26/07/2023
En el corazón de la provincia de Pontevedra, donde las aguas termales brotan generosas y la historia se entrelaza con las rutas de peregrinación, se alza Caldas de Reis. Este encantador municipio gallego, testigo de milenios de civilizaciones y crisol de culturas, invita a un viaje fascinante a través de sus paisajes, sus tradiciones y el espíritu de sus gentes. Desde sus orígenes prehistóricos hasta su papel crucial en el legendario Camino de Santiago, Caldas de Reis es un destino que promete no solo descanso y bienestar, sino también una profunda conexión con el pasado y la esencia de Galicia. Prepárese para descubrir por qué este rincón es mucho más que un simple punto en el mapa.

- El Corazón de Caldas de Reis: Geografía y Demografía
- Un Viaje a Través del Tiempo: La Fascinante Historia de Caldas
- Las Aguas Curativas: La Tradición Termal de Caldas
- Caldas de Reis en el Camino de Santiago: Cruce de Rutas Milenarias
- ¿Qué Significa "Caldas de Reis"? Desentrañando el Topónimo
- Tabla Comparativa: Caminos de Santiago que Pasan por Caldas de Reis
- Preguntas Frecuentes sobre Caldas de Reis
El Corazón de Caldas de Reis: Geografía y Demografía
Caldas de Reis se asienta en un punto geográfico privilegiado de Galicia, en la latitud 42°36′ N y longitud 8°38.5′ O. Este municipio, con una superficie de 68,51 km², es un mosaico de valles y montañas que se elevan desde las orillas del río Umia hasta las cumbres de la sierra. La capital municipal se encuentra a 23 metros sobre el nivel del mar, mientras que las altitudes varían significativamente, desde los 10 metros a orillas del Umia hasta los imponentes 641 metros del monte Xiabre, que domina el paisaje noroeste.
El relieve del municipio está definido por el fértil valle formado por el río Umia y sus afluentes, como el río Bermaña o el río Chain, marcando el inicio del valle del Salnés. Esta configuración geográfica no solo ha modelado el paisaje, sino que también ha influido en el clima templado y húmedo que caracteriza a Caldas de Reis. Con temperaturas medias que oscilan entre los 14°C/16°C y los 20°C, una humedad media anual del 80% y precipitaciones anuales de 1800-2000 mm (aunque con una notable reducción en verano), el entorno es propicio para la vida y el desarrollo.
Con una población que asciende a 10.045 habitantes, aproximadamente el 25% de ellos reside en el casco urbano, lo que confiere a Caldas de Reis un equilibrio entre la vitalidad urbana y la tranquilidad rural. Los habitantes de Caldas de Reis son conocidos como Caldenses, un gentilicio que encapsula el espíritu de esta tierra rica en historia y tradición. Limita con municipios vecinos como Cuntis, Moraña, Villagarcía de Arosa, Catoira, Valga, Portas y Villanueva de Arosa, lo que subraya su posición estratégica como nudo de comunicaciones.
Un Viaje a Través del Tiempo: La Fascinante Historia de Caldas
El territorio de la actual Caldas de Reis ha sido habitado de forma ininterrumpida desde la prehistoria, una continuidad que se explica por tres factores clave: su localización estratégica en una encrucijada de vías de comunicación naturales (norte-sur, interior-costa), su clima benigno y, por supuesto, la presencia de sus afloramientos de aguas termales. Cada época ha dejado su huella, ofreciendo un testimonio palpable de las civilizaciones que aquí prosperaron.
Ecos Prehistóricos: Megalitos, Tesoros y Castros
La prehistoria de Caldas de Reis es rica y diversa. De la época del megalitismo (mediados del IV milenio a finales del II milenio a.C.), se conservan numerosas mamoas y petroglifos. Entre estos últimos, destacan los petroglifos de A Laxe dos Bolos, en la parroquia de Saiar, que nos hablan de las creencias y el arte de nuestros ancestros.
La Edad del Bronce (1800-1500 a.C.) nos legó el impresionante Tesoro de As Silgadas. Este hallazgo, compuesto originalmente por una gran cantidad de piezas de orfebrería en oro —incluyendo aros, vasos y peines—, llegó a pesar unos 25 kg en su totalidad, aunque hoy solo se conservan 41 piezas con un peso de 13 kg. Es considerado el mayor depósito de piezas de oro de la Edad del Bronce de toda Europa, un testimonio asombroso de la riqueza y habilidad metalúrgica de sus creadores.
