¿Cómo se llamaba Bogotá antes?

De Bacatá a Bogotá: Un Viaje por la Historia de la Capital

06/03/2025

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La capital colombiana, un crisol de culturas y épocas, esconde en sus cimientos una historia tan rica como sus paisajes. Antes de ser la gran urbe que hoy conocemos, con sus calles bulliciosas y sus imponentes edificios, este territorio transitó por diversas transformaciones, llevando consigo distintos nombres que marcan cada etapa de su evolución. Desde las aldeas indígenas de la era prehispánica hasta la moderna metrópolis del siglo XXI, Bogotá ha sido testigo de profundos cambios que merecen ser explorados.

¿Cómo se llamaba Bogotá antes de ser fundada?
Hace mucho tiempo, antes de que tu papá, tu mamá, tus abuelos y tú nacieran, Bogotá se llamaba Bacatá. Bacatá significa campo de labranza (campo para sembrar) y era el nombre que le habían dado a este lugar los Muiscas y los Chibchas, pueblos indígenas que aquí nacieron.

Acompáñanos en este recorrido por el tiempo para desentrañar los secretos de su origen, los hitos que la definieron y los nombres que la identificaron a lo largo de los siglos. Descubrirás cómo un 'campo de labranza' se convirtió en el corazón de una nación, y cómo la resiliencia de sus habitantes ha forjado su inconfundible identidad.

Índice de Contenido

Bacatá: El Origen Prehispánico de Bogotá

Mucho antes de la llegada de los conquistadores europeos, la tierra donde hoy se asienta Bogotá era conocida como Bacatá. Este nombre, dado por los pueblos indígenas Muiscas y Chibchas, quienes fueron los primeros habitantes de esta región, significaba "campo de labranza" o "campo para sembrar". Era un lugar vital, fértil y lleno de vida, cuna de estas avanzadas civilizaciones prehispánicas.

Los Muiscas y Chibchas no vivían en grandes ciudades como las que conocemos hoy. Sus casas, construidas con materiales naturales como caña, barro y techos de paja, se agrupaban en pequeñas aldeas que, a menudo, estaban muy distantes entre sí. Sin embargo, contaban con estructuras más grandes y elaboradas, reservadas para sus jefes, así como mercados vibrantes y numerosos lugares considerados sagrados y de gran importancia para su comunidad. La organización social estaba bien definida, y la tierra de Bacatá era gobernada por un líder supremo conocido como el Zipa, cuya autoridad era respetada en toda la región suroccidental Muisca.

La alimentación de estos pueblos era variada y autosuficiente. No existían las tiendas modernas; en su lugar, cazaban animales para obtener carne, pescaban en los ríos y lagunas, y se dedicaban intensamente a la agricultura. Sus campos producían una diversidad de alimentos esenciales, incluyendo maíz, papa, fríjoles, calabazas, tomates, cubios, yuca, arracachas y batatas, además de una abundancia de frutas y hortalizas nativas. El comercio era fundamental para su subsistencia y desarrollo. Poseían un mercado bien establecido donde no solo compraban y vendían, sino que también intercambiaban alimentos y productos valiosos como la sal y las esmeraldas con otras tribus. Este sistema de trueque les permitía adquirir bienes que no se encontraban en la tierra de Bacatá, como el algodón, esencial para la confección de sus vestimentas, y el oro, utilizado para crear sus exquisitas joyas y adornos.

La Llegada de los Conquistadores y la Fundación de Santa Fe

Durante un largo periodo, los únicos pobladores de Bacatá fueron los pueblos indígenas originarios de estas tierras. Sin embargo, el curso de la historia cambió drásticamente con la llegada de expedicionarios desde un país lejano: España. Hombres y mujeres, navegando en grandes barcos, arribaron a estas costas con la intención de establecerse y transformar la tierra de Bacatá según sus propios designios.

La llegada de los españoles trajo consigo un conflicto ineludible. Se desató una guerra en la tierra de Bacatá, un enfrentamiento que lamentablemente cobró la vida de muchos indígenas, incluyendo a sus gobernantes. Tras su victoria, los conquistadores españoles, bajo el liderazgo de Gonzalo Jiménez de Quesada, tomaron la decisión de transformar las pequeñas y dispersas aldeas indígenas en una ciudad más grande y organizada, que reflejara la estructura de las ciudades de España, su tierra de origen. Así comenzó la construcción de lo que sería la futura capital.

