14/08/2023
El mole, esa enigmática y compleja preparación que es el alma de la cocina mexicana, es una verdadera obra de arte culinaria. Su nombre, que resuena con la profundidad de la historia, proviene del vocablo náhuatl “molli” o “mulli”, que simplemente significa “salsa”. Sin embargo, detrás de esa sencilla denominación se esconde un universo de sabores, aromas y texturas que han evolucionado a lo largo de siglos, desde las rudimentarias mezclas prehispánicas hasta las sofisticadas creaciones de la época colonial, y que hoy continúan siendo un pilar de la identidad culinaria de México.

Este platillo, más que una receta, es un legado cultural. Cada cucharada de mole cuenta una historia, uniendo el pasado indígena con la influencia europea, y demostrando la capacidad de la gastronomía mexicana para transformar ingredientes simples en experiencias extraordinarias. Adentrémonos en los secretos de este manjar, desvelando sus orígenes, sus ingredientes esenciales y la vasta diversidad que lo ha convertido en un símbolo de orgullo nacional.
- Un Legado de Origen: Del 'Mulli' Prehispánico a la Época Colonial
- Las Leyendas de Puebla: ¿Sor Andrea o Fray Pascual?
- El Corazón del Mole: La Esencia de los Chiles Secos
- Un Mosaico de Sabores Regionales: Más Allá del Poblano
- Los Ingredientes Secretos y la Magia de la Mezcla
- Preguntas Frecuentes sobre el Mole Mexicano
- ¿Qué significa la palabra "mole"?
- ¿Cuál es el origen del mole en México?
- ¿Cuántos tipos de mole existen en México?
- ¿Cuáles son los 7 tipos de mole de Oaxaca?
- ¿Cuáles son los chiles más comunes en el mole tradicional?
- ¿El mole siempre es picante?
- ¿Qué otros ingredientes, además de los chiles, lleva el mole?
- ¿Con qué se sirve tradicionalmente el mole?
- ¿Es difícil preparar mole?
Un Legado de Origen: Del 'Mulli' Prehispánico a la Época Colonial
La historia del mole se remonta a tiempos inmemoriales, mucho antes de la llegada de los españoles a lo que hoy conocemos como México. En la época prehispánica, las culturas mesoamericanas ya elaboraban una amplia variedad de salsas y potajes que tenían como ingrediente principal la mezcla de chiles. Se dice que los aztecas, con su sofisticada culinaria, preparaban un platillo especial para los grandes señores y gobernantes, al que denominaban “Mulli”. Este “potaje” o “mezcla” era una base de chiles que se combinaba con otros elementos para crear guisos ricos y complejos, dignos de la realeza.
La esencia de estas preparaciones antiguas radicaba en la combinación de la picardía de los chiles con otros ingredientes locales, como semillas, hierbas y, posiblemente, cacao. Era una forma de realzar el sabor de las carnes de caza, como el guajolote (pavo silvestre), que era una fuente importante de alimento. Sin embargo, el mole, tal como lo conocemos hoy, experimentó una transformación y un perfeccionamiento significativos durante la época Colonial, cuando la fusión de dos mundos dio origen a nuevas técnicas e ingredientes.
La llegada de los españoles trajo consigo una plétora de nuevos ingredientes y especias de Europa y Asia, como almendras, pasas, ajonjolí, clavo, canela y pimienta. Estos elementos se integraron magistralmente con los productos locales, enriqueciendo las bases de chiles y dando lugar a salsas más complejas, dulces, saladas y especiadas. Fue en este periodo de mestizaje culinario cuando el mole comenzó a adquirir la profundidad y la diversidad que lo caracterizan actualmente, consolidándose como un ícono de la gastronomía novohispana.
Las Leyendas de Puebla: ¿Sor Andrea o Fray Pascual?
Si bien el origen del mole es ancestral, la elaboración del mole moderno, especialmente el que se conoce como Mole Poblano, está envuelta en leyendas que lo ubican en la ciudad de Puebla de los Ángeles en el siglo XVII. Dos de estas historias sobresalen y compiten por el crédito de su invención, ambas con un propósito común: agasajar a virreyes de la Nueva España y recibir sus elogios.
