¿Cuáles son 10 platos típicos de Europa?

Los 10 Platos Más Típicos de Europa

10/08/2025

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¿Eres de aquellos a los que les apasiona conocer un país a través de sus sabores más típicos? Has llegado al post indicado. En el artículo de hoy, te proponemos un recorrido por los 10 platos más típicos de El Viejo Continente, aquellos que sí o sí tendrás que degustar cuando visites países como Portugal, España, Alemania, Bélgica o Grecia. Todo un viaje de sabores en los que disfrutar con los cinco sentidos para descubrir la inmensa riqueza gastronómica de Europa.

¿Cuál es la comida que más se come en Europa?
De todas las comidas típicas de Europa, sin dudas la pizza es la más famosa. Todo el mundo conoce la pizza. Y es probablemente el plato favorito de la mayoría de las personas.
Índice de Contenido

1. Pizza (Italia): La Reina de la Versatilidad

Y de un plato de arroz con una receta bien definida y que deja poco margen a la improvisación, a un plato de múltiples variantes, a cada cual más deliciosa. Hablamos de la pizza, un plato de sabor italiano a base de harina con levaduras y cocinado en un buen horno de leña. Desde la pizza Margarita, una de las recetas más famosas y tradicionales, cuyo origen se lo adjudican los napolitanos, hasta la pizza Calzone, la versión cerrada de la pizza, existe una infinidad de recetas.

Su versatilidad es una de las razones por las que la pizza ha conquistado a todo aquel que la ha probado. Clásicas, vegetarianas, veganas… sea cual sea tu alimentación, hay una pizza deliciosa para ti. La pizza no es solo un plato, es un ícono cultural, reconocido incluso por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en su variante napolitana. Su base, simple pero perfecta, compuesta de agua, harina, sal y levadura, se convierte en un lienzo para la creatividad culinaria. Desde la pureza de la Marinara, con tomate, ajo, orégano y aceite de oliva, hasta las innovadoras combinaciones de ingredientes, la pizza sigue siendo un referente de la gastronomía mundial y un indispensable en cualquier visita a Italia o, de hecho, a cualquier lugar del mundo.

2. Paella (España): El Alma de Valencia

Este plato es el mejor abanderado gastronómico de nuestro país. Mundialmente conocida, la paella ha traspasado nuestras fronteras para convertirse en uno de los platos más reconocidos y apreciados por los paladares de todo el mundo. Originaria de Valencia, a día de hoy puedes encontrar un plato de paella en, prácticamente, cualquier rincón de España. Sin embargo, si hablamos de la auténtica paella valenciana, nada de pimientos, guisantes o cebolla si no queremos que algún valenciano sufra un ataque al corazón.

La auténtica paella valenciana se compone de diez ingredientes. Así lo estipuló la Denominación de Origen, creada en 2011, por la Consellería de Agricultura de la Comunidad de Valencia. Los ingredientes son: pollo, conejo, bajoqueta (judía verde plana), garrofó (judía blanca grande), tomate, azafrán, agua, aceite, sal y, por supuesto, arroz. A partir de aquí, cualquier otra receta elaborada con otros ingredientes no podría considerarse paella sino “arroz con cosas”, al menos delante de un valenciano. Y es que, es tal la seña de identidad de este plato para la ciudad de Valencia que deberás andarte con mucho ojo en tu visita a la ciudad. La preparación de una paella es un ritual que va más allá de la cocina; es un acto social, una reunión familiar o de amigos, donde el cuidado en la cocción del arroz para lograr el codiciado 'socarrat' (la capa tostada en el fondo) es fundamental. Es un plato que representa la alegría y la tradición española.

3. Gyros (Grecia): El Sabor del Mediterráneo en un Bocado

Viajamos hasta Grecia para descubrir la versión griega del kebab turco: el gyros, la comida rápida más popular de los griegos. Gyros significa “redondo” o “bucle”, haciendo referencia a su forma. Al parecer, los griegos que regresaron de Anatolia se inspiraron en el kebab turco para hacer su propia versión a la griega, dotándola de ingredientes locales.