Al principio, el asentamiento era modesto, una villa incipiente compuesta por apenas 12 casitas rudimentarias, construidas con paja y madera, y una pequeña capilla. Fue en esta humilde capilla donde el sacerdote Fray Domingo de las Casas celebró la primera misa. Este evento histórico tuvo lugar el 6 de agosto de 1538, fecha que se ha aceptado tradicionalmente como el día de la fundación de la ciudad. El nuevo poblado recibió el nombre de Santa Fe de Bacatá, un nombre elegido por los españoles para honrar el lugar de nacimiento de Gonzalo Jiménez de Quesada, Santa Fe de Granada, en España. Se dice que ese mismo día la región fue nombrada Nuevo Reino de Granada.

Evolución del Nombre de la Capital

La ciudad que hoy conocemos como Bogotá ha tenido varios nombres a lo largo de su historia, reflejando las distintas etapas de su desarrollo y las influencias culturales que la moldearon:

  • Bacatá: El nombre original dado por los Muiscas y Chibchas antes de la llegada de los españoles, significando "campo de labranza".
  • Santa Fe de Bacatá: El nombre inicial tras su fundación el 6 de agosto de 1538, en honor al lugar de nacimiento de Jiménez de Quesada. Frecuentemente, este nombre se abreviaba a simplemente Santa Fe.
  • Nuestra Señora de la Esperanza: A medida que la villa de Santa Fe de Bacatá crecía y se consolidaba como un poblado, su nombre experimentó un cambio a Nuestra Señora de la Esperanza.
  • Bogotá: Según la información proporcionada, después del año 2000, la ciudad adoptó el nombre de Bogotá, consolidando su identidad actual.

Para visualizar mejor esta evolución, presentamos la siguiente tabla comparativa:

NombrePeriodo/SignificadoNotas Importantes
BacatáPrehispánicoNombre indígena, significa "campo de labranza".
Santa Fe de Bacatá1538 en adelanteNombre de fundación, a menudo abreviado a Santa Fe.
Nuestra Señora de la EsperanzaPeriodo Colonial (posterior a Santa Fe de Bacatá)Transición a medida que la villa crecía.
BogotáDespués del año 2000 (según el texto)Nombre actual de la capital colombiana.

Hitos Históricos que Forjaron la Ciudad

La historia de Bogotá no se limita a sus nombres; está tejida con una serie de acontecimientos trascendentales que moldearon su identidad y su papel en el Nuevo Reino de Granada, y posteriormente en Colombia.

La Expedición Botánica: Un Legado de Conocimiento

Uno de los proyectos científicos más ambiciosos de la época colonial fue la Expedición Botánica. Iniciada por orden del arzobispo-virrey Caballero y Góngora, esta vasta empresa de exploración tenía como objetivo principal el conocimiento y estudio de todas las plantas que crecían de forma natural en el territorio de la Nueva Granada. Contó con la participación de numerosos exploradores y científicos destacados, como Francisco José de Caldas, Jorge Tadeo Lozano y Francisco Antonio Zea, todos ellos bajo la dirección del insigne José Celestino Mutis. En 1791, la expedición estableció su sede principal en Santa Fe, donde permaneció hasta 1816. Su legado fue inmenso, aportando un conocimiento científico invaluable de la época y una comprensión profunda del vasto territorio americano.

La Religión en la Colonia: Fe y Poder

Una vez consolidado el dominio militar sobre los pueblos indígenas, los conquistadores emprendieron una nueva fase de conquista: la de las conciencias, a través de la religión. Las órdenes religiosas desempeñaron un papel fundamental en este proceso, estableciéndose en todo el territorio de la actual Colombia desde el siglo XVI. Franciscanos, dominicos, agustinos y, posteriormente, jesuitas (a partir de 1604), capuchinos y monjas de diversas comunidades como las Clarisas, Dominicas y Carmelitas Descalzas, dedicaron sus esfuerzos a la evangelización y a la construcción de iglesias y conventos que aún hoy son parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad.