Una de las versiones más populares atribuye la creación del mole a Sor Andrea de la Asunción, una monja del Convento de Santa Rosa en Puebla. Se cuenta que, ante la inminente visita de un virrey, Sor Andrea se vio en la encomienda de preparar un platillo que lo sorprendiera. En un acto de inspiración o, quizás, de desesperación, reunió todos los ingredientes disponibles en la despensa del convento: chiles, especias traídas de Europa, chocolate, tortillas viejas, jitomates, cebollas y una gran variedad de otros elementos. Molió y mezcló hasta 100 ingredientes para crear una salsa homogénea de un brillante color rojo oscuro, que sirvió con carne tierna de guajolote. El resultado fue un éxito rotundo, y el virrey quedó maravillado.

La otra leyenda le otorga el crédito a un monje cocinero de nombre Fray Pascual, del Convento de Santa Rosa o del Convento de Santo Domingo, también en Puebla. La historia narra que, en otra ocasión de agasajo a un virrey, Fray Pascual estaba tan nervioso que tropezó en la cocina, derramando accidentalmente varios ingredientes, incluyendo chiles, especias y chocolate, en una cazuela donde se cocinaba carne de guajolote. Lejos de ser un desastre, la mezcla resultante sorprendió a todos con su exquisito sabor. Los comensales elogiaron el “accidente” culinario, y así nació el mole.
Independientemente de cuál de estas historias sea la verdadera, o si ambas contienen un grano de verdad, lo cierto es que Puebla se consolidó como la cuna de una de las versiones más famosas y complejas del mole, el Mole Poblano. Estas leyendas no solo narran un origen, sino que también realzan la creatividad y la devoción que caracterizan la cocina conventual mexicana.
El Corazón del Mole: La Esencia de los Chiles Secos
Para elaborar un mole auténtico y con el sabor que lo distingue, se necesitan ingredientes esenciales que, sin ellos, simplemente la preparación no sería la misma. El componente más fundamental y distintivo son, sin duda, los chiles. El mole tradicional mexicano lleva una gran variedad de este picoso componente, y su cuidadosa selección y combinación son clave para el perfil de sabor final.
Entre los chiles secos más utilizados en la preparación del mole, destacan:
- Chile Pasilla: De color negro brillante y arrugado, aporta notas frutales, ligeramente amargas y un toque ahumado. Su sabor es profundo y complejo.
- Chile Morita: Más pequeño y de color rojizo oscuro, ofrece un sabor afrutado, ahumado y un picor moderado. Es el ahumado del chile jalapeño maduro.
- Chile Chipotle: Con un color café oscuro y textura arrugada, es un chile ahumado con un picor pronunciado y notas terrosas. Proviene del chile jalapeño maduro y seco.
- Chile Mulato: Similar al chile ancho pero más oscuro, casi negro, con un sabor dulce, afrutado y con toques de chocolate y regaliz. Aporta un color muy profundo al mole.
- Chile Ancho: Esencial en muchos moles, de color rojizo oscuro y con un sabor afrutado, dulce y un picor suave. Es el chile poblano seco.
Cabe mencionar que todos estos chiles pertenecen a la familia de los chiles secos, una categoría en la que México destaca a nivel mundial. La diversidad de chiles cultivados en el país es asombrosa, con una producción que supera las 87 mil toneladas en todas sus variedades. Esta abundancia y variedad permiten la creación de moles con perfiles de sabor infinitamente distintos, desde los más dulces hasta los más intensamente picantes, pasando por los ahumados y los frutales.
La magia del mole reside no solo en la presencia de estos chiles, sino en la proporción y la forma en que se tuestan, hidratan y muelen, liberando así sus complejos aromas y sabores que se integrarán con el resto de los ingredientes para formar la base de esta icónica salsa.