La Edad del Hierro (siglos VII-I a.C.) se caracteriza por la proliferación de castros, los asentamientos fortificados típicos de la cultura castrexa. En el término municipal de Caldas de Reis, se han catalogado un total de nueve castros, incluyendo San Clemente, Asar, Outeiro de Castro, Follente, Paradela, Badoucos, Monteporreiro y A Xaiba. Entre ellos, el Castro de Follente, en la parroquia de Bemil, es particularmente notable por su tamaño considerable (3,2 hectáreas) y el buen estado de conservación de sus estructuras defensivas, habiendo permanecido ocupado hasta bien entrado el siglo I de nuestra era.
Estos castros fueron el hogar de los Cilenos, un pueblo galaico que, según Plinio y Ptolomeo, habitó las tierras comprendidas entre los ríos Ulla y Lérez, dejando una marca indeleble en la identidad de la región.
La Huella Romana: Aquis Celenis y la Vía XIX
Con la llegada del Imperio Romano y el control total de Gallaecia en tiempos del emperador Augusto, se procedió a la estructuración del territorio mediante la construcción de calzadas. La más importante fue la Vía XIX “item a Bracara Asturicam”, terminada a mediados del siglo I d.C., que unía las principales ciudades de la provincia romana de Gallaecia: Bracara Augusta (Braga), Lucus Augusti (Lugo) y Asturica Augusta (Astorga). Los ingenieros romanos eligieron un paso estratégico del río Umia, en medio de la conocida depresión meridiana, para establecer una mansio.
Esta mansio, un punto de parada y fonda para los viajeros de la Vía XIX, recibió el nombre de Aquis Celenis o Aquae Celenae, en referencia al pueblo Cilenos que habitaba la zona y, por supuesto, a sus valiosas aguas termales. Aunque su mención escrita no aparece hasta el siglo III en el Itinerario de Antonino, donde se cita como la quinta mansio de la Vía XIX entre Turoqua (Pontevedra) y Pria (Iria Flavia), su importancia como núcleo viario y termal es innegable.
Existe controversia sobre si Aquis Celenis fue también una mansio de la Vía XX, o “per loca maritima”, una ruta que discurría más cerca del litoral. Independientemente de si fue parte de una o dos calzadas romanas, se sabe que Caldas de Reis alcanzó suficiente relevancia como para albergar un destacamento de la Legión X Gemina, encargado de mantener la seguridad. Las inscripciones en lápidas encontradas en la zona, que datan del siglo I d.C. y hacen referencia a legionarios de esta legión, son prueba de ello.
El núcleo romano de Aquis Celenis creció en población e importancia económico-social. A principios del siglo V, entre los años 397 y 400, en las actas del primer concilio de Toledo, se menciona la asistencia del obispo Exuperantius de la sede episcopal del municipius Celenis. Este fue, sin duda, su momento de mayor relevancia social, política y religiosa, ostentando la categoría de sede episcopal y, aparentemente, también de municipium romano, con todas las ventajas y obligaciones que esto implicaba para sus habitantes.

Entre Obispos y Reyes: La Edad Media
Durante aproximadamente 150 años (400-561), Aquis Celenis mantuvo su sede episcopal. Sin embargo, en pleno dominio Suevo, y tal como se constata en el I Concilio de Braga (561), ya no aparece ningún obispo enviado desde Aquis Celenis. En su lugar, se nombra al obispo Andrés, proveniente de la sede de Iria Flavia. El declive de la sede caldense quedó totalmente sellado en el Parroquial Suevo del año 569, donde la iglesia de los Celenos aparece como una simple “ecclesia” de la sede iriense.
Este descenso de relevancia estuvo fuertemente influenciado por la implantación del priscilianismo en su demarcación y por la creciente importancia del naciente puerto de Padrón (perteneciente a Iria Flavia). A modo de consuelo histórico para los Caldenses, cabe destacar que, unos 500 años después, Iria sufriría una degradación similar en favor de la emergente Santiago de Compostela.
El priscilianismo fue una de las primeras herejías de la Iglesia católica, extendiéndose con fuerza en Gallaecia y, sobre todo, en Caldas, donde sus adeptos llegaron a tener el poder de deponer y expulsar a su obispo titular, Ortigio, como atestiguan las actas del I Concilio de Toledo.
Tras este período, Caldas de Reis entraría en un largo silencio documental, hasta principios del siglo XII, cuando Kalidas (topónimo de la época) vuelve a aparecer en el mapa como el lugar de nacimiento de Alfonso Reimundez. Este niño, hijo de los Condes de Galicia, la infanta Urraca Alfonsez y Raimundo de Borgoña, nacería en el palacio residencial que poseían a orillas del río Bermaña. Años más tarde, Urraca, hija de Alfonso VI, sería reina de León y Castilla, y su hijo pasaría a la historia como Alfonso VII El Emperador, un hecho que cimentaría el apelativo "de Reis" en el nombre del lugar.
