (te puedes comer más de una), son dulces, tienen la cantidad justa de sal… Lo tienen todo para ser uno de los productos destinados a comer una y otra vez", explica. Esta combinación de textura, tamaño y equilibrio de sabores (dulce y salado) activa los centros de recompensa en nuestro cerebro, incitándonos a buscar más. Del Caño enfatiza que, a pesar de su atractivo, la mayoría de las galletas son ultraprocesados, recomendando un consumo muy esporádico en aras de nuestra salud y bienestar.

Un Legado de Innovación: Quién Inventó Qué

El mundo de las galletas es vasto y diverso, con una infinidad de tipos y sabores. Cada una tiene su propia historia y su propio creador. Aquí desvelamos a los genios detrás de algunas de las galletas más icónicas:

Tipo de GalletaCreador / OrigenAñoNotas Destacadas
Galletas Saladas (Crackers)Josiah Bent (EE. UU.)1801Nombre derivado del sonido al morder. Similares al pan ácimo romano.
Galletas de la SuerteLeyenda China (Siglo XII); Makota Hagiwara (EE. UU.); David Jung (EE. UU.); Edward Louis (EE. UU.)Siglo XII (origen); 1900 (EE. UU. inicio); 1960 (máquina de inserción)Originalmente para mensajes militares chinos. Introducidas en EE. UU. por inmigrantes japoneses y chinos.
Cookies de ChocolateRuth Graves Wakefield (EE. UU.)1937Un invento accidental que revolucionó el mundo de las galletas.
Galleta MaríaPeek Freans (Reino Unido)1874Creada para la boda de María Alexándrovna. Rafael Fontaneda la popularizó en España.
Galleta OreoNabisco (EE. UU.)1912Una de las galletas más vendidas y reconocibles a nivel mundial.
Galletas ArtiachFamilia Artiach (España)1907Referente en España, con su icónica Chiquilín.
Galletas CuétaraHermanos Florencio y Juan Gómez Cuétara (México)1935Marca con raíces mexicanas y gran presencia en España.

Preguntas Frecuentes sobre las Galletas

¿Cuál fue la primera galleta que se hizo?

La primera galleta se elaboró hace aproximadamente 10.000 años. Fue el resultado accidental de someter una pasta de cereales a altas temperaturas, dando lugar a una especie de pan sin levadura. Era un alimento básico y muy práctico para los nómadas debido a su durabilidad y facilidad de transporte.

¿Cómo eran las galletas antes, en sus inicios?

En sus inicios, las galletas eran muy diferentes a las que conocemos hoy. Eran duras, secas y no contenían azúcar ni levadura. Se asemejaban más a un pan ácimo o a lo que hoy llamaríamos "crackers". Su objetivo principal era ser un alimento duradero y energético, ideal para viajes largos o para el sustento de ejércitos y marineros. La palabra "galleta" tal como la conocemos proviene del francés "galette", que desde al menos 1636 se refería a este tipo de pan sin levadura consumido en los barcos.

¿Por qué se llaman "crackers" las galletas saladas?

Las galletas saladas reciben el nombre de "crackers" por el sonido característico que producen al morderlas, una onomatopeya que evoca el crujido. Fueron inventadas por Josiah Bent en 1801.

¿Qué es el mensaje oculto del Petit Beurre LU?

El Petit Beurre LU fue diseñado con una simbología muy particular: sus cuatro lados representan las cuatro estaciones del año; sus 52 dientes (o "orejas") simbolizan las 52 semanas del año; y los 24 puntos en su superficie aluden a las 24 horas del día. El creador, Louis Lèfevre Utile, quería transmitir que era una galleta que podía disfrutarse en cualquier momento del día y durante todo el año.

Desde sus humildes y fortuitos orígenes hace diez milenios, la galleta ha recorrido un largo y fascinante camino. De ser un alimento básico para la supervivencia de los nómadas, pasó a ser un bocado refinado en las cortes europeas, y de ahí, un producto de consumo masivo gracias a la industrialización. Hoy, sigue siendo un favorito global, un pequeño placer que, a pesar de las advertencias, continúa conquistando paladares con su inconfundible crujido y su dulzura. Su historia es un testimonio de la creatividad humana y de cómo un simple invento puede evolucionar para convertirse en un icono cultural y gastronómico.

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