Un Mosaico de Sabores Regionales: Más Allá del Poblano
Aunque el Mole Poblano es el más conocido y emblemático a nivel nacional e internacional, la riqueza del mole mexicano se extiende mucho más allá de las fronteras de Puebla. En la República Mexicana, varios estados y regiones cuentan con su propio mole típico, cada uno con características únicas que reflejan la geografía, los ingredientes locales y las tradiciones culinarias de su lugar de origen. Este fenómeno de diversidad es tan vasto que, como dato curioso, en México existen más variedades de moles que tipos de queso en Francia, lo que subraya la inmensa riqueza de esta preparación.
Cada mole regional es un testimonio de la creatividad y el ingenio de los cocineros mexicanos, quienes han sabido combinar los recursos disponibles para crear sabores inigualables. Algunos ejemplos notables incluyen:
- Mole Rosa de Taxco, Guerrero: Este mole es una verdadera joya visual y gustativa. Su distintivo color rosa se debe a la inclusión de betabel (remolacha) y piñones, además de chile chipotle, chocolate blanco y especias. Es una preparación más dulce y menos picante, a menudo servida con cerdo o pollo.
- Mole Verde de Michoacán: Fresco y vibrante, este mole se distingue por su color esmeralda. Sus ingredientes principales incluyen tomate verde, pepitas de calabaza, chiles verdes (como el serrano o jalapeño), cilantro, perejil y epazote. Es un mole más ligero y aromático, ideal para acompañar carnes blancas o verduras.
- Moles de Oaxaca: El estado de Oaxaca es, sin duda, la capital mundial del mole. Es famoso por tener al menos siete tipos de moles principales, aunque la realidad es que su diversidad va mucho más allá. Estos siete moles oaxaqueños son:
- Mole Negro: Considerado el rey de los moles oaxaqueños, es el más complejo y oscuro. Requiere una gran cantidad de ingredientes y un proceso de elaboración laborioso, a menudo incluyendo chiles chilhuacle negro, mulato, pasilla, chocolate y una amplia gama de especias y semillas.
- Mole Rojo: De color vibrante, es una versión más picante que el negro, con chiles como el guajillo, ancho y costeño, además de tomates, especias y chocolate.
- Mole Amarillo: Fresco y ligeramente picante, su color proviene de los chiles chilhuacle amarillo, chilcostle y costeño amarillo, así como de tomates verdes y hierbas. Se espesa con masa de maíz y a menudo se sirve con chochoyotes (bolitas de masa).
- Mole Verde: Similar al de Michoacán en color, pero con variantes de ingredientes locales como la hoja santa y diferentes chiles verdes.
- Mole Coloradito: Un mole intermedio en complejidad y color, con un tono rojizo ladrillo. Combina chiles como el pasilla y ancho, con plátano macho, jitomate y chocolate.
- Mole Estofado: Más ligero que otros moles, con un sabor agridulce. Incorpora chiles como el chilhuacle, pasilla, mulato, además de aceitunas, alcaparras y pasas, lo que le da un perfil mediterráneo.
- Chichilo: Un mole de color oscuro, elaborado con chiles chilhuacle negro, mulato y pasilla, tostados hasta casi carbonizarse, lo que le da un sabor ahumado intenso. Se espesa con masa de maíz y se le suele añadir hoja santa.
Además de estos siete, Oaxaca cuenta con otras variedades menos conocidas pero igualmente deliciosas, como el mole de caderas (con carne de chivo y cadera) y el mole de chicatana (elaborado con hormigas chicatanas, que le aportan un sabor terroso y único).