La carne, que bien puede ser de cerdo o de ternera, tiene un sabroso toque picante que se integra a la perfección con los tomates frescos y la cebolla. El toque más personal lo aporta el yogur griego, dando lugar a un auténtico manjar. La carne se cocina lentamente en un asador vertical, cortándose en finas láminas crujientes que se sirven en pan de pita, a menudo con patatas fritas dentro y una generosa porción de salsa tzatziki, una deliciosa mezcla de yogur, pepino y ajo. Es el epítome de la comida callejera griega, un festín de texturas y sabores que te transporta directamente a las islas o a las bulliciosas calles de Atenas.

4. Fish and Chips (Inglaterra): Un Clásico Británico

Y de un plato de carne a otro de pescado. Aterrizamos en Inglaterra para conocer su clásico e infalible fish and chips, un plato que se sirvió por primera vez en el año 1860 pero no sería hasta la Segunda Guerra Mundial cuando se popularizó enormemente. Este plato a base de pescado y patatas es de lo más sabroso. El pescado que normalmente se sirve es bacalao empanado y se acompaña de patatas fritas. Además, puede acompañarse de salsas como mayonesa, tártara o curry. Económico, sencillo y delicioso.

¿Cuáles son 10 platos típicos de Europa?

El fish and chips es una institución culinaria en el Reino Unido. El secreto de su éxito radica en la frescura del pescado, generalmente bacalao o eglefino, rebozado en una masa ligera y crujiente, y las patatas fritas, que deben ser gruesas y doradas. Tradicionalmente se sirve envuelto en papel, acompañado de sal y vinagre de malta, y a menudo con guisantes blandos (mushy peas). Este plato ha sido durante mucho tiempo un pilar de la dieta británica, un consuelo en los días fríos y un placer simple que se disfruta en todo el país, desde los pubs más tradicionales hasta los puestos de comida en la costa.

5. Goulash (Hungría): El Estofado Reconfortante

Plato típico de Hungría, es también muy apreciado en sus países vecinos. Elaborado a base de carnes, cebollas y pimentón, es ideal para combatir las bajas temperaturas de los meses más fríos. El secreto del exquisito sabor del Goulash es el tiempo de cocción del plato: entre dos horas y dos horas y media, lo que hace que la carne de vacuno se deshaga en la boca. Si se acompaña de patatas y se utiliza pimentón ahumado… ¡se disfruta el doble!

El Goulash, o Gulyás en húngaro, es mucho más que un simple estofado; es un símbolo de la cocina magiar. Su ingrediente estrella es el pimentón húngaro, que le confiere su característico color rojo y un sabor profundo. Aunque la versión más conocida es un estofado espeso con trozos de carne de vacuno, a menudo se presenta como una sopa sustanciosa, llena de patatas y zanahorias. La cocción lenta es crucial para que la carne quede increíblemente tierna, casi deshilachándose. Es un plato robusto y nutritivo, perfecto para calentar el cuerpo y el alma, y su aroma inunda las cocinas húngaras con una calidez inconfundible.

6. Crêpes (Francia): La Delicadeza Francesa

Aunque, si tenemos que señalar un plato tan sencillo como delicioso, hablamos sin duda de las crêpes francesas. Estas delgadas tortitas hechas fundamentalmente de harina, trigo, huevos, aceite, sal, leche y azúcar, se llevan disfrutando en Francia desde la Edad Media. Por lo general, se rellenan con ingredientes dulces, como crema de avellanas, chocolate o mermeladas. Son ideales para el desayuno o de postre.

Si las crêpes te han conquistado, espera a conocer su versión “salada”: las galettes. Plato típico de la Bretaña Francesa, las galettes son en esencia lo mismo que las crêpes, aunque con un ingrediente diferenciador: harina de sarraceno. El relleno es otra de sus diferencias. Las galettes se disfrutan con ingredientes salados de lo más variados. La versatilidad de la crêpe es asombrosa; puede ser un postre elegante, un desayuno rápido o una comida ligera. Las galettes, por su parte, ofrecen una experiencia más rústica y salada, con rellenos que van desde jamón y queso hasta huevo y champiñones, a menudo dobladas en forma cuadrada. Ambas son una muestra de la elegancia y simplicidad de la cocina francesa, perfectas para cualquier momento del día.

