23/04/2025
Zipaquirá, conocida como la 'Ciudad de la Sal', es un destino que cautiva los sentidos y el espíritu. Ubicada en el corazón de Cundinamarca, esta joya colombiana no solo alberga una de las maravillas arquitectónicas y espirituales más impresionantes del mundo, la Catedral de Sal, sino que también deleita a sus visitantes con una rica y variada oferta gastronómica que refleja su profunda historia y tradición. Prepararse para un viaje a Zipaquirá es alistarse para saborear una cultura única, donde cada plato y cada rincón cuentan una historia milenaria.

La Sazón de Zipaquirá: Un Viaje por sus Sabores Emblemáticos
La cocina zipaquereña es un testimonio vivo de la herencia cundiboyacense, donde los ingredientes frescos y las recetas transmitidas de generación en generación crean experiencias culinarias inolvidables. Al caminar por sus calles, es común encontrar aromas tentadores que invitan a explorar la diversidad de sus platos típicos.
Delicias Saladas con Tradición
Aunque la lista de atractivos gastronómicos es extensa, incluyendo el reconfortante sancocho de gallina, la abundante picada del minero y la infaltable gallina con papa y yuca, el verdadero corazón de la gastronomía salinera late con un plato en particular: la sobrebarriga al horno. Este es, sin duda, el plato insignia de Zipaquirá, tradicionalmente cocinada con buena leña, lo que le confiere un sabor ahumado y una ternura inigualable. Acompañando este manjar, no pueden faltar las famosas papas salmueras, cocidas en agua con alta concentración de sal, un guiño a la riqueza minera de la región y un complemento perfecto para cualquier comida.
El Dulce Secreto de la Ciudad: El Caramelito Rosado
Pero no todo en Zipaquirá es sal y sabor fuerte. La ciudad guarda un dulce secreto que ha conquistado paladares por generaciones: el caramelito o turrón rosado. Este pequeño bocado, hecho a base de azúcar, agua y limón, es una verdadera joya de la repostería local. Los zipaquireños de antaño lo recuerdan con cariño, especialmente aquellos que vivieron la época dorada de la estación del tren. Era una tradición inquebrantable que nadie que entrara o saliera de Zipaquirá se fuera sin probar este dulcecito típico. Incluso hoy, personas de municipios aledaños viajan expresamente para saborearlo.
Una Historia Dulce con Raíces Profundas
Aunque el caramelito rosado tiene un origen español, su tradición se arraigó en la ciudad salinera en el siglo XVIII gracias a un grupo de mujeres indígenas conocidas como “Las Carameleras”. Ellas dedicaron sus vidas a la preparación de este dulce, integrándose de manera fundamental en la sociedad de la época y dejando una huella imborrable en la historia gastronómica de Zipaquirá. La importancia de la elaboración de estos caramelitos es tal que el reconocido músico Jorge Velosa le compuso la canción “El caramelito rojo” en su honor, consolidando su estatus como un símbolo cultural de la región.
La Maravilla Subterránea: La Catedral de Sal de Zipaquirá
Más allá de sus delicias culinarias, Zipaquirá es mundialmente reconocida por su Catedral de Sal, una obra maestra de la ingeniería y la fe que ha sido declarada la “Primera Maravilla de Colombia”. Este imponente templo subterráneo no es solo una iglesia, sino un monumento a la resiliencia humana y la devoción.
Un Patrimonio Cultural y Espiritual Milenario
La Catedral de Sal se encuentra incrustada en el Cerro del Zipa, a 2.652 metros sobre el nivel del mar, y mantiene una temperatura constante de aproximadamente 14ºC. La historia de la explotación de esta mina se remonta a tiempos precolombinos, cuando los antiguos indígenas muiscas, expertos en la extracción de sal, se beneficiaron de este enorme yacimiento, convirtiéndose en una de las sociedades prehispánicas más prósperas. Su legado se extendió a través de los tiempos coloniales y republicanos, y continúa haciendo historia hoy.

Este majestuoso templo, ubicado a 180 metros bajo tierra, es la mayor reserva de roca sal en el mundo. Desde su inauguración en 1995, para la cual se extrajeron 250 mil toneladas de roca sal, la catedral se ha transformado en un importante centro de peregrinación y uno de los destinos turísticos más visitados de Colombia, atrayendo a viajeros de todas partes en busca de una experiencia única y profunda.