Lo cierto es que para elaborar el mole se necesitan ingredientes esenciales que sin ellos simplemente el sabor no sería el mismo. Un ejemplo son los chiles, pues el mole tradicional lleva una gran variedad de este picoso componente, como el chile pasilla, morita, chipotle, mulato y chile ancho. La siguiente tabla comparativa ilustra la diversidad de algunos moles regionales:
Tipo de Mole Origen Color Predominante Ingredientes Clave Distintivos Perfil de Sabor Mole Poblano Puebla Marrón Oscuro Chiles (ancho, mulato, pasilla, chipotle), chocolate, semillas, especias Complejo, dulce, picante, ahumado Mole Negro Oaxaca Negro Intenso Chiles (chilhuacle negro, mulato, pasilla), chocolate, especias, semillas Profundo, ahumado, ligeramente amargo, complejo Mole Rojo Oaxaca Rojo Vibrante Chiles (guajillo, ancho, costeño), jitomate, especias, chocolate Picante, afrutado, especiado Mole Amarillo Oaxaca Amarillo Chiles (chilhuacle amarillo, chilcostle), tomate verde, hierbas, masa de maíz Fresco, especiado, ligeramente picante Mole Verde Michoacán/Oaxaca Verde Esmeralda Tomate verde, pepitas de calabaza, chiles verdes, cilantro, epazote, hoja santa Fresco, herbal, ligero Mole Coloradito Oaxaca Rojizo Ladrillo Chiles (pasilla, ancho), plátano macho, jitomate, chocolate Agridulce, especiado, afrutado Mole Rosa Taxco, Guerrero Rosa Betabel, chocolate blanco, piñones, chile chipotle Dulce, sutil, cremoso Los Ingredientes Secretos y la Magia de la Mezcla
Más allá de los chiles, la complejidad del mole reside en la intrincada mezcla de otros ingredientes que, al combinarse y cocinarse lentamente, desarrollan un sabor profundo y armonioso. La lista de componentes puede variar significativamente entre una receta y otra, y de una región a otra, pero algunos elementos son recurrentes y esenciales para la textura, el sabor y el cuerpo de la salsa.
Los ingredientes de la salsa mole, en su versión más general, suelen incluir:
- Chiles Secos: Ya mencionados, son la base fundamental y aportan el color y la mayor parte del perfil de sabor.
- Aromáticos: Cebolla y ajo, que se tuestan o cocinan para liberar sus azúcares y aromas, añadiendo dulzura y profundidad.
- Frutas y Frutos Secos: Pasas, almendras, cacahuates, nueces, piñones. Aportan dulzura, grasa, textura y ayudan a espesar la salsa. La crema de cacahuate (mantequilla de maní) también es un ingrediente común que contribuye a la cremosidad y el sabor.
- Especias: Una vasta gama de especias como canela, clavo, pimienta negra, comino, anís, cilantro, orégano. Cada una aporta una nota aromática específica que se suma a la complejidad del mole.
- Semillas: Ajonjolí (sésamo), pepitas de calabaza. Se tuestan para realzar su sabor y se muelen para espesar la salsa y aportar un sabor tostado característico.
- Elementos de Textura y Espesantes: Tortillas quemadas o fritas, pan duro, galletas. Estos ingredientes ayudan a dar cuerpo y consistencia a la salsa.
- Tomates y Jitomates: Aportan acidez, dulzura y ayudan a balancear los sabores.
- Chocolate: Un ingrediente distintivo en muchos moles, especialmente en el poblano y el negro. Aunque parezca inusual, el chocolate (cacao amargo) no endulza el mole, sino que aporta profundidad, un ligero amargor y un color más intenso, redondeando los sabores.
- Caldo: Generalmente caldo de pollo o de guajolote, es el líquido que se utiliza para licuar los ingredientes y ajustar la consistencia del mole mientras se cocina.
El proceso de elaboración del mole es un ritual que requiere paciencia y dedicación. Los chiles y muchos otros ingredientes se tuestan en un comal o sartén hasta que desprenden su aroma, pero sin quemarse, ya que un sabor amargo arruinaría la salsa. Luego se hidratan en agua caliente. Posteriormente, todos los ingredientes se muelen, tradicionalmente en un metate o, más comúnmente hoy en día, en una licuadora, hasta obtener un puré suave y homogéneo. Este puré se fríe lentamente en manteca o aceite, cocinándose a fuego bajo durante horas, añadiendo caldo gradualmente, hasta que la salsa adquiere la consistencia deseada y los sabores se han integrado perfectamente. Es un proceso que transforma ingredientes individuales en una sinfonía de sabor, donde cada nota es discernible pero todas se complementan.