7. Bacalhau à Brás (Portugal): El Tesoro del Atlántico

El plato típico de Portugal no podía estar hecho de otro alimento que no fuera pescado. El bacalao es el protagonista de esta típica receta de la cocina lusa, que se sirve desmenuzado y acompañado de otros ingredientes como cebolla, ajo, papas fritas finas y huevos revueltos. Los portugueses dicen que hay 365 formas de preparar bacalhau, una para cada día del año. Entre las más sabrosas se encuentra Bacalhau à Gomes de Sá, una cazuela de bacalao, papas, huevos, aceitunas, aceite de oliva y cebolla de Porto.

El bacalao es el rey indiscutible de la gastronomía portuguesa, y el Bacalhau à Brás es una de sus expresiones más populares y deliciosas. Este plato combina la suavidad del bacalao desmenuzado con la textura crujiente de las patatas paja y la cremosidad de los huevos revueltos, todo ello aromatizado con cebolla y perejil fresco. Es un plato reconfortante y lleno de sabor, que demuestra la maestría portuguesa en el arte de cocinar este pescado tan apreciado. La historia del bacalao en Portugal es profunda, ligada a sus exploraciones marítimas y a la necesidad de conservar alimentos, convirtiéndolo en un pilar fundamental de su identidad culinaria.

8. Chucrut (Alemania): La Tradición Fermentada

El chucrut es uno de los platos más típicos de Alemania. Este fermentado a base de hoja de col y sal cuenta con unos orígenes muy remotos. De sabor ácido e intenso, como no podía ser de otra manera, el chucrut se acompaña de codillos, salchichas o jamones o, incluso, con pescados como el arenque, algo muy frecuente en Alemania.

¿Qué tipo de comida comían los europeos?
En la época de la conquista, la dieta europea se componía principalmente de pan, aceite de oliva, aceitunas, carne y vino . Si bien esta dieta se mantuvo en cierta medida durante el viaje de Europa a América, al llegar, los europeos se encontraron desprovistos de los alimentos que consideraban necesarios para la supervivencia.

El Chucrut, o Sauerkraut en alemán, es un pilar de la cocina germana, conocido por su sabor distintivo y sus beneficios para la salud gracias al proceso de fermentación. Esta col fermentada es el acompañamiento perfecto para platos de carne robustos, como el Schweinshaxe (codillo de cerdo asado) o una variedad de salchichas alemanas, desde la Bratwurst hasta la Frankfurter. Su acidez contrasta y equilibra la riqueza de las carnes, creando una combinación de sabores muy característica. Además de su papel culinario, el chucrut tiene una larga historia como método de conservación de alimentos, lo que lo convierte en un testimonio de la ingeniosidad gastronómica europea.

9. Moules et Frites (Bélgica): Un Dúo Inseparable

Aunque también cuenta con mucha tradición en el norte de Francia, es en Bélgica donde este plato a base de mejillones y patatas fritas ha alcanzado el estatus de plato típico por antonomasia. La receta de este plato se mantiene prácticamente intacta desde el siglo XV y es de lo más sencilla. Tan solo necesitarás sal, pimienta, apio y perejil como base. Añade los moules y acompaña con patatas. ¡A disfrutar!

Los Moules et Frites son el plato nacional no oficial de Bélgica, una combinación simple pero extraordinariamente deliciosa. Los mejillones se cocinan al vapor en una variedad de caldos, siendo el más clásico el "marinière" con vino blanco, chalotas, perejil y mantequilla. Lo que realmente eleva el plato son las patatas fritas belgas, famosas por su doble fritura que les confiere una textura crujiente por fuera y suave por dentro. Servidos en una fuente grande, a menudo con la olla de mejillones en el centro y un lado de mayonesa, este plato es una experiencia culinaria que encapsula la esencia de la gastronomía belga, ideal para compartir en un ambiente relajado y festivo.

10. Schnitzel (Austria): El Crujido de Viena

Terminamos nuestro recorrido gastronómico en Austria de la mano del rico Schnitzel, un plato a base de carne de ternera empanada cortada en filetes muy finos. Aunque, si nos ponemos rigurosos, el nombre exacto del plato es Wiener Schnitzel, es decir, “filete vienés”. La ciudad de Viena parece ser la cuna de este plato, aunque todavía a día de hoy hay cierta controversia en torno al origen del Schnitzel. Sea como fuere, si viajas a Austria no puedes perderte este plato nacional lleno de sabor y deliciosamente crunchy.