Estas comunidades religiosas no solo influyeron en el espíritu y las costumbres de los santafereños, sino que ejercieron un notable dominio ideológico, político y cultural. Su influencia fue tan profunda que solo comenzó a menguar ligeramente en 1767, cuando el rey Carlos III de España ordenó la expulsión de los jesuitas de todas las colonias americanas, un evento que marcó un antes y un después en la estructura de poder colonial.

El Grito de Independencia y la Patria Boba

La Nueva Granada, como se denominó al territorio de Colombia después de la llegada de los españoles, comenzó a experimentar una creciente agitación política. El descontento se acumulaba debido a los abusos y las injusticias del gobierno español. Las personas nacidas en estas tierras, conocidas como criollos, anhelaban la libertad y el respeto a sus derechos y libertades, cansados de la imposición del rey de España como su monarca.

Una de las manifestaciones más importantes de este descontento fue la Revolución de los Comuneros, un levantamiento popular que se inició en la Villa del Socorro en marzo de 1781, aunque fue reprimido y su líder, José Antonio Galán, fue ejecutado, dejó una huella imborrable. Más tarde, en 1794, Antonio Nariño, un precursor clave de la independencia, tradujo y publicó en Santafé los Derechos del Hombre y del Ciudadano, sentando bases ideológicas cruciales.

El 20 de julio de 1810, un incidente aparentemente trivial encendió la chispa de la sublevación popular. Un grupo de criollos se dirigió a la tienda de un español llamado José González Llorente para solicitarle prestado un florero, con el pretexto de una fiesta en honor a Antonio Villavicencio, un importante criollo. La negativa y el trato despectivo de Llorente hacia los criollos desataron la furia de los habitantes de Santa Fe. Este incidente, percibido como un abuso más de los españoles, provocó una reunión masiva en el centro de la ciudad, donde se elevó un grito unánime: ¡INDEPENDENCIA!

Este grito dio inicio a un periodo de diez años de guerra en la Nueva Granada. El Ejército Libertador, bajo el mando de Simón Bolívar, se enfrentó valientemente a las fuerzas españolas con el objetivo de expulsarlas. Este periodo, conocido como la Patria Boba (1810-1815), estuvo marcado por intensas pugnas ideológicas entre los propios criollos, quienes se dividieron en federalistas y centralistas en busca de la forma ideal de gobierno para la naciente república. A pesar de estas divisiones internas, la lucha por la independencia continuó.

La Reconquista Española y la Consolidación de la Independencia

En 1815, la monarquía española envió una poderosa fuerza, la Expedición Pacificadora, al mando de Pablo Morillo, con la misión de reconquistar la colonia sublevada. Este periodo, que se extendió hasta 1819, fue conocido como la Época del Terror, caracterizado por una brutal represión y la ejecución de insignes personalidades criollas.

Sin embargo, la determinación de los patriotas no flaqueó. La Guerra de Independencia llegó a su clímax con las decisivas batallas del Pantano de Vargas y de Boyacá en 1819, donde el ejército libertador, liderado por Bolívar y Francisco de Paula Santander, obtuvo victorias contundentes. Tras la derrota del ejército realista, el virrey español entregó el gobierno, sellando así la independencia del reino de España y abriendo las puertas a una nueva era para la Nueva Granada.

Desarrollo Urbano y Social en el Siglo XIX

Con la independencia consolidada, Santa Fe, que se convertiría en Bogotá, comenzó a forjar su propio camino como capital de la nueva república, experimentando importantes transformaciones urbanísticas y sociales.

Diseño Urbanístico: Una Ciudad Planificada

El trazado urbano de la ciudad, desde sus inicios, fue cuidadosamente diseñado en forma de cuadrícula, siguiendo el modelo de las ciudades españolas coloniales. Se implantó una medida estándar de cien metros por cada lienzo de cuadra. Las calles que corrían de oriente a occidente (hoy travesías) tenían un ancho de 7 metros, mientras que las que hoy conocemos como carreras (norte-sur) medían 10 metros. En 1553, la Plaza Mayor, hoy la icónica Plaza de Bolívar, fue trasladada a su ubicación actual, y en su costado oriental se inició la construcción de la primera catedral. En los otros costados se establecieron las sedes del Cabildo y de la Real Audiencia, consolidando el centro político y religioso de la ciudad. La vía que conectaba la Plaza Mayor con la de las Hierbas, actual Parque Santander, fue bautizada como la "Calle Real", hoy conocida como la concurrida Carrera Séptima.