Preguntas Frecuentes sobre el Mole Mexicano
¿Qué significa la palabra "mole"?
La palabra "mole" proviene del vocablo náhuatl “molli” o “mulli”, que significa “salsa” o “potaje”. Este término se refiere a cualquier tipo de salsa compleja elaborada a base de chiles y otros ingredientes molidos.
¿Cuál es el origen del mole en México?
El origen del mole se remonta a la época prehispánica, donde las culturas indígenas, como los aztecas, ya preparaban salsas a base de chiles para acompañar sus alimentos, conocidas como “Mulli”. Su perfeccionamiento y la incorporación de ingredientes europeos ocurrieron durante la época Colonial, dando lugar al mole tal como lo conocemos hoy. Las leyendas más conocidas sobre su creación se sitúan en los conventos de Puebla en el siglo XVII.
¿Cuántos tipos de mole existen en México?
Existen muchísimas variedades de mole en México, tantas que se dice que hay más tipos de moles que de quesos en Francia. Aunque el Mole Poblano y los siete moles de Oaxaca son los más famosos, cada región e incluso cada familia puede tener su propia versión, adaptada a los ingredientes locales y a las tradiciones culinarias.
¿Cuáles son los 7 tipos de mole de Oaxaca?
Los siete moles oaxaqueños más reconocidos son: el Mole Negro, el Mole Rojo, el Mole Amarillo, el Mole Verde, el Mole Coloradito, el Mole Estofado y el Chichilo. Sin embargo, en Oaxaca se preparan muchas otras variedades, como el mole de caderas o el de chicatana.

¿Cuáles son los chiles más comunes en el mole tradicional?
Los chiles secos son esenciales en el mole tradicional. Los más comunes incluyen el chile pasilla, el chile morita, el chile chipotle, el chile mulato y el chile ancho. La combinación de estos chiles aporta la complejidad de sabores y el color característico del mole.
¿El mole siempre es picante?
No necesariamente. Aunque los chiles son un ingrediente fundamental, el nivel de picor del mole puede variar significativamente. Algunos moles son más picantes que otros, dependiendo de la proporción y el tipo de chiles utilizados. Además, el chocolate y otros ingredientes dulces o grasos ayudan a equilibrar el picor, creando una salsa compleja más que simplemente picante.
¿Qué otros ingredientes, además de los chiles, lleva el mole?
Un mole tradicional suele llevar una gran variedad de ingredientes que incluyen aromáticos como cebolla y ajo; frutas secas como pasas; frutos secos como cacahuates, almendras y nueces; semillas como ajonjolí y pepitas de calabaza; especias como canela, clavo y pimienta; espesantes como tortillas o pan; jitomates; y, en muchos casos, chocolate amargo. Todo esto se licúa con caldo (generalmente de pollo o guajolote) para formar la salsa.
¿Con qué se sirve tradicionalmente el mole?
El mole se sirve tradicionalmente con carne de guajolote (pavo), pollo o cerdo. Es común acompañarlo con arroz blanco y tortillas de maíz. Es un platillo festivo que se consume en celebraciones importantes y reuniones familiares en México.
¿Es difícil preparar mole?
La preparación del mole, especialmente las versiones más complejas como el Mole Negro, es un proceso laborioso que requiere tiempo y paciencia. Implica tostar, hidratar, moler y cocinar a fuego lento una gran cantidad de ingredientes. Sin embargo, existen pastas de mole comerciales que facilitan su preparación en casa, aunque para muchos, el mole "desde cero" es una experiencia culinaria incomparable.
El mole mexicano es mucho más que una simple salsa; es un emblema de la riqueza cultural y gastronómica de un país. Cada bocado nos conecta con siglos de historia, ingenio y pasión por la cocina, haciendo de este platillo una verdadera joya culinaria de México y del mundo.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Mole Mexicano: Un Viaje Culinario Milenario puedes visitar la categoría Gastronomía.