El Wiener Schnitzel es el orgullo culinario de Austria, un plato que impresiona por su simplicidad y su ejecución perfecta. Consiste en un filete de ternera muy fino, rebozado en pan rallado y frito hasta alcanzar un color dorado y una textura increíblemente crujiente. La clave está en la calidad de la carne, el empanado ligero que no se adhiere completamente a la carne, y la cocción rápida en abundante grasa (tradicionalmente manteca de cerdo o mantequilla clarificada). Se sirve tradicionalmente con una rodaja de limón y una guarnición de ensalada de patatas o mermelada de arándanos rojos. Es un plato que, a pesar de su aparente sencillez, requiere técnica y atención para lograr su perfección característica.

Tabla Comparativa de Platos Típicos Europeos

PlatoPaís de OrigenIngredientes ClaveCaracterística Distintiva
PizzaItaliaHarina, tomate, queso, levaduraVersatilidad infinita, cocción en horno de leña
PaellaEspaña (Valencia)Arroz, pollo, conejo, judías, azafránAuténtica receta con Denominación de Origen
GyrosGreciaCarne de cerdo/ternera asada, pan de pita, tzatzikiComida rápida popular, carne cocinada en asador vertical
Fish and ChipsInglaterraBacalao/eglefino rebozado, patatas fritasClásico de comida para llevar, rebozado crujiente
GoulashHungríaCarne de vacuno, cebolla, pimentónEstofado/sopa reconfortante, cocción lenta
CrêpesFranciaHarina, huevos, leche, azúcarTortita fina, rellenos dulces o salados (galettes)
Bacalhau à BrásPortugalBacalao desmenuzado, patatas paja, huevos revueltosUno de los 365 platos portugueses de bacalao
ChucrutAlemaniaCol fermentada, salAcompañamiento ácido para carnes y salchichas
Moules et FritesBélgicaMejillones al vapor, patatas fritasDúo icónico, mejillones cocidos de diversas formas
SchnitzelAustriaTernera empanada muy finaFilete vienés crujiente, servido con limón

Preguntas Frecuentes sobre la Gastronomía Europea

¿Cuál es la comida que más se come en Europa?

De todas las comidas típicas de Europa, sin dudas la pizza es la más famosa y probablemente el plato favorito de la mayoría de las personas. Su popularidad trasciende fronteras y culturas, convirtiéndola en un fenómeno global. La clave de su éxito radica en su increíble adaptabilidad: desde las versiones más tradicionales y simples hasta las más elaboradas y exóticas, hay una pizza para cada gusto y ocasión. Su formato accesible, la posibilidad de compartirla y la familiaridad de sus ingredientes básicos la han consolidado como un alimento universalmente querido. Aunque originaria de Italia, cada país europeo ha adoptado y adaptado la pizza a sus propios paladares, asegurando su omnipresencia en mesas y restaurantes de todo el continente.

¿Qué tipo de comida comían los europeos?

La dieta europea a lo largo de la historia y en la actualidad ha sido y es increíblemente diversa, influenciada por la geografía, el clima, los recursos disponibles y las tradiciones culturales de cada región. Originalmente, las dietas se basaban en cereales como el trigo, la cebada y el centeno, que formaban la base del pan y las gachas. Las legumbres, verduras de temporada y frutas locales también eran fundamentales. La carne y el pescado se consumían según la disponibilidad y la clase social; en las zonas costeras predominaba el pescado, mientras que en el interior eran comunes las aves de corral, cerdo y vacuno.

Con el paso del tiempo, la introducción de nuevos cultivos desde América, como la patata y el tomate, revolucionó la cocina europea, especialmente en el sur. Los productos lácteos, como quesos y mantequilla, han sido elementos básicos en muchas regiones, particularmente en el centro y norte de Europa. La comida en Europa siempre ha sido un reflejo de su rica historia y su mosaico cultural, evolucionando desde dietas sencillas y basadas en la subsistencia hasta la sofisticada y variada gastronomía que conocemos hoy, donde cada país y región ofrece sus propias especialidades únicas.

Esperamos que este recorrido por los 10 platos más emblemáticos de Europa haya despertado tu apetito y tu espíritu viajero. La gastronomía del Viejo Continente es un reflejo de su vasta historia y diversidad cultural, ofreciendo experiencias culinarias inolvidables en cada esquina. ¡Anímate a explorar Europa a través de sus sabores y déjate sorprender por su inmensa riqueza gastronómica!

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