Inicialmente, las tierras de Caldas eran de realengo, propiedad real. Sin embargo, el arzobispado de Santiago, con un gran interés en aumentar sus posesiones, y las generosas donaciones de los reyes medievales, hicieron que a mediados del siglo XIII, la villa de Caldas de Reis y sus propiedades pasaran a ser completamente de la mitra arzobispal, convirtiéndose en una villa de abadengo. Esta condición se consolidó con el fuero otorgado por el arzobispo Juan Arias en 1254, que, para atraer y asentar población, eximía a sus habitantes de muchos impuestos de la época, como la luctuosa, gayosa, movicio, maniádigo o fonsadera.
Otro factor crucial para el desarrollo de la villa caldense a partir de los siglos XII y XIII fue el aumento paulatino de la tradición jacobea y la peregrinación a Santiago de Compostela. Al trasiego de mercancías que ya circulaban por el trazado de la antigua calzada romana, se sumaron ahora los peregrinos que, siguiendo el Camino Portugués, caminaban en dirección a Santiago. Se tiene constancia de la existencia de un hospital de peregrinos en el siglo XV, cerca del actual emplazamiento de la iglesia de Santo Tomás.
Entre los primeros y más importantes peregrinos que pernoctaron en Caldas, destaca Tomás Becket, el que fuera arzobispo inglés y más tarde santo, quien en 1167 peregrinó a Santiago siguiendo el camino de la costa y pernoctando en la villa. En su honor, siete siglos después, se erigió la nueva iglesia parroquial de Santo Tomás, siendo la única de Galicia dedicada a este santo.
Tiempos Modernos y el Fin de una Era
En 1581, el rey Felipe II, con permiso papal y con la necesidad de financiar su costosa política exterior, procedió a vender numerosas jurisdicciones de la iglesia, entre ellas la villa de Caldas. La documentación indica que los vecinos, por mediación de Pedro Bermúdez de Castro (señor de la Casa de As Silgadas), compraron los derechos de la villa al rey por la suma de 3.526.255 maravedíes, lo que significó que Caldas de Reis volviera a ser una villa de realengo.
A pesar de esto, el arzobispado mantuvo la propiedad y los derechos sobre el antiguo palacio, conocido como la Torre de Doña Urraca. De esta torre se vuelve a tener noticia en 1674 (siglo XVII), cuando la mitra arzobispal la cedió a Alonso Troncoso de Lira y Sotomayor, canónigo de la catedral de Santiago y contador del Santo Oficio en Galicia, convirtiéndose así en la sede de la administración de justicia en Caldas. A partir de entonces, la torre pasó por diversas manos, iniciando un lento declive.
Ya a mediados del siglo XIX, tras la desamortización de Mendizabal, la torre fue finalmente comprada por el ayuntamiento. Sus terrenos se utilizaron para la celebración del mercado semanal, que aún hoy se celebra en el conocido como Campo da Torre. Incluso, durante un tiempo, sus edificios fueron dedicados a matadero. Su historia concluyó definitivamente en 1891, cuando fue derribada para aprovechar sus piedras en la construcción de la nueva iglesia parroquial de Santo Tomás, cerrando un capítulo importante en la fisonomía de la villa.
Las Aguas Curativas: La Tradición Termal de Caldas
Si la evolución de Caldas de Reis ha estado íntimamente ligada a su condición de nudo viario, no se puede obviar la trascendental importancia que sus aguas termales han tenido para su crecimiento, especialmente desde finales del siglo XVIII hasta la actualidad. Estas aguas, que brotan a temperaturas cálidas y poseen propiedades sulfurosas, han sido un imán para quienes buscan salud y bienestar.
Ya en el diccionario Madoz de 1845, se hace mención a la existencia en la villa de diversas fuentes termales de aguas sulfurosas, que eran conducidas a un baño público y descubierto. Además, se registra la presencia de las dos "casas de baños" que, sorprendentemente, aún siguen en funcionamiento en la actualidad: la Casa Dávila y la Casa Acuña.

La Casa de Baños Dávila, construida por Joaquín Davila Mariño en 1780, se cree que se asienta sobre los restos de las antiguas termas y baños romanos, lo que subraya la milenaria tradición termal del lugar. Por su parte, la Casa Acuña, promovida por Pedro Acuña Malvar, comenzó a construirse en 1893. Aunque su edificación se interrumpió por diversas causas, fue finalmente terminada y abierta al público en 1906, consolidando a Caldas de Reis como un referente del termalismo gallego. La posibilidad de sumergirse en estas aguas curativas es, sin duda, uno de los grandes atractivos de la villa.