El Viaje Espiritual a Través del Viacrucis
Al acceder a la mina, el aire se impregna de un olor mineral y la oscuridad inicial da paso a un fascinante juego de luces que revela la roca tallada y los túneles. Uno de los puntos culminantes de la visita es el recorrido por las 14 estaciones del Viacrucis, cada una tallada magistralmente en sal y piedra. La combinación de las esculturas, las luces de colores y la acústica natural de la mina crea un ambiente solemne y místico, invitando a la introspección y la admiración.
El recorrido culmina en la impresionante cúpula central, donde se erige una cruz de sal iluminada de 16 metros de altura, una de las más grandes del mundo. Este símbolo, que se alza como un testamento de la fe, es el corazón de la catedral y un lugar de oración y reflexión para muchos. Además, la catedral cuenta con tres naves principales: la del nacimiento y bautismo, la de la vida y la muerte, y la de la resurrección, cada una con un altar propio. En ellas, se pueden admirar esculturas bellamente talladas por mineros y escultores, entre las que destaca la “Pietà”, con sus fuertes rasgos indígenas, y el Ángel Guardián, esculpido en 1950 por el artista italiano Ludovico Consorte.
Otro de los lugares que cautiva a los visitantes es el espejo de agua, que antiguamente era una salmuera utilizada para la saturación de la sal. Hoy, sus alrededores están ingeniosamente iluminados para reflejarse en el agua estática, creando un efecto óptico fascinante que da la impresión de estar nadando en un vacío subterráneo, una experiencia visual verdaderamente inolvidable.
La Obra Maestra de Ingeniería Subterránea
La Catedral de Sal es, sin duda, uno de los lugares más notables de Colombia, construida enteramente de sal, pero su encanto va más allá. Su diseño laberíntico de túneles y sus masivas cruces talladas en sal son testimonio de un ingenio humano excepcional. La catedral actual es el resultado de una reconstrucción monumental.
En sus inicios, en la década de 1930, los mineros rezaban en un santuario mucho más modesto, buscando protección de los peligros diarios de la mina, como los gases tóxicos y las explosiones. La Virgen del Rosario de Guasá era su patrona, y cada día que salían vivos de la mina era motivo de agradecimiento. Sin embargo, el primer santuario fue cerrado debido a su inestabilidad, y la propia catedral fue clausurada en 1992 tras años de explosiones y excavaciones que causaron problemas estructurales.

La reconstrucción fue un desafío que se asumió con determinación. Se lanzó un concurso público para el nuevo diseño, y la propuesta ganadora fue la del arquitecto colombiano Roswell Garabito Pearl. Un equipo de más de 100 mineros y escultores se unió para construir la nueva catedral, ubicada aproximadamente 60 metros por debajo de la original. Uno de los mayores retos fue el traslado del imponente altar de roca salada desde el antiguo santuario hasta el nuevo sitio. Este altar, que pesaba unas 16 toneladas, tuvo que ser cortado en tres piezas para poder ser transportado. Este nivel de dedicación y habilidad es lo que convierte a la Catedral de Sal en una verdadera obra de arte de ingeniería y artesanía.
Desde su reapertura en 1995, la Catedral de Sal ha crecido en reconocimiento. En 2024, incorporó el Monumental Museo Subterráneo 180, que alberga 22 esculturas de mármol y piedra creadas por artistas nacionales e internacionales. Atrae a más de 600,000 visitantes anualmente y, aunque no forma parte de las Siete Maravillas del Mundo, fue elegida como una de las Siete Maravillas de Colombia en 2007, recibiendo el mayor número de votos en una competencia nacional. Además, en 2024, el Parlamento Andino la reconoció como un hito de patrimonio cultural, natural e histórico dentro de la región andina, consolidando su estatus como un tesoro de la humanidad.
Planifica tu Visita a la Ciudad de la Sal
Zipaquirá se encuentra a solo 50 kilómetros de Bogotá, lo que la convierte en una excelente opción para una escapada de un día o un fin de semana. Llegar es fácil y hay varias opciones de transporte disponibles para que elijas la que mejor se adapte a tus preferencias.
