05/11/2023
En un mundo donde las tendencias fluyen y refluyen con la marea de la cultura, hay un fenómeno que ha cobrado una fuerza inusitada, trascendiendo sus fronteras naturales para infiltrarse en los rincones más inesperados: la gastronomía. Ya no se trata solo de nutrirse o disfrutar de una buena comida; la alimentación se ha elevado a la categoría de símbolo de estatus, de experiencia sensorial y de un lenguaje universal que conecta a las personas de formas cada vez más profundas. Lo que antes era un simple acto cotidiano, hoy se ha transformado en una declaración de estilo, una herramienta de marketing poderosa y el epicentro de una cultura en constante ebullición.

Esta metamorfosis no es casualidad. En una era donde lo digital y lo sintético a menudo dominan, la comida ofrece algo tangible, real y evocador. Su capacidad para apelar a todos nuestros sentidos —vista, olfato, gusto, tacto e incluso oído— la convierte en un medio excepcionalmente rico para comunicar emociones, valores y aspiraciones. Es esta cualidad intrínsecamente humana y multisensorial lo que la ha impulsado a la vanguardia de la cultura contemporánea, especialmente en sectores tan influyentes como el lujo y el diseño.
Cuando la Alta Cocina Inspira la Alta Costura
La intersección entre la gastronomía y el mundo del lujo es cada vez más evidente. Firmas de moda de renombre mundial, que tradicionalmente se han enfocado en la opulencia de sus prendas y accesorios, ahora encuentran en la comida un aliado inesperado para sus campañas publicitarias y estrategias de marketing. Un claro ejemplo de esta convergencia es la reciente campaña de Saint Laurent, que abandonó sus habituales fondos oscuros y elegantes por un escenario mucho más sorprendente: un pícnic en el patio trasero.
En lugar de suntuosos sofás de cuero cubiertos de satén, las modelos se sentaban en sillas plegables, lamiéndose los dedos, cortando bizcochos de frutas y bebiendo té. El video que acompañaba la campaña mostraba a una mujer preparando un vaso de zumo de naranja y a otra llevando un bolso con estampado de guepardo lleno de productos frescos. Las imágenes compartidas en Instagram se centraban en huevos pasados por agua, tostadas, mantequilla y pasteles, acentuados, por supuesto, con broches, bolsos y zapatos de lujo. Esta no es una anomalía, sino la última prueba de que la moda se ha vuelto gastronómicamente consciente.

Marcas como Ralph Lauren, Prada y Coach llevan años integrando la comida en su estrategia de marketing, ya sea a través de cafés de marca o cenas suntuosas para sus clientes más exclusivos. Pero lo verdaderamente novedoso es su creciente uso en la imaginería publicitaria. En un contexto de desaceleración del mercado del lujo, las marcas están apostando por la comida para despertar el apetito por sus productos. Jacquemus y Loewe, que han utilizado elementos como mantequilla, tostadas, tomates y pastel de chocolate en su publicidad, fueron pioneros. Ahora se les han unido Prada, Burberry y Alaïa, así como marcas de zapatillas como Fila y Axel Arigato. Incluso Tory Burch lanzó una colección de sandalias inspiradas en caramelos, con suelas que evocan malvaviscos.
No es solo la comida en sí, sino toda la cultura que la rodea. La campaña Primavera 2025 de Neiman Marcus reunió a influyentes chefs como Pierce Abernathy y Nara Smith, al legendario restaurador Michael Chow, a la heredera Ivy Getty y a la personalidad Kathy Hilton, en torno a una cena de mantel blanco. Como señala Karen Fielding, directora de estrategia de la firma creativa General Idea, "La comida es muy sensorial, es evocadora. Ofrece algo que se siente tangible y real en el contexto de todo lo que parece sintético y exagerado."
El Alimento como Símbolo de Estatus y Experiencia
Esta tendencia coincide con el zenit de la cultura foodie en la sociedad en general. La gente sigue a los restaurantes como si fueran celebridades; aspiran a conseguir la reserva perfecta (y la foto para Instagram) como lo harían con un bolso de lujo. Además, en medio de una crisis del coste de vida, una cesta de frutas frescas, verduras y una hogaza de pan de masa madre recién horneada comunican lujo y aspiración de una manera que pocos objetos materiales pueden igualar.