Caldas de Reis en el Camino de Santiago: Cruce de Rutas Milenarias
Para todo peregrino que emprende la aventura del Camino de Santiago, Caldas de Reis representa un hito fundamental y un cruce de caminos de profunda significación histórica y espiritual. Este encantador municipio gallego es un punto clave en la ruta jacobea, situado estratégicamente en la cuarta etapa de dos de las rutas más transitadas: el Camino Portugués y el Camino Portugués por la Costa.
El Histórico Camino Portugués
El Camino Portugués es una ruta ancestral, rica en historia y cultura, que ofrece una experiencia inigualable a los peregrinos. Su trazado, que tomó especial relevancia a partir del siglo XII tras la independencia de Portugal, hereda vías y caminos antiguos, como la Vía XIX romana. Esta calzada, construida en el siglo I d.C., unía Braga con Astorga, pasando por Ponte de Lima, Tui, Pontevedra, Santiago y Lugo. Hoy, el Hotel Pousada Real se encuentra precisamente sobre esta milenaria Vía XIX, atestiguando la continuidad de la senda.
Desde Oporto, el Camino Portugués tradicional abarca una distancia total de 280 kilómetros hasta Santiago de Compostela. Para aquellos que optan por iniciar su peregrinación desde Lisboa, la distancia se extiende a 620 kilómetros. Cada etapa de este camino, desde Tui hasta la capital compostelana, está impregnada de un legado histórico que transporta al caminante a través de siglos de devoción y aventura.
La Belleza Costera del Camino Portugués por la Costa
Para quienes prefieren la brisa marina y los paisajes litorales, la variante del Camino Portugués por la Costa es la elección perfecta. Esta ruta también se inicia en Oporto y discurre hacia el norte, siguiendo la línea costera de Portugal, hasta cruzar el río Miño hacia Galicia en Caminha. Con un total de 280 kilómetros hasta Santiago, se puede dividir cómodamente en 13 etapas.
El camino costero discurre en dirección oeste, paralelo al río Miño, hasta su amplio estuario, dominado por el imponente monte de Santa Trega, un mirador excepcional hacia el Atlántico y Portugal. La ruta continúa paralela a una línea costera escarpada y agreste, pasando por localidades como Oia y Baiona, para luego adentrarse en el resguardado y precioso paisaje de la ría de Vigo. Esta variante del Camino Portugués culmina en Redondela, donde se une al Camino Portugués del interior, compartiendo las etapas finales hacia Santiago de Compostela, incluyendo puntos emblemáticos como Pontevedra y Padrón.
Un Oasis para el Peregrino: Hotel Pousada Real
En Caldas de Reis, el espíritu del Camino se vive con intensidad. Lugares como el Hotel Pousada Real se erigen como verdaderos oasis para los peregrinos. No solo ofrecen un merecido descanso, sino también una experiencia completa con cómodas habitaciones, una exquisita gastronomía local y servicios especialmente pensados para quienes recorren estas históricas sendas. Es un punto de encuentro y recuperación que refleja la hospitalidad gallega en el corazón del Camino.
¿Qué Significa "Caldas de Reis"? Desentrañando el Topónimo
La pregunta sobre el significado del topónimo "Caldas de Reis" es recurrente, y su respuesta se encuentra profundamente arraigada en la historia del lugar. Aunque la información proporcionada para esta pregunta específica se centraba en la política de cookies y no era directamente relevante, podemos desentrañar el significado a partir de los datos históricos detallados en otras secciones.
El nombre "Caldas" proviene directamente de la presencia de sus famosas aguas termales. En la época romana, el asentamiento era conocido como Aquis Celenis o Aquae Celenae, donde "Aquis" o "Aquae" significa "aguas" y "Celenis" hacía referencia al pueblo de los Cilenos que habitaba la zona. Con el tiempo, el término "Aquis" evolucionó a "Caldas", que en gallego y latín se relaciona con "calientes" o "aguas calientes", aludiendo a las propiedades termales que han sido un pilar de la identidad de la villa desde la antigüedad.
El sufijo "de Reis" (de Reyes) se añadió en la Edad Media, específicamente a partir del siglo XII. Este apelativo conmemora un evento de gran importancia dinástica: el nacimiento de Alfonso Reimundez, quien más tarde sería conocido como Alfonso VII El Emperador, hijo de la reina Urraca de León y Castilla y su marido Raimundo de Borgoña. Alfonso VII nació en el palacio real que los Condes de Galicia poseían en Caldas, a orillas del río Bermaña. Este acontecimiento real confirió al topónimo un distintivo nobiliario, ligando para siempre la villa a la monarquía y a su legado histórico.