Cómo Llegar a Zipaquirá
| Medio de Transporte | Punto de Partida en Bogotá | Tiempo Aproximado | Descripción |
|---|---|---|---|
| Tren Turístico | Estación de la Sabana | 2 horas | Una forma pintoresca de viajar, con hermosas vistas del paisaje cundinamarqués. Una experiencia en sí misma. |
| Automóvil | Autopista Norte (dirección Chía-Zipaquirá) | 1 hora | Ruta directa y cómoda, ideal para quienes prefieren la flexibilidad de su propio vehículo. |
| Bus | Terminal de Transporte Salitre o Portal Norte (Transmilenio) | 60-90 minutos | Opción económica y frecuente, con autobuses directos a Zipaquirá. |
Recomendaciones para una Experiencia Óptima
- Ropa y Calzado: La temperatura dentro de la mina es fresca y constante (14ºC), por lo que se recomienda llevar una chaqueta ligera. El calzado cómodo es esencial, ya que el recorrido implica caminar por terrenos irregulares.
- Horarios: La Catedral de Sal está abierta todos los días de la semana, de 9:00 a.m. a 5:40 p.m. Es aconsejable llegar temprano, especialmente los fines de semana o festivos, para evitar las multitudes y disfrutar de una experiencia más tranquila y profunda.
- Guías y Audioguías: Optar por un recorrido guiado es altamente recomendable para obtener una comprensión más profunda de la historia, la ingeniería y el simbolismo de la catedral. Las audioguías también están disponibles en varios idiomas, ofreciendo flexibilidad para quienes prefieren explorar a su propio ritmo.
- Fotografía: No olvides tu cámara; la Catedral de Sal ofrece innumerables oportunidades para capturar imágenes impresionantes. Sin embargo, es importante respetar las áreas donde la fotografía está restringida, generalmente por razones de conservación o seguridad.
Más Allá de la Sal y el Sabor: Explora Zipaquirá
Después de sumergirte en la majestuosidad de la Catedral de Sal y deleitarte con sus sabores, Zipaquirá tiene mucho más que ofrecer. Este encantador municipio es conocido por su arquitectura colonial bien conservada, sus plazas y calles empedradas que invitan a dar un paseo tranquilo y descubrir sus rincones llenos de historia.
No te pierdas la Plaza de los Comuneros, un lugar histórico donde se gestaron importantes movimientos de independencia en Colombia, y que hoy es un punto de encuentro vibrante. Además, las calles del centro están llenas de tiendas de artesanías y cafés acogedores donde puedes disfrutar de un buen café colombiano. Y por supuesto, la ciudad cuenta con una variedad de restaurantes que ofrecen cocina típica colombiana, el lugar perfecto para culminar tu jornada de exploración con una deliciosa comida, quizás otra porción de sobrebarriga o un último caramelito rosado.
Preguntas Frecuentes sobre Zipaquirá
¿Cuál es el plato típico de Zipaquirá?
El plato insignia de Zipaquirá es la sobrebarriga al horno o cocinada con leña, acompañada de papas salmueras. Adicionalmente, el dulce más representativo y con mayor tradición es el caramelito o turrón rosado.

¿Qué es la Catedral de Sal y por qué es tan especial?
La Catedral de Sal de Zipaquirá es un templo católico construido dentro de los túneles de una antigua mina de sal, a 180 metros bajo tierra. Es especial por ser una obra maestra de la ingeniería y la fe, la “Primera Maravilla de Colombia”, y un lugar de peregrinación y atracción turística única por su arquitectura tallada en sal, sus esculturas y su ambiente místico.
¿Cuál es el horario de la Catedral de Sal?
La Catedral de Sal está abierta todos los días de la semana, en un horario continuo de 9:00 a.m. a 5:40 p.m.
¿Se puede comer dentro de la Catedral de Sal?
No, dentro de los túneles de la Catedral de Sal no está permitido el consumo de alimentos. Sin embargo, en el Parque de la Sal, que alberga la catedral, hay opciones de restaurantes y cafeterías donde puedes disfrutar de la gastronomía local antes o después de tu visita.
¿Hay alguna tarifa especial para residentes de Zipaquirá en la Catedral de Sal?
Sí, los zipaquireños cuentan con una tarifa especial de $17.000 COP por persona, presentando su documento de identidad que evidencie expedición o nacimiento en el municipio de Zipaquirá.
Zipaquirá es mucho más que una ciudad; es una experiencia que entrelaza la riqueza de su historia minera, la profundidad de su fe y la exquisitez de su gastronomía. Desde los sabores salados de sus platos típicos hasta la dulzura de sus caramelitos y la imponente belleza de su Catedral de Sal, cada elemento de esta ciudad invita a la exploración y al asombro. Visitar Zipaquirá es emprender un viaje que deleitará tus sentidos y enriquecerá tu espíritu, dejando una huella duradera de la auténtica cultura colombiana.
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