Michael Scanlon, director creativo de la agencia Chandelier, lo resume perfectamente: "La comida se ha convertido en un símbolo de estatus. El zapato junto al molde de gelatina señala lo que todos anhelamos: lujo, experiencia, sabor, delicadeza, buenos momentos juntos." La comida es el "lenguaje más universalmente comprendido", lo que la convierte en una herramienta de marketing potente con diversas aplicaciones. Mientras que para las marcas de belleza la comida puede ayudar a transmitir olor y textura, para la moda, el efecto es más sutil pero igual de impactante.

Jens Werner, director creativo de Axel Arigato, vio en la comida una forma fresca de conectar con una amplia gama de compradores. Tras observar que se hablaba más que nunca de "experiencias gastronómicas", centró el rodaje de la temporada navideña de su marca en una mesa llena de frutas, verduras y pan. "La comida es el conector", dice Werner. "Te relacionas con la comida, y luego ves una zapatilla y de repente parece interesante y más digerible."
La comida evoca familiaridad, pero a menudo se utiliza en la moda para fomentar la aspiración y señalar abundancia. Esta ha sido una constante a lo largo de la historia del arte, particularmente durante el Renacimiento y la Edad de Oro holandesa. Hoy, con el aumento de los precios de los alimentos dominando los titulares, colocar un montón de comida –una jugosa berenjena, un tomate, verduras de hoja verde o un huevo meloso– en una foto está intrínsecamente cargado de significado. Más allá de simplemente señalar "lujo", la comida en la moda apunta a lo que los consumidores consideran un exceso hoy en día. "Los objetos en sí mismos no significan mucho hoy. Todos sabemos que no son tan escasos", afirma Fielding. "El estatus ha pasado del objeto a la historia que rodea al objeto." Al mismo tiempo, la gente quiere señalar gusto, no solo riqueza.
La obsesión de la moda por la literatura (el club de lectura de Miu Miu o la cafetería y librería de Alaïa) es otro ejemplo de este efecto. "Ahora el lujo se trata de cultivar el gusto y cultivar experiencias", dice Scanlon. "Acumular gusto y conocimiento es tu moneda cultural, no la riqueza y las nociones más tradicionales de jerarquía."
Usos de la Comida en el Marketing de Lujo
| Uso Estratégico | Ejemplos de Marcas/Acciones | Mensaje Implícito |
|---|---|---|
| Experiencias Sensoriales | Saint Laurent (pícnics), Prada & Coach (cafés y cenas) | Autenticidad, conexión, placer, lujo accesible |
| Simbolismo de Estatus | Neiman Marcus (cenas con celebridades), marcas de alta costura con alimentos básicos | Exclusividad, buen gusto, aspiración, abundancia |
| Conexión Emocional | Axel Arigato (mesa de cena festiva), Jacquemus (bananas juguetones) | Familiaridad, calidez, accesibilidad, alegría |
| Estetización Visual | Loewe (mantequilla, chocolate), imágenes de alimentos 'instagramables' | Belleza, arte, sofisticación, tendencia |
| Narrativa y Autenticidad | Khaite (cerveza personalizada), Axel Arigato (bollos de canela) | Historia de marca, herencia, innovación, lo real |
Inicialmente, el hecho de que la comida fuera inesperada en la publicidad de moda era parte de su atractivo, una forma de detener el scroll y vencer al algoritmo. Ahora que la tendencia se ha popularizado, destacar es más difícil. Las marcas deben considerar su objetivo al centrar la comida en su marketing. Puede ser para transmitir una actitud lúdica, como Jacquemus, que pegó descaradamente una banana en un hoyo de golf en una sesión de fotos con la estrella de "The White Lotus", Jon Gries, después de que un coche con forma de banana circulara por Los Ángeles para promocionar su nueva tienda. Por otro lado, la imaginería de Aimé Leon Dore, llena de expreso, su café y su colaboración con el fabricante de máquinas La Marzocco, comunica un refinamiento europeo y una masculinidad que se asocia con el buen gusto.
Hay algo nostálgico en la comida sencilla, y, sencillamente, sus colores y texturas pueden usarse como una especie de instalación artística. Como afirma Fielding, "La comida ayuda a una marca a desarrollar las ideas que quiere transmitir."