Centros Educativos: La Semilla del Conocimiento

La educación en la América hispana, y particularmente en Santa Fe, estuvo profundamente ligada a la labor de las órdenes religiosas. Los frailes dominicos fueron pioneros, estableciendo las dos primeras cátedras universitarias en 1563 y 1573. En 1592, se fundó el Colegio Seminario de San Bartolomé, con el propósito de ofrecer educación superior a los hijos de los españoles. Los jesuitas asumieron la dirección de este colegio en 1605 y fundaron el Colegio Máximo, estratégicamente ubicado en una de las esquinas de la Plaza Mayor.

La educación universitaria floreció aún más con la fundación de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino para Artes y Filosofía por los dominicos en 1580, y la Universidad de San Francisco Javier o Javeriana, cuyos cursos iniciaron los jesuitas en 1621. En 1653, fray Cristóbal de Torres fundó el prestigioso Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Un hito crucial en la historia educativa fue el inicio, en 1783, de la primera comunidad educativa y la primera escuela dedicada a la formación de la mujer en la Nueva Granada: el colegio de La Enseñanza, a cargo de la comunidad de María. Desde ese momento, las lecciones escolares para las mujeres, un derecho hasta entonces reservado exclusivamente a los varones, comenzaron a ser una realidad.

¿Qué pasó el 6 de agosto de 1538?
La cierto es que el 6 de agosto de 1538 es la fecha oficial de la fundación de la ciudad porque fue el día en que el reino de los muiscas fue ocupado en nombre del emperador Carlos V de España. Después de someter a los nativos y tomar sus tesoros, Gonzalo Jiménez de Quesada decidió fundar la villa de Santafé de Bogotá.

Crecimiento Poblacional: La Expansión de la Ciudad

A pesar de la limitada inmigración extranjera, la población de Bogotá experimentó un crecimiento constante durante el siglo XIX. Los censos de la época reflejan esta expansión: en 1832, la ciudad contaba con 36.465 habitantes; para 1881, esta cifra había ascendido a 84.723, y hacia finales del siglo, la población se acercaba a los 100.000 habitantes.

Este aumento demográfico a partir de 1850 fue impulsado, en parte, por las reformas de Medio Siglo que ampliaron las fuentes de trabajo. Bogotá, como capital, ofrecía oportunidades laborales en el comercio y diversas funciones, atrayendo a personas de otras regiones. Este crecimiento poblacional se tradujo en una expansión física de la ciudad, que comenzó a crecer hacia el norte, dando origen a nuevos barrios que se extendieron hasta el caserío de Chapinero, situado a unos cinco kilómetros del centro de la ciudad.

La Vida Cultural y el Aislamiento en el Siglo XIX

Durante gran parte del siglo XIX, Bogotá era una ciudad relativamente aislada, debido a las precarias vías de comunicación que dificultaban su conexión con otras regiones del país. Fue solo a finales del siglo que este aislamiento comenzó a ceder, gracias al desarrollo del ferrocarril y algunas carreteras que la conectaron con el vital río Magdalena y, a través de este, con la costa Caribe.

A pesar de las limitaciones geográficas, la vida cultural de la ciudad era vibrante. En la década de 1860, escritores de diversas tendencias se agruparon en torno a la revista Mosaico, fundada y dirigida por José María Vergara y Vergara. Este grupo realizó uno de los primeros intentos significativos de historiar la literatura colombiana y de consolidar la identidad cultural del país. La vida social y cultural de la ciudad se concentraba en las tertulias literarias, espacios donde los bogotanos del siglo XIX disfrutaban de presentaciones musicales y obras dramáticas. El Teatro Maldonado era un escenario importante para representaciones de teatro y ópera. Hacia finales del siglo XIX, Bogotá ya contaba con dos teatros de gran relevancia: el Teatro de Cristóbal Colón, inaugurado en 1892, y el Teatro Municipal, inaugurado en 1895, que ofrecía zarzuelas y revistas musicales.

Las tradiciones y costumbres de la época colonial se mantuvieron vivas, pero se fusionaron con algunas influencias europeas. En las reuniones sociales, era costumbre servir chocolate con colaciones y dulces caseros por las noches. El ajiaco, un plato autóctono, se consolidó como la comida típica de la región. Las veladas nocturnas a menudo incluían interpretaciones de piezas musicales de compositores locales al piano, y en las reuniones más concurridas, se bailaba el pasillo, una forma de vals rápido caracterizada por sus pasos cortos.