Por lo tanto, "Caldas de Reis" puede interpretarse como "Aguas Termales de los Reyes", un nombre que encapsula perfectamente su doble esencia: la riqueza natural de sus manantiales y su profunda conexión con la realeza y la historia de Galicia.
Tabla Comparativa: Caminos de Santiago que Pasan por Caldas de Reis
| Característica | Camino Portugués (Interior) | Camino Portugués por la Costa |
|---|---|---|
| Punto de Inicio Común | Oporto (280 km) o Lisboa (620 km) | Oporto (280 km) |
| Recorrido Principal | Interior de Portugal y Galicia, siguiendo vías históricas como la Vía XIX. | Línea costera de Portugal, cruce del Miño, luego costa gallega. |
| Paisajes | Rurales, históricos, pueblos tradicionales, valles fluviales. | Litorales, acantilados, rías, playas, vistas al Atlántico. |
| Hitos Destacados antes de Caldas | Tui, Ponte de Lima, Pontevedra. | Caminha, A Guarda, Oia, Baiona, Ría de Vigo. |
| Unión de Rutas | Se mantiene independiente hasta Santiago. | Se une al Camino Portugués interior en Redondela. |
| Etapas Compartidas con Interior | Desde Redondela (incluyendo Pontevedra y Padrón). | Desde Redondela (incluyendo Pontevedra y Padrón). |
| Relevancia Histórica | Más antigua y tradicional, ligada a la Vía XIX romana. | Desarrollo más reciente, pero con encanto paisajístico. |
Preguntas Frecuentes sobre Caldas de Reis
- ¿Cómo se llaman los habitantes de Caldas de Reis?
- Los habitantes de Caldas de Reis se llaman Caldenses.
- ¿Qué caminos de Santiago pasan por Caldas de Reis?
- Por Caldas de Reis pasan dos variantes importantes del Camino de Santiago: el Camino Portugués (o Camino Portugués Central) y el Camino Portugués por la Costa. Ambos convergen en este punto clave de la ruta jacobea.
- ¿Por qué Caldas de Reis es un punto clave en el Camino?
- Caldas de Reis es un punto clave en el Camino de Santiago por varias razones: es un cruce donde el Camino Portugués interior y el costero se encuentran, ofreciendo servicios esenciales a los peregrinos. Su historia como antigua mansio romana (Aquis Celenis) y su tradición termal lo convierten en un lugar ideal para el descanso y la recuperación. Además, su riqueza histórica y cultural añade un valor significativo a la experiencia del peregrino.
- ¿Cuál es la historia de las aguas termales en Caldas?
- Las aguas termales han sido fundamentales para Caldas de Reis desde la antigüedad. Los romanos ya establecieron una mansio, Aquis Celenis, atraídos por ellas. Desde finales del siglo XVIII, su uso se popularizó, con la construcción de balnearios. El diccionario Madoz de 1845 ya las mencionaba, y dos de las "casas de baños" históricas, la Casa Dávila (1780) y la Casa Acuña (1893/1906), siguen en funcionamiento hoy en día, consolidando su tradición termal.
- ¿Qué vestigios de la antigüedad se encuentran en Caldas de Reis?
- Caldas de Reis alberga numerosos vestigios de su pasado milenario. De la prehistoria, destacan las mamoas y petroglifos como los de A Laxe dos Bolos, así como el impresionante Tesoro de As Silgadas de la Edad del Bronce. De la Edad del Hierro, se conservan varios castros, siendo el Castro de Follente uno de los más importantes. De la época romana, quedan restos de la Vía XIX y evidencias de la mansio Aquis Celenis, incluyendo lápidas de la Legión X Gemina. Estos vestigios son un testimonio de la continua ocupación y la rica historia del municipio.
En definitiva, Caldas de Reis es un tesoro en el corazón de Galicia. Sus aguas termales, que han atraído a viajeros y sanadores desde tiempos inmemoriales, se combinan con un legado histórico que abarca desde la prehistoria hasta la Edad Contemporánea. Los caminos de Santiago que la atraviesan no solo la conectan con la espiritualidad jacobea, sino que también la consolidan como un punto de encuentro y un refugio para aquellos que buscan una experiencia auténtica. Visitar Caldas de Reis es sumergirse en una narrativa viva, donde cada piedra y cada gota de agua cuentan una historia de resiliencia, cultura y tradición gallega.
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