La Gastronomía como Estrategia de Marca Integral
Más allá de los elementos visuales, las marcas están invirtiendo en la creación de más experiencias de comida y bebida que van más allá de las comodidades básicas. En los eventos, las marcas se superan unas a otras con exóticos banquetes y dulces personalizados imaginativos, popularizados por chefs como Laila Gohar e Imogen Kwok, que han producido exhibiciones dignas de Instagram para marcas como Hermès, Prada, Tiffany, Loewe y Mytheresa. Para su showroom en París la temporada pasada, la marca neoyorquina Khaite fabricó botellas de Miller High Life personalizadas que decían "el cashmere de las cervezas", en lugar de "el champán de las cervezas", algo que la marca buscará hacer más este verano. Axel Arigato envió un camión de limonada de marca por Londres en abril, y planea ofrecer bollos de canela, como un guiño a su herencia sueca, en sus tiendas los viernes.

Al mismo tiempo, las empresas de alimentos están actuando más como marcas de moda. Restaurantes difíciles de reservar y tiendas de comestibles de lujo, como Erewhon, utilizan la escasez, los lanzamientos y las colaboraciones para aumentar la demanda y la percepción. Miles Canares, fundador del festival de moda urbana Family Style, tuvo la idea de su festival cuando vio a las mismas personas haciendo cola en Supreme y en locales de moda de Los Ángeles como Howlin' Ray's, conocido por su sándwich de pollo, y se dio cuenta de que ambos operaban bajo principios similares.
Preguntas Frecuentes sobre la Tendencia Gastronómica
- ¿Por qué la comida se ha vuelto tan popular en el marketing de lujo?
- La comida es inherentemente sensorial, tangible y evoca emociones. En un mundo cada vez más digital y sintético, ofrece una autenticidad y una conexión real que las marcas de lujo buscan transmitir. Además, se ha convertido en un símbolo de estatus y experiencia, resonando con el deseo del consumidor moderno de cultivar el "gusto" y no solo la riqueza.
- ¿Es esta una tendencia pasajera o llegó para quedarse?
- La historia nos muestra que el marketing siempre refleja la cultura dominante. En los años 90, la publicidad mostraba casas hermosas porque estaban al alcance de muchos. Hoy, esta generación no está tan obsesionada con la propiedad de una vivienda. Lo que se aspira es a experiencias y a cultivar un gusto refinado. La comida, al ser central en la experiencia humana y al ofrecer infinitas posibilidades de expresión, sugiere que esta tendencia tiene raíces profundas y no es una moda pasajera, aunque sus manifestaciones específicas puedan evolucionar.
- ¿Cómo pueden los restaurantes y empresas de alimentos aprovechar esta tendencia?
- Pueden adoptar estrategias propias de las marcas de moda, como la creación de experiencias exclusivas, la limitación de la oferta para generar deseo (escasez), las colaboraciones con otras marcas o personalidades, y la fuerte inversión en la estética visual y narrativa de sus productos. Convertir la comida en una "moneda cultural" y una aspiración más allá de su función básica es clave.
- ¿Qué papel juega Instagram y las redes sociales en esta tendencia?
- Las plataformas visuales como Instagram son cruciales. La "instagramabilidad" de un plato o una experiencia gastronómica impulsa la aspiración y la difusión. Los usuarios buscan no solo disfrutar, sino también compartir, convirtiendo la comida en contenido que refuerza su identidad y estatus social. La comida se convierte así en un vehículo para la autoexpresión y la conexión dentro de comunidades digitales.
El marketing sigue al mercado: la publicidad de moda en los años 90, antes de la crisis hipotecaria, a menudo presentaba casas hermosas, que parecían al alcance del público en general. La vida nocturna también estaba en pleno apogeo, y las escenas de fiesta eran un tropo común para marcas como Tom Ford y Gucci. Cuánto tiempo seguirán los pasteles, los tomates y la mantequilla junto a los zapatos y los bolsos dependerá del comportamiento humano y de las fuerzas socioeconómicas más amplias.
Al final, esta tendencia es un reflejo de dónde se encuentra la cultura. Esta generación no está saliendo tanto, no está obsesionada con poseer una casa. ¿Cuáles son las cosas a las que aspiramos? Conseguir una mesa en ese lugar que acaba de abrir, disfrutar de una experiencia culinaria única, o simplemente saborear un momento de autenticidad y placer a través de algo tan fundamental como la comida. La gastronomía ha dejado de ser un mero sustento para convertirse en el epicentro de un nuevo lujo, uno que se saborea, se comparte y se vive con todos los sentidos.
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