Avances en Infraestructura: Conectando la Ciudad

El siglo XIX también fue testigo de importantes avances en infraestructura que comenzaron a modernizar la ciudad.

  • El Ferrocarril: El proyecto de un ferrocarril que uniera Bogotá con el río Carare, afluente del Magdalena, se gestó desde la época del radicalismo. Sin embargo, solo comenzó a materializarse con la construcción del ferrocarril de Girardot, contratado por el gobierno con Francisco Javier Cisneros en 1881. El primer tramo conectó el puerto sobre el Magdalena con Tocaima. En 1898, la vía llegó a Anapoima, y en 1908 se unió con Facatativá. A partir de ese momento, los bogotanos pudieron trasladarse por vía férrea hasta el río Magdalena, mejorando significativamente la conectividad. El trayecto Bogotá-Chapinero-Puente del Común se inauguró en 1894, y la sabana de Bogotá llegó a contar con cien kilómetros de vías férreas.
  • El Teléfono: La primera línea telefónica en Bogotá se estableció el 21 de septiembre de 1881, conectando el Palacio Nacional con las oficinas de correos y telégrafos de la ciudad. El 14 de agosto de 1884, el municipio de Bogotá concedió al ciudadano cubano José Raimundo Martínez el privilegio de establecer el servicio telefónico público. En diciembre de ese mismo año, se instaló el primer aparato en la oficina de los señores González Benito Hermanos, conectado con otro en Chapinero, marcando el inicio de las telecomunicaciones modernas en la capital.

Bogotá en el Siglo XX y su Transformación Moderna

El siglo XX trajo consigo un ritmo acelerado de cambios para Bogotá, que pasó de ser una ciudad colonial a una metrópolis en constante expansión.

La República Liberal y Eventos Clave

En 1938, Bogotá celebró el cuarto centenario de su fundación. Para entonces, la ciudad ya albergaba a 333.312 habitantes. Esta celebración fue un catalizador para un buen número de obras de infraestructura, nuevas construcciones y la creación de fuentes de trabajo, impulsando el desarrollo urbano. Sin embargo, la segunda mitad del siglo XX estuvo marcada por eventos de gran impacto. En 1946, el partido liberal se dividió, lo que llevó al poder de nuevo a un candidato conservador. En 1948, la muerte del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán desató una ola de violencia, conocida como El Bogotazo, que prácticamente destruyó el centro de la ciudad. A partir de esta fecha, Bogotá experimentó una serie de cambios fundamentales en su aspecto urbanístico, arquitectónico y poblacional, redefiniendo su fisonomía.

Crecimiento Demográfico y Medios de Comunicación

Durante estos años, la transformación de la vida cultural bogotana se aceleró, en parte gracias a la aparición y masificación de nuevos medios de comunicación. Se multiplicaron los periódicos, las revistas nacionales y extranjeras, el cine, la radio, y las comunicaciones telegráfica y telefónica se hicieron más comunes. La llegada del transporte aéreo comunicó a Bogotá con el resto del mundo, rompiendo su histórico aislamiento.

La ciudad también experimentó un crecimiento demográfico exponencial. Oleadas de campesinos y dueños de fincas que huían de la violencia rural, así como aquellos que llegaban a Bogotá en busca de trabajo y mejores oportunidades, triplicaron la población. De 700.000 habitantes en 1951, la cifra ascendió a 1.600.000 en 1964 y a 2.500.000 en 1973. Durante los años de la dictadura del general Rojas Pinilla (1953 a 1957), se inició la televisión en Colombia y se llevaron a cabo importantes obras de infraestructura, como la construcción del Aeropuerto El Dorado, que reemplazó al antiguo aeropuerto de Techo, consolidando a Bogotá como un nodo de transporte aéreo.

Del Distrito Especial al Distrito Capital

La expansión de Bogotá llevó a una reorganización administrativa significativa. En 1954, se anexaron a su territorio los municipios circundantes de Usme, Bosa, Fontibón, Engativá, Suba y Usaquén. Esta integración dio origen al Distrito Especial de Bogotá, una figura administrativa diseñada para planificar el crecimiento futuro y organizar la nueva estructura de la ciudad. Posteriormente, en 1991, con la promulgación de la nueva Constitución Política de Colombia, Bogotá pasó a ser reconocida como Distrito Capital, una categoría que reafirmaba su importancia y autonomía administrativa.

El crecimiento poblacional continuó imparable. Según el censo de 1985, la población de la capital había aumentado a 4.100.000 habitantes, y en 1993, la cifra casi alcanzó los 6.000.000. En la actualidad (según el texto de 2016), la ciudad cuenta con 20 localidades y una población que supera los 8.000.000 de habitantes, consolidándose como una de las metrópolis más grandes y dinámicas de América Latina.

Transformación Económica y Cultural Contemporánea

La economía de Bogotá ha experimentado un notable desarrollo y una diversificación significativa. La producción industrial ha crecido inmensamente, lo que ha impulsado la creación de importantes zonas industriales especializadas. La producción artesanal, por su parte, se ha convertido en una de las expresiones ornamentales y utilitarias más apreciadas, además de ser una fuente crucial de ingresos para numerosas empresas familiares.

La Sabana de Bogotá se ha transformado en un centro productor de flores de renombre mundial. Estas flores se exportan a muchos países, generando divisas significativas y constituyendo una fuente de trabajo que absorbe una inmensa cantidad de mano de obra. Además, la economía informal y la microempresa ofrecen ocupación a un amplio sector de la población en diversas actividades, reflejando la resiliencia y el dinamismo económico de la ciudad.

Desde mediados del siglo XX, Bogotá ha iniciado un profundo desarrollo en todas las ramas del arte y la cultura. La arquitectura, la escultura, la pintura, la música y la literatura han florecido, y la educación ha sido un pilar fundamental en este proceso. En la actualidad, las universidades de la ciudad ofrecen una amplia gama de estudios y especializaciones en las diversas carreras artísticas, así como en facultades de Filosofía, Literatura, Historia, Humanidades y Ciencias Sociales. En los niveles de pregrado, maestría y doctorado, estas instituciones están formando a profesores, investigadores, científicos, escritores, músicos y cineastas que han logrado reconocimiento a nivel internacional, consolidando a Bogotá como un centro cultural y educativo de gran relevancia en la región.

Preguntas Frecuentes sobre la Historia de Bogotá

¿Cómo se llamaba Bogotá antes de ser fundada?

Antes de su fundación por los españoles, el territorio donde hoy se asienta Bogotá era conocido por los pueblos indígenas Muiscas y Chibchas como Bacatá. Este nombre significaba "campo de labranza" o "campo para sembrar", reflejando la importancia agrícola de la región para sus habitantes originales.

¿Quién fundó la ciudad de Bogotá y en qué fecha?

La ciudad de Bogotá fue fundada por el conquistador español Gonzalo Jiménez de Quesada el 6 de agosto de 1538. Ese día, el sacerdote Fray Domingo de las Casas celebró la primera misa en una humilde capilla de paja, marcando el inicio formal del asentamiento español.

¿Cuál fue el primer nombre de Bogotá después de su fundación?

Después de su fundación, la ciudad recibió el nombre de Santa Fe de Bacatá. Este nombre fue elegido por los españoles para recordar Santa Fe de Granada, el lugar de nacimiento de Gonzalo Jiménez de Quesada. Con el tiempo, se acostumbró a abreviar el nombre a simplemente Santa Fe.

¿Cuándo se anexaron los municipios a Bogotá para formar el Distrito Especial?

En 1954, se anexaron a Bogotá los municipios de Usme, Bosa, Fontibón, Engativá, Suba y Usaquén. Esta integración territorial dio origen al Distrito Especial de Bogotá, una medida pensada para organizar el crecimiento futuro y la estructura administrativa de la capital.

¿Qué fue la Expedición Botánica?

La Expedición Botánica fue un ambicioso viaje de exploración científica que tenía como objetivo estudiar y catalogar todas las plantas que crecían naturalmente en el territorio de la Nueva Granada. Iniciada por orden del arzobispo-virrey Caballero y Góngora, fue liderada por José Celestino Mutis y contó con la participación de destacados científicos. Tuvo su sede en Santa Fe desde 1791 hasta 1816 y aportó un conocimiento científico invaluable sobre la flora americana.

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